Qué debes hacer si aterriza una nave espacial Soyuz en tu jardín

Por Daniel Marín, el 22 noviembre, 2012. Categoría(s): Astronáutica • Rusia • sondasesp • Soyuz ✎ 100

La Soyuz es en la actualidad, junto con la Shenzhou china, la única nave espacial tripulada en servicio. Al término de su misión de seis meses en la estación espacial internacional (ISS), las tripulaciones formadas por tres cosmonautas regresan a nuestro planeta usando este venerable vehículo. Aunque las Soyuz aterrizan en las estepas de Kazajistán, en teoría podrían descender en cualquier lugar del planeta situado entre las latitudes 52º norte y 52º sur.

Una nave Soyuz TMA descendiendo bajo su paracaídas (NASA).

¿Te imaginas que un día ves aterrizar una de estas cápsulas cerca de tu casa? Vale, es muy improbable, pero en esta vida hay que estar preparado para todo. Aunque desde Eureka te recomendamos que si presencias algo así llames inmediatamente al 112 y alertes a las autoridades, nuestro deber como blog dedicado al espacio es informar de los riesgos relacionados con el rescate de astronautas tras un descenso. Porque hay riesgos.

Lo primero que NO debes hacer es correr hacia la cápsula mientras desciende para recibir a los cosmonautas cuanto antes. La cápsula -o como lo llaman los rusos, el ‘Aparato de Descenso (SA)’- está dotada de seis cohetes de combustible sólido que se encienden a 80 centímetros de altura para frenar la velocidad de aterrizaje de 21,6-25,2 km/h hasta los los 5,4-7,2 km/h. Estos cohetes se denominan Sistema de Aterrizaje Suave o DMP y en un aterrizaje normal solamente se encienden cuatro de los seis motores, pero en cualquier caso no conviene estar cerca cuando se activan, más que nada porque podrían causar algún pequeño incendio. Por cierto, los DMP son los responsables de crear la nube de polvo que rodea la cápsula justo antes del aterrizaje y que mucha gente cree provocada por el impacto de la nave contra el suelo (no, el aterrizaje no es tan violento).

Detalle de los cohetes DMP (Eureka/NASA).
Los cohetes DMP en acción (NASA/Roscosmos).
Un pequeño incendio causado por los DMP.
Vale. La cápsula ya está en el suelo después del encendido de los motores. Ahora sí que se puede ir a socorrer a la tripulación, ¿no? ¡En absoluto! Durante los diez minutos posteriores al aterrizaje no debes acercarte a menos de 50 metros de la nave. ¿Por qué? Pues porque en este periodo se desplegarán mediante mecanismos pirotécnicos varias antenas de comunicaciones. La cubierta de algunas de estas antenas podría provocarte serias heridas si te acercas demasiado. Si las antenas ya están desplegadas, entonces puedes estar tranquilo. Por otro lado, es conveniente tener cuidado al acercarse, porque la cápsula puede rodar si no aterriza verticalmente. Y no es una buena idea que te pase por encima una nave espacial de dos toneladas y media. Por eso, si quieres evitar que ruede, es conveniente que la asegures con piedras u otros obstáculos, no vaya a ser que se despeñe por un precipicio, como casi le ocurre a la Soyuz 18-1.
Lo que NO debes intentar bajo ninguna circunstancia es colocar la cápsula en posición vertical si está de lado, algo que requiere el trabajo coordinado de cinco o seis personas y es muy desaconsejable. A continuación debes asegurarte de que el paracaídas principal de casi 23 metros de diámetro no está inflado por el viento, ya que podría arrastrar la cápsula. En caso de estar inflado, deberás cortar las líneas que unen el paracaídas con el cable de sujeción principal, pero hay un pequeño mecanismo pirotécnico situado entre el cable y las líneas, así que ten precaución.
¡Cuidado con las antenas! (NASA).

Pero no debes acercarte por la parte trasera de la nave. ¿Por culpa de los cohetes? No, sino porque en esta zona se encuentra el altímetro de rayos gamma (GLV) denominado Kaktus-2V, equipado con una pequeña cantidad de cesio radiactivo (los rayos gamma no se generan solos). No es peligroso si no existe fuga, pero mejor no te acerques a menos de cinco metros de la parte trasera de la nave. No tiene pérdida, porque está indicado con una señal de peligro de radiactividad. El equipo de rescate siempre comprueba que no se haya producido ningún escape de cesio, pero supongo que tú no tendrás un contador Geiger a mano, así que mejor manténte lejos. Si la cápsula está en posición vertical, no hay problema de contaminación radiactiva.

Interior de una cápsula Soyuz (SA) (NASA).
La tripulación va realmente apretada en el interior de la Soyuz (NASA).

Ahora llega la parte importante: comunicarte con la tripulación y asegurarte de que están bien. De no ser así, es posible que su vida dependa de tus acciones. Puedes usar la radio para esta tarea: durante el descenso la cápsula emite una señal en código morse -en concreto, las letras ‘AN’ (punto, raya, raya, punto)- en 121.5 MHz (VHF), la frecuencia de emergencia para aeronaves civiles. El radiofaro también se emite en esta frecuencia, así como los posibles mensajes de la tripulación. Los cosmonautas también pueden comunicarse en 243.0 MHz (UHF).

Frecuencias de comunicación de una Soyuz durante el descenso (NASA).

