30 años del Burán

Por Daniel Marín, el 17 noviembre, 2018. Categoría(s): Astronáutica • Burán • Historias de la Cosmonáutica • Rusia ✎ 85

El 15 de noviembre de 1988 el transbordador soviético Burán realizó su primer y único vuelo sin tripulación, que, al mismo tiempo, fue el segundo y último vuelo del cohete gigante Energía. Los encargados del programa decidieron lanzar el Burán, a pesar de que la nave no estaba totalmente a punto —no llevaba sistemas de soporte vital ni mandos para la tripulación, pero tampoco otros sistemas importantes del vehículo—, para dar a conocer el proyecto al mundo antes de que fuese cancelado por Mijaíl Gorbachov. El programa Energía-Burán había nacido a principios de los años 70 fruto de un malentendido y de la mentalidad paranoica de la Guerra Fría. En Estados Unidos la NASA estaba desarrollando el transbordador espacial con ayuda financiera del Pentágono y los militares habían jugado un papel clave a la hora de decidir las dimensiones de la bahía de carga del shuttle, que debía acomodar satélites espías de gran tamaño como el KH-9 Hexagon. La participación del Pentágono desató el pánico en Moscú y los militares soviéticos llegaron a la conclusión de que el shuttle podría ser usado como arma en un ataque nuclear preventivo contra la Unión Soviética. El transbordador despegaría desde la base de Vandenberg en California y, siguiendo una órbita polar, usaría su capacidad de planeo hipersónico para cambiar el plano orbital, esquivando parcialmente los radares de alerta temprana soviéticos para luego sobrevolar Moscú, donde soltaría un «regalito» en forma de ojivas nucleares.

La lanzadera Burán con el cohete Energía 1L en la rampa de lanzamiento del Área 110 de baikonur (Roscosmos).

Los expertos que asesoraban a los militares soviéticos insistían en que este escenario, aunque posible, no tenía sentido estratégico. Pero en el Kremlin no querían arriesgarse. Si la NASA y el Pentágono se estaban gastando miles de millones de dólares para desarrollar una nave espacial tripulada con aplicaciones militares, la Unión Soviética no se iba a quedar atrás. Y, de este modo, a mediados de los años 70 nació el programa MTKS (‘sistema de transporte espacial reutilizable’). La industria aeroespacial soviética propuso otros diseños más adaptados a las necesidades y la idiosincrasia de la tecnología del país, pero el Kremlin impuso que la réplica del shuttle tenía que ser lo más parecida posible. De hecho, se sopesó construir una copia idéntica —el OS-120— con motores principales situados en el orbitador y aceleradores de combustible sólido. Finalmente se llegó a un compromiso. El orbitador sería una copia casi idéntica del shuttle, aunque con diferencias de diseño muy significativas. Por ejemplo, por primera vez en una nave espacial se usó un sistema de propulsión de control de posición y orbital a base de queroseno y oxígeno líquido; y la estructura de la nave sería de titanio y no de aluminio. Además llevaría motores a reacción para facilitar la maniobra de aterrizaje y sería capaz de volar automáticamente sin tripulación.

El Burán cuando todavía se llamaba Baikal (Roscosmos).

Por otro lado, el Burán sería lanzado por un cohete gigante a cargo de la oficina de diseño TsKBEM de Valentín Glushkó, heredera de la OKB-1 de Serguéi Koroliov. Glushkó, que se oponía vehementemente a la construcción de una copia del shuttle estadounidense, adaptó el proyecto de familia de lanzadores RLA a los requisitos de los militares soviéticos y, de esta forma, el lanzador podría usarse para otros objetivos aparte de lanzar el Burán, como por ejemplo viajar a la Luna y a Marte o lanzar estaciones espaciales gigantes. Ni que decir tiene, los militares eran partidarios de usarlo para otros menesteres, como poner en órbita estaciones láser de combate Skif. El desarrollo del Energía supuso un esfuerzo descomunal en materia de propulsión para la Unión Soviética. Hubo que crear el motor criogénico RD-0120 de gran potencia para la etapa central y el motor RD-170 para los bloques laterales (el RD-170 y sus derivados siguen siendo hoy en día los motores de combustible líquido más potentes jamás construidos). La creación del escudo térmico del Burán y otros sistemas relacionados no fueron más sencillos. El Burán usaría en Baikonur las instalaciones del malogrado programa lunar N1-L3, las más grandes de la historia de la cosmonáutica.

