Aunque todavía no ha sido designado nuevo administrador de la NASA, el millonario y astronauta privado Jared Isaacman habló el pasado miércoles 9 de abril sobre sus planes para la agencia espacial ante un comité del Congreso de EE UU de cara a su confirmación en su nuevo puesto de trabajo. Este tipo de comparecencias siempre son esperadas por motivos obvios, pero en el caso de Isaacman los niveles de expectación eran enormes después de que el presidente Donald Trump comentase en su discurso inaugural de enero su intención de poner seres humanos en Marte. A las palabras de Trump hay que añadir las múltiples declaraciones de Elon Musk, que ahora se mueve en los círculos más cercanos del presidente, afirmando que debe ser Marte, y no la Luna, la prioridad del programa espacial tripulado estadounidense. Las declaraciones de Trump y Musk se interpretaron como una referencia explícita a una cancelación inminente del cohete SLS y, quizá, de la nave Orión. O lo que es lo mismo, la desaparición del programa lunar Artemisa tal y como lo conocemos.

En este sentido, Isaacman ha tranquilizado a los partidarios de Artemisa, pero con matices. El futuro administrador de la NASA decidió contentar a todo el mundo y ofreció una decisión salomónica: la prioridad de la NASA será, como ordenó el presidente Trump, el planeta Marte, pero el programa lunar Artemisa seguirá adelante, al menos hasta Artemisa III, prevista actualmente para mediados de 2027. Es decir, por el momento el cohete SLS y la nave Orión se mantienen sin cambios y la primera misión tripulada de Artemisa, Artemisa II, despegará en abril de 2026 para rodear la Luna —la tripulación de esta misión estaba presente en la comparecencia—. Isaacman cede así ante las presiones de los partidarios del SLS/Orión, que, como era previsible, no van a dejar que un programa tan complejo desaparezca de la noche a la mañana. En este sentido, el senador Ted Cruz insistió ante Isaacman que abandonar el programa lunar Artemisa ahora sería dejar la Luna en manos de China.


Cruz presionó a Isaacman para que aclarase sus intenciones sobre el futuro de Artemisa más allá de Artemisa III en lo referente a establecer una presencia permanente en la Luna. Cuando Isaacman afirmó que la agencia espacial debería concentrarse lo antes posible en enviar seres humanos al planeta rojo, Cruz le recordó que ya se había aprobado legislación para asegurar la presencia humana en la Luna, ante lo cual Isaacman replicó que, si esa es la ley, se encargará de cumplirla. En concreto, Isaacman dijo que «[el presidente Trump] no ha dicho que no vayamos a la Luna. […] Como el presidente ha declarado, daremos prioridad a mandar astronautas estadounidenses a Marte y por el camino desarrollaremos inevitablemente las capacidades para regresar a la Luna […] antes de que llegue China» (ese «por el camino» es de suponer que hacía referencia al HLS de SpaceX). Eso sí, recordemos que lo que sí ya ha hecho la NASA siguiendo instrucciones de la nueva administración es borrar las referencias a que la tripulación de Artemisa III debe incluir a la primera mujer y/o la primera persona de color en pisar la Luna.


¿Y qué hay de la estación Gateway? Las agencias espaciales de Europa (ESA), Japón (JAXA) y Canadá (CSA) colaboran activamente en Artemisa, pero lo hacen principalmente a través de esta futura estación espacial en órbita lunar (con la excepción de la ESA, que también fabrica los módulos de servicio de la nave Orión). Isaacman se escabulló hábilmente al abordar el futuro de Gateway en detalle, pero sí mencionó que la arquitectura SLS/Orión no es la más adecuada para la exploración de la Luna a largo plazo. La conclusión lógica es que el futuro de Gateway pende de un hilo, pues recordemos que Artemisa IV —prevista actualmente para 2028— debía llevar el módulo Lunar I-Hab de ESA y JAXA y convertirse de paso en la primera misión tripulada a la estación lunar. Pero una de cal y otra de arena: Isaacman tranquilizó a los socios internacionales al asegurar que la ISS estará en servicio hasta 2030, como estaba planeado, un punto muy importante después de que Musk hubiera sugerido en X que la estación debía ser retirada cuanto antes. De hecho, dejó la puerta abierta a prolongar la vida de la estación si para entonces no hay en servicio al menos una estación comercial que la sustituya, con el objetivo de evitar que China sea la única nación de la Tierra con un laboratorio orbital permanente.


