Fracaso de la misión IM-2: el módulo lunar Nova-C Athena cae de lado en la superficie de la Luna

Por Daniel Marín, el 8 marzo, 2025. Categoría(s): Astronáutica • Comercial • Luna • NASA ✎ 117

El gafe lunar ataca de nuevo. Justo después del alunizaje exitoso del módulo lunar Blue Moon Ghost M1 de la empresa Firefly el pasado 2 de marzo, el 6 de marzo era el momento de la verdad para el módulo lunar Nova-C Athena de Intuitive Machines. Sin embargo, no pudo ser y la misión IM-2 de Athena ha tenido un triste final: aunque el módulo alunizó de una pieza, la nave quedó de costado y la misión se ha dado por terminada tras apenas un día en la superficie lunar. El fracaso de Athena es un nuevo jarro de agua fría para el programa CLPS de la NASA y para la empresa Intuitive Machines, cuyo primer módulo lunar, el Nova-C Odysseus de la misión IM-1, también cayó de lado en la superficie lunar el 22 de febrero de 2024 tras un alunizaje forzoso a ciegas en el que rompió una de sus seis patas. Junto con Athena se han perdido los rovers MAPP y Yaoki, así como el saltador lunar Micro Nova Grace Hopper y varios instrumentos de la NASA.

Una espectacular foto tomada por el módulo lunar Nova-C Athena desde la superficie lunar. Se aprecia la Tierra en el cielo y el módulo lunar de costado en el suelo (Intuitive Machines).

Recordemos que la misión IM-2 (Intuitive Machines 2), también denominada PRIME-1 dentro del programa CLPS de la NASA, despegó desde la rampa 39A del Centro Espacial Kennedy de Florida el pasado 27 de febrero a las 00:16 UTC mediante un Falcon 9 Block 5. Por primera vez, la humanidad tenía tres módulos lunares camino de la Luna en esos momentos, pues además del Nova-C Athena teníamos al Blue Ghost M1 y al Hakuto-R M2 Resilience. O cuatro si sumamos a la sonda china Chang’e 4, que sigue activa sobre la cara oculta de la Luna desde 2019. A diferencia del Hakuto-R M2 o el Blue Ghost M1, el Nova-C Athena siguió una trayectoria directa hacia la Luna más tradicional. El módulo quedó situado en una órbita de transferencia directa con un apogeo de 367 500 kilómetros, o sea, más o menos la distancia de la Tierra a la Luna en esos momentos.

El módulo lunar Nova-C Athena camino a la Luna con la segunda etapa del Falcon 9 debajo (Intuitive Machines).
Módulo lunar Nova-C Athena (Intuitive Machines).
Otra vista de la Tierra desde Athena (Intuitive Machines).

Este tipo de órbitas son menos eficientes energéticamente hablando, por lo que últimamente ya no son tan populares para las sondas lunares (una misión tripulada tiene todavía más prisa en llegar a la Luna para minimizar los riesgos y el consumo de víveres). Pero el módulo lunar Nova-C es el único en la historia que, en vez de propergoles hipergólicos, emplea un sistema de propulsión criogénico a base de metano y oxígeno líquidos a muy baja temperatura. Los propelentes criogénicos se evaporan poco a poco y cuesta mantenerlos en estado líquido durante periodos prolongados de tiempo, de ahí el calendario tan apresurado de la misión. Usando la red LDN (Lunar Data Network) de la empresa, Athena realizó la primera corrección de trayectoria TCM-1 (Trajectory Correction Maneuver 1) el 28 de febrero a las 17:00 UTC, con un encendido de 6 segundos del motor principal. El 1 de marzo a la misma hora se realizó la maniobra TCM-2 y al día siguiente, a las 06:18 UTC, la TCM-3. Eso sí, lamentablemente, la empresa Intuitive Machines no ha publicado los datos precisos de la trayectoria del Athena hacia la Luna (y más extraño es que la NASA no lo haga).