El Burán tras su única misión (www.buran.ru).

En los años 80 ya era evidente que los temores de la cúpula soviética sobre el transbordador estadounidense eran infundados. Como resultado, el programa Energía-Burán se fue retrasando más y más, aunque los encargados decidieron transformarlo en una respuesta a la iniciativa SDI («Star Wars») del Reagan. Pero entonces vino Gorbachov y su política de deshielo. El proyecto se convirtió entonces en un molesto escollo entre las relaciones entre ambas superpotencias. Además Gorbachov estaba empeñado en reducir el tamaño del complejo militar soviético y el Burán era un programa costoso, aunque no demasiado comparado con otros proyectos militares. Pero era muy llamativo y, por lo tanto, un objetivo fácil. La oficina TsKBEM de Glushkó,, ahora conocida como NPO Energía, a cargo del programa en general y del cohete Energía, así como Gleb Lozino-Lozinsky, de la oficina NPO Mólniya, a cargo del diseño de los orbitadores propiamente dichos, no estaban de acuerdo en la estrategia a seguir para defender el programa. Para Glushkó la prioridad era el lanzador Energía, que era la llave para conquistar el sistema solar. Obviamente, Lozino-Lozinsky defendía las lanzaderas y deseaba lanzar una misión cuanto antes para demostrar que el proyecto era viable.

Interior de la cabina del OK-GLI, idéntica al Burán de serie (www.buran.ru).

En 1988 el programa había sufrido innumerables retrasos y los rumores que venían del Kremlin apuntaban a una cancelación inminente. El programa Burán —«tormenta de nieve» en ruso— incluía la construcción de hasta cinco lanzaderas, pero solo se había bautizado oficialmente una —la primera, la 1K—, que recibió el nombre de Baikal. Los encargados del proyecto decidieron acelerar el calendario y jugársela. Lanzarían la 1K en noviembre de 1988, si el Kremlin no cancelaba el programa antes. La lanzadera 1K Baikal fue rebautizada con el nombre del programa, Burán, para darle mayor visibilidad. Las condiciones meteorológicas en Baikonur el 15 de noviembre eran claramente adversas, pero la misión ya había sido retrasada varias veces y los encargados decidieron doblar su apuesta. El despegue fue un éxito y el Burán realizó una sola órbita antes de aterrizar automáticamente en el aeropuerto al norte de Baikonur, construido expresamente para el proyecto. El Burán voló con las puertas de la bahía de carga cerradas porque los radiadores del sistema de refrigeración no estaban listos para esta misión. En el último momento el vuelo casi acaba en desastre cuando el control de la misión pensó en destruir el vehículo al detectar que se desviaba del rumbo previsto, pero la decisión de los ordenadores del orbitador resultó ser la correcta y el Burán aterrizó sin problemas. Todo había salido según lo previsto. Mejor incluso.

El Burán con el Energía camino de la rampa (Roscosmos).
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La lanzadera 2K en la rampa de lanzamiento de Baikonur en mayo de 1991 para pruebas de integración con una maqueta del cohete Energía.

El programa Energía-Burán fue el cénit de la tecnología de la cosmonáutica soviética. Muchos analistas occidentales no daban crédito a lo que veían. Después de años de propaganda machacona insistiendo en que la tecnología espacial soviética estaba en el paleolítico con respecto a Europa y Estados Unidos, el vuelo automático del Burán era un incidente increíble. Literalmente: algo así no podía ser posible. Pero la única misión del Burán fue al mismo tiempo el canto del cisne del programa más caro, más complejo y más ambicioso de la historia de la cosmonáutica soviética. Solo tres años después de su único vuelo el país que lo había creado desapareció. El programa Energía-Burán había superado en costes al enorme y malogrado proyecto lunar N1-L3. Y, sin embargo, a diferencial del N1-L3, su legado prácticamente desapareció por completo años después de la caída de la Unión Soviética, con honrosas excepciones, como el sistema de acoplamiento APAS de la ISS o el cohete Zenit —desarrollado como bloque lateral del Energía— y su potente motor RD-171. El esfuerzo descomunal invertido en el programa se deshizo rápidamente como si fuera un sueño. Ígor Volk y Alexánder Ivanchénkov nunca pilotaron una lanzadera del programa Burán rumbo a casa y el Burán o la lanzadera 2K nunca se acopló con la estación Mir. Y, por supuesto, nunca vimos una misión tripulada a Marte lanzada mediante el Energía.