El ganador del nuevo rumbo de la NASA es, claramente, Elon Musk y su empresa SpaceX. A pesar de que no fue mencionada por Isaacman, solo la Starship de SpaceX tiene actualmente capacidad —aunque sea sobre el papel— para acometer una misión tripulada al planeta rojo. De hecho, Musk confía en poder lanzar el año que viene varias Starships no tripuladas a la superficie de Marte. Asimismo, Artemisa III —y, si no se cancela, Artemisa IV— usará el módulo lunar HLS ‘Moonship’ de SpaceX (Artemisa V iba a ser la primera misión del programa que usase el módulo lunar Blue Moon Mark 2 de Blue Origin). Paradójicamente, como ya hemos comentado en el blog en varias ocasiones, la compleja arquitectura de trasvase de propelentes que necesita la Starship para salir de la órbita baja hace que, al menos en teoría y desde el punto de vista energético, sea más sencilla una misión a Marte que a la Luna.


¿Y cómo se va a pagar todo esto? Pues muy buena pregunta, porque nadie lo sabe. El programa Artemisa ya estaba llevando al límite a la NASA por culpa de los sobrecostes del SLS, además de los retrasos en el programa Starship/HLS. El hecho de que la Starship de SpaceX pase a ser el elemento fundamental del nuevo programa marciano es una arma de doble filo. Por un lado, «solo» habrá que meter miles de millones de dólares adicionales de dinero público en un programa que ya está en marcha. Por otro lado, al tener todos los huevos en la misma cesta, cualquier problema con el programa Starship repercutirá tanto en el programa lunar Artemisa como en el nuevo programa marciano.

Poco después de la comparecencia de Isaacman la Casa Blanca publicó su propuesta de presupuesto para la NASA, que incluye un recorte de 5 mil millones de dólares. O sea, de 25 mil millones la NASA pasaría a recibir el próximo año fiscal 20 mil millones. La ciencia es la principal perjudicada, que sufriría una reducción de casi la mitad de su presupuesto (de 7500 millones a 3900 millones). De aprobarse este presupuesto, el telescopio espacial Nancy Grace Roman (antes WFIRST), ya ensamblado y casi listo para despegar, además de las misiones MSR de retorno de muestras de Marte y la sonda DAVINCI para explorar Venus, serían tres de las víctimas más destacadas de esta «masacre científica». Desgraciadamente, incluso estos duros sacrificios siguen sin ser suficientes para que la NASA financie al mismo tiempo dos programas tripulados a la Luna y a Marte con un presupuesto anual de tan solo veinte mil millones de dólares.

La comparecencia terminó con Isaacman negando conflicto de intereses con Musk, declarando que no ha tenido contacto con él desde que fue nominado como futuro administrador de la NASA, aunque evitó responder claramente al senador Edward Markey cuando este le preguntó si Musk estaba presente durante su entrevista con Trump. Como hemos visto, el programa espacial chino fue uno de los protagonistas de la comparecencia, que incluyó, como en los mejores tiempos de la Guerra Fría, apelaciones al comunismo y a la necesidad de no quedar por detrás de otra potencia: «no se equivoquen, el Partido Comunista de China ha sido explícito en su deseo de dominar el espacio, poniendo una estación espacial totalmente funcional en órbita baja y vehículos robóticos en la cara oculta de la Luna. No nos dirigimos hacia la próxima carrera espacial. Ya está aquí», concluyó dramáticamente Isaacman. Sin duda, pero lo que no está claro es cómo se va a pagar.




