La primera misión de alunizaje del programa Artemisa de la NASA, Artemisa III, se ha retrasado recientemente a 2026, pero es muy poco probable de que pueda despegar en esa fecha. Estos retrasos están poniendo nerviosos a muchos en el entorno de la NASA, sobre todo porque la primera misión tripulada china a la Luna tendrá lugar antes del fin de 2030. Puesto que los retrasos provienen principalmente del desarrollo del módulo lunar HLS Opción A de SpaceX —y de las escafandras de Axiom—, algunos se preguntan si la arquitectura elegida no es exageradamente complicada debido al elevado número de lanzamientos necesarios para enviar el módulo lunar hacia la Luna (en torno a diez). Puesto que el módulo lunar de Blue Origin, el Blue Moon Mark 2, también requerirá múltiples misiones y no despegará hasta la misión Artemisa V, ¿existe alguna manera de acelerar estos planes?

Una posibilidad es invertir más dinero y recursos en Starship, pero otra es olvidarse, aunque sea por el momento, de la Moonship de SpaceX e introducir una nueva arquitectura más sencilla. Esto último precisamente es lo que propuso la semana pasada Mike Griffin, antiguo administrador de la NASA entre 2005 y 2009, al Congreso estadounidense. Griffin no ha ahorrado calificativos para la configuración actual de Artemisa, un programa que, en sus palabras, es «excesivamente complejo, con un presupuesto irreal, pone en peligro la seguridad de la tripulación, tiene un riesgo elevado de que no se pueda completar una misión y es poco probable que esté listo a tiempo incluso si tiene éxito» (vamos, se ve que el hombre está encantado con el programa). Con «a tiempo», Griffin se refiere, obviamente, a China. Griffin recomienda cancelar los contratos con SpaceX y Blue Origin e introducir una arquitectura mucho más simple que use exclusivamente el cohete SLS. En vez de las más de diez misiones del sistema Starship y uno del SLS Block 1 con la nave Orión, solo habría dos lanzamientos de cohetes SLS Block 2. Uno para enviar a la Luna el módulo lunar y otro para la nave Orión con la tripulación. Cada lanzamiento incluiría una etapa Centaur III que se encargará de insertar el módulo lunar y la nave Orión, respectivamente, en una órbita lunar baja. La Orión se acoplará en órbita lunar con el módulo lunar y los cuatro astronautas procederán a explorar la superficie de la Luna durante siete días. El motivo de añadir esta etapa superior es que el módulo de servicio de la nave Orión tiene una Delta-V de tan solo 1,25 km/s, lo que impide que se coloque directamente en una órbita de este tipo y luego vuelva a la Tierra. Por eso se ha elegido una órbita elíptica tipo NRHO (Near Rectilinear Halo Orbit) para el programa Artemisa.

El módulo lunar sería de diseño nuevo y usaría una configuración clásica de dos etapas desechables con propergoles hipergólicos para facilitar su desarrollo. O sea, sería una especie de LM de Apolo a lo grande. Dependiendo del diseño final, la etapa Centaur III del módulo lunar podría eliminarse haciendo la etapa de descenso del módulo más grande. Esta arquitectura aumenta la seguridad de una expedición lunar al permitir regresos a la Tierra casi en cualquier momento, mientras que la órbita NRHO de Artemisa solo permite un lanzamiento desde la superficie lunar cada 6,5 días (el periodo de la órbita). El plan de Griffin parece sencillo, pero cuidado con la letra pequeña. Por un lado, la etapa Centaur III del módulo lunar habría que lanzarla medio llena y luego cargarla hasta los topes de hidrógeno y oxígeno líquidos, por lo que en realidad serían necesarios más de dos lanzamientos. Por otro lado, además de construir un nuevo módulo lunar de la nada, sería necesario introducir el SLS Block 2, capaz de mandar 45 toneladas de carga hacia la Luna (en la versión de carga) o 41 toneladas en la versión tripulada. Recordemos que actualmente se usa el SLS Block 1 y solo con Artemisa IV se introducirá la versión Block 1B, con la etapa superior EUS. El desarrollo del Block 1B ha estado repleto de retrasos y sobrecostes —sobre todo por la nueva plataforma de lanzamiento—, así que es de esperar que la introducción el Block 2 no sea una tarea sencilla. El Block 2 requerirá el desarrollo de nuevos aceleradores más avanzados y potentes, pero la introducción de esta versión no ha sido aprobada y pasarán muchos años hasta que lo sea, si es que llega ese día.