Así quedó el hangar del MIK-112 donde se guardaba el Burán original (www.buran.ru).
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La lanzadera 2K (1.02) almacenada en el edificio MZK de Baikonur.

En una jugada irónica del destino, la lanzadera Burán original resultó destruida el 12 de mayo de 2002 cuando se colapsó el techo del hangar del edificio MIK-112 donde dormía el sueño de los justos. La única lanzadera casi completa que ha sobrevivido, la 2K, se pudre lentamente en el vecino edificio MZK de Baikonur. Cada cierto tiempo recibe la visita de youtubers y vándalos —o ambas cosas— que se cuelan en el edificio para grabar el enésimo vídeo sobre «un transbordador espacial soviético abandonado» que será olvidado a los pocos meses. Treinta años después el legado del Burán está disperso en museos de Kazjistán, Rusia y Alemania en forma de tristes restos de un futuro que nunca se hizo realidad. Si hubiese sido un futuro mejor, eso ya es otra historia.

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El modelo OK-ML1 en el Museo del Cosmódromo de Baikonur (Eureka).
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Uno de los dos transportadores del sistema Energía-Burán junto al edificio MIK-112 (Eureka).
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Otra vista del OK-ML1 (Eureka).

Artículos de Eureka sobre el Burán:



85 Comentarios

  1. Yo soy un firme defensor de la financiación privada de la conquista espacial. Las empresas pueden intentar ganar dinero con la explotación del espacio y los clubes de espaciotranstornados pueden pagar cuotas por la mera satisfacción de ver conquistado el espacio como el socio de un club de futbol paga cuotas por la mera satisfacción de ver a su equipo en el césped.
    En el caso del dinero público prefiero la astronáutica estadounidense a la cosmonáutica sovietica. El progama Apollo fue financiado a partir de unos presupuestos democráticos votados por el Pueblo Estadounidense y la conquista de la Luna fue para mayor gloria del Pueblo Estadounidense. La Unión Soviética funcionaba como dictadura de partido único. Era el Partido y no el Pueblo Soviético quien decidió financiar el vuelo de Gagarin y el Burán y Gagarin y el Burán volaron para mayor gloria del Partido y no del Pueblo Soviético. Por ejemplo nadie preguntó al Pueblo soviético si prefería invertir fondos nacionales en fichar a los mejores futbolistas brasileños de la época y convertir a la liga soviética en la mejor del mundo.

  2. Me da mucha pena leer el artículo. Desearía tanto que el Energia se hubiera desarrollado … Y el N1.
    Gracias por el artículo Daniel, pero tiempos mejores están por llegar para los espaciotrastornados

        1. A nivel privado puedes ayudar aportando cuotas a un club espacial. A niver de España o de la UE hay ciudadanos con el mismo derecho al voto que tú que opinan todo lo contrario que tú.

    1. Bueno, el N-1 podría resurgir como competencia del BFS, teniendo en cuenta que:

      1 – Sus motores están al día, el RD-193 creado a partir del RD-191 de Angara; para relevar al NK-33 (el motor del N-1) en el Soyuz-2-1v, estará en breve listo y será idéntico a su predecesor (para no rediseñar el lanzador); y si las experiencias de reutilización del RD-181 (de la familia del RD-191 y utilizado en el Antares estadounidense) fraguan, será reutilizable.

      2 – Las instalaciones del N-1/Energía siguen existiendo, aunque estén parcialmente abandonadas y decadencia en la estapa kazaja. Además, cuando esté en funcionamiento Vostochniy, todas estará disponibles y seguirá siendo necesario este cosmódromo para el Sunkar (el cual quema RP-1/LOX en todas sus etpas) de la propia RKK Energia y RKTs Progress en vuelos oficiales y comerciales; por lo que más lanzadores harán más rentable su explotación, más dentro del proyecto ruso-kazajo Baiterek. Y Rusia necesita un lanzador pesado y la iniciativa STK es muy ambiciosa y dudosa.

      3 – Las etapas, a diferencia de en 1969, se pueden transportar, desde la fábrica de RKK Energia de Moscú, enteras o casi-enteras, gracias a los dos VM-T Atlant que la fuerza aérea rusa conserva (además está el An-225, si se consigue alquilar a Antonov Airlines). Utilizando las infraestructuras de la pista de Yubiléini del Buran y renovados trenes TEL para transporte de las etapas.

      4 – El problema de coordinar los 30 motores con un sistema automático era un desafío en 1969, hoy es asumible por cualquier empresa tecnológica con sistemas digitales. Para una muestra el Falcon 9, Falcon Heavy y el propio BFS.

