Apolo 11: los primeros en caminar por la Luna (medio siglo del Apolo 11 parte 6)

Por Daniel Marín, el 26 julio, 2019. Categoría(s): Apolo • Astronáutica • NASA ✎ 80

Armstrong y Aldrin habían completado la fase más compleja y arriesgada de la misión y ya estaban en la superficie lunar. El Eagle había alunizado el 20 de julio de 1969 a las 20:17 UTC. Pero ahora había que salir al exterior. Comparado con el alunizaje, la actividad extravehicular o EVA era un objetivo secundario desde el punto de vista técnico, pero a nadie se le escapaba el tremendo simbolismo de esta parte del plan de vuelo. Para el 99,99% de la humanidad el Apolo 11 se iba a reducir a lo que los astronautas, y más concretamente Neil, hicieran y dijeran al principio del paseo espacial.

La huella de Aldrin en la superficie lunar (NASA).

Pero antes había que asegurarse de que todos los sistemas del módulo lunar funcionaban correctamente de cara a las aproximadamente 22 horas que debían estar en la superficie lunar. Por este motivo el momento del alunizaje no se tradujo en una explosión de júbilo y aplausos en Houston. Todavía quedaba mucho por hacer y muchas cosas podían salir terriblemente mal. Paradójicamente, lo primero que hizo la tripulación nada más alunizar fue preparar el módulo lunar para un ascenso de emergencia. Aldrin ejecutó el programa P12 en el ordenador LGC para un posible despegue. Las retorcidas mentes de los encargados de la misión habían imaginado mil y un escenarios en los que Armstrong y Aldrin deberían regresar a la órbita lunar ante la eventualidad de algún tipo de problema técnico.

En Houston los controladores debían decidir si el Eagle se quedaba o no en la superficie en dos momentos concretos poco después del alunizaje, denominados T-1 y T-2. La elección horaria de estos momentos dependía de la posición del módulo de mando Columbia, que giraba alrededor de la Luna por encima de las cabezas de Armstrong y Aldrin en una órbita con un periodo de aproximadamente dos horas. En Houston la votación T-1 tuvo lugar dos minutos tras el alunizaje. Mientras Kranz preguntaba a sus controladores, estos respondían con un stay! en vez del tradicional go! para evitar confusiones. Al fin y al cabo, en este contexto go podía interpretarse literalmente como una invitación para abandonar la superficie. La votación se debía repetir antes de un cuarto de hora más tarde en el evento T-2 (hasta ese momento la etapa de ascenso podía despegar para acoplarse con el Columbia sin necesidad de demasiadas maniobras extras).

La cabina del LM (NASA).

Tras la votación T-2, el CSM Columbia ya se había puesto por debajo del horizonte del Mar de la Tranquilidad. En ambos casos la decisión de Houston había sido un stay! rotundo. El Capcom Charlie Duke avisó a los astronautas de la decisión favorable de Houston para T-1 1 minuto y 26 segundos del alunizaje y la de T-2 seis minutos y 5 segundos. Ahora Armstrong y Aldrin podían estar tranquilos durante las próximas dos horas, hasta que Collins volviese a pasar por encima. Durante la estancia de los dos hombres en la superficie esta votación cada cierto tiempo.

Características del módulo lunar Eagle (National Air and Space Museum).

Mientras, la tripulación supervisaba que la etapa de descenso del LM se desactivase adecuadamente después de haber cumplido su misión. Como una bestia que se resistiese a morir, la etapa de descenso gemía y resoplaba una vez en la superficie. Armstrong y Aldrin abrieron las válvulas para permitir el escape de helio del sistema de presurización de los tanques y eliminar así cualquier riesgo de explosión. El motor DPS ya no se usaría más, pero la etapa de descenso no era superflua. Durante la estancia en la Luna, Armstrong y Aldrin dependerían de la electricidad, agua y oxígeno suministrados por esta etapa.

Tras los puntos de decisión T-1 y T-2, Armstrong y Aldrin ya podían relajarse un poco (una vez el CSM se adentró en la cara oculta, tuvo lugar la votación T-3, que también resultó positiva). Lo primero fue comenzar a apagar los sistemas no esenciales del módulo lunar para ahorrar energía. A diferencia del CSM, que usaba potentes células de combustible, el LM dependía de la electricidad acumulada en siete baterías químicas convencionales de plata-zinc (aunque dos de ellas estaban en la etapa de ascenso y solo se usarían durante el despegue y acoplamiento). Los astronautas se quitaron al fin los cascos de burbuja y los guantes intravehiculares. A continuación procedieron a alinear la unidad de medida inercial (IMU) mediante el telescopio. El Eagle no contaba con un sistema de guiado y navegación óptica avanzado como el del Columbia, así que los astronautas no podían usar un sextante para calcular su trayectoria y solamente podían utilizar el telescopio para calcular su orientación. Para ello solo necesitaban ver una de las 37 estrellas grabadas en la memoria del ordenador (en vez de dos). La información adicional la proporcionaba el vector de la gravedad en la superficie lunar según el programa P57 del ordenador.

Etapa de descenso del LM (NASA).

No obstante, en esos momentos los astronautas no tienen ni idea de dónde están. El sistema de guiado y navegación primario PGNCS y el secundario AGS les sitúan cerca del centro de la elipse de aterrizaje. Los datos preliminares de Houston basados en la telemetría, también. Pero Armstrong sabía que, durante el descenso, el cronometrado del sobrevuelo de las características del terreno indicaban que el Eagle había aterrizado cerca del límite oeste de la elipse. Collins tampoco tuvo suerte a la hora de localizar el Eagle en la superficie usando el sextante del Columbia (había usado las coordenadas erróneas suministradas por Houston). Sin embargo, el equipo de geólogos dirigido por Eugene Shoemaker dedujo la situación del lugar de aterrizaje a partir de las descripciones de Armstrong con un error de tan solo un par de cientos de metros. La determinación precisa de la zona de descenso solo sería posible tras el regreso de los astronautas a la Tierra y el revelado de la película de 16 milímetros de la cámara Maurer del módulo lunar, que había filmado la trayectoria de descenso.

Armstrong en el simulador del módulo lunar (NASA).

Aldrin había llevado entre sus pertenencias personales un pequeño cáliz, una botellita con vino y una hostia suministrados por el párroco de la iglesia presbiteriana de Webster, que era su amigo. El piloto del módulo lunar hizo la comunión en la Luna mientras Armstrong le observaba en silencio. Aldrin había comunicado antes del vuelo su intención de hacer la comunión a Slayton, quien se había mostrado reticente. Finalmente, le dio luz verde siempre y cuando no lo hiciese público. La polémica sobre la lectura del Génesis en órbita lunar por parte de la tripulación del Apolo 8 todavía coleaba. Antes de hacer la comunión, Aldrin se comunicó con Houston apelando a las personas que estaban siendo testigos de la misión para que dedicasen un momento a recapacitar sobre la trascendencia de lo que estaba ocurriendo. Nadie —salvo la mujer de Aldrin, Armstrong y Slayton— sabían que en ese momento Aldrin estaba en medio de una ceremonia religiosa. El piloto del módulo lunar usó el panel del DSKY como soporte para poner el cáliz y vertió el vino dentro. Fue la única ocasión en el que los astronautas pudieron observar el comportamiento de un líquido en un recipiente abierto sometido a la débil gravedad lunar. La ceremonia habría permanecido en secreto de no ser por el propio párroco de Webster, que hizo público su trato con Aldrin poco después.

De acuerdo con el plan de vuelo original, Armstrong y Aldrin debían comprobar el estado del Eagle durante dos horas para luego comer durante media hora y, entonces, dormir durante cuatro horas. Solo después podrían comenzar los preparativos para el paseo espacial, que incluían otra comida de una hora y un periodo de preparación de dos horas de cara a la EVA. Tras el paseo, los astronautas deberían comer y, luego, dormir otras cuatro horas. Esta extraña planificación se debía a la imposición de llevar a cabo una actividad extravehicular de 2 horas y 40 minutos en medio de una estancia en la superficie de tan solo 22 horas. Los encargados de la NASA habían concluido que lo lógico sería descansar antes del paseo espacial tras el tremendo esfuerzo del descenso, pero «lo lógico» no tiene el mismo significado para alguien sentado detrás de una mesa que el que tiene para un astronauta a casi cuatrocientos mil kilómetros de la Tierra en la superficie de otro mundo.

