A principios de febrero Elon Musk cambió por completo el objetivo existencial de SpaceX y decidió que Marte ya no era una prioridad. En su lugar, la Luna pasa a ser el centro de todas las actividades de SpaceX. Bueno, el centro, no. Coincidiendo con el anuncio del abandono —los optimistas dirán retraso— del sueño de la colonización de Marte, Musk comunicó que el siguiente gran propósito de SpaceX sería lanzar una constelación de un millón de satélites. Y no unos satélites cualquiera: centros de datos dedicados a la Inteligencia Artificial.

La idea de lanzar centros de datos al espacio no es nueva y mucho menos son Musk o SpaceX los primeros en plantearla. En septiembre de 2024 la empresa Starcloud hizo públicos sus planes de poner en órbita centros de datos y el 2 de noviembre de 2025 lanzó el Starcloud 1 a bordo de un Falcon 9, un pequeño satélite de 60 kg con una GPU Nvidia H100. En febrero de este año la empresa solicitó a la FCC permiso para desplegar una megaconstelación de 88 000 satélites. Pero Starcloud es solo un actor menor en este asunto. Google, a través de su matriz Alphabet, anunció en noviembre de 2025 su plan para lanzar miles de centros de datos dentro del marco del Proyecto Suncatcher. Aunque no se han dado detalles técnicos, según Google se necesitarían unos 180 lanzamientos al año del sistema Starship para desplegar la constelación.

Para que los centros de datos espaciales sean rentables con respecto a los terrestres, Google calcula que es necesario que el coste de lanzamiento sea inferior a 200 dólares por kilogramo, algo que podría ocurrir alrededor de 2035 si —y es un gran si— la Starship cumple con sus promesas. En la presentación de Suncatcher, Google mostró como ejemplo un conjunto de 81 satélites en órbita polar heliosíncrona (SSO) —donde la insolación solar es constante al no pasar nunca por la sombra de la Tierra— conectados mediante enlaces láser y separados entre sí por distancias de 100 a 200 metros. La constelación definitiva estaría formada por un número indeterminado de estos grupos de satélites. El objetivo es alcanzar velocidades de transmisión a la Tierra de varios terabits por segundo (Tbps), necesarias para que el concepto sea útil de cara a computación en tiempo real, lo que supone más de un orden de magnitud por encima de las velocidades de 100 Gbps que ofrece Starlink.

Amazon anunció a finales de enero su megaconstelación TeraWave, formada por 5280 satélites en órbita baja (LEO) y unos 128 satélites en órbitas medias (MEO). Los satélites en LEO se comunicarán mediante bandas Q y V, unas frecuencias muy altas que conllevan toda una serie de desafíos técnicos. A su vez, se comunicarán con los satélites en MEO mediante láseres y estos últimos transmitirán datos a la Tierra también usando láseres, permitiendo velocidades de hasta 6 Tbps. En principio, TeraWave no estará formada por centros de datos en el espacio, sino que se dedicará a conectar clientes con necesidades de gran ancho de banda, incluyendo, precisamente, empresas de centros de datos terrestres como la propia AWS de Amazon. No obstante, Jeff Bezos ha hablado en repetidas ocasiones de la viabilidad de colocar centros de datos en el espacio, aunque siempre a varias décadas vista, así que TeraWave podría terminar por incorporar alguna capacidad para procesar datos. Por su parte, varias empresas chinas han solicitado a la ITU (International Telecommunication Union) permisos para desplegar 14 megaconstelaciones con un total de 203 000 satélites (!!!). De estas catorce constelaciones, las CTC-1 y CTC-2 estarían formadas por 96 714 satélites cada una. Pese a que el objetivo principal de estas constelaciones son las comunicaciones, varias compañías chinas han declarado su intención de lanzar centros de datos a la órbita baja. Eso sí, no hay por el momento proyectos sólidos detrás (conviene apuntar que estas peticiones a la ITU siempre son al alza, pero no necesariamente se tienen que convertir en proyectos finales).