La Tierra y Athena camino de la Luna (Intuitive Machines).
Partes de Nova-C Athena (Intuitive Machines).

Finalmente, Athena se colocó en órbita lunar el 3 de marzo a las 12:27 UTC tras un largo encendido de 492 segundos del motor principal. A diferencia de la mayoría de misiones similares, el Nova-C Athena se situó directamente en una órbita lunar baja (LLO) de 100 kilómetros de altitud, una ventaja de usar un potente motor principal de methalox de 3,1 kilonewton de empuje que le permite saltarse órbitas elípticas intermedias. Esta vez los parámetros de la órbita eran correctos, a diferencia de los alcanzados en la misión IM-1. El alunizaje estaba planeado para el 6 de marzo, una fecha que, debido a las limitaciones del sistema de propulsión, no podía ser retrasada mucho más. De hecho, recordemos que en la misión IM-1 transcurrió menos de un día entre la inserción orbital y el alunizaje.

La Tierra y la Luna vista desde la órbita lunar el 3 de marzo (Intuitive Machines).
Datos de Athena (NASA).
Otra vista de la Luna desde la órbita lunar (Intuitive Machines).

Tras 39 órbitas lunares, las condiciones de iluminación en la zona de Mons Mouton en la zona del polo sur lunar eran las adecuadas y el 6 de marzo a las 10:33 UTC se llevó a cabo el encendido DOI (Descent Orbit Insertion) para bajar el periastro de la órbita hasta los 10 kilómetros, una práctica habitual en casi todas las misiones lunares. Al pasar por el periastro, el motor se encendió una vez más para comenzar el descenso propulsado o PDI (Powered Descent Initiation), un encendido de unos 12 minutos de duración con el motor generando un empuje variable, aunque la mayor del tiempo estuvo cerca del 90%. Pasados los 12 minutos, el módulo lunar se colocó en posición vertical (maniobra pitchover) a unos 2 kilómetros de distancia del lugar de alunizaje y a unos 450 metros de altitud con el fin de permitir que el sistema de guiado y navegación eligiese la zona óptima para descender, evitando cráteres, rocas o pendientes excesivas.

La zona de alunizaje de Athena cerca del polo sur vista desde la órbita lunar el 4 de marzo (Intuitive Machines).
Otra vista del polo sur con el cráter Amundsen en primer plano (Intuitive Machines).
Fases de la misión y alunizaje de Nova-C Athena (Intuitive Machines).

El alunizaje se produjo a las 17:28 UTC en la región de Mons Mouton (84,8º sur, 29,14º este) con una velocidad supuesta, pero no confirmada, de 1 m/s, a 400 metros del punto previsto según la NASA y a 250 metros según Intuitive Machines (curiosa discrepancia, cuanto menos). Athena se convirtió en la sonda que ha efectuado un alunizaje más cerca del polo sur de la Luna, pero, por causas que no están del todo claras, el motor principal siguió encendido varios minutos después del contacto con el suelo, aparentemente generando un empuje despreciable. No se sabe si el motor continuó activo por no saber que la nave había tocado el suelo o por otro problema con el sistema de propulsión. En cualquier caso, estamos ante un fallo de diseño bastante grave. Conviene recordar que en la misión IM-1 el fallo de los altímetros láser lídar fue la causa del aterrizaje forzoso del módulo y el posterior fracaso de la misión, aunque para esta ocasión se suponía que la empresa había tomado múltiples medidas para asegurar un correcto alunizaje.

Athena a unos 10 km de altitud el 6 de marzo antes de comenzar su descenso (Intuitive Machines).
Otra imagen tomada a unos 10 km de altitud (Intuitive Machines).
Otra imagen a 10 km de altitud (Intuitive Machines).