Plan de vuelo original del Apolo 11 (NASA).

Y es que Armstrong, como buen piloto de pruebas, quería completar cuanto antes los objetivos principales de la misión. Pasar diez horas dentro del módulo lunar antes del paseo le parecía excesivo. En ese tiempo podían aparecer mil contratiempos que les impidiesen realizar la EVA. Ya antes del despegue había discutido con Aldrin la posibilidad de adelantar el paseo espacial y el piloto del módulo lunar se había mostrado de acuerdo. La dirección de la NASA le había dado carta blanca a Armstrong en este punto, aunque, evidentemente, prefería que se cumpliese el plan de vuelo, que era casi un libro sagrado para Houston.

El paseo espacial de Armstrong y Aldrin estaría lejos de ser rutinario. Y no solo por su trascendencia histórica. No en vano, iba a ser solo el segundo del programa Apolo después del del Apolo 9. Pero en esa ocasión únicamente Rusty Schweickart se había aventurado al exterior del módulo lunar con la mochila de soporte vital PLSS. Ahora dos astronautas debían hacer lo mismo al mismo tiempo en la superficie de la Luna, un contexto muy diferente al experimentado por el Apolo 9. Además, para el comandante Armstrong este sería su primer paseo espacial.

Durante años se ha discutido la posibilidad de que Aldrin hubiese salido primero del Eagle para convertirse en el primer ser humano en caminar por la Luna. En realidad, esta opción nunca se consideró seriamente. El orden de salida venía dado por la disposición de la escotilla del módulo lunar, que se abría hacia la derecha, favoreciendo que fuera Armstrong el primero en abandonar el LM. Bajo sugerencia de Aldrin se estudió la viabilidad de que fuera el piloto del módulo lunar el primero en salir y se comprobó que era imposible que dos astronautas con las mochilas PLSS pudieran intercambiar sus posiciones sin romper el interior del LM. Siempre se ha puesto esta prueba como la causa última de que el debate quedase zanjado, pero, curiosamente, poca gente se ha planteado que había otra opción que sí hubiera permitido salir primero a Aldrin: que los dos hombres intercambiasen sus posiciones dentro del LM antes de ponerse las mochilas PLSS y despresurizar la nave.

Sistema de soporte vital de los trajes Apolo (NASA).

En realidad, y posiciones de escotillas aparte, tanto la cúpula de la NASA como Slayton consideraban que el comandante de la misión debía de ser el primero en salir. Es verdad que en las misiones Gémini el piloto efectuaba el paseo espacial mientras el comandante permanecía en la nave, pero en el Apolo estaba previsto que los dos astronautas del LM saliesen al exterior, así que era lógico que el primero en hacerlo fuese el comandante. La historia podía haber sido muy distinta si solo hubiera podido salir al exterior un astronauta cada vez. De hecho, ese era el plan hasta mediados de 1967. Pero para entonces se hizo evidente que se necesitarían cuatro manos al mismo tiempo en la superficie para desplegar los instrumentos científicos previstos para el LM (también fue necesario revisar el sistema de comunicaciones de los astronautas para permitir la comunicación de dos personas al mismo tiempo con la Tierra).

Finalmente, Armstrong y Aldrin optaron por adelantar el paseo espacial, con el consiguiente trastoque en la programación de miles de medios de comunicación de todo el mundo. Entre el momento del alunizaje y la salida al exterior tardaron unas seis horas. Además de configurar el módulo lunar para la estancia en la superficie, hacer la comunión y comer, los astronautas pasaron la mayor parte del tiempo preparando sus escafandras. Los trajes del Apolo tenían la particularidad de poder ser usados tanto como escafandras intravehiculares de emergencia como escafandras extravehiculares —con la salvedad de los trajes de los pilotos del módulo de mando del Apolo 7 al Apolo 14, que solamente podían usarse dentro de la nave— gracias al empleo de una atmósfera de oxígeno puro en el CSM y el LM. Esta característica, también compartida por los trajes del programa Gémini, fue una rareza del Apolo. El transbordador espacial estadounidense, las naves chinas Shenzhou o los sistemas rusos en la ISS emplean o emplearon trajes intravehiculares diferentes de los extravehiculares.

Algunos elementos del traje de Armstrong (Apollo Lunar Surface Journal/NASA).
Sistema de soporte vital de la escafandra EMU del Apolo (NASA).

Para poder usar la escafandra como traje extravehicular los astronautas debían llevar la mochila de soporte vital o PLSS (Portable Life Support System). El PLSS convertía al traje A7L en una verdadera nave espacial independiente. La mochila, de 36 kg, llevaba una botella de 43 centímetros de largo con 0,57 kg de oxígeno y su ventilador asociado, suficiente para unas cuatro horas de paseo espacial (la duración precisa dependía de la actividad metabólica del astronauta). También incluía una batería de plata-zinc de 16,8 voltios y un filtro de hidróxido de litio para eliminar el dióxido de carbono de la respiración, así como un depósito con cuatro litros de agua y un sublimador para mantener regulada la temperatura interna del traje pese a que en la superficie lunar la temperatura oscilase entre los —100 ºC en la sombra y los 120 ºC al sol. El PLSS también incorporaba el sistema de comunicaciones y telemetría de los trajes para comunicarse con Houston a través del módulo lunar. Las mochilas podían ser rellenadas de oxígeno y agua del sistema de soporte vital del LM.

Detalle de una mochila PLSS con el OPS en la parte superior (NASSA).
Mochila PLSS (NASA).
Detalle de la conexión de la mochila PLSS al traje tras retirar la unidad RCU (NASA).

Encima del PLSS se colocaba un pequeño contenedor denominado OPS (Oxygen Purge System), de 18,2 kg. El objetivo del OPS era suministrar al menos media hora de oxígeno en caso de una emergencia grave —un fallo del PLSS o una despresurización del traje— gracias a dos depósitos esféricos. Aunque a veces se suele confundir el OPS como parte de la mochila PLSS, era un sistema independiente. Sobre todo porque en teoría podía usarse sin el PLSS para actividades extravehiculares en órbita o en el espacio profundo —como de hecho se hizo durante las misiones Apolo 15, 16 y 17—. El OPS incorporaba además la antena de comunicaciones de la escafandra. Los astronautas usaban cuatro umbilicales para unir el traje A7L con la mochila PLSS a través de conectores frontales: uno para introducir el oxígeno, otro para eliminar el dióxido de carbono, otro para el agua de refrigeración del LCG y el último para las conexiones eléctricas. También se usaba un umbilical para unir el suministro de oxígeno del OPS con el traje.

Elementos del PLSS y el OPS (Apollo Lunar Surface Journal/NASA).
Conectores para los umbilicales del traje A7L de Armstrong (NASA).

Durante el lanzamiento o el descenso a la Luna los astronautas usaban los mismos umbilicales para conectarse con los sistemas de soporte vital del CSM o el LM, respectivamente, con la excepción de los umbilicales para la circulación del agua y del oxígeno del OPS, ya que no eran necesarios en las actividades intravehiculares. En la parte frontal del traje los astronautas también llevaban la unidad RCU (Remote Control Unit), que incluía algunos controles y luces indicadoras del sistema de soporte vital y que formalmente era parte de la mochila PLSS. La unidad RCU también se empleaba para acoplar la voluminosa cámara Hasselblad al pecho y liberar así las manos de los astronautas durante la caminata lunar.

Indicadores y controles superiores de la unidad RCU para controlar la mochila PLSS (NASA).

