Las misiones Apolo que nunca fueron

Por Daniel Marín, el 9 septiembre, 2014. Categoría(s): Apolo • Astronáutica • NASA • Sondasespaciales ✎ 55

Gene Cernan, Harrison Schmitt y Ronald Evans fueron los últimos seres humanos que viajaron a la Luna, hace ya más de cuatro décadas. Pero originalmente la misión Apolo 17 no tenía que haber sido la última del programa. De haber seguido adelante los planes originales, otras misiones Apolo adicionales podrían haber alcanzado nuestro satélite.

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Gene Cernan, comandante del Apolo 17, sobre la Luna en diciembre de 1972 (NASA).

En septiembre de 1967 la NASA concibió cinco tipos de misiones Apolo a la superficie lunar que recibieron como designación las letras F, G, H, I y J. La misión F (Apolo 10) sería un ensayo general del primer alunizaje, una tarea reservada para la misión G (Apolo 11). Les seguirían las misiones H, con módulos lunares capaces de permanecer hasta dos días en la superficie lunar y proporcionar los recursos para realizar hasta dos salidas extravehiculares (EVAs). Las misiones J emplearían módulos lunares mejorados que podrían estar hasta tres días en la superficie de nuestro satélite, durante los cuales la tripulación llevaría a cabo tres EVAs y usarían un rover para moverse de un sitio a otro. Las misiones I, que debían llevar un módulo de mando y servicio (CSM) avanzado para estudiar la Luna con una batería de instrumentos desde la órbita, terminarían por integrarse con las misiones J.

En un principio la NASA había contemplado cuatro misiones H (Apolos 12, 13, 14 y 15) y cinco misiones J (del Apolo 16 al Apolo 20). Las misiones H tenían previsto alunizar en el océano Procellarum (Apolo 12), los alrededores del cráter Fra Mauro (Apolo 13), Littrow o Rima Bode (Apolo 14) y el cráter Censorinus (Apolo 15). Para las misiones J hubo más incertidumbre y los lugares de alunizaje de algunas misiones nunca se concretaron, pero una lista preliminar de julio de 1969 incluía el cráter Copernicus (Apolo 16), las colinas Marius (Apolo 17), el espectacular cráter Tycho (Apolo 18), Rima Prinz (Apolo 19) y la región de Descartes (Apolo 20). Otra lista de principios de 1970 incluía el cráter Davy (Apolo 15), la región de Descartes (Apolo 16), las colinas Marius (Apolo 17), el cráter Copérnico (Apolo 18) y la región de Hadley (Apolo 19). Poco después se recomendó que el Apolo 16 alunizase en Copérnico y el Apolo 18 en las colinas Marius.

En cualquier caso, estas listas nunca pasaron de la fase de borrador y de hecho parece que un alunizaje en Tycho hubiera sido imposible sin aligerar el LM hasta el extremo de eliminar el rover y en febrero de 1970 fue descartado definitivamente. Otros lugares de alunizaje que se discutieron para las últimas misiones J incluían el valle Schröter (¿Apolo 18?), Hyginus Rille (¿Apollo 19?), el cráter Alphonsus, el cráter Gassendi o el cráter Tsiolkovsky. Este último se halla en la cara oculta de la Luna, por lo que habría sido necesario situar en órbita lunar uno o dos satélites repetidores para garantizar una comunicación continua con los dos astronautas situados sobre la superficie.

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El último Saturno V que despegó rumbo a la Luna (Apolo 17) (NASA).

Pero el programa Apolo tenía fines principalmente políticos y una vez que Armstrong puso el pie en la Luna la Casa Blanca decidió meter las tijeras. Por motivos presupuestarios la NASA cerró la línea de montaje del cohete Saturno V -¿el mayor error en la historia de la agencia espacial norteamericana?- y sólo se construyeron quince unidades de este majestuoso lanzador. A finales de 1969 ya se habían lanzado siete Saturnos V, por lo que solamente quedaban ocho en reserva. En julio de 1969, mientras el Apolo 11 volaba hacia la Luna, el administrador de la NASA Thomas Paine canceló la misión Apolo 20, aunque la decisión no se haría pública hasta enero de 1970. De esta forma se pudo utilizar el Saturno V del Apolo 20 (el Saturno V 515) para lanzar la estación espacial Skylab (hasta principios de 1969 la NASA había planeado lanzar el Skylab repleto de combustible formando parte de la segunda etapa de un Saturno IB). Tras esta reorganización, los planes de la NASA pasaban por lanzar el Apolo 17 a finales de 1972 para luego poner en órbita el Skylab y lanzar tres misiones tripuladas hacia la estación en 1973 y principios de 1974. El Apolo 18 y el Apolo 19 habrían partido hacia la Luna en 1974 y 1975 respectivamente.

