Si hay un sector aeroespacial que está creciendo de forma increíblemente rápida es el de los lanzadores privados chinos. Tanto que cuesta estar al día de todas las iniciativas y empresas que están surgiendo en el país asiático. Aunque los avances en este sector se topan con la indiferencia de muchos medios occidentales, lo cierto es que la explosión del new space chino no tiene precedentes y es comparable al dinámico y maduro sector aeroespacial estadounidense. En el reciente 9º Foro Aeroespacial Comercial de China hemos visto el estado de los principales proyectos de lanzadores privados chinos y, aunque no hay grandes cambios, sí que se han presentado algunas novedades significativas. Como ya sabemos, la mayoría de estas empresas tienen como modelo el paradigma de la cohetería actual, o sea, el Falcon 9 de SpaceX. En este sentido, se suele despachar todo el esfuerzo de estas empresas, y también del sector estatal chino, con un displicente «China copia». Y es un error.

Primero, es un error porque esta frase no aporta nada y no deja de ser una excusa intelectualmente vaga que se introduce para no afrontar un análisis serio. Vale, copian, ¿y? ¿Va a cambiar este hecho los resultados o prestaciones de estos lanzadores? Segundo, porque aquellos que repiten este mantra parecen no ser conscientes de que para copiar algo debes tener un nivel de recursos y tecnología más o menos similar a lo que quieres copiar. De no ser así, Corea del Norte solo tendría que «copiar» aviones F-35 o portaviones de la clase Ford para potenciar su ejército. El «China copia» es por tanto más un halago que otra cosa, pues no todas las empresas, ni naciones, son capaces de desarrollar lanzadores espaciales rentables y fiables. Tercero, no deja de ser injusto que, cuando se habla de empresas occidentales —o japonesas o indias—, de repente ya no se use tan alegremente el verbo «copiar», a pesar de que el 95% de estas compañías también tienen como referencia a SpaceX y están diseñando versiones del Falcon 9. Por tanto, intentemos dejar los prejuicios y los eslóganes políticos simplones a un lado si queremos entender el new space chino (por supuesto, nadie te obliga a entenderlo ni a interesarte por él, pero entonces es posible que dentro de unos años te sorprendas con los progresos de este sector: es lo que tiene la realidad, que no por ignorarla deja de estar ahí).


Hablando de SpaceX y copias del Falcon 9, una de las principales novedades de este 9º Foro Espacial Comercial ha sido el cohete Tianlong 3 (TL-3, 天龙三号) de la empresa pekinesa Space Pioneer (北京天兵科技, también conocida como Beijing Tianbing Technology Co., Ltd.). Space Pioneer/Tianbing —el nombre en mandarín de las empresas new space chinas no suele coincidir con su nombre en inglés, un hecho que crea no pocas situaciones confusas— se convirtió en la primera empresa privada china en alcanzar la órbita con un cohete de combustible líquido, el Tianlong 2, eso sí, con la ayuda del conglomerado estatal CASC, que le ha dado acceso a estructuras de cohetes gubernamentales Larga Marcha y a los motores de kerolox YF-102, los «Merlin 1D chinos». El Tianlong 3 es casi idéntico al Falcon 9: tendrá una masa al lanzamiento de 590 toneladas y unas dimensiones de 71 metros de longitud y 3,8 metros de diámetro, siendo capaz de colocar 17 toneladas en órbita baja (LEO) o 14 toneladas en órbita polar heliosíncrona (SSO). Usará siete motores Tianhuo 12 (TH-12) de 138 toneladas de empuje en la primera etapa reutilizable y un TH-12V —de vacío— en la segunda etapa.



El motor TH-12 (天火十二, «fuego celestial») de kerolox incorpora técnicas de impresión 3D. El Tianlong 3 no solo se parece al Falcon 9 en prestaciones y dimensiones, sino que utiliza soluciones técnicas similares como son el sobreenfriado de queroseno y oxígeno líquido y la separación neumática de etapas. A pesar de que ya conocíamos estos planes, la novedad con respecto al Tianlong 3 es que su primer vuelo desde el centro espacial comercial de Hainán está previsto para mayo del año que viene, o sea, ya mismo. Sin duda es destacable el hecho de que Space Pioneer se vaya a adelantar al gigante estatal CASC a la hora de introducir un lanzador similar al Falcon 9. Más adelante, Space Pioneer quiere poner en servicio una versión pesada del Tianlong 3, el TL-3H, parecida al Falcon Heavy con capacidad para colocar 68 toneladas en LEO y una versión tripulada con un avión espacial (como ya hemos dicho en este blog en otras ocasiones, es normal que estas empresas propongan planes abiertamente demasiado ambiciosos o incluso poco realistas con el objetivo de atraer inversores chinos, que suelen gustar de planes grandilocuentes).