No obstante, antes de emplear las escafandras A7L como trajes extravehiculares había que realizar ciertas modificaciones adicionales. La primera era ponerse el mono de una pieza con tubos para la circulación del agua que ayudaban a regular la temperatura del astronauta durante el paseo espacial. Armstrong y Aldrin ya llevaban puestos esta pieza, denominada LCG (Liquid Cooling Garment), desde que se desacoplaron del Columbia. El siguiente paso era sustituir los delicados guantes intravehiculares de goma negra por los guantes extravehiculares, más resistentes y dotados de capas protectoras adicionales para evitar que las afiladas rocas lunares pudieran perforarlos. Estos guantes tenían además una extensión de tejido por atrás del anillo de conexión para proteger el antebrazo y una checklist anotada en la manga con los eventos más importantes de la EVA (en misiones posteriores llevarían pegado un auténtico bloc de notas con la checklist).

Conexiones del EMU (NASA).
Escafandra EMU (NASA).

Luego había que ponerse las botas extravehiculares. A diferencia de los guantes extravehiculares, que formaban parte del segmento presurizado del traje, las botas extravehiculares se ponían encima de las botas de la escafandra. Estas botas tenían una suela de goma gruesa y marcas en la misma para garantizar la tracción en el fino regolito lunar. También debían añadir una cubierta protectora que iría sobre el casco de burbuja para evitar que los astronautas quedasen cegados por la luz solar. Esta cubierta, llamada LEVA (Lunar Extravehicular Visor Assembly) servía además para proteger el casco de policarbonato presurizado e incluía un visor móvil transparente que se usaba como capa protectora adicional, otro visor bañado en oro para reflejar mayor cantidad de luz situado encima del primero y dos parasoles laterales desplegables para evitar deslumbramientos. Antes de volver a ponerse el casco de burbuja, los astronautas limpiaron su interior con un líquido especial para que no se empañase. Curiosamente, Armstrong y Aldrin decidieron traer de la Luna las cubiertas LEVA y no las botas extravehiculares, que fueron abandonadas en la superficie lunar al finalizar el paseo junto con las mochilas PLSS y otros objetos para ahorrar peso.

Guantes intravehiculares (izquierda) y extravehiculares del Apolo (NASA).
Las cubrebotas lunares (NASA).

La combinación de la escafandra de presión A7L con la mochila de soporte vital PLSS y el OPS se denominaba oficialmente como EMU (Extravehicular Mobility Unit), un acrónimo que ha sobrevivido hasta nuestros días y se usa en los trajes del segmento estadounidense de la ISS. El interior del módulo lunar era tan pequeño que la mochila PLSS del piloto del módulo lunar se guardaba en el suelo entre los dos astronautas, mientras que la del comandante estaba situada detrás de su puesto de pilotaje, junto con los dos OPS. Una vez puestos todos los complementos del traje, los astronautas tomaron conciencia del claustrofóbico espacio interno del módulo lunar. Con las mochilas a la espalda los dos hombres no podían sentarse en la cubierta del motor de la etapa de ascenso —la parte trasera del volumen presurizado del LM— y únicamente podían estar de pie sin moverse mucho. Y eso que todavía el LM estaba presurizado y las escafandras no se habían inflado. La falta de espacio era una molestia porque los astronautas debían ayudarse mutuamente en la correcta colocación del traje. A cambio, eso sí, la escasa gravedad lunar redujo el considerable peso de las mochilas a una sexta parte, algo que agradecieron los dos astronautas. Armstrong llevaría el traje A7L-056, la PLSS-00015 y el OPS-013, mientras que Aldrin tenía el A7L-077, la PLSS-00014 y el OPS-008.

Situación del PLSS de Aldrin en el suelo del módulo lunar Eagle antes de cerrar el módulo lunar antes del lanzamiento. A ambos lados se ven las cubiertas LEVA, también en el suelo (NASA).
Situación de la mochila PLSS de Armstrong tras el puesto del comandante en el LM (NASA).
Los OPS de Armstrong y Aldrin en el Eagle (NASA).
Posición de las partes de la escafandra en el LM, además de las hamacas para descansar (NASA).

El último añadido era el reloj cronómetro Omega, aunque en el Apolo 11 solamente Aldrin se lo puso, mientras que Armstrong lo dejó en el interior del Eagle para controlar mejor los tiempos mientras se preparaban para la EVA. Enfundarse en los trajes duró más de lo esperado, principalmente porque Armstrong y Aldrin no habían practicado demasiado esta fase de la misión; la mayor parte de las sesiones de entrenamiento se dedicaron a simular el descenso del módulo lunar a la superficie y para esta tarea estaban en mangas de camisa o únicamente con las escafandras A7L sin los añadidos. Mientras, en otro mundo, en el MOCR de Houston Cliff Charlesworth había relevado a Gene Kranz como Director de Vuelo del Control de la Misión y Bruce McCandless ocupó el puesto de Capcom en sustitución de Charlie Duke.

El astronauta Bruce McCandless sería el Capcom durante la EVA (NASA).

Una vez desconectados del soporte vital del módulo lunar y ya unidos a las mochilas PLSS con los umbilicales correspondientes, Armstrong y Aldrin pasaron a la fase de despresurización del Eagle. Por supuesto, solo tras haber recibido la correspondiente autorización de Houston. También comprobaron las comunicaciones VHF de sus trajes, que presentaron bastantes interferencias por estar en el interior del vehículo. Previamente, los dos hombres habían tenido que levantar manualmente la antena de comunicaciones del Eagle para la EVA, situada en la parte superior de la etapa de ascenso. Para ahorrar peso, la antena —en forma de pequeño paraguas— no disponía de un sistema de despliegue automático, sino que los astronautas tenían que accionar una manivela —sí, una manivela— situada en la parte trasera de la cabina, cerca de la escotilla de acoplamiento, en una maniobra muy difícil de llevar a cabo con las escafandras puestas.

Detalle de la antena de EVA (Apollo Surface Journal).

La despresurización debía ser bastante rápida gracias al empleo de una atmósfera de oxígeno pura. Sin embargo, el protocolo dictaba que primero se despresurizase la cabina a 0,24 atmósferas para comprobar la estanqueidad de los trajes, así que los astronautas comprobaban regularmente el indicador de presión situado en la manga derecha del traje. También se aseguraron de que la mochila PLSS funcionaba correctamente a través de los indicadores del panel de control RCU. Con el fin de vaciar el aire de la cabina, Aldrin debía accionar una palanca situada en la parte derecha de la escotilla frontal, por lo que se vio obligado a agacharse para alcanzarla. En el Apolo 11 el Eagle llevaba de un filtro antibacteriano colocado en la válvula de despresurización con la intención de evitar una posible contaminación del entorno del alunizaje con bacterias terrestres (lo más probable es que los microorganismos terrestres no sobrevivieran al vacío y a las temperaturas extremas, pero la NASA no quería correr riesgos). El filtro hizo que el aire saliese más lentamente de lo previsto y el Eagle tardó cerca de veinte minutos en despresurizarse (como comparación, en el Apolo 12 el mismo proceso duró ocho minutos). Una vez alcanzado el vacío, los sublimadores de las mochilas PLSS podían comenzar a funcionar para refrigerar a los astronautas.

Válvula de despresurización del LM (NASA).
Detalle de la escotilla frontal del Eagle (Apollo Lunar Surface Journal).

Se acercaba el momento histórico. Aldrin se agachó trabajosamente bajo el panel del DSKY para abrir la escotilla frontal, para lo cual tenía que accionar una palanca situada en la parte izquierda de la misma. La escotilla tenía una apariencia poco robusta comparada con la del CSM y los astronautas del Apolo pudieron observar en varias misiones cómo se deformaba visiblemente por efecto de la presión. Por este motivo, se abría hacia el interior del vehículo, con el fin de que la presión interna impidiese abrirla con el módulo lunar presurizado. De hecho, la presión residual en el interior del módulo lunar hizo que Aldrin tuviese que tirar fuertemente de la esquina de la escotilla para abrirla (recordemos que era muy fina). El aire que quedaba abandonó súbitamente el Eagle y Armstrong y Aldrin contemplaron la formación de una pequeña nube de cristales de hielo. La escotilla se había abierto en el tiempo de misión T+109:07:33 (2:39:33 UTC) del 21 de julio.