Pero, ¿a qué se debe esta fiebre por los centros de datos espaciales? Y, sobre todo, ¿tiene base alguna? Evidentemente, el origen de esta nueva carrera espacial tiene que ver con la actual economía de la IA, que, burbuja o no, mueve buena parte del actual crecimiento económico, sobre todo en Estados Unidos. Como es sabido, los centros de datos terrestres necesitan mucha energía. Mucha. ¿Y qué hay en el espacio? Pues energía solar a raudales. O sea, energía gratis. Es el acceso a esta fuente de energía gratuita lo que hace atractivo situar centros de datos en órbita. Al menos sobre el papel.
Lo malo es que existen muchos problemas para hacer de este concepto una realidad, o, como mínimo, una realidad rentable. El más obvio es la refrigeración. Los centros de datos generan mucho calor. Y el vacío del espacio es un aislante casi perfecto. Dotar al satélite de complejos sistemas de refrigeración líquida con grandes radiadores desplegables hace que la vida útil del mismo caiga en picado, mientras que la masa y, por tanto, el coste de cada unidad, se dispare. Otros problemas son el precio de colocar toneladas de ordenadores en órbita, la limitada capacidad de cálculo de cada centro de datos espacial, el impacto de la radiación en los circuitos integrados, la obvia dificultad de llevar a cabo tareas de mantenimiento o reparaciones y las comunicaciones con la Tierra.

Lanzar el equivalente a un gran centro de datos terrestre al espacio no se plantea simplemente por su enorme masa, así que todos los proyectos se basan en dividir la capacidad de cálculo en muchos satélites más pequeños. La estructura precisa de cada constelación es muy variable y nadie tiene claro cuál será el modelo ganador, pero se han propuesto desde grandes redes de satélites pequeños con unos pocos microprocesadores cada uno a un número menor de satélites más grandes con mayor capacidad. La propuesta Suncatcher de Google está, como hemos visto, en un punto intermedio, con grupos de decenas de satélites trabajando conjuntamente para formar el equivalente a un centro de datos terrestre capaz de transmitir datos a velocidades de terabits por segundo. Y es que la velocidad de cálculo y transmisión de datos —tokens— es el segundo factor a tener en cuenta después de la potencia eléctrica conjunta.
La mayor parte de los inconvenientes de los centros de datos espaciales están interconectados, así que la gran apuesta de Elon Musk es aprovechar la ventaja que le otorga SpaceX para superarlos. Por ejemplo, la limitada capacidad de cálculo de un solo satélite que sirva de centro de datos se puede compensar lanzando un número enorme de ellos, algo «fácil» para SpaceX, como ha demostrado con Starlink, y que será todavía más fácil una vez la Starship esté en servicio. Evidentemente, ser el dueño del sistema de lanzamiento de tus propios centros de datos es una gran ventaja. Por otro lado, gracias a Starlink, SpaceX sabe cómo construir miles de satélites en serie conectados por láseres y también ha adquirido una valiosa experiencia en gestionar un sistema de comunicaciones de alcance global.

SpaceX quiere que el sistema Starship tenga una cadencia de lanzamiento de horas o minutos en vez de días o semanas. Si lo logra, el objetivo es colocar un millón de toneladas de carga útil en órbita al año. Pero, ¿cuál puede ser esa carga? El gran éxito económico y tecnológico del Falcon 9 no ha evitado que dos terceras partes de sus misiones estén dedicadas a lanzar satélites Starlink. La Starship podrá lanzar el número actual de satélites Starlink —de los que ya hay casi diez mil en órbita— con menos de 25 misiones al año, un número insuficiente para «justificar» la cadencia de este sistema. En este contexto, lanzar miles, decenas de miles o cientos de miles de satélites es, siempre en teoría, una buena manera de rentabilizar esta capacidad. Ahora bien, no son necesarios tantos satélites para un negocio de comunicaciones como Starlink, pero si hablamos de centros de datos, cuantos más, mejor. Si además, de esta forma, Musk salva a la empresa xAI de una caída en desgracia, pues miel sobre hojuelas.
En cuanto a la parte de disipación del calor, la idea es que los satélites de SpaceX sean relativamente pequeños, más o menos del orden de magnitud de un Starlink v3, por lo que no llevarán un gran número de GPUs y, por ende, no se generará tanto calor. No obstante, este es actualmente uno de los principales escollos a los que se enfrenta el concepto de centros de datos espaciales y no es casualidad que Musk haya minimizado su importancia apelando a una futura mejora en la eficiencia de los chips de las GPUs que puede que se haga realidad… o puede que no (spoiler: la termodinámica es implacable). El proyecto Suncatchet de Google propone de forma muy genérica, pero realista, usar sistemas de refrigeración tradicionales con radiadores y fluidos, lo que permite concentrar más GPUs, pero, a cambio, genera, como ya hemos comentado, un importante impacto en la masa y vida útil de los satélites.