Estados Unidos tal vez ha andado errático estas últimas décadas. ¿Mezclar política y ciencia? No muchas veces funciona, como lo demuestra el SLS. Pero otras veces sí, como pasó con el Apolo XI. No basta con dinero que tal vez se lo pueda conseguir, ni con ganas, ni con firmeza. Tiene que haber esa «actitud» que hubo para llevar al primer hombre a la Luna.
El problema de hoy en día es que EEUU está muy revuelto y con sus ‘energías vitales’ muy dispersas. Una gran dispersión de energías por «muchos factores» sumado a intereses políticos, laborales de despidos y de grandes y vetustas empresas avegentadas. En definitiva, el resultado se juega posiblemente entre quién gane esta pulseada, ¿la vieja o la nueva guardia? Y si los políticos logran hacer un acuerdo o pacto que no paralice, sinó que le permita caminar a estos proyectos a buen ritmo. Una buena, necesaria y fiable química entre política, economía y empresas.
Sería bueno también que EEUU recuperara junto a esa «actitud» de unidad y esfuerzo nacional, el espíritu de grandeza que acompañó a aquella gesta.
De lo contrario serán divisiones, dificultades y contratiempos uno detrás del otro.
Técnicamente los proyectos, desde la capacidad organizacional y técnica son muy complicados, pero tampoco podemos decir que sean imposibles. Será necesario que se alineen varios planetas para que ello pase.
El programa Apolo fue antes de del STS y mucho antes del SLS,
en un inicio había una sinergia una motivación sincera un ímpetu una union nacional o mundial por lograr un propósito
y alrededor de eso se trató a lo mejor de lo mejor las mentes mas brillantes, y un apoyo político incondicional.
algo asi esta pasando con China en estos momentos.
Lo contrario es lo que pasa por ejemplo con Rusia, donde hay el mas mínimo interés por trascender o traspasar fronteras espaciales.
Lo de EEUU es que se estancó alrededor de lo que se conoce el Old Space, un status Quo donde los contratistas tradicionales de la NASA solo les importa la ganancia pero no la innovación o el riesgo. Sin embargo SpaceX a roto es mentalidad,. pero se espera que no solo SpaceX renazca el interés por la Luna o Marte o lo que sea, por eso hay que apoyar mas a Stoke’s Space’s que a Boeing, apoyar más un New Glenn que a un SLS. Sin embargo nada de eso no se puede hacer sin financiación ca la ciencia y la tecnología y verdadera voluntad política sin imponer intereses particulares.
Actualidad China dirigida a gente normal.
https://www.nasaspaceflight.com/2025/03/china-roundup-032925/
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Y más actualidad ( resumen del primer trimestre 2025 de SpaceX ) para gente más normal.
https://www.nasaspaceflight.com/2025/04/spacex-roundup-q12025/
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Una precisión a un comentarista anterior. La implementación de las políticas DEI causó tensiones en las universidades estadounidenses, no solo en el profesorado, también en el alumnado. Se dieron y se dan casos de alumnos marginados y cancelados por pronunciarse en contra de las DEI. Son pocos los que se atreven a manifestarse públicamente por temor a las represalias. De hecho, una de las razones del vuelco en las elecciones norteamericanas se debe a la implementación polarizante de las políticas DEI.
Estuve informándome sobre las profesoras y profesores perseguidos por su oposición a estas políticas y encuentro los siguientes nombres. Nicholas Christakis y su esposa Erika (Universidad de Yale). Bret Weinstein y su esposa Heather Heying (Evergreen State College). Amy Wax (Universidad de Pensilvania). Joshua Katz (Princeton).
Por último, una precisión. No me pronuncio en contra de las políticas DEI si sirven para integrar a grupos de universitarios infrarrepresentados o marginados por razón de etnia, sexo, ideas religiosas y políticas. Critico esas políticas cuando se implementan con acoso y derribo de aquellos y aquellas que disienten de manera razonada respecto a las mismas.