      5 – El bajo punto de gravedad de las etapas facilita su recuperación (de las etapas Blockk-A y Block-B) a lo Rossiyanka de Makeyev (https://danielmarin.naukas.com/2018/02/14/rossiyanka-la-respuesta-rusa-a-spacex-que-nunca-fue/), incluyendo ya el diseño los Belotserkovskiys (https://es.wikipedia.org/wiki/Aleta_de_rejilla) que usa el Falcon 9 para controlar el descenso (se inventarón para este cohete). Este trabajo de rediseño se lo podría subcontrar RKK Energia a Makeyev (el cual podría utilizar en ello los beneficios derivados del desarrollo del ICBM Sarmat y la renovación de los SLBM Layner para las fuerzas estratégicas rusas), deseosa de meterse en los lanzadores comerciales desde hace décadas; a cambio de formar parte del proyecto.

      6 – Sus tanques de redondos de gran tamaño y sus conducciones están hoy al alcance de fabricación de cualquier fabricante de contenedores y gasoductos/oleaductos para gasísticas y petroleras rusas como Rosneft o Gazprom (las cuales pueden diversificar sus actividades y reinvertir beneficios del gas y petróleo en el proyecto).

      7 – A al gigante siderúrgico Rusal, por las sanciones, le sobra aluminio y beneficios de vender el que tiene al doble de su precio a Boeing y Airbus. De lo cual, ya se están aprovechando Tupolev e Ilyushin.

      8 – Se puede aprovechar la experiencia de RKTs Progress con la etapa Volga (http://www.spaceflight101.net/uploads/6/4/0/6/6406961/374260.jpg?455) para dotar al Block-V de las características de una etapa superior, reestudiando el sistema de maniobra orbital del Buran (http://www.buran.fr/bourane-buran/img/moteurs-grand.jpg) para colocarlo entre los 4 RD-193 motores de la etapa (http://www.ninfinger.org/karld/My%20Space%20Museum/n1_4a.jpg); el cual es a base de RP-1/LOX (el único de su tipo, junto con el de la etapa superior Block-D de RKK Energia (principal productor de este hipotético proyecto, y dueña de NPO Energomash, productora de los RD-193), cuyos descendientes Block-DM se hallan en producción actualmente para el Zenit/Sunkar y constituyen un posible punto de partida para recuperar la tecnología de este sistema del Buran, si no se conserva tras el fin del Energia-Buran) que quema todo el N-1; pudiendo conectarlo directamente a los tanques principales del Block-V. Añadiendo la capacidad de lanzar pesadas misiones al espacio profundo mediante la adición de un puerto de acoplamiento ruso automático Kurs-NA para cargueros Progress o TGK-PG con el fin de repostar la etapa en órbita con varios lanzamientos de Soyuz-2 o Sunkar, y permitir su posterior propulsión a la Luna, Marte, Venus, Jupiter; entre otros (en el N-1 original esto se suplia con la adición de la etapa Block-G, aquí sustituida por la reutilización del Block-V con capacidad de repostaje; permitiendo cargas de 75 toneladas exactas para viajes lejos de la órbita terrestre).

      9 – Si se incluye a la petrolera Rosneft, el queroseno (RP-1) no sería prohibitivo dados los stocks de crudo por sanciones y acuerdos con la OPEP de Rusia (pudiendo extraerse el combustible de la propia Kazajistán, ahorrando el transporte del mismo por los oleductos kazajos). En baikonur, existe una planta de generación de oxígeno (LOX).

      10 – La JAXA ya ha contactado con Boeing y Space X para estudiar cómo lanzar sus cargueros HTV a la Gateway, otra opción más barata sería interesante para esta. Así como los observatorios tipo James Webb cada vez son más comunes. Por no hablar de los grandes satélites geoposicionarios que se proyectan, para los que las 75 toneladas de carga del N-1 son música. Todos sabemos que tras un innovador como Musk o Brezos, si de verdad hay negocio, aparecen los seguidores; y RKK Energia, RKTs Progress y Makeyev podrían asociarse para alcanzar ese tercer puesto, por delante del CZ-9 chino, el SLS estadounidense, el H-III japonés o el GSLV MK-IV indio.

      1. Solo faltaría un programa coordinador (que junte a los involucrados). Un una financiación estable, derivada de un estudio de mercado proyecto a 2 décadas como mínimo y que a los rusos les de por apostar en un futuro espacial en vez de rememorar viejas glorias.

