Con la avalancha de misiones planeadas a la Luna en los próximos años, la necesidad de ofrecer servicios de comunicaciones y navegación cada vez es mayor. El asunto de las comunicaciones es sencillo de entender: puesto que la Luna siempre muestra el mismo hemisferio hacia nuestro planeta, la única forma de garantizar un enlace en tiempo real con la cara oculta es usando satélites de retransmisión de datos, como los Queqiao 1 y 2 lanzados por China. Esta necesidad de comunicación también se extiende al polo sur lunar, objetivo de la mayoría de sondas de los próximos años, incluyendo las misiones tripuladas Artemisa de la NASA. El motivo es que desde estas zonas la Tierra puede estar muy baja en el horizonte o desaparecer de la vista según las estaciones (no, la Tierra no permanece estática en el cielo lunar, pues se mueve según las libraciones lunares y otros factores).

En el caso de los sistemas de navegación, saber exactamente dónde estás gracias al equivalente a un sistema GPS lunar tiene unas ventajas más que obvias. Por ejemplo, para una nave sería mucho más sencillo alunizar en la Luna con precisión si tuviera datos sobre su posición y velocidad. Un sistema de posicionamiento lunar permitiría además usar equipos más sencillos que los complejos sistemas de aterrizaje actuales, que incluyen una combinación de radares Doppler, lídar y navegación óptica. De esta forma se abriría la puerta a alunizajes de sondas más sencillas y pequeñas. Del mismo modo, una red de comunicaciones lunares permitiría que las sondas no llevasen equipos y antenas tan grandes y complejas. El siguiente paso es combinar ambos sistemas en uno solo que ofrezca servicios de navegación y comunicaciones al mismo tiempo.


Esto es precisamente lo que pretenden las agencias espaciales NASA, ESA y JAXA con el proyecto LunaNet, una red de satélites en órbita lunar que pueda ofrecer estos servicios. En realidad, LunaNet es una combinación de tres sistemas diferentes, el LCRNS (Lunar Communications Relay and Navigation Systems) de la NASA, la red Moonlight de la ESA y el LNSS (Lunar Navigation Satellite System) de la japonesa JAXA. De los tres, el más ambicioso y completo es el europeo Moonlight. Como ya vimos hace unos años, Moonlight estará formado por cinco satélites, cuatro de 350 kg destinados a servicios de navegación, y uno de 1 tonelada para comunicaciones. Los cinco satélites estarán situados en órbitas elípticas de tipo ELFO (Elliptical Lunar Frozen Orbit), de 500 x 7500 kilómetros, 57,8º de inclinación y un periodo de 24 horas. Al igual que las órbitas de tipo Mólniya alrededor de la Tierra, las órbitas ELFO garantizan una buena cobertura de los polos, al mismo tiempo que se mantiene una línea de comunicación con la Tierra casi permanente. Además son órbitas muy estables, todo un milagro en el entorno de la Luna, afectado por la desigual distribución de masas de la corteza lunar —Mascons— y por la gravedad de la Tierra, el Sol y hasta Júpiter, además del viento solar.


Moonlight ofrecerá servicios de comunicaciones y navegación desde el polo sur lunar hasta los –70º sur de latitud y una altitud de hasta 200 kilómetros. Las naves lunares podrán enviar hasta 250 megabits de datos por segundo hacia la Tierra, mientras que en sentido contrario se podrán alcanzar tasas de transmisión de hasta 50 Mbit/s. La red garantizará hasta 15 horas seguidas de cobertura sobre el polo sur. Para alcanzar una cobertura mayor, habrá que lanzar satélites adicionales, como en el caso de los satélites de comunicación de tipo Mólniya. Las naves que usen Moonlight podrán alunizar con una precisión mayor de 50 metros o moverse por la superficie en tiempo real con una precisión superior a 10 metros. Y todo ello sin necesidad de llevar ningún equipo de navegación autónoma, solo el receptor de la señal de la red Moonlight. Si en vez de tiempo real podemos analizar los datos durante un tiempo, la precisión puede aumentar hasta los 3 metros. Son cifras impresionantes teniendo en cuenta que con la red de espacio profundo (DSN) se alcanzan precisiones de kilómetros o, como mucho, cientos de metros. Esta precisión ayudará sin duda a que las sondas puedan alunizar en las islas de la luz eterna del polo sur, cuya extensión superficial es muy reducida. Los cinco satélites de Moonlight se desplegarán entre 2028 y 2030.