El nuevo módulo lunar podría ser parecido a algunos diseños que hemos visto estos últimos años, como las propuestas de Boeing o Lockheed Martin de 2019. El plan de Griffin recuerda un poco al programa Constelación de la administración Bush para poner seres humanos en la Luna antes de 2020, que sería cancelado por Obama en 2010. Constelación también preveía dos lanzamientos, pero uno con el Ares I, un cohete relativamente poco potente, y otro con el enorme Ares V, que era tan grande precisamente para paliar las carencias del Ares I. Por este motivo, el módulo de servicio europeo de Orión, que hereda las especificaciones del módulo de Lockheed Martin de Constelación, es tan poco potente. No obstante, Constelación presentaba una diferencia crucial, y es que usaba una arquitectura EOR en vez de LOR, es decir, la Orión se acoplaba con el Altair en órbita terrestre, no lunar. Para compensar, el módulo lunar de Constelación, el Altair (LSAM) debía ser el encargado de situar al conjunto en órbita lunar.


Durante su mandato en la NASA, Griffin intentó sacar adelante el programa Constelación, así que es natural que tenga querencia por una arquitectura similar. Pero, en realidad, el plan de Griffin se parece mucho más a la arquitectura del programa lunar chino, con dos lanzamientos del cohete CZ-10. La diferencia es que la nueva nave tripulada china y el módulo lunar son más pequeños y ligeros que la Orión y este nuevo módulo lunar —el CZ-10 puede colocar 70 toneladas en LEO—, pero el resto es muy similar, incluyendo el uso de una etapa superior criogénica, la arquitectura LOR y la propulsión hipergólica del módulo lunar. En cierto modo, es normal que se quiera contrarrestar a China usando su misma arquitectura (de hecho, la fecha del primer alunizaje siguiendo la propuesta de Griffin sería 2029, y no por casualidad). En cualquier caso, el plan de Griffin no va a ir a ninguna parte, salvo quizás si la Starship sigue fallando sin alcanzar la órbita durante años (varios años más, se entiende). Más que nada, porque la NASA no tiene dinero para este nuevo plan. Por supuesto, la actual arquitectura de Artemisa es más potente a la hora de llevar carga a la superficie de la Luna, pero de lo que aquí se trata es de ser los primeros en esta nueva carrera lunar. En palabras de Griffin, «no se puede permitir que China venza a Estados Unidos y a sus aliados en el regreso a la Luna».

Referencias:


Me he hartado de leer discusiones sobre el sexo de los ángeles.
La Moonship sufre retrasos (¡lo nunca visto en desarrollos espaciales pioneros!) y los haters se envalentonan. Y esta situación durará hasta que la Moonship cumpla su misión.
Entonces dirán aquello de “Siempre dije que, si lo hacían como yo decía, podía funcionar”.
Así se escribe la Historia.
A la humanidad le convienen que el sistema SH-Starship tenga éxito,
por supuesto estamos hablando del mayor cohete y la mayor nave espacial,
prototipos que mejoran y que enfrentan retos tecnológicos de grandes proporciones.
Y uno pensaría que el SH-Starship no debería tener enemigos,
pero ni siquiera China, al contrario a China le conviene que tenga éxito,
los peores enemigos son los que defienden al “Old Space” y sus puestos de trabajo ligados a los votos,
y al “progresismo-”político anti-Musk en parte arraigado en el gobierno Biden. .
por supuesto otros intereses particulares que se sienten eclipsados amenazados con SpaceX.