Lo que sí sabemos es que Athena terminó de lado sobre la superficie. Puede ser que cayese por el funcionamiento del motor tras el contacto con el suelo o, al revés, que tuviese una posición incorrecta en el alunizaje y el motor siguiese activo al no estar todas las patas en contacto con el suelo (algo que, de todas formas, no debería suceder). En cualquier caso, y aunque su estado era bueno y las comunicaciones estables —en este último punto las medidas introducidas por la empresa tras el fiasco de IM-1 sí dieron resultado—, los paneles solares de Athena no generaban suficiente energía para mantener la nave activa (al hallarse cerca del polo sur, el Sol está muy bajo en el horizonte y además un porcentaje importante de la superficie se encuentra en sombra). Como resultado, las baterías de Athena se agotaron y la pérdida de la señal principal se produjo alrededor de las 05:45 UTC. Mientras Intuitive Machines no dio mucha más información sobre su nave, la NASA tuvo la decencia de anunciar el fin de la misión el 7 de marzo a las 06:15 UTC. La misión se dio totalmente por perdida y se descartó cualquier intento de volver a contactar con la nave más adelante.

La imagen tomada desde la superficie lunar de Athena corregida por Simeon Schmauß. Se aprecia que el módulo está de costado y el taladro TRIDENT del experimento PRIME-1 de la NASA (la caja blanca cerca de las patas del módulo) ‪(@stim3on.bsky.social‬).

Athena apenas pudo sobrevivir un día en la superficie lunar. Al menos su hermano Odysseus, que también cayó de lado, tuvo una agonía de una semana sobre la Luna. Sea como sea, a diferencia de la primera misión, con una carga científica relativamente modesta, el fracaso de la misión IM-2 ha tenido consecuencias mucho más graves. La principal ha sido la pérdida del instrumento de la NASA PRIME-1 (Polar Resources Ice Mining Experiment-1), formado por el taladro TRIDENT (The Regolith and Ice Drill for Exploring New Terrain), capaz de excavar en el regolito hasta 1 metro de profundidad, y el espectrómetro de masas MSolo. PRIME-1 debía buscar trazas de volátiles —sobre todo hielo de agua— en el regolito del polo sur lunar. El equipo de Intutive Machines desplegó el instrumento, pero con el módulo de lado, no fue capaz de llegar al suelo. Tras la cancelación del rover VIPER, que debía llevar un instrumento idéntico, ahora la NASA tendrá que buscar otra misión para este taladro.

Con Athena se ha perdido el experimento PRIME-1 de la NASA, que incluía el taladro TRIDENT (NASA).
Taladro TRIDENT de la NASA (NASA).

Otras víctimas de la misión han sido la carga útil de Nokia consistente en un prototipo de red móvil LTE 4G, el «centro de datos» Freedom de Lonestar Data Holdings, el radiómetro LRAD de la agencia espacial alemana DLR, el espectrómetro PLWS de la NASA suministrado por la empresa húngara Puli Space technologies y el retrorreflector láser LRA del centro Godddard de la NASA. También se ha perdido el original saltador lunar Micro Nova (μNova) Grace Hopper de Intuitive Machines, que, con una masa de 39 kg, debía convertirse en la primera nave en desplazarse sobre la Luna mediante saltos propulsados con el objetivo de explorar un cráter en sombra permanente, así como el rover MAPP (Mobile Autonomous Prospecting Platform), de 10 kg de masa, de la empresa Lunar Outpost (que a su vez también llevaba el microrover AstroAnt del MIT). El único «éxito» ha sido la foto que tomó el microrover Yaoki (ヤオキ) desde su cobertura. El rover, de la empresa japonesa Dymon y con una masa de solo 598 gramos, logró enviar una imagen a la Tierra, aunque no pudo desplegarse.

Imagen de la superficie lunar obtenida por el pequeño rover Yaoki desde su compartimento (no se desplegó). Se supone que también se ve una de las patas de Athena (Intuitive Machines).
Rover japonés Yaoki de Dymon (Intuitive Machines).
El agujero por el cual se desplegó el rover Yaoki (a la derecha, se ve el saltador Micro Nova) (Intuitive Machines).

