El sistema planetario LHS 1903: poniendo a prueba el ‘desierto de los minineptunos’

Por Daniel Marín, el 18 febrero, 2026. Categoría(s): Astronomía • Exoplanetas ✎ 34

Hasta 1995 nuestro Sistema Solar parecía seguir un patrón lógico: planetas rocosos en el interior y planetas gigantes con grandes cantidades de gases —o líquidos— en el exterior. Al fin y al cabo, a medida que uno se aleja del Sol las temperaturas son más bajas y los protoplanetas tienen más fácil retener gases como hidrógeno y helio, que son los constituyentes principales de las atmósferas de los planetas exteriores. Esta visión tan simple desapareció en 1995 con la detección de 51 Pegasi b, el primer planeta extrasolar descubierto alrededor de una estrella principal. 51 Pegasi b es un júpiter caliente, o sea, un planeta gigante gaseoso situado muy cerca de su estrella, con periodos de traslación que se miden en días.

Recreación del sistema planetario LHS 1903 (ESA).

Hoy sabemos que, a pesar de ser una importante fracción de los más de seis mil exoplanetas detectados hasta la fecha, los júpiteres calientes apenas están presentes alrededor del 1 % de las estrellas de tipo solar y su abundancia aparente se debe a un sesgo de los dos principales métodos de detección, el método de la velocidad radial y el del tránsito. No obstante, también sabemos que hay muchos tipos de sistemas planetarios que no siguen el orden de nuestro Sistema Solar. El último ejemplo es el sistema planetario de la estrella LHS 1903, una enana roja (tipo espectral M 0,5) situada a 116 años luz en la constelación del Lince (LHS es el nombre de un catálogo compilado por el astrónomo Willem Jacob Luyten en 1979).

Las curvas de luz de los cuatro planetas de LHS 1903 según TESS (T. Wilson et al.).

El observatorio TESS de la NASA había confirmado la presencia de tres planetas alrededor de la estrella (LHS 1903 b, c y d), siendo el más interior rocoso y los exteriores menos densos, probablemente minineptunos. Hasta aquí todo normal, pero un equipo de investigadores liderado por Thomas Wilson descubrió un cuarto planeta, más lejano (LHS 1903 e) usando datos de la misión CHEOPS de la ESA. Lo llamativo es que este cuarto planeta es más pequeño y menos denso que los dos intermedios. Observaciones de otros instrumentos, como Gaia, descartan de forma bastante contundente la presencia de planetas gigantes. O sea, LHS 1903 sería un sistema compuesto por un planeta rocoso interno, dos menos densos en medio y, por último, otro planeta rocoso. Eso sí, los dos planetas intermedios, LHS 1903 c y d, no son gigantes gaseosos, sino, minineptunos. Efectivamente, estos mundos tienen 2 y 2,5 radios terrestres, respectivamente, mientras que, como comparación, Neptuno alcanza los 3,9 radios terrestres.

Algunos misterios de la formación planetaria (ESA).
Más misterios de la formación planetaria (ESA).

Un minineptuno, o subneptuno, es un exoplaneta con un tamaño situado entre el de las supertierras y los planetas como Urano y Neptuno (gigantes de hielo). Tienen un alto contenido de rocas, pero con una atmósfera muy densa compuesta predominantemente por hidrógeno y helio. Por tanto, son mundos situados entre los planetas rocosos y los gigantes de hielo. En teoría, no debería haber un límite claro entre supertierras y minineptunos en el sentido que podríamos encontrarnos con supertierras rocosas de más de 2 radios terrestres y minineptunos de menor diámetro, dependiendo de su composición y su evolución. Sorprendentemente, en la práctica sí se observa —literalmente, pues se ve en los datos observacionales— una clara división. Los minineptunos de menos de 1,8 radios terrestres son muy escasas, del mismo modo que las supertierras de más de 1,6 radios terrestres. Es el apropiadamente denominado ‘hueco o desierto de los minineptunos’.