Pese a todo, lanzar un millón de satélites en órbita, con un gran número de ellos en órbita heliosíncrona (SSO) para garantizar una iluminación constante, es un desafío tan gigantesco que Musk quiere abaratar los costes de fabricación de los centros de datos usando el regolito lunar. O sea, el aluminio para la estructura del satélite y el silicio de los paneles solares se extraería del suelo de la Luna —que es abundante en estos elementos—, mientras que las GPUs, la aviónica y otros elementos habría que enviarlos desde la Tierra. Luego, los satélites se lanzarían mediante un acelerador de masa lineal (mass driver), básicamente un carril de imanes superconductores situado en la superficie lunar que permite acelerar cargas hasta la velocidad de escape lunar (2,4 km/s) o más allá, aprovechando la ausencia de atmósfera de nuestro satélite. Musk quiere lanzar cada año satélites ensamblados en la Luna que generen en conjunto más de mil teravatios de energía. Situar estos satélites lunares en una órbita terrestre SSO sería muy complicado, por lo que probablemente quedarían colocados en órbita solar —Musk habla de «espacio profundo»—. Esto comprometería seriamente su latencia, por lo que se tendrían que dedicar a tareas donde la rapidez en la transmisión de datos no fuera tan importante.

El concepto de acelerador de masas fue popularizado por Gerard K. O’Neill en los años 70 para extraer materias primas de la Luna con las que construir enormes colonias orbitales en los puntos de Lagrange L4 y L5 del sistema Tierra-Luna. Ahora no se usarían para lanzar materias primas, sino satélites ya construidos. En este sentido, Musk no ha explicado cómo sobrevivirán los satélites a las tremendas aceleraciones de un acelerador de este tipo, que pueden alcanzar las 200 g, así que no sería de extrañar que el montaje final de las partes delicadas (GPUs y aviónica) de los satélites deba tener lugar en órbita lunar. Musk tampoco ha dado detalles técnicos de ningún tipo sobre la constelación de un millón de centros de datos, por lo que es posible que primero se quieran lanzar unos cuantos miles o decenas de miles usando el sistema Starship y para alcanzar la cifra final de un millón se requieran las fábricas en la Luna. De paso, así se consigue justificar el cambio de prioridades de la Luna a Marte.

El nuevo plan de SpaceX es una gran huida hacia adelante que depende de que salgan bien muchas cosas, empezando por la fiabilidad y la cadencia de vuelos de la Starship. Ni que decir tiene, la parte del plan con aceleradores de masa y fábricas en la Luna es, en estos momentos, simple ciencia ficción. Ahora bien, Musk no está solo en esta cruzada y, como se ha visto, son varias las empresas interesadas en el concepto. La clave de la viabilidad futura de los centros de datos en órbita es, por un lado, superar los desafíos técnicos impuestos por la termodinámica, que están lejos de estar resueltos, y abaratar drástica y radicalmente el coste de lanzamiento por kilogramo de tal forma que puedan competir con los centros de datos terrestres, que, por muy caros que sean, siguen siendo infinitamente más baratos y eficientes. Y aquí hablamos de alcanzar costes de unos pocos cientos de dólares el kilogramo, una reducción de uno o dos órdenes de magnitud con respecto a las cifras actuales, nada más y nada menos. El último factor y el más importante, claro está, es si la economía de la IA seguirá creciendo o reventará en una espectacular burbuja.