Desconozco los argumentos, artículos en papel, blog posts y otras iniciativas emprendidas por los profesores y profesoras que menciono arriba. No sé si la persecución que sufrieron está justificada según los parámetros de la normativa legal estadounidense. Simplemente me sorprende que determinados profesores de instituciones de prestigio hayan sido “cancelados” por sus objeciones a las políticas DEI.
Imagino que te referías a mí. Asunto delicado este de la DEI, en especial porque en seguida se polariza el asunto. Gracias por la información. Saludos.
Hay algo inconveniente en esa lógica de la cancelación. Parece contradictorio que minorías postergadas –del tipo que sean– que asumen una consciencia de su situación y reclaman por sus derechos, a la vez adopten una política de «censurar» (no reconociéndoles entidad y excluyéndoles de la arena del debate) a quienes, por el motivo que sea, les critican. Pensaría que quienes han padecido discriminación y silenciamiento deberían responder de otra manera.
Es verdad –la escena política y posturas aquí mismo lo muestran– que a menudo las «críticas» son provocaciones de evidentes trolls (aun personajes con mucho predicamento, como cierto magnate muy mentado en los últimos posts); pero creería que sería más útil para sus causas y provechoso –para todos– rebatirles con argumentos.
Entiendo que en algunos casos la reacción de algunas personas puede deberse al desconocimiento de las razones de esas minorías, y porque los cambios modifican el estado de cosas que veían como «natural». Por eso, un sano debate podría esclarecer a algunos objetores –no a reaccionarios fundamentalistas, claro– y a todos los demás. Temo que la cancelación useña se emparenta con el impulso de ciertos «procesos judiciales» –siglos atrás en Nueva Inglaterra– y que cada tanto, con un objetivo u otro, reaparecen.
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El problema es que muchas veces (no digo todas) esa supuesta cancelación, directamente no existe.
Y ahi tenemos a un Miguel Bosé diciendo que hay menos libertades en españa hoy que en los años 70. (creo que no hace falta enumerar todas las libertades que no habia en españa en 1972 para rebatrir esa soberana tonteria) Y diciendo que hoy ya no se pueden decir algunas cosas (Y lo hace en uno de los programas de television más vistos del pais).
Se puede repetir mil veces y gritar mucho, pero es un claro ejemplo de que muchos de los que gritan por una supuesta cancelación se quejan sin razón porque dicha cancelación no existe.
Que un profesor contrario a las politicas de igualdad en la universidad se vea increpado por sus alumnos es una cosa, que está mal, pero no es ni censura ni cancelación. Que el gobierno retire 2200 millones de financiación a Harvard por querer tener politicas internas de igualdad sí es cancelación y coartar la libertad de opinión. La cancelacion o la censura solo puede provenir de alguien que tenga poder para ejercerla como los gobiernos, locales o nacionales. Que te hagan una manifestación no es cancelación en diferencia de opiniones y libertad de expresión, que no te contrate o te despida una empresa privada por miedo a perder ventas/clientes/imagen no es cancelación, es el mercado.
Respecto a los caso citados por Trench, los primeros, los Christakis fueron victimas de acoso por parte de estudiantes que acusaron a Erika de racismo, la universidad no hizo nada y al final de curso al finalizar su contrato se marcharon. Es el caso mas criticable pues el discurso de la pareja es mas difícil de englobar fuera de la defensa de la libertad de expresion y en el que, pese a que la presión social hizo que abandonara su puesto, no hubo cancelación de ningún tipo por parte de la universidad,
Los segundos, los Weinstein criticaron una acción para visualizar la presencia influencia de las minorías étnicas en la universidad lo que provoco protestas y acoso por parte de estudiantes que los acusaron de racismo. No solo la universidad no los canceló de ninguna manera si no que como no les protegió frente al acoso, denunciaron a la universidad. Llegaron a un acuerdo en el que se les indemnizo con medio millón de dólares a cambio de su renuncia al puesto en el que todavía tenían contrato. Así que no hay cancelación.
