El último vuelo del Delta II: adiós a una leyenda de la astronáutica

El pasado 15 de septiembre de 2018 a las 13:02 UTC despegaba desde la rampa SLC-2W (Space Launch Complex 2 West) de la Base Aérea de Vandenberg (California) el último cohete Delta II de la historia (un Delta II 7420-10C). La carga de la misión Delta 381 era el satélite científico de la NASA ICESat-2 (Ice, Cloud and land Elevation Satellite-2). Este veterano lanzador se retira después de 155 lanzamientos, el primero de los cuales tuvo lugar en 1989. Pero su fama no se deriva solamente de su alta fiabilidad —un 99% aproximadamente—, sino porque ha sido el encargado para lanzar multitud de misiones científicas a cada cual más famosa. Su alta tasa de éxitos y su relativo bajo precio llevaron a la NASA a elegirlo como su caballo de batalla favorito, especialmente dentro del programa Discovery de sondas espaciales.

Último lanzamiento del Delta II (John Kraus).

El historial del Delta II es apabullante: los telescopios espaciales Spitzer, WISE, Fermi, Swift y Kepler, el satélite COBE, los observatorios solares STEREO, el satélite experimental Gravity Probe B y las sondas NEAR, Stardust, Genesis, MESSENGER, Deep Impact, CONTOUR, Dawn o GRAIL alcanzaron el espacio gracias a este cohete. Pero sin duda fue la participación del Delta II en el programa de exploración de Marte lo que hizo que entrase de lleno en el corazón de millones de personas a lo largo del mundo. Las sondas marcianas Pathfinder, Mars Global Surveyor, Mars Climate Orbiter, Mars Polar Lander, Mars Odyssey, Spirit, Opportunity y Phoenix usaron el Delta II para llegar al planeta rojo. Además, un enorme número de satélites de observación de la Tierra y nada más y nada menos que 48 satélites GPS han sido lanzados por este cohete a lo largo de su vida útil.

Lanzamiento del ICESat 2 desde Vandenberg, el último Delta II (ULA).
El primer lanzamiento del Delta II en 1989 (ULA).

El Delta II fue introducido a finales de los 80 por la empresa McDonnell Douglas como sucesor del mítico cohete Delta. El Delta, que debutó el 13 de mayo de 1960 con el lanzamiento del satélite experimental de comunicaciones Echo I, estaba basado en el lanzador Thor, que a su vez era en realidad una variante del misil de alcance medio PGM-17 Thor desarrollado por la compañía Douglas para la Fuerza Aérea de los EEUU en la década de los 50. El Thor había realizado su primer vuelo el 25 de enero de 1957 y, en plena carrera espacial, pronto se vio que era posible adaptarlo para servir como la primera etapa de un lanzador orbital. Tras probar diferentes combinaciones de etapas superiores, la versión más exitosa sería la denominada Thor-Delta, que con el tiempo pasaría a ser denominada simplemente Delta. El Delta fue incrementando su capacidad de carga a lo largo de las décadas mediante el aumento del tamaño de la primera etapa y el uso de aceleradores de combustible sólido Castor. Su diseño fue tan exitoso que incluso fue fabricado bajo licencia en Japón bajo el proyecto N-1, un cohete que le abrió a la industria nipona las puertas de los lanzadores espaciales de mediano tamaño y le permitió crear los lanzadores N-2 y H-I.

Cohete Delta II 7420-10C (ULA).

La producción del Delta continuó ininterrumpidamente hasta 1981, cuando la introducción del transbordador espacial supuso el inicio de la retirada de todos los cohetes convencionales estadounidenses. Sin embargo, el desastre del Challenger en 1986 obligó a reanudar la fabricación del nuevo Delta, que, dotado de ligeras mejoras, pasaría a llamarse Delta II pese a ser básicamente similar a las variantes inmediatamente anteriores. El primer vuelo del Delta II tuvo lugar el 14 de febrero de 1989 y el nuevo cohete pronto sustituyó por completo a los Delta de primera generación, de los cuales se lanzaron 186 unidades. Al igual que sus predecesores, el Delta II era un bicho raro. Uno pensaría que los diseñadores de cohetes intentan simplificar sus creaciones para que sus etapas usen todas más o menos el mismo tipo de combustible. No en el caso del Delta. El Delta II tenía una primera etapa proporcionalmente muy grande a base de queroseno y oxígeno líquido rodeada por cohetes de combustible sólido y una pequeña segunda etapa de propergoles hipergólicos. Opcionalmente podía llevar una tercera etapa PAM-D o Star-48B de combustible sólido. Tres tipos distintos de combustible en el mismo vehículo. Como anécdota, el característico color turquesa del cohete (Pantone 5483-C) servía para detectar la formación de hielo sobre el fuselaje.

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Primera etapa del Delta II del OCO-2 (NASA).
2014-3164
Segunda etapa del Delta II usado para lanzar el SMAP (NASA).
Zonas de procedencia de los elementos del Delta II (ULA).

