La empresa española PLD Space ha hecho historia con el primer lanzamiento en España de un cohete suborbital privado y el primero de combustible líquido. A la tercera fue la vencida y el Miura 1 SN1 (Serial Number 1) despegó el 7 de octubre de 2023 a las 00:19 UTC en su misión de prueba número 1 (Test Flight 1) desde la rampa de Médano del Loro en la base de El Arenosillo (CEDEA) del INTA en Huelva. El motor Teprel-B hizo ignición como estaba previsto y a los 3,85 segundos alcanzó el máximo empuje, momento en el cual se liberó el lanzador de la rampa. El Miura 1 alzó el vuelo y cumplió con éxito su misión de 12 minutos, alcanzando los objetivos primarios, asociados al correcto funcionamiento del sistema de propulsión y del sistema de guiado y navegación. El motor Teprel-B completó con éxito su encendido de 103 segundos de duración y situó al vector en una trayectoria balística con un apogeo de 46 kilómetros.

Una vez en condiciones de caída libre —microgravedad— comenzó la fase científica de la misión, pues el Miura 1 SN1 llevaba una carga útil para experimentos en microgravedad del centro de investigación ZARM (Zentrum für angewandte Raumfahrttechnologie und Mikrogravitation) de la Universidad de Bremen. En las imágenes enviadas en directo desde el interior de la cofia se pudo ver también cómo flotaban numerosas fotografías de las familias de los miembros del equipo de PLD Space. Posteriormente, el lanzador comenzó la fase de reentrada con el morro por delante y frenó su descenso con superficies aerodinámicas y, en teoría, con paracaídas, aunque habrá que esperar a los próximos días para saber cómo se comportaron los sistemas de recuperación en esta misión. El cohete hizo impacto con el agua y fue identificado visualmente por el buque de rescate Libertad 6, aunque, una vez más, habrá que esperar para conocer los detalles exactos del estado del vehículo. En cualquier caso, esta fase de recuperación formaba parte de los objetivos secundarios, no de los primarios. A pesar de que no era un objetivo de la misión, cabe resaltar la magnífica retransmisión en directo del lanzamiento por parte de la empresa, con Sara Poveda y Roberto Palacios como maestros de ceremonias.



El primer intento de lanzamiento del Miura 1 tuvo lugar el pasado 31 de mayo y se suspendió por culpa de tachas de viento de más de 30 m/s entre los 8 y 12 kilómetros de altitud. El segundo intento se produjo el 17 de junio a las 00:42 UTC y se abortó unos pocos milisegundos antes del despegue, después del encendido del motor. En esta segunda ocasión, el aborto fue ejecutado automáticamente (auto abort) por el software del segmento de tierra (SGW) al recibir una medida imprecisa de un sensor de inclinación del mástil de la plataforma, de tal forma que esta se colocó con 1º de desviación con respecto a la inclinación prevista. Como resultado, se generó una diferencia de tensión en los cables de acero que se encargan de retirar los umbilicales, por lo que tardaron 0,1 segundos más de lo planeado en liberarse del lanzador. Esto hizo que en el momento final de comprobación del SGW el umbilical siguiese conectado y, aunque finalmente se soltó, la pequeña diferencia de tiempo hizo que se abortase el lanzamiento. PLD Space procedió a cambiar el sensor y a incrementar los tiempos de respuesta del software SGW para evitar la repetición de una situación similar.



Tras el segundo intento, el equipo de PLD Space tuvo que esperar a después del verano para volver a intentar un nuevo lanzamiento por culpa de la temporada alta turística y del mayor riesgo de incendio en la zona. El lanzador regresó a la ‘base’ de PLD Space en Elche para pasar el verano. El 5 de septiembre ya había regresado al CEDEA en Huelva y el 3 de octubre empezó la campaña de lanzamiento con las comprobaciones de las conexiones de los cables umbilicales y una prueba de carga de propelentes WDR (Wet Dress Rehearsal). Recordemos que el Miura 1 es un cohete suborbital de 12,5 metros de longitud y 2620 kg de masa al despegue que es capaz de llevar 100 kg de carga útil. Emplea queroseno de aviación (Jet A-1) y oxígeno líquido como propelentes (600 kg de queroseno y 1100 kg de LOX). Lleva un motor Teprel-B de 30 kilonewton de empuje, con alimentación mediante presión, para lo cual dispone de un depósito de helio (COPV) de 260 litros a 415 bares. La ignición del motor es a base de metano y oxígeno en estado gaseoso. Sobre los tanques se encuentra la sección con ocho pequeños propulsores de 30 newton de empuje a base de nitrógeno gaseoso. Estos propulsores están alimentados por un depósito de nitrógeno de 27 litros a 300 bares y se encargan de controlar el cohete en el eje de giro durante el lanzamiento y en los tres ejes durante la fase de descenso.