En el caso de Amy Wax, una racista de narices, sus discursos de odio provocaron que se recogieran 9000 firmas de estudiantes pidiendo su despido por ellos. No fue despedida pero si fue sancionada a medio sueldo durante un año. Recordemos que la universidad de Pennsilvania es una entidad privada. el daño de poder perder 9000 alumnos por culpa de las declaraciones fuera de la materia de un profesor, es considerable y toman medidas consecuentes a eso: mercado.
El caso de Joshua Katz, fue despedido por mantener relaciones con una alumna algo prohibido segun los estatutos de la universidad de Princeton (también una entidad privada con sus propias normas). Katz negó la relación y presionó a la ex alumna para que testificara a su favor en una primera investigación de la universidad, en la segunda lo admitió y fue despedido. Ni cancelación ni leches: incumplimiento de las normas de tu lugar de trabajo.
La cancelación es mala, pero llamar cancelación a lo que no lo es solo incita a enfrentar en lugar de a debatir cuando hay diferencia de opiniones.
Me parece muy bien tu respuesta a mi post y, principalmente, a lo que dice Miguel Bosé. A eso me refería: es más útil señalar que está mintiendo o tergiversando y explicar porqué, que pretender «cancelarle» –lo cual parece que en ese caso no se estaría logrando. Además te da la oportunidad de referir hechos históricos que los más jóvenes no han vivenciado (y en ello creo que radica la propalación de bulos negacionistas: tratar de captar a quienes no lo han vivido).
En cuanto a los casos que refiere Trenchtown debo decir que no los conocía y me entero por lo que dices de las personas mencionadas y sus circunstancias. Mis observaciones iban en general y pensando quizá en otros casos; pero estoy de acuerdo en rechazar a quien se dice «cancelado» sólo porque los demás discrepan con su posición: son diferencias de opiniones.
Dicho esto, y en base a lo que comentas de esos profesores, supuestamente, «cancelados», entiendo que hay algunas cosas que no veo muy bien. Sobre todo en la línea de lo que sería «libertad de expresión», aunque sé que muchos extremistas se escudan en ella para decir sus cosas… y es un tema espinoso, porque pienso en décadas de revuelo intelectual y político de otro signo, como los 60s o 70s, y ¿qué hubiera pasado si se les hubiera aplicado puntillosamente una reprensión a sus voces? (que a menudo eran provocadoras).
Diría que si un profesor debe irse de una universidad, si además querella a la casa y recibe una indemnización, se está reconociendo que sufrió algún daño [indebido: producto de su «opinión política»]; parecería «mejor» que el hombre siguiera en su puesto y que los alumnos eligieran, según sus simpatías a derecha o izquierda, arriba o abajo, cursar con otro o con él (aun reconociendo su calidad «pese a su X posición»). Y mejor aun me parecería que se le cuestionaran directamente sus opiniones objetables, a juicio de los alumnos que así lo entendieran, sin que esto, claro, tuviera consecuencias negativas para los críticos. Dar y pedir razones.
A eso llamaría un sano debate. Que, probablemente, no llegaran a un acuerdo (muchas cosas pueden influír, recorrido, experiencias políticas, diferencias generacionales) pero, al menos, dejarían de verse como bichos raros, y no se establecería una línea de trincheras –que me parece más cercana a la idea de «acosar». Entiendo que con el debate las posturas pueden ir cambiando (con el tiempo), si no hay mala voluntad, y sí sólo incomprensión de lo nuevo.
Desde luego que penalizar a Harvard económicamente es una violación a la libertad de expresión y es censura a las opiniones políticas (aunque no entra en lo que entiendo por cancelación). Pero lo mismo valdría para un profesor (o cualquiera); si no, sería «puedes opinar lo que quieras pero, si no opinas lo que está mandado, debes pagar esta multa» –y no estaría muy dispuesto a aceptar al «mercado» como ente que lo sancione, ni a la «política de la empresa».
Chequéalo con ejemplos de otro color: supongamos que EMI les llamara a los otros Beatles, en 1968, y les dijera «si no hacéis callar al bocazas de Lennon, no les editamos el próximo disco». Bueno, de hecho, es sabido el papel que han tenido sellos independientes posteriormente para el punk y otros estilos, para no sufrir las objeciones que una banda súperexitosa tal vez podía evitar. Lo mismo en el cine, para evitar las listas negras. Ahora, eso no quita que a todos esos artistas se les haya criticado públicamente.