Por si fuera poco, y para completar el gafe, la sonda Lunar Trailblazer de la NASA que fue lanzada junto a Athena también se ha dado por perdida y no podrá llevar a cabo su misión de buscar volátiles en los cráteres en sombra desde la órbita, aunque el fallo de esta misión no tiene nada que ver con los problemas de estabilidad vertical del Nova-C. Volviendo a Intuitive Machines, es obvio que deben trabajar duramente en mejorar el sistema de aterrizaje del módulo lunar Nova-C. El programa CLPS de la NASA suma su tercer fracaso tras la pérdida del Peregrine de Astrobotic y los dos Nova-C de Intuitive Machines. Solo el Blue Ghost M1 salva un programa, que, por el momento, tiene una tasa de fallos en alunizajes del 75% y ya ha gastado cerca de mil millones de dólares, unas cifras muy difíciles de justificar se miren por donde se miren. Y eso sin hablar del daño a la imagen de la NASA y de los propios Estados Unidos en plena carrera lunar con China, un país que, recordemos, tiene una tasa de éxitos del 100% en su programa lunar; y con misiones que, encima, son más ambiciosas y complejas que las del programa CLPS.

Rover MAPP de Lunar Outpost (Intuitive Machines).
Recreación de Athena y el rover MAPP en la superficie lunar (Intuitive Machines).
Saltador Micro Nova Grace Hopper (Intuitive Machines).

Por lo menos, la bandera de Estados Unidos seleccionada para volar en 1970 a bordo del Apolo 16 y que no llegó a ser incluida en esta misión ya descansa sobre la superficie lunar al haber sido transportada con el Athena. Intuitive Machines tiene contratadas con la NASA otras dos misiones en el programa CLPS. La IM-3 enviará otro módulo lunar Nova-C a la Luna (zona de Reiner Gamma) en 2026. Por su parte, la IM-4 debe despegar en 2027 y aterrizar también en el polo sur de la Luna (aunque puede que se decida cambiar la zona). Esperemos que ambas misiones corran mejor suerte que las dos primeras.

La bandera de EE. UU. que lleva Athena fue originalmente seleccionada para el Apolo 16 en 1970 (Intuitive Machines).
Misiones del programa CLPS (NASA).
Emblema de la misión (Intuitive Machines).
Alunizajes del programa CLPS.

Actualización del 11 de marzo: la sonda LRO de la NASA ha captado la sonda Nova-C Athena en el fondo de un cráter. Esto explica la posición final del aparato, aunque no explica por qué el sistema de guiado y navegación no detectó y evitó el cráter como debía (¿fallo del sistema? ¿excesiva velocidad lateral?).

Lugar de reposo final de la sonda Athena (LRO/NASA).
La sonda Athena en el fondo del cráter (LRO/NASA).

Referencias:



117 Comentarios

  1. Increíble la incompetentencia de esta empresa parece que lo de hace el módulo tan alto fue un error y si esto pasa con un módulo de apenas 2 metros imaginen con el moon shitf de spacex cada día está más claro que china ganará la segunda carrera espacial 🫢

  2. Buenas, alguien me puede explicar porque si la Luna es 4 veces más chica que la Tierra, la Luna se ve más grande desde la Tierra y la Tierra desde la Luna se ve tan chiquita en comparación ?

    1. Las fotos engañan, puedes encontrar fotos de la Luna desde la Tierra donde puede parecer muy pequeña o muy grande, dependiendo de varios factores. Habría que buscar si alguien ha hecho el trabajo de poner al lado fotos «comparables». Y buscar también el testimonio de los humanos que la vieron con sus propios ojos, creo recordar que mencionaban el mayor tamaño.