Esta misión ha sido el primer lanzamiento de un cohete suborbital privado desde España y el primero de un vector suborbital de combustible líquido desde nuestro país (el INTA, un organismo público, ha realizado en el pasado lanzamientos de cohetes sonda suborbitales de combustible sólido desde El Arenosillo). No obstante, habría que matizar que no es exactamente el primer lanzamiento de un cohete privado desde Europa occidental, pues no olvidemos el lanzamiento en 1997 de un Pegasus XL de la empresa Orbital desde los cielos de Canarias o, más recientemente, el último y fallido lanzamiento del LauncherOne de la empresa Virgin Orbit desde el espacio aéreo situado al sur de Irlanda (que además fue el primero de un vector de combustible líquido). Sí es cierto que el Miura 1 ha despegado desde el suelo, pero, con un apogeo de 46 kilómetros, no ha alcanzado el límite formal del espacio (100 kilómetros). En este sentido, aunque PLD Space había declarado en el press kit de la misión que el Miura 1 debía llegar a un apogeo de 80 kilómetros, bien es cierto que el rango de posibles apogeos para este lanzamiento era bastante grande y dependía de muchos factores. Según declaraciones de Raúl Torres en X (antes Twitter), el apogeo fue más bajo porque se decidió «aplanar» la trayectoria por motivos de seguridad por si se perdía el control del vehículo y porque se redujo el tiempo de empuje del motor de 122 segundos a 103 segundos con el objetivo de reducir la carga aerodinámica y debido a la incertidumbre con respecto al empuje del Teprel-B al nivel del mar. Por otro lado, no olvidemos que el 8 de octubre de 2022 la empresa británica Skyrora lanzó el cohete suborbital de combustible líquido Skylark L —muy parecido al Miura 1 en prestaciones, por cierto— desde Islandia, aunque solo llegó a 300 metros de altitud antes de estrellarse en el océano (un ejemplo de que el éxito de la misión del Miura 1 no estaba garantizado, ni mucho menos; la discusión sobre si debemos incluir o no este lanzamiento del Skylark L entre los efectuados desde Europa occidental se la dejo a los lectores en los comentarios).



PLD Space ha declarado que, con este lanzamiento, España se convierte en el décimo país del mundo con capacidad directa al espacio, aunque, obviamente, para que sea oficialmente cierto el Miura 1 todavía debe demostrar que puede superar los 100 kilómetros de altitud (técnicamente no debería haber muchos impedimentos). Antes de esta exitosa misión PLD Space solamente planeaba lanzar otra unidad adicional del Miura 1, la SN2, para luego centrarse en la construcción del cohete orbital Miura 5, que despegará desde la Guayana Francesa en los próximos años. Después del éxito de la prueba de vuelo del SN1, la empresa deberá decidir si considera necesario efectuar una nueva misión o si, por el contrario, van a poner todas sus fuerzas en el Miura 5. Con el éxito del Miura 1 PLD Space ha demostrado a España y al mundo de lo que son capaces y que, con los medios adecuados, podrán alcanzar la órbita sin mayores problemas. Esperemos que este hito en la historia de la tecnología de España sirva para que PLD Space reciba todo el apoyo institucional posible, de tal modo que el Miura 5 sea una realidad más pronto que tarde. Actualmente, varias empresas europeas están intentando desarrollar microlanzadores para llegar a la órbita, pero las más aventajadas son las alemanas RFA e Isar Aerospace, con sus lanzadores RFA One y Spectrum, respectivamente. El logro de PLD Space es todavía mayor si consideramos la diferencia en el nivel de financiación y apoyo gubernamental con respecto a estas otras empresas europeas. Por eso no me cabe duda de que serán capaces de adelantar a estos ‘competidores’ con el Miura 5 si gozan de un apoyo institucional mínimo.