Si les ganaron a sus críticos fue porque mostraron percepciones, visiones e ideas nuevas, que calaron en el público –y doblegaron a los conservadores. Si se les hubiera prohibido (editar, publicar, etc.) entiendo que esa censura sería semejante a la «cancelación». Las listas negras del maccartismo me lo parecen: no dejaban expresarse y filmar a guionistas, actores y directores. Cuidado con montar nuevas listas negras hoy, por otros motivos. Cierto que eso se hacía desde el poder institucional (Congreso e industria), pero hoy, en un ámbito académico o intelectual, puede aplicársele a alguien no dando sus textos, no citándole o no explicando sus ideas –como si no existiera (en vez de rebatir sus errores y mostrar sus fallos, o la discrepancia). Entiendo que eso nos empobrece y nos «desafila», porque nos acostumbramos a «estar de acuerdo» con los que piensan igual que nosotros.
Perdón por lo extenso. Saludos
Bastante de acuerdo en lo que dices Merkwurdigliebe,
Pero querria matizar un par de cosas, o mejor dicho ponerles contexto.
Dices: «pienso en décadas de revuelo intelectual y político de otro signo, como los 60s o 70s, y ¿qué hubiera pasado si se les hubiera aplicado puntillosamente una reprensión a sus voces? (que a menudo eran provocadoras).»
Y la realidad, es que en esos años se aplicaba represión a aquellas voces discordantes, incluso algunas acabaron en asesinatos como el de Martin Luther King. Así que no demos por hecho que antes se permitía la discordancia y el pensamiento distinto y que que ahora no porque no es así. La diferencia es que en aquellos años la represión era violencia de grupos amparados por los poderes como el KLAN y ahora la ejercen ciudadanos de calle.
O sin salir de españa, en 1965, el apoyo a las movilizaciones estudiantiles les costó la expulsión de sus cátedras con carácter permanente a Enrique Tierno Galván (a la postre alcalde de Madrid), Agustín García Calvo y José Luis López Aranguren, y la inhabilitación por dos años a Santiago Montero Díaz y Mariano Aguilar, con los que se solidarizaron, dimitiendo, Antonio Tovar y José María Valverde. Estas personalidades serían las que ejercerían en España la función intelectual que Sartre o Chomsky tuvieron en otros países.
En el 68 se canceló la actuacion de Serrat en Eurovision porque queria cantar en catalán.y en el 69 se desmantelaron los sindicatos estudiantiles y 20 profesores fueron condenados a penas de confinamiento.
Aquello sí era represión, cancelación y cosas peores.
Ahora algunos se quejan de cancelación porque no los invitan a un programa de televisión…
Tienes razón. Quizá la distancia hace que se vea a aquellas décadas con un borde más amable. Pero hubo represión, silenciamiento, censura, asesinatos. No puede compararse con que a alguien (que acaso al espectador aburre o no le interesa) no lo inviten a la TV –sirve esa impostura para recordar cómo eran los peligros de entonces, que afrontaban quienes se animaban a expresarse en disidencia.
Mi apunte iba en dirección de –justamente, teniendo aquéllo presente como algo que rechazamos– no desarrollar conductas que lo revivan, aunque con un ropaje «más suave». No le matan, le hacen dejar su trabajo o no le publican su manuscrito –hay escritores y editores que contratan lectores para ver que los ensayos o las novelas a publicar «no ofendan a nadie»… (lo cual puede ocurrir por muchas causas variadas). Pienso en un Baudelaire al que este control le tacharía muchos versos de sus Flores del Mal… dejando sin trabajo al denunciante y al juez censor que lo condenó por escándalo, ofensa a la moral pública, etc.