Por último, no podemos obviar el impacto que supondría a todos los niveles colocar cientos de miles de satélites en órbita. Si ya tenemos un grave problema de saturación de la órbita baja con las megaconstelaciones actuales, semejante cantidad de satélites nos pondría en rumbo de colisión hacia un síndrome de Kessler acelerado (y eso sin mencionar otros problemas como la contaminación de la atmósfera superior debido a las reentradas). Pero, como el que no se contenta es porque no quiere, siempre podemos ver el lado positivo, y es que el impacto medioambiental de los centros de datos será menor en el espacio que en la Tierra.
Actualización 20 de marzo: como era de esperar, Blue Origin se suma a la fiebre de los centros de datos en el espacio y el 19 de marzo lanzó el Proyecto Sunrise. No se han dado más detalles de los satélites.
Referencias:
- https://research.google/blog/exploring-a-space-based-scalable-ai-infrastructure-system-design/
- https://arxiv.org/pdf/2511.19468
- https://a4e.org/protecting-planet-earths-skies-a4es-statement-on-proposed-large-satellite-constellations/


Daniel, buen post, objetivo y optimista
Si como dicen algunos comentarios la IA es una burbuja monetaria que se encuentra próxima a reventar, entonces estamos ante un cambio de modelo económico planetario. Pasaríamos del globalismo al regionalismo y la información online necesitada por las regiones sería menor que la necesitada a nivel planetario. Es decir, la descentralización tecnológica de las comunidades pequeñas aliviaría la generación y el comercio mundial de inteligencia artificial.
Deconstruir a las elites digitales sugiere reducir el tráfico de bits y dirigirlo a las poblacionales locales. Este ahorro de información online se destinaría a las plataformas encargadas de ofrecer noticias de alcance mundial. En esta perspectiva, la globalización estaría próxima a su punto de saturación y aparecería la tercera ley de Newton que nos dice que a la acción globalista le sucede la reacción localista y descentralizada.
Coincido con Enrique Moreno en que la tecnología de la refrigeración de los circuitos integrados ha mejorado y tiene recorrido por delante para resolver el problema del calentamiento.
¡ Cuidado Trenchtown!
Ha vuelto con ímpetu Klaus, defensor de vulnerables y a ti te tiene en el punto de mira.
Cada vez que mencionas la IA te tacha de cretino y analfabeto; él , con cinco o más carreras.
Acabamos de saber todo sobre el ciclo del agua y su imposible depuración gracias a que es Ingeniero de Caminos especializado en I. Sanitaria.
Nos ha informado de los radiadores de calor de amoniaco para la refrigeración de sistemas electrónicos en el espacio ( es Ingeniero Industrial).
Como Economista nos está advirtiendo del depredador capitalismo que dejará la Tierra peor que las películas de Mad Max.
Estoy esperando un post sobre los últimos descubrimientos de materia orgánica compleja en nebulosas para que nos ilustre sobre espectroscopia , creo que tiene un grado de Fisico-Quimica.
Cuando te insulte y te deprimas dile que te aconseje un tratamiento ( ácido fólico, algún diazepam ….creo que es Médico o Farmacéutico).
Tanta carrera y el Google dan para mucho.
Cuanta puta tontería. Y todo para alimentar la burbuja de inversiones de la IA y los cantos de sirena del Capitán Ketamina para atrapar incautos en sus planes de supervivencia de ese delirio ruinoso llamado xAI.
No sé qué es más divertido, si los chips mágicos que no generan calor o ese acelerador electromagnético lunar que nadie dice cómo, cuando, y a qué coste sería construido.
En fin, me voy a comer.
¿ Las cinco y no has comido?
No escribas lo que aquel individuo:
» como , pienso y engordo» pero sin coma.
Creo que deberías revisar la hora en la que escribí mi mensaje, no vaya a ser que te hayas liado un poco… 🤣😅🤣
«Como, pienso, si engordo, luego existo…» Ya lo dijo en su época el amigo Descartes🤣
Señores denle el premio nobel al Powerpoint al bueno de musk 🤣
En serio alguien se toma en serio lo que dice este hombre!!
¿Admiración o interrogación ?fernandogenerale.
¿ Alguien se tomó en serio lo que escribes?
