Es difícil imaginar una cuenta atrás más perfecta que la experimentada por la tripulación de Artemisa II. Casi nadie apostaba a que la primera misión con humanos fuera de la órbita baja en más de medio siglo despegase al primer intento. Pero así ha sido. El 1 de abril de 2026 a las 22:35 UTC despegaba el segundo cohete SLS Block 1 de la NASA con la nave Orión Integrity desde la rampa 39B del Centro Espacial Kennedy (KSC) de Florida. A bordo iban Reid Wiseman (comandante), Victor Glover (piloto), Christina Koch (especialista de misión 1) y el canadiense Jeremy Hansen (especialista de misión 2).

No solo es el primer lanzamiento tripulado fuera de la órbita baja desde la misión Apolo 17 en diciembre de 1972. También es el primero tripulado de una nave Orión, el primero oficialmente a cargo de la NASA desde 2011, la primera misión lunar con cuatro personas y, por supuesto, la primera con una mujer. Hansen es además el primer no estadounidense que viaja a la Luna. Asimismo, es el primer vuelo hacia la Luna que coincide con presencia humana en estaciones espaciales, tanto en la ISS (7 personas) como en la Estación Espacial China (3 personas). Como decíamos, la cuenta atrás transcurrió sin prácticamente incidentes, salvo por dos problemas con el sistema de destrucción en vuelo (FTS), uno de ellos causado porque el sensor de una de las dos baterías del FTS estaba dando una temperatura anómala (finalmente se decidió que no era una lectura real). En cualquier caso, estos incidentes solo retrasaron el despegue 11 minutos con respecto a la hora de apertura de la ventana de lanzamiento (22:24 UTC), que tenía una duración de dos horas.



Hasta que el sistema Starship esté operativo, el SLS es el cohete más potente en servicio y durante el despegue los dos cohetes de combustible sólido y los cuatro motores criogénicos RS-25 generaron 3754 toneladas de empuje (36786 kilonewton), permitiendo que este gigante de 2603 toneladas de masa y 98,3 metros de altura levantase el vuelo. Los cuatro RS-25 se encendieron a T-6 segundos siguiendo el orden: motor 1, luego el 3, el 4 y, finalmente, el 2. En esta misión eran las unidades E2062 (nº 1), E2061 (nº 2), E2047 (nº 3) y E2059 (nº 4). Todos, menos uno, habían volado previamente en misiones del transbordador espacial (la unidad E2062 se ensambló al final del programa y no le dio tiempo a ser utilizado). Los motores, construidos por L3Harris Technologies (antes Aerojet Rocketdyne), alcanzaron el 109% de empuje (con respecto al empuje del shuttle, que, por cierto, tampoco era del 100%, sino del 104,5%).



A T-0 se encendieron los dos potentes cohetes de combustible sólido SRB (Solid Rocket Boosters), de cinco segmentos y construidos por Northrop Grumman (los SRB del shuttle eran de cuatro segmentos de combustible sólido). Cada SRB genera 16 014 kilonewton de empuje desde el despegue hasta los 25 segundos, cuando la densidad del combustible sólido permite reducir el empuje hasta los 12 455 kN (los cohetes de combustible sólido no pueden regular el empuje a voluntad, pero sí se puede «preprogramar» cambiando la distribución de la mezcla de oxidante y propelente) al pasar por Max Q, para volver a aumentar hasta los 14 679 kN hasta el apagado de los mismos, a los 2 minutos y 8 segundos, cuando el cohete volaba a Mach 4,3 y estaba a 45,2 kilómetros de altitud. La separación de los SRB se produjo mediante ocho pequeños motores de 89 kN de empuje cada uno. Tras seguir una trayectoria balística, los SRB cayeron en el océano Atlántico casi 6 minutos más tarde. A diferencia de los SRB del shuttle, los del SLS no han sido diseñados para ser recuperados.