Para experimentar las tecnologías asociadas a Moonlight, la ESA lanzará en 2026 el satélite Lunar Pathfinder —dos años más tarde de lo inicialmente previsto—. Lunar Pathfinder, de 330 kg, pondrá a prueba la novedosa técnica de determinar la posición en órbita lunar usando las señales de los satélites GPS y Galileo. Puesto que las antenas de los satélites de estas dos constelaciones apuntan a la Tierra, a la Luna solo llega una señal muy débil y, además, el 80% de la misma corresponde a los lóbulos secundarios de las antenas. Lunar Pathfinder demostrará que es posible usar la señal de navegación de los satélites GPS y Galileo para alcanzar precisiones en la órbita de hasta 40 metros (el truco solo funciona si se usan los dos sistemas al mismo tiempo). Para comprobar la posición real del satélite y analizar el error del cálculo de la posición por esta técnica, Lunar Pathfinder llevará un retrorreflector láser que se usará para determinar su localización en la órbita usando láseres emitidos por observatorios terrestres. Al saber dónde se encuentra exactamente en órbita lunar, la señal de Lunar Pathfinder puede ser usada para calcular la posición de otra nave en órbita o en la superficie lunar. Esta técnica será usada por los satélites Moonlight.


Lunar Pathfinder viajará en un Falcon 9 hacia la Luna junto a la segunda misión del módulo lunar Blue Ghost de Firefly, que debe alunizar en la cara oculta. Ofrecerá servicios de navegación del radiotelescopio LuSEE-Night que llevará esta sonda. En esta misión, el orbitador Elytra Dark de Firefly actuará como principal enlace entre el módulo lunar y la Tierra. Lunar Pathfinder estará en una órbita ELFO y, de hecho, debía ser la primera sonda en esta órbita, pero el satélite retransmisor chino Queqiao 2 se le adelantó en 2024.



La red de la NASA LCRNS (Lunar Communications Relay and Navigation Systems) es similar a Moonlight, es decir, hará uso de satélites en órbitas ELFO —de unas 12 horas de periodo— que a su vez emplearán las señales secundarias de las constelaciones GPS y Galileo. No obstante, una diferencia fundamental es que los satélites los suministrará la iniciativa privada dentro del marco del contrato CLPS (Commercial Lunar Payload Services) de la NASA, así que es posible que cada unidad se dedique a otras tareas secundarias además de prestar servicios de comunicaciones y navegación. Por este motivo, aunque se prevé el empleo de órbitas ELFO, algunas unidades podrían estar en otras órbitas diferentes. Al igual, que Moonlight, LCRNS ofrecerá servicios a latitudes de hasta –70º sur y 200 kilómetros de altitud. Por otro lado, la red japonesa LNSS (Lunar Navigation Satellite System) estará formada por ocho satélites, cuatro de ellos en una órbita ELFO y los restantes en otra, garantizando así una cobertura continua. Los ocho servirán para ofrecer servicios de navegación, mientras que cuatro de ellos llevarán además cargas útiles para servicios de comunicación por radio y láser.


Japón ha propuesto una misión para probar la compatibilidad de los tres sistemas. Junto con el primer satélite LNSS, que debe despegar en 2029 mediante un cohete H3, volaría una pequeña sonda de aterrizaje (a diferencia de SLIM, sería de aterrizaje vertical, no horizontal). La sonda emplearía en el alunizaje las señales combinadas procedentes del nuevo satélite LNSS japonés, las del primer satélite Moonlight y las de los dos primeros LCRNS de la NASA.