Otra empresa importante es Galactic Energy (星河动力 , Xinghe Dongli Hangtian), que hasta el momento ha llevado a cabo cinco misiones exitosas con el pequeño cohete de combustible sólido Ceres 1. Pero Galactic Energy tiene planes más ambiciosos y ya en la segunda mitad de 2024 planea lanzar el Palas 1 (Pallas 1, 智神星一号), otro cohete parecido al Falcon 9 o al Tianlong 3, pero más pequeño, con una masa al despegue de 254 toneladas. El Pallas 1 podrá colocar 5 toneladas en LEO, ampliables a 7 toneladas con una etapa superior, y emplea una primera etapa reutilizable con el diámetro estándar en la industria aeroespacial china de 3,35 metros. Usará siete motores CQ-50 de kerolox de 50 toneladas de empuje cada uno, capaces de regular su empuje entre el 30 y el 110%. La recuperación de la primera etapa está prevista para 2025, una fecha aparentemente muy temprana, pero en el 9º Foro hemos podido saber que la empresa ya ha probado el demostrador de despegue y aterrizaje vertical Huoniao 1 (火鸟一号, ‘pájaro de fuego’), previamente desconocido. En 2026 debe debutar la versión pesada del Pallas 1, Pallas 1H, con una masa al lanzamiento de 640 toneladas y una capacidad para situar 15 toneladas en LEO.



Otra de las empresas new space chinas más potentes es iSpace, también conocida como Interstellar Glory (星际荣耀, Xingji Rongyao, no confundir con la empresa espacial japonesa ispace, a cargo de las sondas lunares Hakuto). También de Pekín, iSpace comercializa los cohetes Hyperbola o SQX (双曲线, Shuang Qu Xian). El Hyperbola 1 es otro pequeño cohete de combustible sólido, pero, a diferencia del Ceres 1, ha tenido menos suerte: tres de sus cuatro misiones han terminado en fracaso. No obstante, iSpace también tiene grandes planes que pasan, como ya sabíamos, por introducir una nueva familia de lanzadores de metano. iSpace continua con el desarrollo del demostrador de despegue y aterrizaje vertical Hyperbola 2Y (SQX-2Y), de 17 metros de longitud y 3,35 metros de diámetro y dotado de un motor de metano JD-1 (焦点1号, Jiaodian 1, ‘foco’) de 15 toneladas de empuje. Las pruebas del SQX-2Y deben comenzar este año.


A partir del SQX-2Y iSpace planeaba introducir el SQX-2, un lanzador orbital con una segunda etapa. pero parece que la empresa ha decidido ir a por todas y se quiere concentrar en el Hyperbola 3 (SQX-3), un lanzador parecido al Falcon 9 o al Tianlong 3, pero de metano. El SQX-3, de 69 metros de altura, 4,2 metros de diámetro y 490 toneladas, podrá colocar 13,4 toneladas en LEO en la versión desechable y 8,5 toneladas en la reutilizable, mientras que la capacidad en SSO podrá situar 10,4 toneladas en variante desechable y 6,2 toneladas en la reutilizable. Usará nueve motores de metano JD-2 (焦点2号) de 105 toneladas de empuje en la primera etapa y el objetivo es llevar a cabo 25 misiones al año. iSpace quiere lanzar el SQX-3 en 2025 y comenzará a recuperar etapas en 2026. La versión pesada del SQX-3 es el SQX-3B, otro lanzador similar al Falcon Heavy, con 27 motores JD-2 en la primera etapa. El SQX-3B será capaz de colocar 26,2 toneladas en SSO en la versión desechable y 10,6 toneladas en la reutilizable. Los SQX/Hyperbola se transportarán por carretera hasta el centro de lanzamiento comercial de Hainán, que será su base principal de operaciones. Lamentablemente, iSpace ha abandonado los planes de desarrollar el SQX-3A, una curiosa versión asimétrica con solo un acelerador lateral unido a la etapa central que hubiera sido todo un espectáculo ver en acción. La empresa ya ha probado el motor de metano JD-1 durante un total de 12000 segundos, mientras que el JD-2 comenzó las pruebas de ignición de la turbobomba en marzo de este año y en estos momentos se están llevando a cabo las primeras igniciones con el motor completo.