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Emblema ficticio del Apolo 18 (spacefacts.de).

Después del accidente del Apolo 13, en septiembre de 1970 la NASA decidió cancelar la misión Apolo 19. Al mismo tiempo se suprimió la última misión H (Apolo 15), lo que supuso la cancelación de facto del Apolo 18. De esta forma, la primera misión J, antes el Apolo 16, pasó a ser el Apolo 15. De no haber sido canceladas estas misiones, probablemente la última misión H, la Apolo 15, habría alunizado en el cráter Davy, mientras que el Apolo 16 y el 17 habrían hecho lo propio en Descartes y Hadley respectivamente. Finalmente, el Apolo 15 alunizaría en Hadley (aunque las colinas Marius estuvieron muy cerca de ser las elegidas), el Apolo 16 en Descartes y el Apolo 17 en Taurus-Littrow (en un principio debía haber aterrizado en las colinas Marius o en Copernicus, pero las fotografías tomadas por el Apolo 15 desde la órbita lunar hicieron que la NASA cambiase de opinión). Gracias a estas dos cancelaciones la NASA se ahorró una cantidad de dinero igual al 2% del presupuesto de la agencia de 1971 o, lo que es lo mismo, el 0,25% del presupuesto invertido en el programa Apolo. 

El CSM del Apolo 15 original (CSM-111) se utilizó en la misión Apolo-Soyuz de 1975, mientras que el módulo lunar correspondiente (el LM-9) no fue lanzado al espacio y se puede admirar hoy en día en el centro de visitantes del Centro Espacial Kennedy, Florida. Por otro lado, el CSM del Apolo 19 (CSM-115) se exhibe actualmente en el centro espacial Johnson. Su módulo lunar (LM-13) nunca fue completado, pero apareció en la miniserie de televisión de la HBO De la Tierra a la Luna y se puede visitar en el museo Cradle de Long Island. Las naves del Apolo 20 apenas pasaron de la fase inicial de montaje y fueron desmanteladas, mientras que las correspondientes al Apolo 18 se usaron en el Apolo 17. Los dos cohetes Saturno V del Apolo 18 y 19 permanecieron en Tierra sin usar y algunas de sus etapas se pueden contemplar hoy en día en el Centro Espacial Kennedy y el Centro Espacial Johnson de la NASA.

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El LM-9, originalmente construido para la última misión H (Apolo 15), en el Centro Espacial Kennedy (Eureka).

Obviamente, el fracaso del Apolo 13 también supuso que se perdiese una oportunidad de alunizaje y que el Apolo 14 pasase a tener como objetivo Fra Mauro. Pero pudo haber sido mucho peor si el presidente Nixon se hubiese salido con la suya cuando sugirió en agosto de 1971 cancelar las misiones Apolo 16 y 17 después del gran éxito que había supuesto el Apolo 15.

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Emblema ficticio del Apolo 19 (spacefacts.de).