A partir de 2031 la ESA quiere introducir el sistema Novamoon, una mejora de Moonlight que incluirá una estación diferencial en la superficie lunar. Como es sabido, la precisión de los sistemas de navegación se puede aumentar de forma dramática usando estaciones terrestres: si yo sé con una enorme precisión las coordenadas de un punto determinado, puedo corregir los errores de la señal de los satélites. En la Luna ocurre lo mismo, con la ventaja de que no tenemos atmósfera ni ionosfera que distorsionen la señal de los satélites de la red de navegación. Esto implica que nos basta una única «estación terrestre» en la superficie lunar para alcanzar precisiones en la posición de cualquier nave sobre el polo sur inferior a 1 metro, del orden de 25 centímetros. Para que nos hagamos una idea de la asombrosa precisión que esto supone, recordemos que las deformaciones de la corteza lunar por las fuerzas de marea es de 20 a 40 centímetros, así podremos investigar directamente la estructura interna de la Luna con esta técnica.

La estación lunar de Novamoon viajará a bordo del primer módulo lunar de carga Argonauta. Argonauta 1 llevará como parte de esta carga un reloj atómco y un retrorreflector láser. También llevará un emisor de señales en radio que simula la frecuencia de un cuásar para que pueda ser detectada por los radiotelescopios terrestres y permitir el cálculo de la posición de la nave en la superficie lunar. La inclusión de un reloj atómico permitirá abrir el debate sobre el tiempo en la Luna y si es necesario establecer un horario de referencia, o bien zonas o husos horarios.


Más allá de la Luna, la ESA y la NASA pretenden llevar esta red de navegación a Marte. La NASA ha abierto una ronda de contactos con la iniciativa privada para desarrollar varias sondas que cumplan esta función, siendo una de estas propuestas la constelación Marslink de SpaceX. Por su parte, la ESA propone la red MARCONI (MARs COmmunication and Navigation Infrastructure), similar en concepto a Moonlight. A diferencia de la Luna, las futuras misiones a la superficie de Marte irán a múltiples zonas diferentes, no solo al polo sur, y, además, la rotación marciana es muy diferente de la Luna. Por eso, tan solo dos satélites permitirían aterrizajes con una precisión de 15 metros a una sonda que también disponga de un modelo virtual del terreno marciano. Los satélites de MARCONI serán llevados a la órbita de Marte por el remolcador LightShip de la ESA, una sonda capaz de transportar hasta doce satélites, dependiendo de su tamaño. Si es aprobada, la primera misión Light Ship podría volar en 2032. Las constelaciones de la NASA y la ESA en Marte también serían compatibles, de ahí que se denominen conjuntamente MarsNet. Pero no nos adelantemos demasiado. Porque antes de desplegar MarsNet todavía queda mucho trabajo por delante en la Luna.

Referencias:
- Las nuevas infraestructuras de comunicación y navegación lunar
- https://www.unoosa.org/documents/pdf/icg/2024/WG-B_Lunar_PNT_Jun24/LunarPNT_Jun24_01_04.pdf
- https://www.unoosa.org/documents/pdf/icg/2024/WG-B_Lunar_PNT_Jun24/LunarPNT_Jun24_01_02.pdf
- https://esc.gsfc.nasa.gov/static/896e06df75903e995b45566626127ca0/ESC_LCRNS_SPEC_0015_Version_4_12_14_2022_440b799e64.pdf
- https://bsgn.esa.int/wp-content/uploads/2024/12/Floor-Melman_-Lunar-Comm-Nav-Session.pdf
- https://bsgn.esa.int/wp-content/uploads/2024/12/Masaya-Murata_Lunar-Comm-Nav-Session.pdf
- https://blogs.esa.int/to-mars-and-back/2025/01/21/towards-low-cost-missions-to-mars/