El Delta II se ofertaba en el mercado internacional por unos 137 millones de dólares (menos en las últimas misiones: la NASA pagó 97 millones por el lanzamiento del ICESat 2). No era especialmente barato, pero su fiabilidad compensaba su alto coste y, en el caso de lanzamientos militares o de la NASA, era la única opción disponible. Después de la breve vida útil del Delta III, que solo realizó tres lanzamientos, a principios de este siglo debutó el Delta IV, que, pese a su nombre, es un lanzador completamente distinto al Delta II y no incorpora ningún elemento heredado del programa Thor. No obstante, Boeing —que había absorbido a McDonnell Douglas— siguió fabricando el Delta II. El Delta IV, al igual que el Atlas V de Lockheed Martin, era demasiado caro y potente para muchas misiones de tamaño medio. En 2006 la fabricación y comercialización del Delta II pasó a manos de la empresa ULA (United Launch Alliance), surgida de una iniciativa común de Boeing y Lockheed Martin. Pero los años comenzaron a pasarle factura al venerable cohete. Cada vez salía más caro mantener la línea de producción abierta, pero fue la entrada en servicio de los cohetes Falcon 9 y Antares, más baratos y potentes (especialmente el Falcon 9), la gota que colmó el vaso. ULA decidió a principios de esta década jubilar al Delta II, aunque su retirada definitiva se ha hecho esperar. El pasado julio se demolieron las torres de servicio del complejo de lanzamiento 17B de Cabo Cañaveral, dando por finiquitada la larga historia del Delta II en Florida. Solo quedaba la rampa de Vandenberg a la espera de este último lanzamiento.

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Variantes del Delta II (ULA).
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Versiones del Delta II (ULA).

Originalmente el Delta II venía en dos variantes, la serie 6000 y la 7000. La primera hacía uso de los motores de combustible sólido Castor 4A, como las últimas versiones del Delta, mientras que la serie 7000 empleaba motores GEM-40 más modernos. La serie 6000 tuvo un corto recorrido —solo 17 lanzamientos— y desde principios desde los 90 solo ha estado en servicio la 7000. La 7000, que podía lanzar un máximo de 6 toneladas en órbita baja y unas 2 toneladas en una órbita de transferencia geoestacionaria, podía usar cohetes GEM-40 o GEM-46, más largos y potentes. En este último caso recibía el nombre de serie 7000H (su último lanzamiento fue en 2011). El Delta II podía llevar 3, 5 o 9 cohetes de combustible sólido. Como curiosidad, en la versión con nueve aceleradores tres de los GEM se encendían una vez en vuelo. Además, primero se separaban seis cohetes y luego los tres restantes. Por esto motivo, los tres GEM que se encendían en vuelo llevaban una tobera más grande.

Adiós al Delta II (ULA).

En sus 155 lanzamientos el Delta II también ha conocido el fracaso. En 1997 la misión Delta 241 terminó abruptamente cuando el cohete reventó sobre la rampa destruyendo el satélite GPS Navstar 42. Y en 1995 el Koreasat 1 no alcanzó su órbita prevista por culpa de un fallo con los GEM en la misión Delta 241. Pese a todo el Delta II se retira con un historial impecable. Con el último Delta II se cierra una etapa en la historia de la astronáutica que se remonta a los primeros lanzamientos del Thor en 1957. Afortunadamente, queda un Delta II intacto que será expuesto en el Centro Espacial Kennedy para que las futuras generaciones puedan contemplar este lanzador legendario.

Lanzamiento del rover Spirit en 2003 (NASA).


32 Comentarios

  1. Que triste este era mi cohete favorito Junto con el proton y el atlas esperemos que su remplazo (el falcon 9 sea igual de fiable) a propósito de que pasó con el cohete minotaur VI que supuesta mente lo devia remplazar??

  2. Me acuerdo de ver sus lanzamientos para Mars Pathfinder, Deep Impact, Stardust, Opportunity y Spirit…

    Que recuerdos y que lanzador tan… “ay”, nostalgia.

  3. muy buen articulo dani. 99% ??
    en youtube hay uno en donde explota justo en ascenso y la voz dice “”We have had an anomaly” cuando el cohete revento 🙂 y el otro es del GOES-G 🙂

  4. Va a acompañar a otros lanzadores legendarios como los Titan, sobre todo los III (Viking, Voyager) y IV (Cassini-Huygens), y desde luego es un cohete hermoso con esos 4 SRBs unidos.

    La quinta foto podria haberse sacado por el paisaje en casi cualquier lugar de la Meseta.

  5. Las toberas de los castores estan apuntando ligeramente hacia fuera. Cuando se hace eso, no se pierde eficiencia al trabajar unas contra otras en la componente horizontal?

          1. Me temo que caes en la falacia del péndulo, Anon1. Un cohete NO es un péndulo, y por tanto desviar las toberas de la vertical no aporta nada de estabilidad en absoluto. Eso si, puede ser necesario para garantizar la supervivencia del motor central y/o aumentar la eficiencia usando el escape de dicho motor, y los adyacentes, como una tobera virtual.