Sé que ése es el lugar de «víctimas» con que quieren mimetizarse algunos que propalan barbaridades –pero opino que no hay que permitírselo: hay que decirles que hablan sinsentidos o aberraciones, y explicar porqué o reducirlos al absurdo, si el humor resulta una ocasión más amena.
Mi análisis: adiós Gateway, adios SLS, adios Orion, adios ciencia, van a dejar morir el programa Artemisa lentamente hasta que lleguen los chinos. Entonces se volcarán en la Starship para enviar sus Optimus a Marte, y dirán que América ha llegado a Marte y que desde ahora es territorio EEUU u algo parecido. Elon gana, la humanidad, pierde.
Excelente artículo y gran participación, Daniel, eso siempre es bueno.
La mayoría de comentarios sobre el tema que plantea esta entrada coinciden y están de acuerdo en una idea bastante clara: el futuro inmediato de la Nasa es aún incierto y dependerá de muchas variables económicas a la hora de impulsar uno u otro plan de actuaciones, pero parece que gran parte de la exploración espacial durante los próximos años va a verse mediatizada por una rivalidad directa con China.
Eso lo constatan muchas opiniones, lo dice Jared Isaacman sin tapujos y también lo afirman con no poco alarmismo unos cuantos altos cargos de la Space Force.
No sabemos si este escenario será un estímulo competitivo o si acabará siendo una excusa tractora para dirigir recursos a determinados programas en detrimento de otros. El tiempo nos lo dirá y sin duda los hechos lo pondrán de manifiesto.
En lo que se refiere a los dos objetivos principales que se citan, el de llegar de nuevo a la Luna y establecer bases permanentes en ella es algo alcanzable, incluso con la tecnología ya disponible hoy en día. Otra cosa bien distinta es la cuestión de hacer lo mismo en Marte.
En este segundo punto la problemática distancia interplanetaria que ello implica no es tan fácil de solventar y con los medios actuales adquiere unos niveles de riesgo difícilmente asumibles. Precipitarse en este empeño puede equivaler a una catástrofe mayúscula y a la paralización de todo el proyecto, seamos honestos. Es un peligro muy real, no lo subestimen.
Para pensar seriamente en Marte necesitamos tres elementos clave:
1- Un sistema de propulsión fiable y mucho más rápido que el de los motores tradicionales.
2- Un blindaje efectivo frente a las radiaciones más allá de la órbita circumterrestre.
3- Una arquitectura de soporte vital capaz de garantizar de manera segura la supervivencia y buena salud de los astronautas durante todo el viaje (ida, estancia y vuelta).
Sin estos tres requisitos no hay nada que hacer, por más entusiasmo patriótico y PowerPoints que se quieran exhibir.
A ver si algún día logramos avances disruptivos que nos permitan superar las limitaciones inherentes a estos factores tan obvios.
Esperemos que sea así.
Mentes creativas, a trabajar.
Creo que hay dos lecturas. A corto plazo, el tema es ganarle la carrera a China. A largo plazo, sostener permanencia humana en la Luna.
HLS para lo primero es excesivo, para lo segundo es ideal. ¿Por qué les preocupa la prisa si esto es una competencia a largo plazo? La carrera la ganará quien establezca mejor su posición en la Luna, no quien pisa primero. Porque China no parará.
A Isaacman se le agradece la valentía, la visión y el profesionalismo. Estos 5 años que vienen veremos un enfoque completamente volcado hacia la exploración tripulada, si tanto nos quejabamos que esto estaba abandonado, pues es una buena noticia.
No tiene ningún sentido mantener al binomio SLS-Orion, una vez Starship-HLS arranquen, y en especial, cuando Blue Origin tenga listo su alunizador.
Aunque como dice, el que mucho abarca poco aprieta.
Lo que es seguro, es que en 2030 veremos humanos en la Luna (ya sea con una bandera roja, o una tricolor)
Me parece que lo peor de esto son los recortes en misiones científicas, y mucho me temo que no serán los últimos.
Me parece que dice mucho y no bueno dos objetivos tan ambiciosos, sobre todo Marte, a la vez que se recorta en presupuesto.