La etapa central CS-2 (Core Stage 2) continuó el lanzamiento propulsada por los cuatro RS-25 hasta el apagado de los mismos (MECO) a los 8 minutos y 2 segundos y 12 segundos más tarde se separó la segunda etapa ICPS (Interim Cryogenic Propulsion Stage) con la nave Orión a 171 kilómetros de altitud. Previamente, a los 3 minutos y 13 segundos, se había separado la torre de escape LAS, la primera torre de escape completa del sistema SLS/Orión (en Artemisa I se usó una versión simplificada al no llevar tripulación). A las 22:43 UTC el conjunto ICPS/Orión quedó situado en una órbita baja inestable con un perigeo muy bajo (28 kilómetros), pero con un apogeo superior a los 2200 kilómetros. Solo con este apogeo, Artemisa II ya superó el récord de Polaris Dawn de la órbita terrestre más alta alcanzada por una nave tripulada. Después de desplegar los cuatro paneles solares del módulo de servicio de la nave Orión (T+20 minutos), la etapa ICPS efectuó un encendido de su motor RL10C-2 (en Artemisa I se usó un motor RL10B-2) a T+49 minutos (23:25 UTC) para elevar el perigeo a los 185 kilómetros. La etapa central reentró en la atmósfera sobre el Pacífico.


1 hora y 48 minutos más tarde (00:23 UTC) la etapa ICPS se encendió por segunda vez para situar el conjunto en una órbita muy elíptica con un apogeo de 70 354 kilómetros y un perigeo situado en la superficie terrestre. Esta órbita récord, situada casi al doble de distancia de la órbita geoestacionaria, permite aprovechar la máxima energía (Delta-V) de la etapa ICPS sin abandonar la Tierra, dando tiempo a la tripulación para verificar los sistemas de la nave y de paso, permitiendo que el pequeño motor OMS de la Orión sea capaz de efectuar el encendido TLI hacia la Luna.



La nave Orión se separó de la etapa ICPS a las 01:57 UTC, más de tres horas después del despegue. Después de alejarse 120 metros, el piloto Victor Glover, ayudado por el comandante Reid Wiseman, comenzó a llevar a cabo las maniobras de la Integrity para acercarse hasta la etapa hasta los 10 metros de distancia, comprobando así la fidelidad de los simuladores de pilotaje de la Orión. Las maniobras, con una duración de 70 minutos, fueron un éxito y las 03:25 UTC Integrity maniobró para alejarse de la etapa, quedando en una órbita de 56 x 70 152 kilómetros. La etapa ICPS desplegó cuatro cubesats de Arabia Saudí (Space Weather CubeSat 1), Argentina (ATENEA), Alemania (TACHELES) y Corea del Sur (K-Rad Cube). Después de las maniobras, la tripulación consiguió reparar el retrete, que había generado una luz de alarma al no poder funcionar correctamente (el problema fue solucionado por Koch; aparentemente, no se había vertido suficiente agua dentro del mismo; eso sí, mientras se reparaba, al menos un astronauta tuvo que ir al baño usando bolsas para las heces como en el Apolo). También se experimentó un pequeño problema de comunicaciones con la tripulación al pasar de un satélite TDRS a otro, aunque la telemetría no llegó a interrumpirse. La tripulación también comprobó el buen funcionamiento de los tres depuradores de dióxido de carbono. Por su parte, la etapa ICPS reentró sobre el Pacífico a las 23:30 UTC.


A las 12:07 UTC la nave efectuó un encendido de 43 segundos de duración del motor OMS del Módulo de Servicio Europeo (ESM-2) para elevar el perigeo hasta los 195 kilómetros (la maniobra tuvo lugar en medio del periodo de sueño de la tripulación, que se levantó para supervisarla y luego, en teoría, volvió a dormir). Tres minutos más tarde se alcanzó el apogeo, de 70 174 kilómetros. Cuando la nave pasó por este punto, a las 23:50 UTC del 2 de abril, el OMS se activó otra vez, esta vez durante 5 minutos y 50 segundos, para llevar a cabo la maniobra TLI y poner, ahora sí, a los cuatro astronautas en una trayectoria hacia la Luna.