    2. En teoría, desde la superficie lunar, la Tierra debería verse cuatro veces más grande y unas cinco veces más luminosa (según tengo entendido). O sea que en «Tierra llena», en la Luna se ve cinco veces mejor de noche que en la Tierra con Luna llena.

    3. El tamaño de una imagen en una foto depende de la distancia del objeto y de la distancia focal de la lente.
      Con el objeto en el infinito ( es decir muy alejado) puedes hacer triángulos rectángulos semejantes y se podría deducir su tamaño en la foto así diámetro Tierra/ distancia Tierra Luna= tamaño en la foto/ distancia focal.
      Como el primer término es constante si la focal es corta el tamaño es menor; con teleobjetivo 350 mm la imagen es 10 veces más grande que con un 35 mm.
      Saludos preguntón.

    4. Agregando a lo que aportan los contertulios, ten presente que la Tierra tiene atmósfera (la Luna, no o ínfima) y la atmósfera se comporta como un lente que refracta la luz. Por ello, tanto el Sol como la Luna, cuando están saliendo o poniéndose (muy cerca del horizonte y, por ende, atravesando una mayor cantidad de aire que cuando están altos), suelen verse con su disco de mayor tamaño que cuando están en el cénit. La atmósfera ha funcionado, en los primeros casos, en cierta forma, como una lupa. Algo que no ocurre, claro, en la Luna con el disco de la Tierra.

      Por otra parte, los astros ocupan en el firmamento un determinado ángulo, desde cierto punto de vista. La Tierra vista desde la Luna debería ocupar un ángulo mayor que ésta vista desde la Tierra (en el cénit, por lo dicho antes). Pero si usas una cámara con un ángulo de toma muy amplio (un lente granangular) el ángulo ocupado por el astro se verá empequeñecido dentro de un cuadro que «abarca más» –esto es lo que a menudo desalienta al hacer tomas nocturnas con una «luna espectacular» pero que luego no luce en la foto: seguramente, para dar contexto, se usó el angular, pero al precio de que la Luna se vea como una manchita insignificante.
      Saludos.

        1. Gracias por la aclaración. Parece que me había levantado muy aristotélico ese día y, si bien las causas últimas aún no están del todo claras (hay refracción pero influye en la posición aparente de los astros, debajo de cierto ángulo), las explicaciones más plausibles apuntan a cierta ilusión, o alteración, de la percepción, al tener la Luna como referencia los objetos sobre el suelo –aunque esto les pasa también a los astronautas en órbita… dice la NASA.
          https://www.dw.com/es/el-enigma-de-la-luna-gigante-por-qu%C3%A9-a-veces-parece-tan-grande/a-70285193

          En todo caso, la pregunta efectuada me parece que se explicaría mejor por el tipo de lente elegido. A menudo vemos fotos de Lunas «enormes» que refuerzan la ilusión perceptiva, como las que se muestran en el artículo enlazado, que se han tomado con teleobjetivo; y las sondas suelen mostrar panoramas amplios tomados con granangular o incluso ojo de pez, donde –según la proporción indicada por Yago o en consideración al tamaño angular de la Tierra– el astro resulta empequeñecido.
          Saludos

  3. Tres lado-nizajes desde el año pasado ( IM1, IM2 y la japonesa)

    Aviso a navegantes y que tomen nota para la mucho mas esbelta Moonship.

    1. De todos modos (y si al final hay Moonship y no nos salen por peteneras con cualquier ocurrencia) ten en cuenta los motores superiores, que en lugar de bajar como en equilibrio, descenderá como en paracaídas, lo cual permite asegurar mucho mejor el punto de aterrizaje y la forma de aterrizar.

      Además, en última instancia la MoonShip llevará ojos humanos unidos a cerebros con capacidad cognitiva, que SE SUPONE, son bastante superiores en apreciación, calibración y toma de decisiones que las cámaras, los lidar y los ordenadores, jajaja.

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