Palanca de apertura de la escotilla (NASA).

Armstrong comenzó la difícil maniobra para salir del Eagle con los pies por delante. Pero primero debía darse la vuelta, agacharse y estirar los pies. A ser posible sin romper nada en el proceso. Aldrin le fue guiando poco a poco, aunque el espacio libre entre la escafandra inflada —o hardsuit, como decían los astronautas— con la mochila a la espalda y los bordes de la escotilla eran mínimos. Armstrong tardó doce minutos en salir por la escotilla frontal. Más que un paseo espacial, parecía que el LM estaba dando a luz un astronauta. «Estoy en el porche», anunció a Houston. El ‘porche’ era la plataforma casi horizontal situada frente a la escotilla en la que el astronauta podía descansar antes de apoyarse en los peldaños de la escalerilla de la pata frontal. El descenso de Armstrong estaba siendo captado —aunque solo parcialmente— con la cámara de 16 milímetros de la ventana de Aldrin, pero, evidentemente, habría que esperar a revelar la película para poder verlo.

Aldrin saliendo del módulo lunar. Se aprecia el poco espacio de maniobra (NASA).

Antes de seguir descendiendo, Armstrong cogió una bolsa blanca repleta de basura del interior del Eagle —restos de envases de comida, filtros, etc.— y la lanzó hacia la superficie. Ironías del destino, lo primero que hizo el ser humano al llegar a la Luna fue tirar basura. Una vez en el suelo, Armstrong le daría una patada a la bolsa para apartarla y la dejó bajo el módulo lunar (la bolsa se ve precisamente en la primera fotografía desde la superficie que tomó Armstrong). Allí sigue hoy en día.

La base del Eagle con la tobera del motor DPS y la bolsa de basura que tiró Armstrong antes de bajar por la escalerilla (NASA).

La NASA era plenamente consciente de la importancia del paseo de Armstrong y sabía que era crucial transmitirlo por televisión. ¿Pero cómo lograrlo? Los planes de la NASA pasaban por instalar una cámara de televisión en la superficie lunar, pero, obviamente, esto solo podía hacerse una vez los astronautas estuviesen caminando por el suelo lunar. Para saciar la curiosidad de millones de personas, la agencia espacial concibió una ingeniosa solución. La esquina del módulo lunar situada a la izquierda de la pata con la escalerilla (Quad IV) estaba equipada con una mesa desplegable llamada, apropiadamente, MESA (Modular Equipment Stowage Assembly). MESA llevaba diverso equipamiento para los astronautas, incluyendo herramientas que serían usadas durante el paseo lunar. También incorporaba una cámara en blanco y negro de Westinghouse que apuntaba directamente a la escalerilla. Armstrong tiró de una palanca en forma de ‘D’ situada en el porche para permitir el despliegue de MESA. La borrosa imagen de Armstrong tardó unos segundos en llegar a Houston y a todo el planeta —al principio se vio brevemente al revés—, pero allí estaba. Un ser humano a punto de pisar la Luna.

La cámara de TV de la plataforma MESA (NASA).
Esquema del despliegue de la plataforma MESA con la cámara (NASA).
Detalle de la plataforma MESA durante un entrenamiento (NASA).

La imagen se transmitió a Houston a través de la red de estaciones de comunicaciones del Apolo, conocida como MSFN (Manned SpaceFlight Network, pronunciado misfin), formada por instalaciones separadas unos 120º en longitud para garantizar un enlace constante con la Luna. La red MSFN suele ser objeto de confusión porque incluía antenas desarrolladas específicamente para el Apolo —como Fresnedillas en Madrid—, junto con estaciones de espacio profundo creadas originalmente para las misiones interplanetarias de la NASA —como Robledo de Chavela, también en Madrid—. Para complicar las cosas, la red MSFN se complementaba con otras instalaciones —por ejemplo, radiotelescopios— en las fases críticas de la misión. El histórico paseo espacial de Armstrong fue seguido por tres estaciones terrestres. La estación de la NASA en Goldstone, California, sería la principal, pero contaría con la ayuda de la estación de Honeysuckle Creek, situada cerca de Canberra, Australia, y el radiotelescopio Parkes, también en Australia. Y, ya que hablamos de Parkes, por culpa de la película The Dish se ha extendido la creencia de que este radiotelescopio fue el único usado durante el paseo de Armstrong, pero no fue así (eso sí, debido a su tamaño, el radiotelescopio Parkes fue elegido como estación principal para recibir la señal de televisión, aunque no podía enviar datos o instrucciones de voz al Eagle).

Geometría de las estaciones terrestres durante el paseo espacial (NASA).
Estaciones terrestres encargadas de recibir la transmisión de televisión en cada fase de la misión Apolo 11 (NASA).

Mientras descendía, Armstrong llevaba colgando de la parte frontal de su traje una cinta unida a la cabina del LM. Al ver las imágenes de la EVA captadas por la cámara Maurer, mucha gente cree erróneamente que la cinta era algún tipo de sistema de sujeción de emergencia para ayudar a Armstrong a volver a subir al Eagle. Y, pese a que en una situación extrema se podía haber empleado con este fin, la cinta formaba en realidad parte del LEC (Lunar Equipment Conveyor), que era básicamente una tirolina que se usaba para bajar y subir equipamiento desde la cabina del Eagle hasta la superficie. El sistema LEC estaba destinada especialmente al traslado de los pesados maletines con las rocas lunares. Una vez Armstrong estuvo en el suelo, dejó el LEC unido a la escalerilla para su uso posterior.

Armstrong en un entrenamiento en el que se aprecia la cinta del LEC (NASA).

Al fin Armstrong alcanzó la base de la pata frontal. El último peldaño quedó bastante alejado de la base del tren de aterrizaje porque los amortiguadores de las patas apenas cedieron durante el alunizaje, pero en la gravedad lunar este hecho no supuso ningún problema. Armstrong comprobó que podía volver a subir fácilmente a la escalerilla con un salto. El soporte circular en el que se apoyaba Armstrong era el único de las cuatro patas del tren de aterrizaje que no iba equipado con una sonda de contacto para saber cuándo el módulo lunar tocaba la superficie. El trozo de metal fue retirado poco antes del lanzamiento por el temor de Armstrong a que la sonda doblada pudiera dañar su escafandra (y, a la vista de cómo sobresalían el resto de sondas, fue una decisión acertada).

Detalle de una de las patas del Eagle (NASA).
Amortiguadores de las patas del LM (NASA).

Vale la pena mencionar que los soportes circulares de las patas del módulo lunar eran más grandes de lo necesario, ya que fueron diseñados cuando no se conocía muy bien cuál era la consistencia del regolito con el fin de evitar que el LM se hundiese en la superficie. Las misiones Surveyor demostraron posteriormente que el suelo era suficientemente firme, pero ya era tarde para cambiar el diseño. Y, ya que estamos con cuestiones de diseño, no olvidemos que el LM había sido construido para soportar su propio peso en la Luna, pero no en la Tierra. Sea como sea, lo importante es que Armstrong disponía de una amplia superficie en la que apoyarse antes de pisar el suelo lunar desde la cual comentó a la Tierra lo que veía. «Estoy al pie de la escalerilla. Las patas del LM solo se han hundido en la superficie una o dos pulgadas, aunque la superficie parece ser muy fina cundo te acercas. Es casi como polvo. El suelo es muy fino. Ahora voy a salir del LM».

Armstrong en TV (NASA).

Millones de personas en todo el mundo miraban absortos sus televisores. Tras una pausa que se hizo eterna, Armstrong pisó el suelo lunar con su pie izquierdo. «Es un pequeño paso para el hombre, un salto gigante para la humanidad». Y ya está. El momento mágico pasó. El ser humano había pisado otro mundo por primera vez. Eran las 2:56 UTC del 21 de julio de 1969 (tiempo de la misión T+109:24:15). En el planeta Tierra, la fantasmagórica figura de Armstrong transmitida por la cámara Westinghouse parecía irreal, pero era una imagen de otro mundo, literalmente.