La brecha en el radio de planetas detectados por Kepler, donde se aprecia el hueco entre planetas de 1,5 veces el radio de la Tierra y los de 2 (NASA).

En realidad, LHS 1903 no es solo un sistema interesante porque el orden de planetas rocosos y gaseosos esté mezclado —que también, aunque conocemos otros ejemplos así—, sino porque los cuatro planetas tienen radios entre 1,4 y 2,5 radios terrestres, es decir, están todos dentro del misterioso hueco de los minineptunos y, por consiguiente, es un sistema perfecto para entender su origen. Además, no solo conocemos el tamaño de los planetas, sino que también se ha podido estimar su masa por el método de la velocidad radial, lo que permite conocer su densidad y, como resultado, inferir su composición. Hasta ahora se han sugerido dos mecanismos para el hueco de los minineptunos: pérdida de la atmósfera externa por estar demasiado cerca de su estrella —módulo de pérdida de masa por temperatura o fotoevaporación— o que el planeta no llega a adquirir una atmósfera simplemente por falta de material en el disco estelar —modelo de déficit de gas—. El modelo de fotoevaporación predice planetas ricos en gas a mayores distancias de su estrella, mientras que el de déficit de gas predice pequeños planetas rocosos cerca de su estrella y grandes planetas rocosos más lejos. Estos planetas más grandes se formarían también más tarde que los interiores.

Períodos orbitales en función de los radios planetarios para algunos planetas que orbitan estrellas enanas rojas y las predicciones de los modelos de formación planetaria (T-DML: fotodisipación; G-DF: formación en ausencia de gas) (T. Wilson et al.).

El hecho de que LHS 1903 e, el planeta más exterior, sea rocoso, favorece el último modelo. Las características de este planeta sugieren que se formó más tarde que los demás, cuando había menos gas en el disco protoplanetario (en el Sistema Solar ocurrió lo mismo, pues los planetas rocosos se formaron unos 10 millones de años tras la creación del disco protoplanetario una vez había desaparecido la mayor parte de gas del mismo). De hecho, LHS 1903 podría ser ejemplo del modelo de formación planetaria ‘de dentro afuera’, según el cual los planetas no se formarían al mismo tiempo, sino que lo harían en orden de distancia. Otras explicaciones a la densidad de LHS 1903 e, como un gran impacto que arrancase su atmósfera o migraciones planetarias se consideran poco probables, aunque, en cualquier caso, necesitamos más sistemas similares si queremos extraer datos estadísticos sólidos. Sea como sea, LHS 1903 es un sistema fantástico para poner a prueba los modelos de formación planetaria.

Referencias:

  • ‘Gas-depleted planet formation occurred in the four-planet system around the red dwarf LHS 1903’ by T. Wilson et al., Science 12 de febrero de 2026. DOI:10.1126/science.adl2348
  • https://www.esa.int/Science_Exploration/Space_Science/Cheops/Cheops_discovers_late_bloomer_from_another_era


34 Comentarios

  1. Muy interesante artículo Maestro, estamos entrando la edad de ORO de los exoplanetas, y faltan aún telescopios como Plato, Ariel, o los mismos chinos…

    Ganas de ver acción el reciente lanzado Pandora, y a futuro el privado Twinkle…

    Sin duda, cada vez hay miles de exoplanetas nuevos que nos siguen sorprendiendo…

    Veremos…

  2. Buenísima entrada D. Daniel, un placer leerte como siempre.

    Los sesgos de los métodos de detección obligan a revisar una y otra vez los modelos de formación planetaria para que encajen con las nuevas evidencias.
    Segun se vayan reduciendo gracias a mejores técnicas o instrumentación más precisa, los modelos actuales quedarán en entredicho. Algunos planteamientos pueden parecer un brindis al sol pero como ejercicio teórico y como marco para poder interpretar los datos son bastante interesantes.
    Al final lo de siempre, el conocimiento se amplía abriendo cada vez más, nuevas incógnitas… un no parar vamos. 🙂

    Gracias de nuevo Daniel, no sé que haría sin este blog

      1. «que es un soplo la vida / que veinte años no es nada / que febril la mirada / errante en las sombras / te busca y te nombra…».

