El regreso del «cohete chino»: la reentrada incontrolada de la etapa central del Larga Marcha CZ-5B Y2

Por Daniel Marín, el 9 mayo, 2021. Categoría(s): Astronáutica • China • Lanzamientos ✎ 136

La etapa central del cohete Larga Marcha CZ-5B Y2 reentró sobre la península arábiga a las 02:15 UTC del 9 de mayo de 2021, dando por finalizado un polémico episodio de gran repercusión mediática. De acuerdo con la agencia espacial tripulada china (CMSA), los restos del cohete cayeron en el océano Índico, en una zona no muy lejos de las Maldivas centrada en las coordenadas 2,65º norte y 72,47º este. La etapa formaba parte del lanzador que el pasado 29 de abril lanzó el Tianhe, el primer módulo de la estación espacial permanente china. El lanzamiento fue un gran éxito para el programa espacial chino, pero la noticia de que la humanidad va a disponer a partir de ahora de dos estaciones espaciales pasó, por lo que sea, bastante desapercibida en los medios. Lo que no pasó desapercibido fue que la etapa central del lanzador del cohete también se colocó en órbita (unos 170 x 380 kilómetros), sobre todo cuando fue evidente que reentraría de forma incontrolada en algún lugar de la superficie terrestre situado entre las latitudes 41,5º norte y 41,5º sur (la inclinación orbital de la etapa y el Tianhe). A los pocos días, los medios se llenaron de terribles titulares prediciendo la caída de la etapa sobre diversas ciudades importantes. Curiosamente, nadie parecía acordarse de que un episodio similar tuvo lugar hace justo un año con el lanzamiento del Larga Marcha CZ-5B Y1, el primero de esta versión del lanzador. En aquella ocasión, la etapa central reentró sobre África occidental unos seis días tras el despegue y algunos pedazos cayeron en Costa de Marfil, ocasionando desperfectos materiales de poca consideración en zonas pobladas.

Lanzamiento del CZ-5B Y2 con el módulo Tianhe (CMSA).

Por lo que se ve, ni China, ni los medios, aprendieron la lección. O lecciones. Por un lado, que eso de dejar sin control etapas de gran tamaño en órbita baja queda bastante feo y, por otro, que la superficie de la Tierra es realmente grande y que las etapas de cohetes se desintegran en la reentrada de tal forma que la probabilidad de que haya daños personales o materiales es muy reducida. China escapó por los pelos de la hoguera mediática con el lanzamiento del CZ-5B Y1, pero no ha tenido tanta suerte con el CZ-5B Y2. Esta vez, el «cohete chino» ha acaparado titulares en todo el mundo, muchos de ellos sensacionalistas y algunos incluso rozando la xenofobia y el racismo. Pero China no puede decir que esto le haya pillado por sorpresa. En 2018 también vimos un episodio de histeria mediática cuando la estación espacial Tiangong 1 reentró sin control. Si un relativamente pequeño satélite de 8,5 toneladas preocupó al mundo durante unos días, ¿acaso esperaban que una gran etapa de 21 toneladas iba a pasar desapercibida?

Última órbita (en rojo) de la etapa central del CZ-5B Y2. La etapa acabó reentrando sobre Arabia según el USSPACECOM (a mitad de camino entre las dos estimaciones señaladas con flechas) y sus restos cayeron cerca de las Maldivas (Itzalpean / https://twitter.com/Itzalpean).

Mientras la prensa occidental hablaba del peligroso «cohete chino», la prensa china se indignaba por el tratamiento apocalíptico de la noticia, señalando la motivación política de muchas de las críticas y poniendo el énfasis en que otras naciones han dejado objetos más pesados en órbita sin control. Ciertamente, no olvidemos que el récord de satélites masivos que han reentrado de forma descontrolada lo tiene Estados Unidos con la estación espacial Skylab (74 toneladas) y Rusia/URSS con la Salyut-7-Kosmos 1443 (40 toneladas), que se desintegraron en la atmósfera en 1979 y 1991, respectivamente (la estación Mir, de más de cien toneladas, entró de forma controlada en 2001). Pero la diferencia es que, como vemos, el último suceso comparable tuvo lugar hace treinta años, mientras que China ha dejado en órbita dos etapas similares en el plazo de apenas un año. Además, ni el Skylab ni la Salyut 7 se dejaron adrede sin control (en principio debían haber hecho una reentrada controlada, pero, por diversos motivos, fue imposible en los dos casos), mientras que las etapas centrales de los CZ-5B Y1 e Y2 se han abandonado en órbita baja sabiendo de antemano que iban a reentrar descontroladamente. En este sentido, algunas declaraciones de los medios chinos hablando de que se iba a llevar un «encendido de frenado» han añadido mucha confusión al asunto, independientemente de que se hayan hecho con o sin malicia.