Durante años hubo una absurda polémica sobre si Armstrong quiso decir «el hombre» (man) o «un hombre» (a man). Armstrong siempre dijo que su intención había sido decir «un hombre», una frase que tiene más sentido, y así se ha recogido en los libros de historia. Pero la vocal no se transmitió correctamente. Pese a todo, y por motivos un tanto peregrinos, multitud de expertos se empeñaron en llevarle la contraria a Armstrong y afirmaron que la dichosa vocal nunca salió de su boca. Análisis recientes de la señal de audio han confirmado que, efectivamente, Armstrong pronunció la ‘a‘, así que ya podemos decir que la frase realmente fue «es un pequeño paso para un hombre, un salto gigante para la humanidad».

Una de las instantáneas de TV filmadas por la cámara mientras los astronautas leían la placa conmemorativa (NASA).

Todavía en la sombra del módulo lunar, Armstrong inspeccionó la zona de aterrizaje y pudo comprobar que el Eagle no había creado un cráter con su motor DPS durante el descenso como predecían algunos expertos. Esta sería la primera sorpresa proporcionada por las extrañas propiedades del regolito lunar. Apenas tres minutos después de la famosa frase, Aldrin le pasó a Armstrong la cámara Hasselblad de 70 milímetros a través de la cinta LEC y se la colocó en el soporte RCU. En el Eagle había dos cámaras Hasselblad, una para el paseo espacial, dotada de una cubierta protectora, y otra de color negro para uso interno. Es fácil saber qué cámara tomó una fotografía dada porque solo las imágenes de la cámara extravehicular presentan las llamativas cruces de la red de calibración —résau plate— tan características de las misiones Apolo.

Cámara Hasselblad del Apolo (Huffington Post UK).

Luego Armstrong abandonó por primera vez la sombra del Eagle y pasó a recoger la muestra de contingencia, una pequeña cantidad de regolito que guardó en un bolsillo ad hoc unido a su pierna izquierda con velcro. Para recoger la muestra usó una herramienta desplegable consistente en un palo con una pequeña red en forma de colador en el extremo. Si los dos hombres tenían que salir a toda prisa de la Luna, la muestra de contingencia serviría como premio de consolación. Armstrong debía recoger la muestra de contingencia antes de colocarse la cámara, pero decidió cambiar su plan de vuelo una vez más. Houston optó por no decirle nada al comandante para no distraerle, pero en el MOCR respiraron aliviados cuando Armstrong procedió a recoger la muestra tal y cómo estaba previsto. El comandante pudo comprobar la dificultad que suponía excavar en el suelo lunar, a pesar de la apariencia polvorienta del regolito. También comprobó que la luz solar en la superficie lunar, aunque muy intensa, no era cegadora y que podía soportarse sin el visor dorado bajado en determinadas condiciones (contraviniendo de paso las normas de Houston, que obligaban a usar el visor dorado y los parasoles siempre que estuviese fuera de la sombra del LM).

Armstrong recogiendo la muestra de contingencia visto desde la cámara 16 mm de la ventana de Aldrin (NASA).

Con Armstrong dando vueltas por la superficie, Houston autorizó la salida de Aldrin. El piloto del módulo lunar comenzó a salir por la estrecha escotilla guiado por Armstrong, quien también tomó fotografías para documentar la maniobra. Tras hacer una broma sobre que no debía olvidarse de dejar la escotilla abierta, Aldrin pisó la superficie a las 3:15:16 UTC (T+109:43:16) del 21 de julio y exclamó «es una magnífica desolación», refiriéndose al paisaje lunar del Mar de la Tranquilidad. Después de quitar la cubierta de la plataforma MESA para acceder a las herramientas y cambiar la longitud focal de la cámara de televisión, Armstrong y Aldrin se volvieron a reunir frente a la escalerilla para retirar la protección de la placa conmemorativa que había sido instalada en la pata frontal del Eagle. La placa, de 22,9 x 19,4 centímetros, estaba hecha en acero inoxidable. En ella se podía leer: «aquí hombres del planeta Tierra pisaron la Luna por primera vez. Julio 1969 d. C. Vinimos en paz en nombre de toda la humanidad». Debajo figuraban las firmas de los tres tripulantes del Apolo 11 y la del presidente Richard Nixon. Armstrong y Aldrin leyeron la placa para los televidentes de todo el mundo a las 3:24 UTC. No deja de ser paradójico que la firma que figure en las seis misiones Apolo que alunizaron sea la de Nixon, rival político de Kennedy y Johnson, amén de ser una persona poco entusiasta del programa espacial. De hecho, justo en esos momentos Nixon tenía la intención de evitar que la agencia espacial desarrollase un programa tripulado avanzado como continuación del Apolo.

Placa conmemorativa del Apolo 11 (NASA).
Detalle de la placa (NASA).

Unos seis minutos más tarde Armstrong trasladó la cámara de televisión en blanco y negro de la plataforma MESA a una distancia de 18 metros y la colocó sobre un trípode. En misiones posteriores los astronautas desplegarían manualmente una antena en banda S en forma de de sombrilla invertida que debía permitir la retransmisión de televisión a color en directo a la Tierra, pero en el Apolo 11 se decidió prescindir de esta antena para aligerar la carga de trabajo de los astronautas. Mientras, Aldrin procedió a colocar el experimento de viento solar o SWCE (Solar Wind Composition Experiment). Era una lámina de 1,4 x 0,3 metros desplegada mirando al Sol con el objetivo de recoger las partículas del viento solar y estuvo desplegada un total de 77 minutos. Todas las misiones Apolo que pisaron la Luna desplegaron este experimento, con la excepción del Apolo 17.

Aldrin con el experimento de viento solar SWCE (NASA).

A continuación Armstrong y Aldrin se dedicaron a colocar la bandera de los Estados Unidos. La decisión de plantar una bandera estadounidense en el suelo lunar había sido tomada bastante tarde, algo paradójico si tenemos en cuenta que el origen del programa Apolo fue la competición con la Unión Soviética. Pero lo cierto es que los ingenieros y científicos de la NASA y, sobre todo, Slayton, no querían sobrecargar a los astronautas con ninguna tarea adicional que no fuera de vital importancia (y, al fin y al cabo, el Eagle ya llevaba una bandera estadounidense cosida en la etapa de descenso). Incluso se llegó a discutir si sería conveniente poner una bandera de las Naciones Unidas, algo impensable hoy en día. Finalmente se tomó la decisión de incluir una bandera de los EEUU hecha en nylon bastante grande, de 1,52 x 0,91 metros, y se colocó en un pequeño contenedor junto a la parte izquierda de la escalerilla. El conjunto tenía una masa de 4,3 kg. Naturalmente, como todo en el Apolo, la bandera tenía su propio acrónimo y era conocida como LFA (Lunar Flag Assembly). Para que no se cayese en el vacío lunar se decidió colgarla de un tubo de aluminio que formaría 90º con el soporte principal. La bandera del Apolo 11 se eligió al azar entre varios ejemplares de distintos fabricantes empleados por el gobierno con el fin de que ninguna empresa pudiera decir que la bandera de los Estados Unidos en la Luna era suya. La bandera lunar era un ejemplar comercial corriente y moliente que había costado 5,50 dólares.

Aldrin posa con la bandera. Su rostro puede verse a través del visor de oro (NASA).
Detalle del contenedor de la bandera (NASA).