Si tú por lo que párese (otro pedante ortografico al servicio del tira humo)
fernandogenerale.
Creo que del lenguaje debes hacer un..
Buen
Uso
Respetando
Reglas
Ortográficas.
Es así.
Y que quieres que haga que piense lo que quiera me importa un pepino!
Muchas gracias por este artículo tan completo sobre estos delirios desorbitados.
Esta comedia de ciencia ficción sería más graciosa si no fuera porque sus autores nos están llenando la órbita con sus basuras, a la vez que arrasan países con sus bombardeos para demostrar quien manda y para robar sus recursos.
La astronáutica ha pasado a basarse en el envío de mierda al espacio por parte de oligarcas, esperemos que explote la dichosa burbuja y desaparezca esta gentuza
Vaya. Si se lanzan unos cuantos millones más casi nos sale una esfera Dyson. O Kessler-Dyson, ves a saber
He hecho un par de cálculos aproximados. Si hay un millón de satélites en órbita baja todos ellos la distancia media entre ellos en todo momento sería de unos 25 o 30 kilómetros, una distancia que a velocidad orbital se recorre en unos 3 segundos.
El diámetro de un satélite es evidentemente muy inferior a esa distancia (varios miles menos) pero hay un millón de satélites aunque sus órbitas varíen de altura y no veo nada fácil controlar la trayectoria de todos y cada uno de ellos.
Y encima todas las perturbaciones imprevisibles como choques de micrometeoritos, presión de radiación solar, etc. Si un micrometeorito de 2 mg de masa choca de forma inelástica con un satélite de 100 kg en dirección lateral a su trayectoria y a una velocidad de 10 km/s le da una componente lateral de velocidad de 1,4 m/s,, suficiente para desviarlo de su camino unos 28 km en 4 órbitas.
¡Vaya con el tío Elon! Después de ilusionarnos durante años con hacer del hombre una especie planetaria nos acojona con el miedo (él y todos los demás) de cerrar el espacio para que salgamos a él de forma muy difícil de solucionar
Perdón, creo que me he equivocado. La mayor parte de la energía cinética del micrometeorito se pierde como calor. Apenas le daría al satélite una fracción de mm/s de velocidad. De todas formas la situación en conjunto sería muy preocupante
Así es, la conservación de la cantidad de movimiento hace que el satélite se desvíe muy poco.
China quiere catapultar cargas al espacio desde Tierra:
https://www.swissinfo.ch/spa/china-apuesta-por-el-lanzamiento-espacial-con-riel-electromagn%C3%A9tico-y-avi%C3%B3n-hipers%C3%B3nico/73748011
TK gas.
Algunos están perdidos con el sustrato intelectual de Elon Musk. A esto no ayuda que algunos divulgadores de la obra tecnológica de Musk la rebajen al delirio de un chiflado o que lo retraten como un magnate caprichoso. Desmontar la importancia de Musk en la industria espacial supone el regreso al neolítico y distorsiona la empresa de Musk en clave ideológica o se comenta que es rico y tiene suerte con sus objetivos.
Otros como Fisivi no pierden la oportunidad de ejercer la superioridad moral atacando la cultura occidental y dejando fuera de la crítica las acciones de rusos, chinos y sus aliados como si los occidentales fuésemos los malos de la película, los bribones. Seguro que Fisivi se acaba de enterar que la Unión Soviética fue un régimen totalitario que influye en la Rusia actual y en el régimen dominante de la China actual. Aquel régimen bolchevique totalitario constituye el esqueleto ideológico de los rusos y chinos de ahora.
Aunque el modelo híbrido chino es más flexible que el ruso porque mantiene el discurso ideológico del PCCh a lo largo del país y el jefe del Estado procura la amistad del ejército Rojo. En Rusia se produjo un tránsito más traumático al capitalismo, los tres poderes, la libertad de opinión ciudadana y la prensa exenta de censura política.
Vamos con el sustrato intelectual de Elon Musk que lo convierte en un sujeto activo de la ventana de supervivencia propuesta por Robin Hanson. Este físico y economista es el autor de la teoría del Gran Filtro donde la ventana de supervivencia de la especie humana es el tiempo límite que tenemos para convertirnos en una especie interplanetaria antes que el Filtro nos borre del mapa. El objetivo de Hanson es explicar el silencio del universo, la paradoja de Fermi, para calcular qué probabilidades tenemos de sobrevivir a largo plazo. Estas son las barreras/obstáculos que Hanson identifica en su teoría del Gran Filtro:
