Fallo de la decimotercera misión del cohete Electron

Por Daniel Marín, el 6 julio, 2020. Categoría(s): Astronáutica • Cohetes • Comercial • Lanzamientos ✎ 47

El pequeño cohete Electron de Rocket Lab sufrió su primer fallo desde su debut en 2017 y, como resultado, se perdió la carga útil, que en esta misión consistía en siete pequeños satélites. La misión «Pics Or It Didn’t Happen», la 13ª de este microlanzador, despegó el 4 de julio de 2020 a las 21:19 UTC desde la rampa LC-1 de Onenui Station, en la península de Mahia (Nueva Zelanda). La primera etapa funcionó correctamente y se separó sin incidentes a los 2 minutos y 40 segundos, pero, una vez que la cofia ya se había desprendido, el empuje del motor Rutherford Vacuum de la segunda etapa descendió progresivamente hasta prácticamente cero y la etapa con la tercera etapa y la carga útil comenzó a descender desde unos 195 kilómetros de altura. En ese momento, unos 5 minutos y 45 segundos tras el despegue, se cortó la transmisión en directo. El lanzador y la carga se desintegraron en la atmósfera en vez de quedar situados en una órbita de unos 500 kilómetros de altura y 97,5º de inclinación. El fallo tuvo lugar 45 segundos antes de que la turbobomba del motor de la segunda etapa cambiase de baterías una vez que se hubo agotado el primer conjunto.

El 13º lanzamiento del cohete Electron (Rocket Lab).

La carga de esta misión estaba formada por el satélite japonés Canon Electric Satellite 1 para la observación de la Tierra, de 67 kg, cinco cubesats SuperDove (Flock-4e) de la empresa estadounidense Planet Labs, también para la observación de la Tierra, y el cubesat 6U Faraday 1 de la empresa británica In-Space Missions. Este fallo ha tenido lugar después de once lanzamientos orbitales exitosos. La primera misión del Electron tuvo lugar el 25 de mayo de 2017 y fue un fracaso parcial al no alcanzar la órbita. El primer lanzamiento orbital del Electron se produjo el 21 de enero de 2018 y ese año se realizó otra misión con éxito. En 2019, Rocket Lab llevó a cabo un récord de seis misiones y se comenzó a hablar de la reutilización de la primera etapa, al mismo tiempo que comenzaron las obras de la segunda rampa del lanzador —LC-1B— en Mahia. Este lanzamiento era la tercera misión de 2020 y se había producido menos de tres semanas después del anterior lanzamiento. La empresa planeaba efectuar su primer lanzamiento este año desde el espaciopuerto MARS (Mid-Atlantic Regional Spaceport) de Virginia (EE.UU.). El año que viene la empresa también tenía intención de lanzar su primera misión lunar. Todavía se desconoce el impacto de este accidente en el calendario de vuelos.

Los satélites de esta misión (Rocket Lab).
Cohete Electron de Rocket Lab (Rocket Lab).

Previamente, en las dos misiones exitosas de este año, el Electron lanzó varios satélites militares de la NRO (National Reconnaissance Office). De hecho, una de las motivaciones para construir la segunda rampa en Mahia es permitir intervalos de lanzamiento más cortos, no solo para lanzamientos comerciales, sino por ser este de uno de los requisitos de las misiones RASR (Rapid Acquisition of a Small Rocket) de la NRO. El Electron es un microlanzador de 17 metros de longitud y 1,2 metros de diámetro construido com materiales compuestos. Puede situar 225 kg en una órbita baja de 300 kilómetros de altura y 45º de inclinación o 150 kg en una órbita polar heliosíncrona (SSO) de 500 kilómetros de altura usando la etapa superior con el motor Curie. Su masa al lanzamiento es de unas 13 toneladas y quema queroseno y oxígeno líquido en las dos primeras etapas. La primera etapa tiene 12,8 metros de longitud y funciona durante 2,5 minutos gracias a sus nueve motores Rutherford, que generan un empuje total de 162 – 192 kN y un impulso específico (Isp) de 311 segundos. La segunda etapa tiene una longitud de 1,6 metros y usa un solo motor Rutherford Vacuum adaptado al vacío con un empuje de 25 kN y 343 segundos de Isp. Los motores Rutherford se caracterizan por emplear turbobombas eléctricas alimentadas por baterías de ion litio. Rocket Lab ha empleado materiales compuestos y técnicas de impresión 3D para abaratar el coste de la construcción del vector. El motor Rutherford es el único en servicio que tiene todas sus partes principales fabricadas mediante impresión 3D (Rocket Lab afirma que la impresión de un motor tarda unas 24 horas). La tercera etapa emplea un motor Curie, dotado de un empuje de 120 newtons y que es capaz de encenderse en múltiples ocasiones. Rocket Lab planea introducir la etapa superior Photon para misiones a órbitas altas, incluida la órbita geoestacionaria y a la Luna. Photon también se oferta como una nave espacial independiente para que los clientes solo tengan que desarrollar la instrumentación, desentendiéndose del resto de sistemas asociados. La cofia tiene 2,5 metros de longitud y 1,2 metros de diámetro, con una masa de 44 kg.

La cofia y emblema de la misión (Rocket Lab).
Perfil de lanzamiento de una misión del Electron (Rocket Lab).
Cohete Electron (Rocket Lab).
Rampa de lanzamiento en Nueva Zelanda (Rocket Lab).

En 2006 Rocket Lab fue fundada en Auckland (Nueva Zelanda) por Peter Beck, un ingeniero neozelandés. No obstante, en 2013 Beck trasladó la sede de Rocket Lab de Nueva Zelanda a Estados Unidos para tener menos trabas con las leyes y los clientes estadounidenses, así que técnicamente se trata de una compañía y un cohete de EE.UU. En 2010 la empresa ganó un contrato dirigido por el Departamento de Defensa de EE.UU. para desarrollar un microlanzador orbital y en 2015 el gigante aeroespacial Lockheed Martin invirtió en la compañía. Rocket Lab oferta cada lanzamiento del Electron por un poco menos de cinco millones de dólares. Actualmente, el Electron es el único microlanzador en servicio fuera de China que opera regularmente. En el camino se han quedado muchos competidores, con la excepción del LauncherOne de Virgin Orbit, que sigue adelante aunque todavía no ha efectuado un lanzamiento comercial exitoso. Sin embargo, el programa rideshare de SpaceX, y otros similares de lanzadores de mayor tamaño, promete complicar el negocio de Rocket Lab y del resto de empresas supervivientes dedicadas a los microlanzadores.

Los motores Rutherford Vacuum (izquierda) y Rutherford del Electron (Rocket Lab).
Una de las últimas imágenes de la 13ª misión del Electron en la que se aprecia el motor Rutherford Vaccum (Rocket Lab).