La etapa central del CZ-5 Y3 en 2019. Similar a la del CZ-5B Y2, no se colocó en órbita por ser este lanzador una versión de dos etapas (Xinhua).

Seamos claros: China se ha metido en este embrollo diplomático ella sola y debe hacer frente a su responsabilidad. Una cosa es dejar caer etapas sobre el territorio soberano de tu nación —algo poco recomendable, lógicamente, pero legítimo— y otra muy distinta es poner en riesgo ciudadanos y propiedades de terceros países, aunque el riesgo sea muy bajo. Sí, otras naciones siguen dejando en órbita etapas superiores que reentran sin control —sin ir más lejos, hace poco una segunda etapa de un Falcon 9 lanzado en marzo cayó sobre territorio estadounidense causando algunos daños materiales de poca importancia—, pero ninguna de ellas tiene el tamaño —31 metros de longitud y 5 metros de diámetro— y la masa —unas 21 toneladas— de la etapa central del CZ-5. Como decíamos hace un año, no es de recibo que China deje tirado en órbita un objeto de 21 toneladas cada vez que lanza un CZ-5B (la versión de dos etapas de este lanzador, el CZ-5, no pone la etapa central en órbita, ya que sigue una trayectoria suborbital). Precisamente porque este asunto se está usando como arma arrojadiza en la nueva guerra fría que estamos viviendo, el máximo interesado en no ensuciar la imagen de China y su programa espacial debería ser el gobierno chino. Si China quiere evitar titulares xenófobos o declaraciones inusualmente hostiles como las del nuevo administrador de la NASA, Bill Nelson, la pelota está en su tejado.

Primera etapa del CZ-5B (CCTV).
La primera etapa de un CZ-5 Y1 con los dos motores YF-77 de hydrolox (CGTN).

Encontrar una solución a este asunto no debería ser difícil para un país que el año pasado llevó a cabo el primer acoplamiento automático en órbita lunar y que tiene una sonda activa en la cara oculta de la Luna y otra en Marte. Se podría añadir un motor de combustible sólido —recomendable por su tamaño compacto— en la parte superior de la etapa para que se active después de soltar su carga útil, cuando la aviónica todavía tiene control sobre la orientación del vehículo (lo ideal es que este motor se activase en el apogeo, para reducir drásticamente la altura del perigeo y asegurar la reentrada). Otra solución podría ser canalizar la evaporación del hidrógeno y oxígeno líquidos de los tanques para que funcionen como un propulsor, pero lo malo es que resulta difícil calcular la duración e impulso del frenado usando esta técnica (vamos, que la reentrada podría seguir siendo descontrolada según como se ponga en práctica). También es posible dotar a la segunda etapa de un sistema de propulsión (RCS) independiente a base de propergoles hipergólicos o solo hidrazina, como la etapa S-IVB del Apolo, aunque este apaño es más complicado.

Una imagen de la etapa central de un Larga Marcha CZ-5 de una misión anterior (Xinhua).

El año que viene China lanzará otros dos cohetes CZ-5B con los módulos Wentian y Mengtian, que se acoplarán al Tianhe para completar la primera fase de la estación espacial. Más les vale que para entonces hayan encontrado una solución. En caso contrario, que no se quejen de las críticas.