        En mis sueños guajiros he querido que mi país adquiera la tecnología del zenit a partir de un acuerdo con ucrania o que se pusiera los pantalones y adquiriera la tecnología soyuz, y a partir de ahí realizar un diseño local.

        Pero estamos en México y dudo que a Estado Unidos le guste que lancemos una nave espacial derivada de un ICBM de los 50´s en el patio de su casa. Así que debo conformarme con el sub arrendamiento de satélites de comunicación.

        SALUDOS.

        P.D: Que manera de juntar hilos tan dispersos para resucitar a una leyenda.

        1. En realidad con que las empresas aeroespaciales se alien con la visión de que sólo juntas pueden lograrlo y que todas ganarían (y se lo vendan a grupos inversores, como pasó con S7 y Sea Launch):

          – RKTs Progress: Lanzamientos de Soyuz-2 y Sunkar por décadas y en un volumen de 48 y 24 para llenar un sólo Block-V al completo. Y su propio cohete pesado-superpesado.

          – Makeyev: Entra en el mercado espacial comercial a lo grande, fuera de sus intentos de resucitar el Dnepr-1 (que sí es derivado de un ICBM). Resucita su querido Rossiyanka, en cual aún insiste la compañía; junto con el Korona.

          – RKK Energía: obtiene un lanzador propio después del fin del Energía y el Zenit. Puentear al STK/Energia-5 implica mayor poder de negociación frente RKTs Progress y el Kremlin, y a su vez, menor coste de crear y utilizar nuevas infraestructuras en el lejano oriente ruso (ya que utiliza las de Baikonur) y de reintroducir el RD-0120 del Energia en las versiones pesadas; tras perder esta capacidad en los años 90. Así como, utilizar motores de la filial de Krunichev KBKhA, como el RD-0150 en la tercera etapa de este lanzador. Además esta empresa desde los 80 lleva intentando hacer lanzadores reutilizables (como Block-A del Energia), desde mucho antes que Space X; así que un N-1 actualizado sería una buena forma de recuperar su orgullo perdido con el primer N-1 en 1976 y el Energia en 1993 (perdiendo contra el Angara 5). Además el diseño del N-1 sigue siendo escalable desde que lo concibiera Korolev, lo que abre la puerta a crear un lanzador con la Block-B (segunda etapa) y Block-V (tercera etapa); añadiendo una etapa superior Block-DM, y así sustituir al cohete Protón y Angara 5 de Krunichev. Quedando sólo el Sunkar (Progress y Energía) y el Soyuz-2 (Progress) junto con este lanzador en sus dos versiones en la industria rusa.

          – Y en cuanto a empresas como Gazprom, Yamal, Rosneft o Rusal; lo único que pueden hacer frente a las sanciones y cambio del paradigma energético e industrial es diversificarse y centrarse en industrias más especializadas que las basadas en recursos naturales y materias primas. Por lo que el campo de las telecomunicaciones por satélite (https://danielmarin.naukas.com/2010/01/19/globis-el-satelite-gigante-de-energia/) y sector aeroespacial son opciones viables (más si te consumen el excedente (como hace E.A.U. o Catar con Emirates Airlines y Qatar Airways), te llevan a economías de gama y escala (combinación de recursos), y te permiten diversificarte (como ya han hecho empresas petroleras como Cepsa en el sector aeroespacial)).

          Además, las oportunidades energéticas a estos grupos energéticos e industriales que abre este proyecto (https://danielmarin.naukas.com/2012/12/22/estaciones-rusas-de-energia-solar-en-el-espacio/), gracias a la experiencia de la propia RKK Energia con el proyecto Znamya (http://www.edu.pe.ca/gray/class_pages/krcutcliffe/physics521/17reflection/articles/Znamya%20Space%20Mirror.htm) y los avances con globos solares (https://gineersnow.com/industries/renewables/solar-balloons-clouds-will-get-energy-amid-rain); pueden marcar el futuro de la generación de la energía terrestre en un futuro próximo. Total, unos venden energía y otros la necesitan a raudales (y ahora “limpia” encima) en sus sectores.

        2. El Zenit no puede considerarse ni remotamente asociado a un desarrollo de un ICBM, es un lanzador civil desde su concepción.