Tripulación
La tripulación de la nave Orión Integrity está formada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. Para todos, salvo para Hansen, este es su segundo vuelo espacial. El comandante Gregory Reid Wiseman (11 de noviembre de 1975, 50 años) se graduó en 1997 como ingeniero informático en el Rensselaer Polytechnic Institute de Nueva York. Ese mismo año ingresó en la Armada de los EE. UU. y en 1999 se graduó como aviador en la academia de la US Navy en Pensacola. Tras participar en la Guerra de Irak, en 2004 se graduó como piloto de pruebas. Ha pilotado todo tipo de aeronaves, como el F-14 Tomcat, el F/A-18F Super Hornet o el F-35 Lightning II. Ostenta el rango de capitán de navío. En agosto de 2009 fue seleccionado candidato a astronauta de la NASA y finalizó su entrenamiento en 2011. En mayo de 2014 viajó a la ISS en la Soyuz TMA-13M, permaneciendo 164 días y 22 horas en el espacio. En la misión realizó dos paseos espaciales con una duración total de 12 horas y 47 minutos. Tras dirigir la Oficina de Astronautas de la NASA entre 2020 y 2022, fue seleccionado comandante de Artemisa II el 3 de abril de 2023.

Victor Jerome Glover Jr. (30 de abril de 1976, 49 años), también es capitán de navío de la US Navy como Wiseman. Y, al igual que el comandante, participó en la guerra de Irak como piloto de F/A-18C. En 2006 pasó a ser piloto de pruebas y acumula más de tres mil horas de vuelo en 40 tipos de aeronaves. Forma parte del Grupo 21 de astronautas de la NASA, seleccionados en 2013 y que completaron su entrenamiento en 2015. En noviembre de 2021 fue a la ISS en la misión Crew-1 de la nave Crew Dragon, permaneciendo 139 días y 6 horas en el espacio. Ha efectuado 4 EVAs con una duración total de 16 horas y 7 minutos.

Christina Hammock Koch (29 de enero de 1979, 47 años) es ingeniera eléctrica de formación y trabajó como ingeniera en el Centro Goddard de la NASA. Como Glover, fue seleccionada astronauta como parte del Grupo 21 de 2013. En marzo de 2019 viajó a la ISS en la Soyuz MS-12 y estuvo 328 días en el espacio, superando el récord de permanencia femenino. En esta misión efectuó además seis paseos espaciales con una duración total de 42 horas y 15 minutos, incluyendo la primera EVA con dos mujeres (junto con Anne McClain).

El canadiense Jeremy Roger Hansen (27 de enero de 1976, 50 años) es el único novato de la tripulación. Piloto de la Real Fuerza Aérea de Canadá, también estudió física mientras estaba en el ejército. Tiene el rango de coronel y fue seleccionado astronauta en 2009. Hansen viaja en Artemisa II como compensación por la participación canadiense en el programa Artemisa, principalmente el brazo robot Canadarm 3 de la estación Gateway. Paradójicamente, una estación que acaba de ser recientemente cancelada. La ESA, que participa con el módulo de servicio de la nave Orión no pudo obtener un asiento en esta misión porque los módulos de Artemisa I y II fueron ofrecidos en pago por el mantenimiento del módulo Columbus en la ISS (como vemos, el fuerte de la ESA no es la capacidad de negociación).

Nave Orión
La nave Orión, formalmente denominada MPCV (Multi-Purpose Crew Vehicle) tiene como contratista principal a Lockheed Martin. El conjunto MPCV incluye la torre de escape LAS, la cápsula Orión o Módulo de Tripulación (CM), el Módulo de Servicio Europeo (ESM), el adaptador que une el CM con el ESM, el cono adaptador SAC (Spacecraft Adapter Cone) que une la nave con el OSA de la segunda etapa ICPS y los paneles desechables SAJ que rodean al módulo de servicio durante el lanzamiento. La nave Orión es capaz de permanecer 21 días en el espacio con una tripulación de cuatro personas sin acoplarse a ninguna estación espacial o módulo lunar. Orión (la cápsula CM más el Módulo de Servicio) tiene una masa total de 26,31 toneladas, una longitud de 7,3 metros y un diámetro de 5,2 metros, con una envergadura de 19 metros con los 4 paneles solares desplegados. La masa de la Orión MPCV con el sistema LAS y los adaptadores es de 35,38 toneladas.