CAS Space (中科航空航 o Zhongke Aerospace, Zhongke Hangtian) es una subsidiaria de la Academia China de las Ciencias y, por tanto, juega en otra liga gracias a su apoyo gubernamental (otra empresa subsidiaria es ExPace, que a veces se la suele incluir entre las compañías del new space chino, pero en realidad es una rama del gigante estatal CASIC). CAS Space ya dispone del Lijian 1, antes Zhongke 1A (中科一号甲, ZK-1A), el cohete de combustible chino más potente junto al Jielong 3 (捷龙三号, SD-3) este último de la corporación estatal CASC. Sus planes se articulan alrededor de la familia de lanzadores de combustible líquido Lijian 2 y Lijian 3, ahora también conocidos como Kinetica 2 (PR-2) y Kinetica 3 (PR-3). El Kinetica 2 será un lanzador de 204 toneladas al lanzamiento, 35 metros de largo y 3,35 metros de diámetro que usará cuatro motores de queroseno Xuanyuan 2 (玄鸢2号) de 80 toneladas de empuje en la primera etapa y un motor Xuanyuan 1 (玄鸢1号) de 15 toneladas de empuje en la segunda etapa. Podrá colocar 2,2 toneladas en SSO. El Kinetica 3 (PR-3) o Lijian 3 tendrá 53 metros de largo y será reutilizable, pudiendo situar 7,8 toneladas en SSO o 6,1 toneladas en la versión reutilizable. El Lijian 3 pesado, antes conocido como ZK-4, será un lanzador de 630 toneladas al lanzamiento y 54,6 metros de largo y 3,38 metros de diámetro capaz de colocar 5 toneladas en una órbita SSO. Se trata de una reducción significativa de las prestaciones con respecto a los planes del año pasado, cuando pudimos ver un Lijian 3 de 1269 toneladas al lanzamiento. A cambio, se mantiene la fecha de 2025 para su primera misión. Otra novedad es que el ZK-6, «el New Shepard chino» para turismo suborbital parece haber sido cancelado (los rumores indican que pudo haber presiones del gobierno central a la hora de tomar esta decisión).




OrienSpace (东方空间, Dongfang Kongjian) es una empresa recién llegada con propuestas, como no podía ser de otra forma, muy ambiciosas. La novedad que aporta OrienSpace es que su familia de cohetes Yinli («gravedad», 引力) combina propulsión sólida y líquida. El Yinli 1 (YL-1, 引力1号) es un cohete de combustible sólido con aceleradores laterales y con una masa al lanzamiento de 400 a 410 toneladas (dependiendo de si se usa una etapa superior de combustible líquido o sólido) y podrá colocar entre 4,2 y 5 toneladas en SSO. Su primer vuelo sigue previsto para este año. Para el YL-2, capaz de colocar 10,8 toneladas en SSO, OrienSpace contempla dos diseños, uno de combustible sólido derivado del YL-1, denominado YL-2S, y otro totalmente reutilizable, YL-2 a secas. Sí, totalmente reutilizable, ya que contará con una etapa similar a la Starship en miniatura (ni que decir tiene, volvemos a hablar aquí de proyectos demasiado ambiciosos para una empresa recién llegada). El YL-3 es una versión pesada de este último vector, a lo Falcon Heavy pequeño, con capacidad para 20 toneladas en SSO. Estos lanzadores emplearán el motor de combustible líquido Yuanli-85 (原力-85) de 85 toneladas de empuje. El YL-2 debe debutar en 2025 y el YL-3 en 2030.




La empresa Deep Blue Aerospace (深蓝航天) no ha publicado actualizaciones de sus planes, que siguen basados en poner en servicio el pequeño cohete reutilizable de kerolox Nebula 1 (Xingyun 1, XY-1, 星云一号), capaz de situar una tonelada en una órbita SSO, al mismo tiempo que continúa trabajando en el demostrador de aterrizaje y despegue vertical Nebula M, una máquina que ya hemos visto en acción. A partir del Nebula 1, se desarrollará el Nebula 1H (Heavy), con dos aceleradores laterales. Los Nebula usan el motor de kerolox Leiting-R1 (LT-R1, 雷霆-R1, «trueno») de 20 toneladas de empuje. Por su parte, Rocket Pi tampoco ha presentado novedades de su familia de pequeños lanzadores Darwin. El Darwin 1 (达尔文一号) es un lanzador de methalox de pequeñas dimensiones capaz de situar 270 kg en LEO o 150 kg en SSO que dispondrá de cinco motores de metano de 10 toneladas de empuje. El Darwin 2 colocará 600 kg en LEO y dispondrá de un motor de 70 toneladas en la primera etapa. Todavía es pronto para saber si la relativa modestia de los planes de estas dos empresas juega a su favor o en su contra en el peculiar panorama espacial chino.