Pero, ¿qué hay de las tripulaciones de estas misiones? Mucho se ha escrito sobre este tema, pero lo cierto es que ninguna de las tripulaciones pertenecientes a las misiones canceladas llegó a ser anunciada de forma oficial. La elección de astronautas para las misiones Apolo era un trabajo que recaía en exclusiva sobre los hombros de Deke Slayton, astronauta original del programa Mercury y posterior comandante del Apolo-Soyuz. Deke había introducido la política de ‘rotación’ para seleccionar las tripulaciones, de acuerdo con la cual los astronautas que formaban parte de la tripulación de reserva de una misión pasarían automáticamente a ser la tripulación primaria tres misiones después. Según este esquema la tripulación del Apolo 18 habría estado formada por la tripulación de reserva del Apolo 15, o sea, Richard ‘Dick’ Gordon (comandante), Vance Brand (piloto del CSM) y Harrison Schmitt (piloto del LM). Hay que recordar que Schmitt pasó a sustituir a Joe Engle en el Apolo 17 cuando fue evidente que este sería el último alunizaje del programa Apolo y la cúpula de la NASA decidió enviar un científico a la Luna aunque fuese en la última misión. Es decir, si no se hubiese cancelado el Apolo 18 la tripulación del Apolo 17 habría estado formada por Cernan, Engle y Evans.

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Retrato imaginario de la tripulación del Apolo 18: Gordon, Brand y Schmitt (collectspace.com).

Igualmente, los astronautas del Apolo 19 habrían sido Fred Haise (comandante), William Pogue (piloto del CSM) y Gerald Carr (piloto del LM), la tripulación de reserva del Apolo 16. Sobre la tripulación del Apolo 20 sólo podemos especular. De acuerdo con el plan de rotaciones de Slayton debería haber estado formada por Charles ‘Pete’ Conrad (comandante), Paul Weitz (piloto del CSM) y Jack Lousma (piloto del LM). Sin embargo, Conrad ya había pisado la Luna como comandante del Apolo 12, así que el comandante del Apolo 20 podría haber sido Stuart Roosa, el piloto del CSM de la misión Apolo 14. Otra combinación podría haber sido Roosa o Edgar Mitchell como comandante, Jack Lousma como piloto del CSM y Don Lind como piloto del LM.

No obstante, debemos insistir en este punto cualquier intento de listar las tripulaciones de las últimas misiones Apolo no deja de ser un ejercicio de historia-ficción. La selección de astronautas para cada vuelo siempre fue un asunto complejo, abierto a sorpresas de última hora (como fue el caso de la tripulación del Apolo 13, cuando Ken Mattingly fue sustituido por Jack Swigert a tres días del lanzamiento) y a los oscuros designios de Slayton, quien siempre dejó muy claro que el principio de la ‘rotación’ era una simple referencia y no un dogma de fe. Si el Apolo 18, 19 y 20 se hubiesen hecho realidad, otros seis astronautas hubieran alcanzado la superficie de nuestro satélite, pero no podemos saber a ciencia cierta quiénes habrían sido los afortunados. Como muestra de la futilidad que supone intentar averiguar las tripulaciones de estas misiones, en varios documentos de finales de 1969 se citan a otros candidatos para los últimos vuelos Apolo. De acuerdo con estos informes, el Apolo 17 habría estado pilotado por Pete Conrad, Charlie Duke y Don Eisele, el Apolo 18 por Dick Gordon, Joe Engle y John Young, el Apolo 19 por Fred Haise, Ed Mitchell y Jim Lovell, mientras que en el Apolo 20 habrían viajado Rusty Schweickart, Ron Evans y Alan Bean. Vamos, que hay combinaciones para todos los gustos.

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Emblema ficticio del Apolo 20 (spacefacts.de).

Las Apolo 18, 19 y 20 son las ‘misiones olvidadas’ más llamativas, pero no olvidemos que también existieron otros vuelos dentro del programa que serían cancelados por culpa de la tragedia del Apolo 1. El 21 de febrero de 1967 la tripulación del Apolo 1 -hasta entonces conocida como Apolo 204 o AS-204- falleció por culpa de un fatídico incendio dentro de la cápsula durante una prueba rutinaria en la rampa. La muerte de ‘Gus’ Grissom, Roger Chaffee y Edward White supuso un tremendo varapalo para el incipiente programa Apolo y provocó la reordenación de las misiones previstas hasta entonces. En un principio se había planeado llevar a cabo cinco misiones Apolo antes del alunizaje, denominadas A, B, C, D y E. Las misiones A y B serían misiones no tripuladas, mientras que las misiones C consistirían en una prueba del módulo de mando CSM Block I en órbita alrededor de la Tierra usando un Saturno IB. La misión D sería el primer vuelo tripulado del Saturno V y durante la misma se lanzarían un CSM y un LM en órbita terrestre. Por último, la misión E llevaría un CSM y un LM hasta una órbita altamente elíptica que se alejaría a 7400 kilómetros de la Tierra para probar el escudo térmico del CM en una reentrada a altas velocidades.