1. El sistema planetario adecuado: Tener un planeta con agua y condiciones estables (ya lo superamos).
2. Moléculas reproductivas (ARN/ADN): Que aparezca la vida a partir de materia inerte (ya lo superamos).
3. Vida unicelular simple (Procariotas) (ya lo superamos).
4. Vida unicelular compleja (Eucariotas): Este paso fue increíblemente lento en la Tierra, por lo que podría ser una gran barrera (ya lo superamos).
5. Reproducción sexual: Crucial para la diversidad genética (ya lo superamos).
6. Vida pluricelular: Animales y plantas (ya lo superamos).
7. Animales con cerebros grandes que usan herramientas: (ya lo superamos).
8. Nuestra situación actual: una civilización tecnológica con capacidad de autodestruirse. Aquí es donde estamos ahora.
9. Colonización explosiva: expandirse por el universo para evitar que un solo evento: un meteorito, uso erróneo de la IA o una guerra nuclear nos borre por completo.
En resumen, Robin Hanson pretende que entendamos que nuestra supervivencia depende de superar el paso 8 y llegar al 9: salir de la Tierra. Este autor argumenta acerca de la Ley de la Selva Espacial que compara el universo con un terreno inmobiliario. Si la especie humana no sale del nicho terrestre a ocupar el espacio, eventualmente llegará otra civilización que sí se expande y nos absorberá o nos pasará por encima. Es una carrera por el territorio galáctico en clave de supervivencia. Simple darwinismo.
Elon Musk aparece en este punto del relato una vez se toma en serio la tesis de Robin Hanson. Cosa diferente es la legítima y necesaria crítica a Elon Musk y al capitalismo estadounidense. Entiendo que esta crítica ha de hacerse en términos racionales, no vale con la postura troyana antioccidental de los Fisivi de turno o el recurso al “capitán Ketamina”, sarcasmo ingenioso que no explica el origen intelectual de la exploración espacial de Musk. El magnate navega entre contradicciones, unas personales y empresariales que le obligan a abandonar Marte para centrarse en la luna y no perder su fuente de financiación. Y otras intelectuales y morales por la supervivencia de la especie humana, en la línea de Robin Hanson.
Pero expandirnos ¿ a dónde? Epsilon Eridani? Tau Ceti? Ni siquiera sabemos si hay planetas terraformables allí…
No. Lo siento. Marte no se puede colonizar de forma que pueda sobrevivir de manera independiente de la Tierra, que es el objetivo. Así que ¿de qué estamos hablando?
Con lo que te gustan los exoplanetas y….
No crees en un simple viaje a Marte.
No crees en la colonización de Marte.
¿Para qué buscar tanto exoplaneta ?
Ya respondió alguien…para hacer un catálogo tan gordo como una guía telefónica y ya está.
Creo que es posible el viaje a Marte y establecer una base científica. Igual que en la Luna.
Lo que veo imposible es la «colonización». Al menos, no sin una terraformación previa o algo similar que sea de muy larga duración y muy bajo mantenimiento (problema que no sabemos resolver con la tecnología actual).
No creo en los viajes tripulados interestelares.
Yo me pregunto lo mismo. Mas que un foro de espaciotrastornados esto parece ser un foro de hobbits tradicionalistas, de esos para los que todo cambio era malo, de los que miraban a Gandalf con desconfianza, vamos, un club de escepticos 🤣🤣
Echo de menos las antiguas discusiones entre Martínez el Facha y Erick. Eran como las batallas de padre de familia entre el pollo y Peter Griffin.
https://www.youtube.com/watch?v=gfkCS1JK40Y
Nueva documentación oficial sobre los landers de Artemisa.
https://oig.nasa.gov/wp-content/uploads/2026/03/final-report-ig-26-004-nasas-management-of-the-human-landing-system-contracts.pdf?emrc=69b095c0551af
La van a palmar astronautas como sigan así.
Cómo mola la parte del acelerador de masas. ¿Algún documental sobre ello?