          Y si Méjico lo quiere, sólo tiene que habilitar un puerto para el buque Sea Launch Commander y la plataforma Odyssey de S7-Sea Launch (http://s7space.ru/en/launch-sea/), así como para la llegada desde Rusia y carga en el buque del lanzador y satélite. Están deseosos de irse de EE.UU. ahora que la empresa es 100% rusa, esta el Falcon 9 y les quieren tanto por allí (https://danielmarin.naukas.com/2014/06/06/lanzamientos-espaciales-rusos-desde-crimea/). La empresa seguro que agradece menor trayecto y consumo de combustible desde la costa pacífica de Méjico hasta el ecuador, que actualmente desde Long Beach. Lo único que, hasta que se resuelva el tema de la fabricación del lanzador, no habrá mucha actividad de lanzamientos.

          El Soyuz, es otra cuestión ya que deriva remotamente del ICBM R-7, el primero y peor ICBM de la historia por su combustible criogénico. Así que tranquilo EE.UU. no te invadirá si consiguieras porner uno en operación, habrá invadido el país entero antes que puedas lanzar el primero tras la orden de hacerlo (https://danielmarin.naukas.com/2012/03/15/el-dia-que-una-sonda-marciana-casi-provoca-la-tercera-guerra-mundial/).

  3. El programa Burán, como tantos otros, es un ejemplo de como los desarrollos tecnológicos en muchos casos se pierden dilapidando el dinero y, sobre todo, millones de horas de aprendizaje que ya no son recuperables sin volver a andar el camino ¿Cuanto tiempo y dinero costaría disponer de un nuevo Burán? ¿Cuanto tiempo y dinero costaría pisar de nuevo la Luna ? (pienso que estamos mas lejos de volver a hacerlo que cuando JFK lanzó su famoso reto). El autentico coste es que se pierde la trasmisión del conocimiento por las personas que lo tenían.
    En mi caso he visto un proceso similar y poco conocido en el programa nuclear español. A finales de los 90 disponíamos de tecnología en España para construir casi enteramente una central nuclear, antes habíamos desarrollado una tecnología de reprocesamiento que a la larga nos podría haber llevado a un uso mas eficiente de la energía nuclear (¡70 veces mas energía por kg U de las centrales clásicas!). El problema no es exclusivamente español, Francia no construía ninguna central desde 1990 y cuando ha vuelto a hacerlas (en Finlandia y Francia) ya no estaban quienes habían hecho a Francia un país independiente enérgicamente (referido a la electricidad) y el proyecto está siendo un fiasco. Otro tanto ha ocurrido con los paneles solares (particularmente las células solares), se gastaron miles de millones de euros en primar instalaciones solares en vez de al desarrollo de la tecnología. La mayor parte se fueron a pagar células fabricadas en el exterior, la única empresa española que los fabricaba tuvo que cerrar ante el avance chino que tiro los precios. Antes de dilapidar el conocimiento de las personas habría que pensarlo mucho.

  4. Qué fastidio leer los comentarios de webs españolas.
    Un artículo interesantísimo convertido en excusa para empezar con ”el PP esto”, ”el psoe lo otro”.
    Ese mundo de ustedes tan limitado y pequeñito…

  5. Una cosa que me ha quedado clara leyendo el blog de Daniel -y en la que no había reparado- es el error conceptual de situar los motores en el orbitador (caso del Shuttle) en vez de en el lanzador (caso del Buran).

    La NASA perdió la ocasión de tener un súper-lanzador independiente, capaz de poner más de 100 ton en LEO.

    Sin entrar a comparar los orbitadores, creo que el Energía ofrecía una mejor solución al problema.

    Tanto el N1 como el Energía podían haber cambiado la historia de la conquista espacial ya que, de haber triunfado, habrían provocado una respuesta por parte de los USA (por ejemplo, la continuidad del programa Apollo en el caso del N1).

    1. Lo de los motores en el orbitador seguro que era una exigencia militar. Y además eso hubiera permitido poner la lanzadera en la punta en vez de al lado (los soviets podían no haber copiado eso), mucho mas seguro.

      Y el SLS lo tendrían hace años, (que p…… para Boeing).

  6. Es una lástima, quizás el cohete más bonito, el más versátil (se puede usar para lanzamientos con el Burán tripulado o versión sin tripulación, lanzamientos unicamente de carga o incluso para diferentes tamaños de carga cambiando el número de cohetes laterales), incluso uno de los más rentables al ser su lanzamiento relativamente barato para toda la carga que podría llegar a lanzar.

    Y es una pena que se perdiese toda esa tecnología, y que nunca se pueda recuperar.

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