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La tripulación del Apolo 1. De izqda. a dcha.: Chaffee, White y Grissom (NASA).
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La tripulación de reserva del Apolo 1 (Eisele, Schirra y Cunningham) (NASA).

Grissom, Chaffee y White fueron seleccionados para pilotar la primera misión C, la AS-204, mientras que Walter Schirra, Donn Eisele y Walter Cunningham debían ser la tripulación de la segunda misión C, la AS-205 o Apolo 2. Pero en 1966 el administrador de la NASA George Mueller decidió cancelar la segunda misión C por redundante y Slayton optó por no asignarles ninguna misión en firme a Schirra, Eisele y Cunningham, aunque si se hubiese cumplido la política de rotación habrían terminado por pilotar la misión F o Apolo 4, el ensayo general de alunizaje en órbita lunar (tras la tragedia del Apolo 1 los tres pasaron a ser la tripulación del Apolo 7). La misión AS-205 o Apolo 2 sería ahora la misión D y fue asignada a James McDivitt, David Scott y Russell Schweickart, mientras que la misión E, AS-503 o Apolo 3, sería para Frank Borman, Michael Collins y William Anders. Puesto que por entonces se preveía que el primer alunizaje tendría lugar durante el Apolo 5, la tripulación más probable de esta misión de acuerdo con la regla de la rotación de Slayton habría sido la tripulación de reserva del Apolo 2, es decir, Tom Stafford, John Young y Gene Cernan. De haber seguido la historia otro camino, hoy recordaríamos a Stafford y Cernan como los primeros seres humanos en pisar la Luna y no a Armstrong y Aldrin.

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La nave Apolo 1 (NASA).


55 Comentarios

  1. Independientemente de la finalidad política o no del programa Apolo, este programa es la MAYOR hazaña de la historia de la astronáutica. Ser el primero en algo puede ser una hazaña pero ser el primero y el último es la verdadera hazaña. Todas las hazañas rusas han podido ser repetidas por otras potencias: poner un hombre en el espacio, poner una estación espacial, mandar una sonda a aterrizar en otro mundo, etcétera. Poner al hombre en la Luna sólo lo ha hecho Estados Unidos y ni en 50 años nadie será capaz de repetir esta hazaña.

  2. como siempre gracias por tus entradas, es un placer leerte y aprender un poco todos los días.
    quería comentar si ¿los norteamericanos no tuvieron en mente en ningún momento mandar a una mujer a la luna? , sabiendo que no se volvería en mucho tiempo para asegurarse de ser los primeros como hicieron los soviéticos con el primer viaje al espacio de una mujer. Por lo que te he leído en los nombres que se barajaban para los siguientes viajes que nunca se realizaron no hay ninguna mujer.

  3. esperamos que alguien nos diga la verdad de lo que les paso a los 3 astronautas del APOLO19 en su descenso los 2astronautas que a su regreso no se les bio y todos murieron de accidentes.

  4. Hola! Tengo 17 y me intereso mucho este post… ojala en en el secundario enseñaran algo de esto que es tan interesante. Queria avisarles que en el Discovery hay un programa “Secretos de la NASA”, nose si es un programa serio o si solo es otro de esos programa de teorias medio raras que hay por ahí.
    Si me pudieran pasar alguna pagina donde podria leer mas del tema, se los agradeceria.
    Saludos SoldierDenis

  5. Excelente compilación Daniel! Las misiones J suponían una órbita lunar más baja para el CSM debido a que tenían que llevar el Rover para el descenso y por ende había que ahorrar el preciado carburante. Recuerdo alguna vez haber leído en una Air&Space Magazine un uso militar que se le pretendió dar a los LEMs en órbitas terrestres bajas para atentar contra satélites soviéticos arrojando desde una especie de pintura negra para recalentarlos hasta pasando por el disparo de proyectiles para dañar los dispositivos y primitivos paneles solares de aquel entonces…

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