Por último, no podemos olvidarnos de LandSpace (蓝箭 , «flecha azul» o «cohete azul» en mandarín), que recientemente logró colocar en órbita el primer lanzador de metano del mundo, el Zhuque 2 (ZQ-2 o 朱雀s «pájaro carmesí»), que es capaz de situar 4 toneladas en órbita baja (LEO) o 1,8 toneladas en una órbita polar heliosíncrona (SSO) gracias a cuatro motores de metano TQ-12 (天鹊, Tianque, ‘urraca celeste’), cada uno con un empuje en el vacío de 80 toneladas. LandSpace tiene intención de introducir el Zhuque 2A, con etapas alargadas y con capacidad para 4,3 toneladas en órbita polar (SSO) y 2,4 toneladas en una órbita de transferencia geoestacionaria (GTO), así como el Zhuque 2B y 2C, estos últimos con dos y cuatro aclaradores laterales de tal forma que podrán colocar 6,7 y 14 toneladas, respectivamente, en GTO.


Si este panorama te parece confuso, te garantizo que la realidad es todavía peor, pues me he dejado fuera muchas empresas que no tienen planes sólidos o que acaban de nacer (por ejemplo, Space Epoch), así como otras veteranas, como LinkSpace, que no han dado señales de vida en los últimos años. El mercado interno chino de satélites es suficientemente amplio como para garantizar la necesidad de tener múltiples lanzadores comerciales activos en el país, aunque ciertamente es altamente improbable que todas estas empresas de lanzadores sobrevivan en el tiempo (por cierto, las empresas privadas chinas de satélites son otro sector muy interesante que se halla en pleno auge). En este panorama tan cambiante, ¿qué empresas resultarán vencedoras en el feroz mercado del new space chino?


La ingente cantidad de Hs Hombre que utilizan estas empresas es apabullante. China invierte para ser el Nro 1.
Copiar no es banal, no carece de meritos.
Pero mas merito tiene todavia inventar algo disruptivo, producirlo en serie, con diez años de ventaja y hacer de eso una rutina.
¿Veremos el dia en que Occidente rutinariamente copie, con diez años de retraso, invenciones disruptivas chinas?
Dado el empeño que tienen los chinos en sacar de circulacion sus mejores mentes, me parece un dia lejano.
Ni las inteligencias artificiales les saldran bien: se empeñaran en censurar las ideas heterodoxas que les puedan surgir desde el interior de su conciencia artificial con algun programa auditor en segundo plano.
Sin libertad para pensar no se puede ganar ninguna competencia.
A proposito, ese es el modo de controlar una IA: en donde sea que se ubiquen los *resultados* de sus pensamientos, alli se debe establecer el control de seguridad. Por eso sera imposible que una IA se rebele de sus directivas. El problema seran las directivas que se le indiquen.
El de arriba seria el «control de salida» de la IA.
Pero tambien se puede hacer un «control de entrada», definiendo los objetivos de la IA.
De ese modo, el control del sistema inteligente quedaria reducido a la decision humana, lo cual no es garantia de nada.
Algo que me resulta curioso ante éste mogollón de empresas que surgen en el sector aeroespacial chino es un rasgo que a lo mejor es inevitable, pero que más probablemente sea un reflejo de la inmadurez del sector. Y no solo en China. Me refiero a lo sorprendente que resulta que todas esas empresas se hayan lanzado directamente a hacer «su cohete», su sistema completa de lanzamiento de arriba abajo. Cabe esperar que, con el tiempo, vayan surgiendo empresas que se dediquen a subsistemas específicos:
– motores cohete
– torres de lanzamiento
– cápsulas tripulables de manipulación extravehicular
– trajes espaciales
– sistemas de soporte vital y control ambiental
Productos todos ellos que no dependerían del éxito o fracaso de una sola empresa, o de las vicisitudes de la financiación de un solo programa espacial, sino que serían aplicables a múltiples programas y usuarios, militares incluídos. No sé si los paneles solares son tanbién desarrollados ad hoc, o si son ya un producto comercial maduro. No lo son tampoco los adaptadores para actividad extravehicular, las ventanas de observación, etc. Probablemente lo más estándar a bordo naves y estaciones espaciales sea los canales de datos y el cableado. Bueno, y la informática de a bordo. Y es precisamente de estándares de lo que va éste tema. Cuantos más estándares – mundiales, a ser posible, somos un solo planeta – vayan apareciendo, antes evolucionará las industrias auxiliares, con las bajadas de costes y mejoras de calidad derivadas de la competencia.
En satélites, el subsector más maduro, sí que hay estándares: Hay unos cuantos tipos de buses, hay estándares de forma y tamaño, como los cubesat, y también hay componentes electrónicos de uso general, pero endurecidos paar su uso en el espacio.
Qué pedazo de artículo don Daniel… mil gracias.