Referencias:

  • https://www.nasa.gov/press-release/nasa-administrator-statement-on-chinese-rocket-debris
  • http://www.xinhuanet.com/english/2021-05/09/c_139933986.htm


136 Comentarios

  1. Pero entonces el virus chino lo esparcen con el cohete chino, o cómo va esto. 😏

    (A Trump ya no se le oye ladrar tanto, y alguien tenía que sugerirlo)

  2. Una negligencia más en la historia del uso de la órbita tetrestre.

    Si sirve para algo el odio de muchos occidentales contra todo lo chino, quizá sea para ver la paja en el ojo ajeno, porque puede hacer reflexionar sobre si tenemos una viga en el ojo propio, mirado en el largo periodo desde que occidente se adelantó a China en el espacio.

    Hay una carrera sin freno por ver quien pone más basura en órbita, con el riesgo evidente de una avalancha de colisiones, en cuyo caso todo estaría descontrolado. Parece un momento ideal para reunirse con la intención de llegar a acuerdos internacionales sobre el uso de la órbita baja. Algunos de los objetivos que se me ocurren: Reducción de lanzamientos, colaboración para compartir constelaciones en vez de repetirlas, servicio internacional de retirada de chatarra, fabricación en órbita de una nave tripulada con gravedad artificial por centrifugación,…

  3. El titular ese de que «El cohete chino podría caer en Madrid» ha sido una de las gilipolleces más divertidas que he leído en esta última semana.

    En todo este asunto se han juntado varias cosas:

    Primero, la desidia china al respecto de la opinión pública internacional. Es evidente que al régimen chino esta opinión se la pela, creo que todavía no ha aprendido a valorar lo mucho que importa el marketing en las relaciones internacionales de una superpotencia, el mismo fallo que han tenido con lo del coronavirus.

    Segundo, es evidente que para EEUU (y para otros países) la RPCH es ya el «enemigo» que sustituye en su cosmovisión a la extinta URSS, el nuevo antagonista de una «Guerra Fresquita» (lo de «guerra fría» sería un tanto excesivo) y la cosa va a ir a más hasta mediados de este siglo, cuando China se haya convertido en la indiscutible primera potencia del planeta (no lo digo yo, lo dicen todos los estudios medianamente serios) que reclame su lugar en la «cogobernanza» del mundo y en especial en el área del Pacífico Occidental.

    Tercero, la crisis de los medios. Tanto en España como en otros países, los medios de comunicación generalistas están sufriendo una tremenda crisis desde la caída de las ventas de las ediciones en papel motivadas por la irrupción de la digitalización e internet y, en el ámbito audiovisual, la caída en barrena de las audiencias. Ahora todo se mide en arrimarse con absoluto descaro a un poder económico-político que sustente el negocio y a buscar ingresos por publicidad que se miden a golpe de «clickbait». Ello lleva a la constante necesidad de buscar el titular de impacto, el sensacionalismo barato; si a esto le sumamos la probervial IGNORANCIA del periodista medio (en especial el televisivo) en temas de ciencia y tecnología (deberíais ver las asignaturas que estudian en la universidad), tenemos gilipolleces del tipo «el cohete chino podría caer sobre Madrid», olvidando o desconociendo que la mayor parte de esa «fase» del cohete se desintegraría en la atmósfera y olvidando o desconociendo sucesos similares como la caída del Skylab o la de algún que otro Kosmos soviético.

    Pero bueno, entre unos y otros, la casa sin barrer… Dentro de un par de días nadie se acordará de esto y nuestros queridos medios descubrirán otro juguetito con el que ponerse a dar «noticias».

      1. Es que este es el nivel, Fran… Todavía me acuerdo de la chica del Telediario (creo que de la Primera, o de Telemadrid, no lo recuerdo bien) hablando del «viaje intergaláctico» del Perseverance…

        1. 🌒🌕🌘 ¿Es una broma, no?. No sé cómo serán las cosas ahora, pero en tiempos del COU se hablaba de masacres en la Selectividad en la asignatura de Matemáticas II, que tenían los de letras.