La cápsula (Crew Module) de esta misión es el CM-003 —el primer CM, el CM-001, fue el de la misión EFT-1 de 2014— y tiene una masa de 10,387 toneladas, un diámetro de 5,2 metros y una altura de 3,3 metros. Es la mayor cápsula tripulada jamás construida y su forma general es idéntica al módulo de mando del Apolo, con un ángulo de 57,5º. Su parte central es el segmento presurizado, formado por 7 piezas de una aleación verdosa de aluminio-litio soldadas entre sí. La cápsula lleva cuatro ventanas, una escotilla de acceso lateral para la entrada de la tripulación en la rampa y una escotilla frontal que comunica con el túnel de acoplamiento. En esta misión la nave no lleva sistema de acoplamiento (el túnel se usará por primera vez en la misión Artemisa III). El escudo térmico trasero, de 5 metros de diámetro, es el mayor que se haya construido para una cápsula espacial y está formado por 186 bloques de material ablativo Avcoat basado en el material empleado en las naves Apolo, unido a una estructura de titanio (cada bloque tiene una forma única). El escudo debe ser capaz de soportar 2760 ºC durante la reentrada. La parte frontal de la cápsula está cubierta por 1300 losetas de sílice derivadas de las empleadas en el escudo térmico del transbordador espacial. Las losetas se hallan cubiertas por una capa de aluminio para protegerlas, una capa que le da a la cápsula un aspecto reluciente. El CM dispone de 12 propulsores MR-104G a base de hidrazina para orientar la cápsula tras la separación del módulo de servicio y durante la reentrada (cada uno con un empuje de 712 newton). El CM tiene un volumen de 19,56 metros cúbicos, de los cuales son habitables 8,95 metros cúbicos.



Para el descenso, la cápsula lleva un total de 11 paracaídas que comienzan a desplegarse a 8 kilómetros de altitud. Primero se despliegan 3 paracaídas pequeños que separan las cubiertas de los paracaídas, seguidos de 2 paracaídas guías que estabilizarán la cápsula antes de desplegar 3 paracaídas pilotos. Estos serán además los encargados de tirar de los 3 paracaídas principales. Cada paracaídas principal está elaborado en nylon y kevlar y tiene una longitud de 67 metros, un diámetro de 35 metros y un peso de 120 kg. Con el fin de garantizar que la cápsula quede flotando en el océano con la orientación adecuada, el CM lleva el sistema CMUS (Crew Module Uprighting System), formado por 5 globos de helio de color naranja que evitarán que la cápsula quede boca abajo o de lado.


El Módulo de Servicio (SM, Service Module) incluye el Módulo de Servicio Europeo ESM-2 (European Service Module 2) y el adaptador con la cápsula o CMA (Crew Module Adapter). El ESM-2 tiene una masa de 13,5 toneladas y el adaptador 1,96 toneladas. El ESM, proporcionado por la Agencia Espacial Europea (ESA), incluye cuatro paneles solares derivados de la nave de carga ATV a la ISS, así como tanques de agua potable (240 litros), oxígeno (90 kg) y nitrógeno (30 kg), además del sistema de propulsión del vehículo. Cada panel solar tiene 7,3 metros de longitud y está dividido en tres secciones de 2 x 2 metros. Los 4 paneles generan 11,2 kilovatios de potencia eléctrica y alimentan 4 baterías situadas en la cápsula que se encargan de suministrar una corriente a 120 voltios a los sistemas de la nave (en los extremos de los paneles hay una serie de cámaras para enviar imágenes de la nave Orión en el espacio profundo). El ESM se halla rodeado durante el lanzamiento por tres paneles protectores SAJ (Spacecraft Adapter Jettison panels).


El sistema de propulsión del ESM integra 33 motores, incluyendo el motor principal, 8 motores auxiliares y 24 motores de control de posición. El motor principal OMS-E u OME (Orion Main Engine) es en realidad un propulsor AJ-10 del sistema OMS (Orbital Maneuvering System) del shuttle con un empuje de 2,8 toneladas. La tobera tiene unas dimensiones de 1,91 metros de largo y 1,09 metros de diámetro. Los 8 motores auxiliares son del tipo R4D-11, de 50 kgf de empuje, y se emplearán en maniobras de traslación o como reserva del motor principal (los motores R4D fueron empleados originalmente en el módulo de servicio del CSM y del LM del programa Apolo). Por otro lado, los 24 motores de maniobra RCS, que se encuentran agrupados de cuatro en cuatro, están construidos en Europa y derivan de los empleados en el ATV. 12 de estos propulsores son primarios y la otra mitad están de reserva, pero todos tienen un empuje de 220 newton. Para alimentar estos motores, el ESM lleva cuatro tanques de propergoles hipergólicos (MON3 y MMH) de 2000 litros cada uno. Un tanque de helio a 340 atmósferas se encarga de presurizar los tanques de propergoles. El ESM también incorpora un sistema de control de la temperatura con seis radiadores que emplean hidrofluoroéter como refrigerante.