PLD Space ha demostrado que son capaces de probar y construir en España un sistema de propulsión, el elemento central de un lanzador espacial, de diseño totalmente propio, algo que no pueden decir muchas de estas otras compañías espaciales. PLD Space (Payload Space) nació en 2011 como una modesta iniciativa de dos jóvenes, Raúl Torres y Raúl Verdú, que soñaban con alcanzar el espacio. Doce años y 65 millones de euros más tarde el sueño se ha hecho realidad. PLD Space ya tiene 150 empleados y ha logrado lo que muchos consideraban imposible: lanzar un cohete suborbital de fabricación propia desde España. El camino hasta aquí no ha sido nada fácil y la compañía ha tenido que superar todo tipo de dificultades (muchas de ellas bastante surrealistas y que darían para un libro). Quedan muy lejos los tiempos en los que se acusaba a la empresa de vender humo o de plantear objetivos poco realistas. También queda atrás el pesimismo y el derrotismo de muchos. «¡Nunca lograrán lanzar un cohete!», decían algunos. Pues lo han logrado. Y vaya si lo han logrado. El siguiente reto, que el Miura 5 despegue hacia la órbita en 2025 desde la Guayana Francesa, está mucho más cerca que hace unos días. El sueño sigue vivo.



El Miura 1 y @PLD_Space han hecho historia pic.twitter.com/F5zi418N3R
— Daniel Marín (@Eurekablog) October 7, 2023
https://twitter.com/PLD_Space/status/1710630869784760574?s=20


Un hito ¡enhorabuena!
A saber ahora cómo continúa este proyecto. Han dado un gran paso.
Enhorabuena a PLD.
Es una lástima que en España, concretamente en Canarias por ser el punto más favorable, la sociedad se niegue a tener un centro de lanzamiento y tengamos que depender de la Guayana francesa con todo lo que eso implica en sobrecostes logísticos y lo más importante en pérdida de soberanía estratégica.
Pero es lo que elegimos colectivamente así que «ajo y agua».
No me parece que sea cosa de «Canarias». Para empezar, está el obvio argumento físico: desde Canarias o lanzas hacia el Oeste, lo cual es un suicidio en términos comerciales y un tiro en la rótula para usos institucionales, a no ser que seas Israel y te dé igual todo – o te metes en veredas con países del Sahel (sea por sobrevuelo de territorio, sea por ZEEs u otras zarandajas).
Por otra parte, la Guayana tiene muchos argumentos propios a favor: infraestructuras ya desarrolladas, mucho capital humano con infinita experiencia, ayudas económicas al formar parte de un consorcio plurinacional… y obviamente el patrocinio de la ESA, porque al fin y al cabo por muy patrio que sea PLD no les interesa ni a ellos ni a nuestro país -ni a la mayoría de la sociedad- meterse en aventuras donde el nacionalismo tome las decisiones en lugar de un sano patriotismo dentro de un proyecto más grande.
Estaba previsto desarrollar una plataforma flotante de lanzamientos oceánicos desde Canarias, imagino que para minimizar todos o algunos de esos problemas.
Problemas medioambientales o de seguridad en tierra seguramente, pero lo del azimut de lanzamiento, sobrevuelos extranjeros, construcción de infraestructuras no desarrolladas, falta de capital humano con experiencia relevante, ayudas económicas ya existentes… todo eso se queda.
Ya sudaron bastante tinta los italianos con la San Marco, y no precisamente porque estuviera en Kenia, cuando los cohetes los importaban directamente de EEUU.
Los cohetes V-2 de la 2a Guerra Mundial tenían más apogeo, pero bueno, al menos es un comienzo
Si Elon Musk lanzó al espacio un Tesla Roadster aquí hemos lanzado un Miura, toma ya clase.
En serio, felicidades a PLD y lástima de la no recuperación del lanzador