      2. Bueno, la noticia tenía su lado positivo.
        Si yo la hubiera visto, habría pensado «Listo, salvado. En Buenos Aires no tengo de qué preocuparme…:»
        🤣🤣🤣🤣

        1. Nooo vos preocupate, estas bajo el fuego de la prensa porteña. Yo que vivo a mil de kilómetros de la capital y en otra provincia no me salvo. Eso sí, no me pierdo el noticiario de la China Cruguer. 😊 💕

  4. A ver, cláramente se está montando una histeria colectiva en torno a este tema. SpaceX está llenando el firmamento de cachivaches, y no verás a ninguna tele ni ningún medio siquiera mencionarlo. Las potencias espaciales (lease Rusia+USA) se han aburrido de lanzarnos de todo (estaciones, transbordadores, reactores nucleares…) de forma descontrolada y tampoco nadie ha dicho nada. Es más, esas mismas potencias están contribuyendo enormemente a la polución de la órbita baja y NADIE dice NADA. Así que si China deja caer descontroladamente una etapa «gorda» de un cohete, bueno… pues bien, bien, no está. Pero no nos volvamos todos locos. Que parece que no hay noticias que poner para rellenar los noticieros

  5. Imagina por un momento que cae en algún pueblo de EEUU y mata alguna familia, la que se lía es pardisima, ciertamente deberían controlar la reentrada, no estamos en los años 60 cuando todo valía.

  6. Hay algún comunicado de la agencia china sobre el tema de las caídas sin control de las etapas? Alguien se va a poner en contacto con la agencia china? Algún diplomático se va a poner en contacto? ingeniero? algo?

  7. Las cosas caen en este riesgoso negocio y muchas -demasiadas- quedan en órbita con el consiguiente peligro que ello significa. Por ahora venimos con suerte, pero un día un pedazo de chatarra espacial se precipitará sobre nuestras cabezas. Que hubiese ocurrido si los restos del transbordador Columbia o el Challenger, por caso y por citar un par de ejemplos mataba a personas? Más allá de la gran repercusión mediática, me animo a decir: Nada.
    La chatarra seguirá cayendo.

  8. Para la siguiente los chinos no le podrían
    1- ponerle retrocohetes ala etapa para des orvitarla durante el paso por el perigeo
    2- ponerle una vela sólar para aumentar la resistencia con la amofera y hacerlo caer más rápido
    3- ponerle cargas explosivas para dividirlo en 2 o 3 partes la etapa y reducir las probabilidades de que llegue algún resto ala superficie
    No sé lo dejo allí 😉

  9. Creo que solo ha faltado Erick por comentar hoy. Bueno, y esos que tienen de avatar los mismos dibujitos espaciales. Y Ana. Y el otro David. Bueno, han faltado varios, vale, pero ¡ha vuelto Ur700! ¿A quién le va a importar el cohete?

    Yo te echaba de menos, aunque puede que sea la única, de verdad que es así. No es la primera vez que lo digo. Aquí una fan.

    Yo me hago palomitas para los comentarios. Si no hubiera quien pusiera a unos y a otros a caer de un burro -a los actores: Elon, ESA, Larga Marcha, etc-, no podrías ver varios puntos de vista. Cada cual tiene sus gustos ¿No?

    Y, por comentar, no parece muy bonito lo de tirar cohetes y llenarlo todo de basura. A vosotros os parecerá barro, pero a mí no me parece de recibo lo de tirar trozos de cosas al mar -que lo hacen todos constantemente-, no hablemos ya de ni preocuparte de dónde caen.

    Tiene que estar el fondo del mar bonito con todos los éxitos.

  10. OT. Cuestión de prioridades para Jeff.

    Parece que Jeff quiere ver los lanzamientos de la Starship de cerca, desde el mar, y se ha comprado una chalupa para ello:

    https://twitter.com/SpaceXMR/status/1391681761986465792

    Y decía que la pérdida del contrato NSSL provocaría que el New Glenn se retrasase hasta Q4 de 2022. Pero se gasta 500 millones en un yate ¿Quién lo entiende?

    – Jeff es la cigarra disoluta que se va de fiesta en su yate, y Elon la hormiga laboriosa que duerme en el suelo de la fábrica.
    – Jeff es la liebre, confiado de que su dinero le permitirá ganar sin esforzarse, y Elon es la tortuga que avanza paso a paso pero sin detenerse nunca.
    El mundo al revés.

    Seguidores de Blue Origin: A partir de aquí, abandonad toda esperanza. Haceros a la idea, Jeff no va a llevaros a ningún sitio, la realidad se impone. Quizás le falta un poco del síndrome ese.

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