Los dos hombres clavaron el palo de aluminio de la bandera con bastante dificultad y apenas lograron que se enterrase 18 centímetros en el suelo. Armstrong y Aldrin situaron la bandera a unos 8 metros de distancia del Eagle, frente a la cámara de televisión. Como ejemplo de que se trataba de una tarea poco planificada, a nadie se le había ocurrido que a esa distancia los gases de la etapa de ascenso derribarían la bandera durante el despegue, como de hecho así sucedió. Finalmente, la bandera terminó de ser instalada a las 3:41 UTC. La colocación de la bandera en el módulo lunar, al igual que la de la placa conmemorativa, había sido supervisada por Jack Kinzler, del MSC de Houston. Tras finalizar el que para muchos era el principal objetivo del Apolo 11, Aldrin comenzó a moverse por la superficie para estudiar las prestaciones de la escafandra en materia de movilidad.

Situación de la bandera en la escalerilla (NASA).

Los técnicos del traje observaron desde la Tierra con horror los saltos y carreras de Aldrin temiendo que se cayese en cualquier momento. El piloto del módulo lunar comprobó que era más sencillo desplazarse mediante saltitos cortos que andando como en la Tierra, pero siempre teniendo en cuenta la inercia de la mochila PLSS, que, aunque era mucho más ligera en la Luna, tenía la misma masa que en nuestro planeta. Pese a todo, Aldrin y Armstrong se quedaron sorprendidos de la buena movilidad del traje a pesar de que en el vacío estaba inflado como un globo. Cierto es que no realizaron ninguna tarea compleja, como agacharse, algo que sí harían con dificultad las tripulaciones de los Apolo 12 y 14 (a partir del Apolo 15 los astronautas llevarían escafandras A7LB mejoradas que permitían flexionar la cintura y tenían mejor movilidad en general).

La Tierra vista sobre el Eagle (NASA).

A las 3:48 UTC (T+110:16) los astronautas interrumpieron sus actividades para responder a una llamada telefónica del presidente Nixon, quien en esos momentos estaba en el Despacho Oval de la Casa Blanca. La surrealista conversación se desarrolló con los dos astronautas mirando a la cámara y terminó con una breve intervención de Armstrong y un saludo militar. A continuación, Aldrin siguió con sus experimentos de movilidad. Esta vez estudió el comportamiento del regolito al darle patadas y también hizo varias fotos de su huella en el suelo que se harían mundialmente famosas. En el vacío, las patadas de Aldrin no generaban una nube de polvo, sino que el regolito seguía trayectorias parabólicas antes de caer creando un extraño efecto. Además comprobó el comportamiento del sistema de soporte vital del traje mientras estaba bajo la luz solar. Para su sorpresa, apenas notó un incremento de la temperatura dentro de la escafandra pese a estar expuesta directamente al Sol. Mientras tanto, Armstrong le pasó la cámara Hasselblad a Aldrin y comenzó a recoger las rocas para guardarlas en dos contenedores. En un contenedor irían las muestras documentadas, por lo que Armstrong les hizo fotografías con una cámara específica. En el otro irían rocas y regolito a granel sin documentar. Y, hablando de fotografías, la mayoría de imágenes de los dos astronautas de la superficie son de Aldrin, ya que sería el comandante el que llevó la cámara Hasselblad durante la mayor parte del tiempo. A nadie se le ocurrió que sería una buena idea tener fotografías del primer hombre en pisar la Luna mientras estaba pisando la Luna.

La única fotografía de Armstrong en la superficie lunar en la que sale de cuerpo entero (NASA).
Huella de Aldrin en la Luna (NASA).

A los dos astronautas el lugar del alunizaje les pareció más ondulado y accidentado de lo que dejan entrever las fotografías. Aunque era una zona excepcionalmente plana, comprobaron que era fácil desorientarse debido a la falta de referencias, que impedían juzgar adecuadamente las distancias, y las cambiantes condiciones de visibilidad en función del ángulo con respecto al Sol. La extraordinaria cercanía del horizonte local también les llamó la atención y les dio la impresión en más de una ocasión de estar caminando sobre una esfera (así era, lógicamente, pero en la Tierra no tenemos esa sensación). Posteriormente, Aldrin sacó los dos instrumentos científicos que llevaba el Eagle en la etapa de descenso, el sismómetro PSEP (Passive Seismic Experiment) y el retrorreflector láser pasivo LRRR (Laser Ranging Retro Reflector). Los dos experimentos recibían la denominación oficial de EASEP (Early Apollo Surface Experiments Package) —el experimento del viento solar no formaba parte del EASEP—, una versión simplificada del ALSEP (Apollo Lunar Surface Experiments Package) que llevarían el resto de misiones Apolo.

Aldrin retirando el EASEP (NASA).
La imagen más famosa del paseo espacial: Aldrin en la superficie (NASA).

La inclusión del EASEP fue también una decisión de última hora, ya que en principio se había decidido no llevar instrumentos para facilitar el primer paseo espacial. El EASEP estaba guardado en la esquina trasera del Eagle, denominada Quad II, en la zona SEQ (Scientific Equipment Bay). El sismómetro serviría para dilucidar la estructura interior de la Luna y llevaba dos calefactores RHU a base de plutonio-238 que le permitían sobrevivir a la fría noche lunar, aunque la electricidad se generaba mediante paneles solares. Pero primero debía ser nivelado y colocado con los paneles en la orientación adecuada. Por contra, el retrorreflector no necesitaba alimentación eléctrica alguna y se usaría para medir la distancia de la Tierra a la Luna de forma precisa. A las 4:40 UTC el sismómetro envió sus primeros datos a la Tierra, que incluían las señales causadas por los pasos de los astronautas.

Localización del EASEP en el Eagle (NASA).
Posición del EASEP en el LM (NASA).

El EASEP fue instalado en una zona a la izquierda de la parte frontal del Eagle, en dirección opuesta a la cámara de televisión. Posteriormente Armstrong se saltó una vez más el plan de vuelo y se alejó hasta el cráter Little West, de unos 30 metros de diámetro, situado a 61 metros del Eagle. En la película First Man se nos muestra una escena en la que el comandante deja un recuerdo de su hija fallecida en el fondo del cráter, pero no hay constancia de que hiciese nada parecido (y él mismo jamás dijo nada al respecto). Sería lo más lejos que se separarían del Eagle cualquiera de los dos hombres durante esta misión. La pequeña excursión al cráter duró unos tres minutos ida y vuelta. Mientras Armstrong se alejaba hasta el cráter sin decir nada, Aldrin intentó insertar dos tubos para recoger regolito del subsuelo lunar, pero solo logró enterrarlos unos 2o centímetros (no obstante, la muestra más profunda sería de 13 centímetros solamente). Durante el paseo espacial el ritmo cardiaco de Aldrin no pasó de los 105 latidos por minuto, pero el de Armstrong llegó a alcanzar los 160, una cifra que provocó una discreta llamada de atención de Houston —«solicitamos un chequeo del traje EMU»— para que el comandante se relajase un poco.

El sismómetro PSEP (NASA).
El calefactor RHU del PSEP (NASA).
Aldrin con el PSEP y el LRRR (NASA).
El reflector láser LRRR (NASA).
Panorámica de la zona de alunizaje tomada por Amrstrong junto al cráter Little West (NASA/The Planetary Society).

Llegó el momento de retirarse. Había sido un paseo espacial intenso, pero tocaba a su fin. Misiones posteriores tendrían la ocasión de explorar la Luna durante más tiempo. Aldrin retiró el experimento del viento solar y subió fácilmente la escalerilla en la débil gravedad lunar tras despedirse de la Luna con un «adiós, amigo» (sí, en español). Mientras estaba subiendo, Armstrong le recordó que debía dejar en la superficie un pequeño paquete con varios objetos conmemorativos, entre los que se incluía un emblema del Apolo 1, un pedazo del avión de los hermanos Wright, mensajes del Papa y líderes políticos de todo el mundo, así como dos medallas en honor de Vladímir Komarov, fallecido en el accidente de la Soyuz 1, y de Yuri Gagarin, el primer hombre en el espacio. Aldrin estaba dentro del Eagle a las 4:52 UTC (T+111:20). Armstrong terminó de recoger rocas con unas pinzas y llenó uno de los contenedores con regolito. A continuación le pasó a Aldrin los contenedores con las muestras a través de la tirolina LEC. Los dos maletines de las muestras se denominaban ALSRC (Apollo Lunar Sample Return Container) e incluían 21,55 kg de muestras en total, incluyendo 50 rocas, regolito y los dos tubos. Finalmente, Armstrong subió la escalerilla sin decir nada. Saltó tan fuerte que alcanzó de golpe el tercer escalón, a casi un metro del suelo. La escotilla del Eagle se cerró a las 05:11 UTC (T+111:39). Los dos astronautas estaban cubiertos de regolito de cintura para abajo. Nadie había podido prever que el fino polvo lunar se pudiera pegar tan fácilmente a cualquier superficie.