A pesar de la hazaña tecnológica de enviar a la órbita lunar a tres hombres y una mujer y traerlos sanos y salvos al planeta, no faltan los odiadores y trolls habituales para ridiculizar la aventura de la Orión Integrity.
Fisivi no ha tardado en escribir que esa expedición es arriesgada y de discutible utilidad y la reduce a un ejercicio “de propaganda a favor de unos pocos políticos como Trump”. ¿Qué diría Fisivi si parecida expedición la hubiesen realizado los chinos, los rusos o los japoneses? ¿Qué tienen que ver las guerras de Ucrania y Oriente Medio con el vuelo de la cápsula Orión?
Es legítimo y racional objetar que las misiones lunares son irrelevantes y prescindibles. Pero es absurdo magnificar el problema del inodoro, la geopolítica y la decisión de adquirir el BMW como excusa para verter odio contra los programas espaciales desplegados por Occidente.
Hoy es Viernes Santo, los cristianos conmemoran el asesinato de Jesús en la cruz. Jesús murió perdonando a los que le quitaron la vida, dejó el mundo sin sombra de odio, una invitación a tomar el camino de la concordia en vez del rencor.
Tampoco hace falta utilizar como arma arrojadiza, una misión que no es para nada compleja técnicamente (en 2026 me refiero) y usarla como argumento contra personas que no piensan como tu.
A mi me parece fantástico Artemis y ojalá no se vaya a cancelar como se ha cancelado PEROOO, me parece muchísimo más enriquecedor trabajar en las tecnologías necesarias para mejorar lo que ya se ha hecho y que inciden de forma crucial en todo lo que vendrá.
Me parece mucho más barato y útil, a la vista de los números del SLS, en vez de meterse en este embolado de volver a la luna de este modo, gastarse los dineros en subir algún reactor nuclear para probar propulsión eléctrica, realizar transvases cañeros de combustible hasta convertirlo en alguno rutinario, profundizar en tecnologías de remolcadores o, entre otras cosas, ampliar y testear módulos espaciales inflables de gran tamaño.
Por tanto es fantástico Y OBLIGATORIO (dado lo que vale) que el SLS funcione PERFECTO y cumpla al menos esto, pero insisto, a mi como espaciotrastornado me aportan mucho más muchas otras cosas.
Está bien que se invierta en alternativas al SLS pero el hecho incontestable es que funciona, que es una realidad y que las otras alternativas pueden tardar la hueva de tiempo en estar disponibles. Sobre todo si tenemos en cuenta que se usa para lanzar una nave tripulada hacia la Luna.
Que el Empleado del Mes se permita el lujo de denigrar el cohete, como lo está haciendo, o que desde la Casa Blanca se crean que puede estar lista una alternativa a tiempo para después de Artemisa V, es delirante.
Recordemos que esta misma gente ya el año pasado quería jubilar el SLS después de Artemisa III (¿?), lo que ya no era delirante sino alucinógeno.
¿Cómo puedes tirar piedras contra tu propio tejado de esa manera?
Pochi si, yo no te digo que no funcione o no niego que me parezca un logro per se, simplemente bajo mi punto de vista, la parte técnica importante a desarrollar no se está desarrollando.
Se ha priorizado hacer «lo que se sabe 2.0» frente a hacer «aquello que se tiene idea que se puede hacer, pero que si lo tengo que hacer yo igual no soy capaz y por tanto se lo dejo a empresas privadas».
Lo cual es de facto, un sinónimo de incompetencia para un organismo de tanta entidad como la NASA.
Por otro lado te digo, que me parece cutre que te pases todos los comentarios que escribes hablando del Empleado del Mes como una exmujer despechada. Se que te molesta, ya lo vimos y conocemos tu opinión pero hay que saber parar.
Digamos que lo más importante de la misión hasta ahora es que una mujer ingeniero es más competente con una llave inglesa que tres tíos con muchas «horas de vuelo».
Nada nuevo bajo el sol.
HG¿ que te pasa ? ¿ cómo estás así?
Tan negatifffo.