          2. Por cierto que los cohetes de combustible sólido pueden ser ‘controlados’ inyectando agua en el escape para variar su vector de empuje, precisamente por empuje diferencial (el empuje aumenta en la zona donde inyectas agua, porque aumenta la densidad local de los gases de escape). Así que si, los aceleradores sólidos se pueden controlar mediante un ingenioso sistema de empuje diferancial, justo como pensaba David. Aunque ojo, a bote pronto, no recuerdo si los Castor/GEM de las distintas versiones del Delta II disponían de este tipo de sistemas, que al final siempre son una ineficiencia añadida, y peso extra.

  6. Se jubila uno de los cohetes más bonitos y fiables, inconfundible con ese color turquesa y el bosque de aceleradores blancos en la base.
    Algo que me llamó la atención es que en este último lanzamiento el Delta II sigue arrastrando los 4 aceleradores hasta 20 segundos después de que se les termine el combustible:

    https://www.youtube.com/watch?v=r8uhOC4p6kQ (cerca del minuto 2:00)

    ¿para qué? ¿Es una cuestión de range safety, que no caigan sobre una ruta marítima o algo parecido?

    Saludos

    1. Color turquesa es una tonalidad del cian, mas exactamente al ojo humano es una longitud de onda aproximada de 488.02 nanómetros en el espectro visible, para obtenerlo se puede mezclar los colores primarios en estas proporciones:
      36.47 % de rojo,
      55.69 % de verde y
      58.82 % de azul.
      Para pintar un cohete delta II se requería de 10 galones de pintura de recubrimiento aeroespacial de este color turquesa dela misma marca: “Blue Fluid Resistant Primer” de AkzoNobel.
      Aunque algunas áreas en el Delta II permanecieron blancas por razones térmicas.
      En un principio los cohetes eran blancos pero la omisión de esa capa dejando solo la imprimacion turquesa ahorro peso, ademas que fue un color distintivo de los cohetes delta II.

  7. Daniel, me llamó la atención la anécdota que comentas sobre que el color azul era intencionado para visualizar la formación de hielo. En el artículo de spaceflightnow.com comentan que las primeras versiones a comienzo de los 70 eran de color blanco y que decidieron eliminar esta capa de pintura para reducir el peso, y que el azul es realmente la capa de imprimación, a la que llamaron “Delta Blue”.

    Fuente: “https://spaceflightnow.com/2018/09/15/early-morning-launch-closes-book-on-delta-2-legacy/”

    Gran artículo, como es habitual. Gracias!

  8. El delta IV parece muy caro para pequeñas cargas. ¿Cuál es el sustituto para cargas menores a 8500kg? El Delta IV small dejó de producirse en 2011.
    Interesante. Gracias Daniel

    1. Ula no se ha molestado en competir o invertir en nuevos modelos más baratos? No me lo puedo creer. Si space-x fuera española hubieran denunciado a competencia que vendían por debajo de coste y se hubieran forzado a pactar precios para mantener una convivencia ‘positiva’.

      1. ULA ya no tiene el monopolio del lanzamiento de satélites y sondas espaciales; ellos están en plena re-estructuración desde el 2014 para disminuir costos, para ofrecer a mitad de precio los lanzamientos, ser mas eficientes, conseguir clientes, si no detienen la caída, tendrán que cerrar el negocio. Para eso están intentando unificar el Atlas V y el Delta IV para tener un solo lanzador de los dos.
        Y a raíz de la fuerte competencia impuesta por Space-X, desde el 2014 ULA viene desarrollando el Vulcan que llevara motores bien sea BE-4 o AR-1,
        y tanto Boeing como Lockheed Martin estan invirtiendo en nueva tecnología,
        y ULA reducirá las plataformas de lanzamiento de seis a dos.

        1. Espero que la restructuración dé resultados. Da rabia que hayan estado tanto tiempo sin innovar y competir. Habrá que ver cómo afectará a Arianespace. Arianespace tiene un ratio precio carga aceptable con ariane 6 comparado con falcon 9. Si no recuerdo mal. Tengo que mirarlo. Pero el bfr reventaría el mercado.

  9. Elon musk lo ha hecho de nuevo. Un paso importante en la racionalización de lanzadores y una consecuencia del éxito del Falcon 9. Esperemos que el block V tenga una fiabilidad perfecta.

  10. La recopilación de “Grandes Éxitos del Delta II” es impresionante.

    Pero el Tiempo no está de su lado. El F9 puede hacer mucho más por mucho menos.

    Sic transit gloria mundi.

    1. El Delta II ha estado 29 años de servicio, entre 1989 y 2018, con 155 lanzamientos y solo 1 fracaso total, en 1997. Su contribución a la exploración científica del espacio es abrumadora. Está por ver qué hará el F9 y cuál será su contribución a la ciencia.

  11. Me viene la duda existencial de que si un cohete nacido en el 89 ya es veterano. ¿Entonces la soyuz que es, en términos de senectud?

    SALUDOS.

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Por Daniel Marín
Publicado el ⌚ 17 septiembre, 2018
Categoría(s): ✓ Astronáutica • Cohetes • Comercial • NASA