Recorrido de cada astronauta en la EVA (naranja para Armstrong y verde para Aldrin) (NASA).
Detalle de la tirolina LEC para subir y bajar equipo de la cabina del LM a la superficie (NASA).
El contenedor ALSRC para las muestras lunares (NASA).

La duración exacta del paseo espacial varía según la fuente y el punto de referencia elegido (despresurización del LM, apertura de la escotilla, etc.), pero lo que sí está claro es que, entre el momento en el que se abrió la escotilla del Eagle y en el que se cerró habían pasado 2 horas 31 minutos y 40 segundos. O sea, dos horas y media caminando por otro mundo. En total los dos hombres habían recorrido apenas un kilómetro sobre la Luna. Una vez presurizada la cabina se quitaron las mochilas, los cascos y los guantes y pudieron comprobar la presencia de un fuerte olor parecido al de la pólvora: era el regolito lunar (sí, la Luna olía a pólvora). Los astronautas aprovecharon para hacerse unas cuantas fotos entre sí y a la superficie que se veía por las ventanas.

Armstrong tras la EVA (NASA).

Después de conectarse al sistema de soporte vital del Eagle, los dos astronautas volvieron a despresurizar la cabina y abrieron la escotilla las 7:37 UTC (T+114:05) para tirar al exterior las mochilas PLSS, algunas herramientas y diverso equipo, como las botas lunares y la cámara Hasselblad intravehicular (la extravehicular se quedó sobre la plataforma MESA), así como basura en general, incluyendo las bolsas con la orina de la tripulación (no hubo tiempo a que los astronautas hicieran aguas mayores). Todo ello en un intento de aligerar el módulo lunar después de haber cargado las preciosas —y pesadas— rocas lunares. En esta ocasión la despresurización apenas duró 90 segundos gracias al empleo de la válvula de la escotilla superior y la frontal al mismo tiempo.

Otra vista de Armstrong (NASA).
Aldrin se hace un selfie el el módulo lunar (NASA).

Armstrong había usado el 49,25% de su batería y el 42,8% de las reservas de oxígeno, mientras que Aldrin había consumido el 50% de electricidad y el 47,6% de oxígeno. En cuanto al agua del sistema de refrigeración, Armstrong solo gastó el 33,7%, mientras que Aldrin el 51,1%. La escafandra EMU había sido más eficiente de lo previsto, algo que insufló optimismo en los encargados de planificar futuras misiones. El primer paseo espacial sobre la Luna había sido un rotundo éxito, pero todavía tenían que regresar a la órbita lunar. Y eso solo sería posible si el motor APS de la etapa de ascenso funcionaba perfectamente. En la NASA eran conscientes de que no podían cantar victoria y que aún había muchas cosas que podían fallar. Y bastaba un único fallo para condenar a los dos astronautas a una muerte segura.

La superficie lunar vista desde la ventanilla derecha del LM tras el paseo espacial con la bandera, la cámara de TV y las huellas de Armstrong y Aldrin (NASA).


80 Comentarios

  1. La descripcion mas detallada que he leido del primer paseo lunar.

    -Yo tambien me quede pensando en como caeria el vino con 1/6 de gravedad.

    -Sabia que habian dejado un trozo de un avion de los hermanos Wright, pero lo habia olvidado. Que bonito. Los hermanos bicicleteros llegaron mas lejos de lo que nunca hubieran imaginado.

    -Tambien estuvieron muy amables en homenajear a Gagarin y al primer piloto de la Soyuz que si mal no recuerdo lucho como un leon antes de morir.

    Off topic: parece que ayer la cafetera steam punk de Elon se elevo 10 metros (algunos comentaristas dicen veinte), pero el unico Raptor armo tanto alboroto que casi no se vio, salvo un brillo cromado entre el vapor y el polvo en las tomas desde tierra.
    En una toma desde un dron se ve mejor. Incendiaron el pasto, de paso ha ha.
    Me parece que no convendria despegar desde el “mitico” launchpad 39A porque con 31 Raptor lo va a fundir, y no hablemos si explota. Deberian hacer un launchpad lo mas simple posible, de concreto ja ja

      1. Cuesta a veces escribir en español neutro. Me sorprende la cantidad de giros verbales y refranes que los argentinos compartimos con los españoles y eso afloja mi disciplina.

        En Argentina llamamos hormigon a una mezcla de piedra pequeña + 1 parte de cemento + 3 partes de arena + agua, claro. Con hierro adentro es “hormigon armado”. Adquiere un color gris una vez seco.

        Le decimos “concreto” a una mezla de cemento puro con agua que es durisimo, que una vez seco queda verde grisaceo. Y reforzado internamente con hierro sirve para hacer bunkers.

        1. Para romper hormigon armado a mano basta una maza de 5 kg o una maza larga de 8.
          A mano el concreto necesita una maza de 5 kg y un cortafierro de punta y una gran paciencia.

          1. Y si se te agota la paciencia tras comprobar que incluso un martillo hidráulico es demasiado lento para vérselas con cemento puro fraguado dentro de una hormigonera… siempre queda la solución MythBusters…

            BOOOOOOMMM ! ! ! 🙂

  2. Excelente relato, que nos hace revivir ese histórico momento. Sin querer ser aguafiestas, recordad los que venimos por aquí que para que un libro salga rentable hay que venderlo, y seguimos con el techo de cristal de visitas. Saludos

    1. A ver, desde mi experiencia como autor de ocho libros electrónicos, todos publicados en Amazon.es y uno de ellos también en formato físico, y otro publicado por una editorial “tradicional”, y por mi experiencia profesional en un departamento de una institución pública que se encargaba entre otras cosas de publicar libros especializados, creo poder afirmar que ninguna editorial con experiencia en divulgación científica le pondría excesivas pegas a un libro de Daniel (que no es precisamente un desconocido) sobre el programa Apolo que recogiese estas entradas. A lo mas, puede que fruncieran el ceño ante el altísimo número de ilustraciones que contendría, aunque esto último también justificaría un precio elevado. Pero, por lo demás, los costes de editar un libro “estándar” no son muy altos. Lo alto es el precio de venta. En este caso, me imagino un libro de gran formato con ilustraciones en blanco y negro y a color para disfrute de un buen maquetador. Eso sí, Daniel no se forraría, porque con suerte solo sacaría un par de euros por ejemplar (a no ser que un buen agente le consiguiera un adelanto sobre ventas).

      Pero si se opta preferentemente por el formato electrónico, pues ni editorial, ni maquetador, ni agente, ni publicista, ni hostias: sería un “yo me lo guiso, yo me lo como”. En este caso concreto, y como el texto está perfectamente redactado y corregido y con las ilustraciones ya listas y colocadas, solo habría que pasar el contenido de las entradas (capítulos) a un formato ePub, AZW3 o PDF y a la plataforma. En el caso concreto de Amazon (que no tendría que ser la única) podría llevarse el 70% del precio de venta. Calculad vosotros mismos. Sería número 1 en ventas en su categoría desde el primer día.