Si sigues en este plan hasta tus queridos chinos milenarios no te alegrarán tu espacio- trastornada existencia.
Por cierto, hoy ha sido un mal día para una de las copias del Falcon 9.
Saludos y a recuperar el ánimo.
Creo que andas mal de sarcasmo, ¿no?
Si vuelves a leer el comentario está claro lo que dice: que dónde esté una tía competente y trabajadora, que se quiten los “héroes” machotes.
No es por este comentario, ed por lo que escribes últimamente sobre este vuelo en general.
Es un ensayo interesante y además bate récords, esos que tanto les gustan a algunos, especialmente los pocos récords soviético- rusos que hay.
Serán , seguramente, los humanos más alejados de la Tierra, la primera vez que van 4 personas a las cercanías de la Luna (los detalles de raza, sexo y nacionalidad no son relevantes- algunos pro- rusos que hay por ahí si les molan esas nimiedades-); también es la primera vez que hay astronautas en órbita y en las proximidades de la Luna ( nunca coincidieron Apolo y Soyuz en el espacio) , por lo que los controles corresponden a dos vuelos.
Si tiene éxito ya han resuelto la mitad del programa; los alunizadores son más complejos pero a China le queda resolver aún todo .
No se como Bezos no ha aprovechado para lanzar una NS para tener humanos a tres niveles y quizás batir un récord más, durante unos minutos de latidos humanos en el espacio. ( 4…10…..6 …)
No lo hacen porque han paralizado los vuelos del New Shepard.
HG agente comunista dice:
3 abril, 2026 a las 7:02 pm
«Digamos que lo más importante …»
+10
Completó cebando el artilugio. ;-)))
Disculpad el off topic pero lo veo relevante.
Acabo de leer que la Casa Blanca propone una reducción de un 23% del ppto de la NASA.
Vamos bien…
Pues bien, sería otro mojón hacia la ROSNASA.
A confiar en que el Congreso no lo habilite
Pues sí… pero ya agotan estos ciclos de propuesta de destrucción de la NASA por parte de la Casa Blanca y que el Congreso intente imponer el sentido común. Puede que en alguna de estas verdaderamente la NASA se vea seriamente afectada.
El problema para nosotros es que Europa nunca ‘construyó’ a la ESA por parte de Bruselas y es lo que debería preocuparnos.
Perdona. Quería insinuar que deberíamos dotar a la ESA de un presupuesto mayor para acometer objetivos más ambiciosos. Pero luego pienso en la sensatez de los presupuestos, y que aquí en Europa ante todo, invertimos en el bienestar de las personas, más que en propaganda estatal y tengo que recular. El camino de la ESA es el adecuado.
Estadísticamente, el dinero invertido en el espacio normalmente da réditos. Haz un satélite meteorológico, y luego te llama otro país para que les fabriques el suyo u componentes.
Obvio, hay que hacerlo con cabeza.
Ni 19.000 millones. Es un chiste.
Petición de aumento del 40% en defensa y reducción media del 10% en todo lo demás. Queda claro cuáles son sus prioridades.
Aunque no he visto el detalle para la NASA, la petición incluye una reducción sustancial.
Queda por ver cómo encajan los fabulosos planes lunares, el SLS, la Starship, la ISS, la Orion, la «nuclear» Freedom, etc con estos recortes.
Viajantes I
Bon voyage y feliz regreso a la tripulación.
Viajantes II
Excelente y completísima la nota; Marin, «televisa con la palabra».(*)
Asiento real
Parece que en eeuu tienen problemas con los retretes, en sus ingenios mayores.
En el portaviones G.Ford, y ahora, en el Artemisa.
El primer caso, por motín a bordo…..no es lo mismo balear sin esperar respuesta.
El segundo, normal al ocupar una vivienda sin usar.
(*) Como decían décadas atrás, de un gran periodista deportivo radial.
¡¡¡ Uyuyuyyyyyyy!!
Encima, rebelión en el Olimpo militar…..
Realmente, tienen un problema de letrina mayúsculo…..
Que los dioses, acompañen a los cuatro del Artemisa.