No veo claro hasta qué punto Moonlight tiene posibilidades de ver la luz. Recordemos que, de momento, la ESA solo ha lanzado una sonda a la Luna (SMART-1) más un módulo de servicio de la Orion. Mucho interés veo de repente en montar una red de comunicaciones para unas sondas y misiones tripuladas que -de momento- no existen. Que sí, que estamos en Gateway, hay firmado un contrato para un lander (Argonaut) y luego tenemos todas estas iniciativas privadas… Pero sinceramente preferiría un robusto programa de sondas más al viejo uso (como China o India) antes de lanzarse a constelaciones de comunicaciones cuya utilidad depende de una potencia extranjera (Estados Unidos), que ahora mismo no pasa por un momento especialmente predecible, o una flotilla de sondas NewSpace europea (cosa que está por ver).
Personalmente, creo que veremos una red estadounidense y una china.
Por cierto ¿alguien sabe cuánto costaría Moonlight?
De momento el Lunar Pathfinder es una sonda liderada por UK. Al ritmo que va Artemis tampoco lo veo tan descabellado que se vayan espaciando los lanzamientos de la constelación.
No es una misión científica así que si algunos países como UK están por hacerle la pelota a los USA, saldrá adelante sin problema.
En cualquier caso, la respuesta en la reunión de noviembre, como todo proyecto actual de la ESA.
Muy bien, primero hay que abrir un camino seguro para llegar a algún lugar. Seguramente China tendrá diseñado su sistema de navegación lunar.
Un artículo apasionante.
Las comunicaciones serán siempre un elemento fundamental en el proceso de exploración humana del espacio.
Y por descontado, su ámbito de aplicación será cada vez más amplio y abarcará más mundos.
Solo pensar en ello ya impresiona.
Me parece ideal que se haga una red de comunicaciones y posicionamiento en la Luna, y si la hacemos en Europa sin depender de otras potencias, mejor.
Después de eso convendría realizar una red de transporte de cargas no tripuladas entre la Tierra, la Luna, Marte, el cinturón de asteroides y Júpiter, formada por remolcadores SEP que reposten propelente y cargas científicas en LEO. Yo le llamaría «Calzada Marciana» 🙂
Al hilo del post anterior: cualquier opción tiene costes (en general, mucho mayores que los presupuestados) pero… podría ponerse en la lista de opciones un «reciclaje» (‘segunda vida’?) del modulo de servicio europeo (ESM) previsto para Orion?
Sobre el borrador de un powerpoint no parece especialmente difícil situar un ESM en órbita ‘selenoestacionaria’ en la vertical del centro de la cara oculta de la Luna (o tal vez en una órbita quasi-polar).
Como se dice en ‘Elegidos para la gloria’, a las naves espaciales no las impulsa la monohidracina, sino los presupuestos.
Bastaria reciclar algún material de comunicaciones sobrante de Starlink o algún otro chiringuito tecnológico y recalcular la cantidad de propelentes necesaria para un tiempo prudencial de servicio del ESM como repetidor/reemisor.
Como beneficio (temporal) se daría la impresión de que no vamos estampando chatarra contra la Luna pagada con los impuestos de los europeos.
Podría ser.
Lo único el Ariane 64 no puede lanzarla directa. Necesitas consumir delta v del ESM para llegar hasta allí.
Habría que ver vida útil real del bicho.
Muy interesante, a ver si la tónica de colaboración entre Europa y USA se puede mantener. Desde luego a nosotros nos vendría muy bien…
Relacionado con este proceso aún incipiente:
SciTechDaily, 9 de Febrero. En referencia a un estudio publicado en Nature Photonics sobre investigaciones del Caltech en materia de propulsión espacial:
“The idea of using ultrathin sails to travel through interstellar space might sound like science fiction, but it’s a real concept being explored by scientists”