        Ahora serían ya treinta. (Y me quedo tan Pancho)

          1. Cierto. Y dicha letra comienza definiendo la interferometria, en el caso que nos ocupa.

            “ Yo adivino el parpadeo
            De las luces que a lo lejos….”

    1. Gracias por el recuerdo de esta entrada escrita jjusto en su lanzamiento 🚀 F9 (block 4 !)

      Actualización a día de hoy.19 feb 2026.

      https://heasarc.gsfc.nasa.gov/docs/tess/

      Localizado unos 7800 y confirmados 748.

      Daniel explicaba que el objetivo era el siguiente: “Se espera que descubra más de 15.000 exoplanetas de gran tamaño (gigantes gaseosos, gigantes de hielo y minineptunos), pero también unas 200 supertierras y aproximadamente 50 planetas de tamaño parecido al terrestre. “

      ¿A que se debe esta discordancia y si los ratios entre los distintos tipos de exoplanetas se mantiene ?

  3. Otro de los mecanismos que, supuestamente, podrían estar implicados en la pérdida de atmósferas de estos exoplanetas es el del calentamiento interno (core-powered mass loss) aunque me parece que sigue habiendo debate entre si es más o menos por este mecanismo o por la fotoevaporación… a mí me gustaría trasladarme 30 años adelante en el tiempo y que me den resueltos estas hipótesis XD
    Claro que, como dijeron más atrás, lo mismo han sustituido estas hipótesis por otras diferentes o más complejas…

  4. También es importante poder contar con misiones dedicadas y de relativamente bajo coste, como CHEOPS, o los ya comentados por Erick como la recientemente lanzada Pandora y esperemos que algún día llegue a ver la luz el observatorio espacial de iniciativa privada, Twinkle.

    Porque si TESS ha descubierto los tres primeros planetas, el cuarto y más interesante planeta fue cazado por el europeo CHEOPS, un poco de manera sorpresiva. Y es que para un planeta de casi un mes de periodo orbital, como es el planeta e de este sistema, tienes que poder dedicarle la hueva de tiempo… lo que sucedió en este sistema con CHEOPS gracias a más de 300 horas de observaciones distribuidas entre 22 tandas, entre noviembre de 2021 y febrero de 2023. Curiosamente, una vez detectado al nuevo sospechoso y, al volver a examinar los datos del TESS, descubrieron que también había tránsitos del planeta e, en el sector 47 del TESS, que se les habían pasado por alto a todos los investigadores.

    Este tipo de búsquedas extra son bastante emocionantes por lo detectivesco que tienen, ya que escudriñando más apareció otro tránsito parcial en el sector 20 y, a su vez, se dieron cuenta de que también había más eventos de entre sus propios datos del CHEOPS o entre las observaciones de seguimiento efectuadas desde tierra. No es la primera vez que pasa y me imagino el subidón de adrenalina al comprender que su interesante sistema era todavía mucho más interesante.

  5. No entiendo porqué es extraño el orden. Cuando los períodos de los planetas grandes no son múltiplos, sus órbitas se mueven hacia dentro o hacia fuera probablemente ‘desordenando’ las órbitas de los otros planetas, ¿No es así? Si es así, no podemos considerar que la posición donde observamos los planetas sea la ‘original’. ¿Qué se me escapa?