Excelente artículo. La transmisión fue muuuy básica, pero siendo sinceros spacex puso la vara muy alta. Luego de la millonada que se gastaron en el SLS y Orión no se les puede exigir menos que un desempeño impecable. No cabe otra cosa que felicitarlos.
Con respecto al delta v de la Orión. Debe ir sobrada ya que para próximas misiones deberá cargar con el túnel y sistema de acoplamiento agregando masa a la nave. Va efectuar más maniobras y de regreso traerá algunos kilos de rocas 🙂
La retransmisión fue horrible, cortes, enfoques raros, apenas datos técnicos cuando el cohete ya estaba en marcha… Vale que son las NASA y no SpaceX, pero a estas alturas ya deberían saber que una buena puesta en escena ayuda mucho a atraer al publico (y presupuesto).
Hoy toca felicitar a la NASA.
Bien ejecutado, astronautas sanos y salvos. Acaparando portadas.
Les deseo una buena segunda parte de misión.
¿Por qué nos empeñamos en diseñar misiones lunares como «eventos» aislados y no como una red logística permanente? La industria actual está obsesionada con el rendimiento teórico de los combustibles criogénicos (Metano/Hidrógeno), ignorando que en el espacio profundo la persistencia manda sobre la potencia bruta. La Starship es una bestia para LEO, pero para la Luna necesitamos el pragmatismo del gaucho: robustez, simplicidad y soberanía.
Aquí los 4 pilares de la Red «El Gauchito»:
1️⃣ El Chasis Universal de 8.4 metros (Plataforma HEXA):
Basta de diseñar un vehículo distinto para cada tarea. Proponemos un tanque toroidal único (el «donut») de 8.4m de diámetro. Según la misión, solo añadimos «anillos» de altura. Esta línea de producción única fabrica desde el Tug (remolcador) orbital hasta el Lander pesado de 80 toneladas. Es modularidad industrial pura: el mismo ADN para toda la flota cislunar.
2️⃣ Hipergólicos: La Energía que «Nunca te deja tirado»:
Mientras los criogénicos se evaporan (boil-off) y requieren complejos sistemas de refrigeración que fallan, los combustibles hipergólicos (NTO/MMH) son líquidos estables. Pueden esperar años en un depósito sin perder ni un gramo. En la Luna, la toxicidad es un riesgo de ingeniería manejable; la evaporación del combustible es una sentencia de muerte logística. «El Gauchito» te espera siempre con el tanque lleno.
3️⃣ La Red de Mangueras Enterradas (Urbanismo Lunar):
La superficie lunar es un infierno térmico. ¿La solución? Enterrar la red de combustible y electricidad a 1 metro de profundidad. El regolito es el aislante perfecto: mantiene una temperatura constante de -35°C y protege las mangueras de micrometeoritos y radiación. Al aterrizar, el Hexa-Lander se «enchufa» a la red subterránea, transformando naves individuales en una batería de recursos interconectada.
4️⃣ Logística Híbrida 50/50 (ISRU Realista):
No esperemos a minería de ciencia ficción. Aprovechamos lo que hay: extraemos el Oxígeno (regolito) e Hidrógeno (hielo polar) en la Luna (49% de la masa). El resto lo traemos de la Tierra en un formato imbatible: Nitrógeno criogénico (para soporte vital y presurización) y Carbono sólido en «bolsas de arpillera». Es barato de lanzar, fácil de estibar y duplica nuestra capacidad de retorno sin riesgo técnico.
Conclusión:
Menos marketing criogénico y más ingeniería de puerto. La Red «El Gauchito» no busca hacerse la foto y volver; busca construir la infraestructura que permita que el ser humano sea, por fin, una especie cislunar.
Si, este resumen esta echo con IA, no se puede comprimir fácilmente una idea de 100 paginas en un email. Los tanques son de 6.4 m de diámetro, no de 8. Y la escala de transporte de masas entre Tierra-Luna es no es de 20 o 30 T al anio. Es de 1.000 T. Y tengo argumentos para defenderlo, solo que mas extensos.
Fantastico articulo, como siempre. Tan solo un apunte, el empleo militar de los dos americanos de la US Navy en español es Capitan de Navio (equivalente a coronel). La traducción de captain por capitán no es correcta en este caso.
Un abrazo
Ah, es verdad. Corrijo. Gracias.