La innovación disruptiva pasa por cosas como estas y sus desarrollos son cada vez más rápidos y sorprendentes.
De momento, la Luna y Marte son dos campos de prueba poco menos que obligados, pero dentro de unos años, quizás no tantos, los sistemas de comunicación, posicionamiento y navegación tendrán que adaptarse a un marco espacial mucho más dilatado.
Seguro que alguien ya ha empezado a pensar en ello.
La propulsión por velas solares ultraligeros es una entelequia.
Los instrumentos científicos y de comunicaciones tendrían una masa apreciable y el empuje por el LASER es mínimo, además del problema de colimacion , a una distancia apreciable ya estaría bastante abierto el haz y aunque se enviase luz con bastante potencia ya llegarían pocos fotones a un mes luz , por ejemplo .
Otra entelequia
https://dailygalaxy.com/2025/02/russian-scientists-develop-plasma-engine-capable-reaching-mars-in-30-days/
Es posible que no te falte parte de razón, no lo niego.
En todo caso, hay muchas entidades estatales, institutos privados, centros de investigación y universidades de prestigio reconocido que estan dedicando su atención al tema.
Por algo será.
Yo lo que llevo años esperando es más misiones aunque sean pequeñas de velas eléctricas, que tienen mucho más potencial que las solares…
s2
De momento la tecnología del LASER solo se usa para comunicaciones
https://www.jpl.nasa.gov/press-kits/psyche/dsoc/
El LASER terrestre tiene 5 kw de potencia para que Psyche reciba bien los datos.
Las comunicaciones Psyche – Tierra de alta densidad de datos requiere de un gran telescopio receptor como pone la referencia.
En los 70s los LASER usados para medir los movimientos lunares usando los reflectores Apolo y Lunokhod a la distancia lunar ya se habían dispersado hasta más de un metro de diámetro; aunque haya mejorado mucho la tecnología su acción sobre una vela solar lejana sería mínima.
Estas órbitas ELFO son una posibilidad alternativa para ubicar la Gateway. El problema es que la Orión no llega. Sin embargo, permite hacer aterrizadores más pequeños, supongo.
Quizá se podría empezar con la Gateway en NRHO y luego, con los años, pasarla a una ELFO.
Fuera del tema:
Los militares se toman en serio la fabricación en el espacio:
https://spacenews.com/darpas-in-space-manufacturing-program-advances-with-two-teams-selected-for-orbital-demos/
«El programa de fabricación espacial de DARPA avanza con dos equipos seleccionados para demostraciones orbitales»
Las principales ventajas están claras: Se pueden conseguir grandes estructuras con poca masa y con poco volumen de cohete.
Y mi querida Redwire también se mete en el rellenado de propelentes y a futuro de reparación de GEOsats militares…
https://x.com/RedwireSpace/status/1889321044139225152
Sin duda fisivi, el potencial futuro es ENORME…
Qué de detalles interesantes, gracias. Leyéndolo estimulado, también me perdí imaginando:
Mérito, reconocimiento y premio de consolación,
«Ig Argonauta 1»
para los ordenadores (o observadores) que se confundan y hagan saltar las alarmas en las redes al descubrir un cuásar en la Luna. ☺️
Muchas gracias Daniel por estos artículos tan interesantes.
recontra off-topic
Estoy leyendo la biografia de Mike Tyson, «Toda la verdad». Es muy graciosa. Me recuerda «Las aventuras de Tom Sawyer». Recomendada. Pero seguro que Tyson no escribe tan bien.
No deja de ser paradojico que Tyson debiera conseguirse un «negro» para contar su historia.
Me pregunto si entre la Tierra y Marte pondran al menos tres satelites intermediarios girando en torno al sol para nunca perder contacto con Marte.
Si ya no los tienen para las sondas actuales, no creo que sean necesarias.
Pero cuando Marte esta visualmente al lado del Sol o directamente dentras se cortan la comunicaciones.