    1. Historia dinámica del sistema LHS 1903
      La historia dinámica de los sistemas planetarios puede afectar las propiedades planetarias durante su formación y evolución temprana. Las razones de los períodos orbitales de los planetas de LHS 1903 se acercan a las resonancias de movimiento medio (RMM): 2:1 para los planetas c y d, y 7:3 para los planetas d y e. El análisis numérico del método de frecuencias fundamentales muestra que los planetas c y d no se encuentran en la RMM, pero los planetas d y e podrían estar en la RMM 7:3. Dada esta arquitectura multiplanetaria, evaluamos la evolución orbital de los planetas y descubrimos que el sistema LHS 1903 es dinámicamente estable frente a excursiones destructivas a largo plazo.

      …si a eso le unes que la edad de la estrella la calculan en unos 7.000 millones de años, quizá haya que descartar ese tipo de posibles carambolas. Aún así, me gustaría esperar varios años a ver qué otras explicaciones pueden surgir para este sistema. Este es un campo en permanente evolución.

      1. ¿Pero eso no quiere decir estable en el futuro? No parece decir nada sobre como fue en el pasado. Con la incertidumbre en los elementos orbitales que debe haber en las observaciones de un sistema estelar a más de 100 años luz no veo que podamos alegremente propagar las órbitas 6000 millones de años al pasado.

        1. No sirvo de referente por mi ignorancia en la materia. Pero había pensado lo mismo : la posibilidad de que un planeta hubiera movido a otro como ha ocurrido en el sistema solar.

          1. ¿Qué planeta ha movido a cuál otro en el Sistema Solar? Yo tenía entendido que Júpiter impidió la formación del planeta que tendría que haber estado donde el cinturón de asteroides, pero desconocía más eventos parecidos.

  6. Un artículo muy interesante y que anima a imaginar.

    ¿Cabe la posibilidad de que ese planeta rocoso, que parece fuera de lugar, realmente viniera de fuera en un pasado muy remoto, es decir, que fuera un planeta errante, expulsado del interior de otro sistema y capturado por este, cuya órbita se fue regularizando por la interación con el resto de planetas?

    1. Todo es posible en el Universo, pero en este caso parece una explicación más improbable que otras. Sobre todo en un sistema compacto como este.

  7. Muy interesante, cómo siempre. Es una lástima que la tecnología no dé para más y más sabiendo que los modelos sólo son esos y que cómo siempre la naturaleza será mucho más complicada que ellos.

    1. De acuerdo contigo.
      Con la tecnología actual los exoplanetas solo pueden ser estudiados de manera muy genérica: dinámica,variaciones de luminosidad y espectros durante el tránsito llevan a establecer tamaños, distancias y composición elemental ( CO2, agua, oxígeno, metano y poco más).
      Los observatorios que se lancen permitirán hacer un » catálogo exolanetario» , que no es poco ni mucho.

      1. Harrison 100% de acuerdo contigo.
        Ya tenemos ejemplos en otras áreas

        https://www.science.org/content/article/once-thought-fantasy-effort-sequence-dna-millions-species-gains-momentum

        Ya se han secuenciado genomas de más de mil eucariontes ( animales, plantas, hongos) y decenas de miles de procariontes ( bacterias).
        Permiten establecer la evolución comparada ,sus metabolismos y relaciones entre ellos.
        Pero ya cada nuevo genoma aporta poco en conceptos básicos.
        Supongo que con los catálogos de planetas y estrellas que hay realizados pasará lo mismo.
        Saludos.

      2. Bueno… nuestra ignorancia en el campo de exoplanetas es tan grande que todavía queda muchísimo camino por recorrer, incluso con las tecnologías actuales.

  8. Me ha llamado poderosamente la atención el diagrama con la evolución de un planeta en el desgaste por el viento solar de la ESA.

    Sería un sueño, que Musk cambiara ese millón de satélites de IA en telescopios para escudriñar el cielo.

  9. Joooé, a este paso encontraremos planetas con vida, un siglo antes de poder viajar a ellos.

    «Scotty pon runbo a a ese planeta, impulso warp 5»
    .

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