      1. Es que para ser conscientes de la trascendencia de Daniel Marín basta con ver cómo hablan de él en otros sitios.
        No hace mucho habló de Dragonfly en la sección de Aparici en el programa de Alsina en Onda Cero. Para quien no lo sepa, a Aparici suelen bacilarle con el tema de que trae a un astrofísico canario. Cuando presentó a Daniel Marín, a Alsina se le escapó “Hombre este sí que es bueno….”
        O en la fábrica de la ciencia donde afirman que hay técnicos que acuden al blog para confiar datos que presentan en sus trabajos

  3. La lectura de este artículo me hace pensar lo lejos que estamos de volver a pisar la Luna.
    Es algo muy difícil y aquella vez fueron un poco en precario, pese a disponer de mucho recursos para lograrlo.
    Para empezar necesitamos un módulo lunar bastante más grande…

    1. pochimax,
      primero necesitamos un motivo indiscutible.
      En 1969 Armstrong y Aldrin pisaron la Luna pues USA necesitaba imponer su imagen cultural, económica y de Primera Potencia ante una URSS que había lanzado al Sputnik, puesto a Gagarin en órbita y las primeras sondas en la misma Luna, dando al mundo la idea de la superioridad de su ideología. Además ese objetivo había sido establecido por John Fitzgerald Kennedy poco antes de que lo asesinaran. No tenemos idea hoy del impacto que tenía Kennedy entonces.
      Si, llegamos a la Luna por un compromiso nacional, una decisión política.
      Lo que tampoco nadie recuerda es que gracias a la Carrera Lunar, la puja USA-URSS evitó ser decidida con una (¡o varias!) guerras nucleares. ESE era en los 60´s EL ESCENARIO MÁS PROBABLE. Afortunadamente para nosotros, seguimos el “camino impensado”.

      HOY ¿qué motivos tenemos para volver a la Luna? En verdad, se los están buscando.
      Es importante pues elegido el motivo y decidida su manifestación se sabrá el cómo y el costo aceptable para ir.
      Por ejemplo, si el motivo es la industrialización de la Luna y la explotación de sus materias primas, solo pensando en la escala ni loco me imagino algo más pequeño que una StarShip de SpaceX tocando suelo lunar.
      Saludos

  4. Por ejemplo, cuando salgamos de la Gateway camino a la Luna, ¿bajará también la Orión a una órbita cercana para poder rescatar a los excursionistas en vueltas cada dos horas? ¿O tendrá el nuevo módulo lunar mucha más enjundia y recursos como para dar soporte a los astronautas si hay problemas? ¿Cuáles serán las ventanas de lanzamiento y tiempo de regreso a la Gateway? Ufff…

  5. Por cierto, todos sabemos que Armstrong se le fue el pulso hasta el Everest cuando le dio al botón de despegar de la Luna. Pero leyendo el artículo (y también en la peli documental) la verdad es que tuvo varias situaciones en que debía estar pensando ¿es ahora cuando todo va a salir mal? Da la impresión de que en fondo era un poco cenizo…
    Aldrin en cambio parecía estar en un estado más despreocupado, vive el momento y disfruta. Aunque, desde luego, no tenía un pelo de tonto, no es eso lo que quiero decir.

    1. Pochimax:
      si eres despreocupado al llegar a la Luna, no comulgas.
      Hacer una ceremonia religiosa es encomendarte a tu Fe, reforzando tu confianza y sacando con eso la tensión. Armstrong prefirió tener presente lo que podría salir mal y trabajarlo dentro suyo. Ambos se comportaron como buenos profesionales sabiendo que se jugaban la vida cada segundo, atentos a cada detalle todo el tiempo. ¿Alguna postura es mejor? ¿Podrían haber hecho otra cosa?
      Me parece que tanto Armstrong como Aldrin fueron y son unos valientes a toda prueba que afrontaron un desafío único e inédito como han podido y mejor supieron resolverlo. Punto. Me tocó vivir situaciones bravas: cada uno las resuelve como puede, mejor todavía si al final haces el trabajo. Y la verdad, ambos se comportaron de una manera digna, podían haberse tomado alguna libertad más si hubiesen querido: pues no, y en la NASA sabían bien esto.

  6. Sé que suena repetitivo, pero no me puedo aguantar las ganas de agradecer yo también, una vez más, la labor que hace Daniel en este blog. La combinación justa de conocimiento profundo, rigor histórico y técnico y capacidad literaria para mantenerte enganchado. Si por el motivo que sea no quieres escribir un libro (sería una pena), yo agradecería que abrieses un patreon o algo para el que quiera pueda donar algo por el trabajo que haces

  7. Otra entrada descomunal, amigo!!!!
    Imperdible!
    Tus artículos y haber seguido el 50 aniversario a través de apolloinrealtime, me llevaron a experimentar esa aventura magnífica, como si el tiempo no hubiera pasado!
    No sabía lo de la basura, ni que las botas habían quedado allá; sin duda serán objeto que más de uno querrá recuperar; tienen un valor inestimable; la ambición llevará seguro a un conflicto o a un esfuerzo por recuperarlas.
    Y con respecto a la foto del primer paso, efectivamente nunca entendí cómo se les pasó registrar ese evento con la contundencia que merecía.
    Gracias Daniel, por tu esfuerzo.

  8. Estupendo articulo, los detalles, las anecdotas, ese primer gesto de la basura, me uno al resto de opiniones Daniel, siguiente despegue y retorno a la Tierra

  9. Tremendo, evocador, preciso, educativo, entretenido, emocionante…..
    yo que sé, lo tiene todo.

    Nuestra eterna gratitud, Daniel.

    (En serio, haz un copia pega de todo y publícalo, será la caña).

  10. Genial episodio :D. Me encanta leerte. ¿Podrías ser más específico en algo que no entendí?
    No entiendo mucho de geopolítica ni nada pero ¿por qué hoy en día sería impensable poner una bandera de las Naciones Unidas en la Luna y no tanto en 1969? No me quedó claro. Un abrazo y muchas gracias por la publicación, la disfruté mucho.

    1. No puedo saber exactamente porqué Daniel hace ese comentario, aunque en mi opinión hace referencia a que a día de hoy el papel de las Naciones Unidas como representante mundial está más desacreditado que hace 50 años. En aquella época y, paradójicamente debido a que había una tensión de poder entre dos bloques antagónicos, la idea de la necesidad de un gobierno mundial era más acuciante y atractiva. Las Naciones Unidas era el escenario donde se dirimían (o al menos se representaban) muchos de los conflictos y crisis derivados de ese enfrentamiento, con lo cual su relevancia era más presente.

      También diría que existía un mayor romanticismo y esperanza en que el progreso técnico y científico, del que la exploración espacial era su máximo exponente, condujera finalmente a la Humanidad a esa unificación en un gobierno planetario más eficiente y justo. Las Naciones Unidas eran como el potencial embrión de esa idea.

      Décadas después se ha visto que el camino seguido no ha ido en esa dirección y que la relevancia política y los medios de acción de la ONU para resolver conflictos y tomar decisiones globales son muy reducidos, y que sigue siendo el peso político y militar de naciones individuales el que corta el bacalao. De manera que hoy en día el que una nación (sea EEUU, China u otra) vuelva a la Luna bajo la bandera de las Naciones Unidas se antoja aún más utópica que entonces.

  11. Neil Armstrong por precaución dejó en el módulo lunar su reloj cronógrafo, por problemas con el cronometraje electrónico del Bulova Accutron. Así pues el primer reloj en la luna fue el de Buzz Aldrin, llevaba puesto un Omega Speedmaster Professional. Este reloj debía de estar en Washington el National Air and Space Musseum, pero perdió en un traslado a ese museo. En su lugar están expuestos los relojes de Armstrong y de Collins.

  12. Este artículo no es tan perfecto como lo pintáis. Contiene un error.
    Cuando dice “la única fotografía de Armstrong en la superficie lunar en la que sale de cuerpo entero”. ¡No es cierto! En la foto de Aldrin, se ve a Armstrong reflejado en el casco. ¡Jaque mate, Daniel! Jajajajaja!

  13. Hubiese sobrado, puede que Kennedy firme la autorización por la cual los fondos públicos van destinados a la NASA, pero quién se lo curro y trabajo no fue él.

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Por Daniel Marín, publicado el 26 julio, 2019
Categoría(s): Apolo • Astronáutica • NASA