Si no tienes una radio a mano, tranquilo, puedes emplear un código de golpes. Para ello tienes que golpear en una de las dos ventanillas de la cápsula o en un lateral con una roca u otro objeto contundente (¡pero no rompas el cristal!) y esperar por la respuesta de la tripulación. Cinco golpes seguidos es la señal de «¿cómo están?». Si los cosmonautas responden de la misma forma significa que están bien, pero si oyes solamente un golpe -o ninguno- es que se encuentran en mal estado. Dos golpes espaciados significan que se preparen para salir, a lo que deben responder de la misma forma. Tres golpes separados es una orden para que salgan ya. Por último, tres golpes dobles es el código para avisar a la tripulación de que la cápsula va a ser izada con ellos en su interior (no se usa nunca, la verdad).

La tripulación puede abrir la escotilla por dentro, pero si se encuentran inconscientes o incapacitados deberás abrirla tú. ¿Cómo? Fácil, la Soyuz incorpora tres «llaves» situadas en la parte inferior de la cápsula que pueden ser retiradas tanto si la cápsula está en posición horizontal como vertical. Inserta la llave -más bien una palanca- en el centro de la escotilla (algo complicado si la cápsula está «de pie»), aprieta luego la válvula situada cerca del centro para igualar la presión entre el interior de la cápsula y el exterior, y gira la palanca en sentido de las agujas del reloj (sí, no al revés). La escotilla se abrirá tras girar la palanca 180º. Antes de llevar a cabo esta maniobra es conveniente rodar la cápsula -si está sobre un lado- para que los cosmonautas salgan sin estar boca a bajo.

Localización de las llaves, los DMP y la fuente de cesio en la parte inferior de la nave (NASA).
Escotilla de la Soyuz. En el centro se aprecia el orificio para la llave (NASA).
Detalle de la llave (fuente).
La escotilla abierta (NASA).
Los cosmonautas pueden verte desde el interior (NASA).

Ten en cuenta que los cosmonautas pueden necesitar una media hora para aclimatarse a la gravedad terrestre, especialmente tras pasar seis meses en la estación espacial internacional (ISS). Algunos tripulantes -especialmente los más altos- pueden desmayarse o sufrir mareos fuertes. Los trajes de presión Sokol-KV2 tampoco ayudan a la movilidad. Por eso sólo podrás sacarlos de uno a uno, empezando por el comandante, situado en el asiento central. Si la cápsula está en posición vertical, puede que necesites un arnés para elevarlos. En caso de que existan sospechas de que haya alguna lesión en la columna, los cosmonautas pueden ser sacados en sus asientos, aunque para esto vas a necesitar ayuda y antes deberás desmontar la escotilla desatornillando los cuatro tornillos de la bisagra.

Sacar a la tripulación es complicado (NASA).

Por supuesto, sólo debes intentar evacuar a la tripulación en caso de una emergencia de verdad. Lo mejor es esperar a que llegue la caballería. Puedes estar tranquilo, porque la tripulación es capaz de permanecer dentro durante 15 horas sin problemas. Si los cosmonautas abandonan la cápsula, mete el paracaídas dentro y no se te ocurra en ningún momento entrar dentro o sacar nada del interior de la cápsula. El gobierno de la Federación Rusa podría demandarte ante los tribunales y no es cuestión.

Así que ya sabes. Si por un casual cae una Soyuz en el jardín de tu casa ya sabes lo que hay que hacer. Luego no digas que no te hemos avisado.

Refrencias:



100 Comentarios

  1. lo primero que dice el documento: «No dar a conocer a los medios»… Acto seguido lo tiene Daniel Marín: Quien fuera parte de sus servicios de inteligencia, para tener información a detalle. (Al grado saber como girar una ganzúa para abrir la escotilla!)

    1. Jaja, que conste que el documento es público, que para eso he puesto el enlace. Eso sí, tengo el documento original con los números de teléfono a los que hay que llamar y que se han borrado de la versión del documento de Spaceref. Lo digo por si alguien está interesado 😉

  2. Collell

    Una pregunta…he leído la entrada y me asaltan un par de dudas…
    Cualquier emisora de radio que pudiese emitir con esa frecuencia pordría comunicarse con los cosmonautas? No tienen ningún sistema de digamos tléfono con el que comunicarse? Me refiero a una línea fija interior-exterior.
    Y por lo que dices del Cesio…la propia nave no desprende radiación después de pasar seis meses en el espacio?

  3. Un post especialmente bonito, hace poco Paolo Nespoli hablaba de esto mismo en una conferencia en Milán muy completa también, destacar que hizo la gracia de poner una foto de la cápsula justo cuando está a unos centímetros del suelo levantando mucho polvo y dando la sensación de que el impacto es muy fuerte,a continuación decía que los rusos lo llaman «aterrizaje suave», sabía yo que no decía toda la verdad, solo para hacer la broma.

    Me encantan este tipo de curiosidades, saludos Dani.

  4. Genial entrada Dani, si me voy a vivir al Kazajstán, que tal como está la cosa igual sí… me será muy útil. Por cierto, que chocar contra tierra a poco más de 7 km/h que es una sacudida fuerte pero no tremenda, ¿el resto del impacto lo absorven los asientos o es el cuerpo del astronauta?

    Saludos!

  5. Una entrada muy original e interesante Daniel. Y yo que pensaba que éstas cápsulas eran una lata con sistemas de soporte vital y un paracaídas, y que salir de ellas era como salir del coche; desabrochas el cinturón, abres la puerta y afuera.
    De todas formas es dificil memorizar todos los pasos, si se da el caso llamaré a Moscú diciendo que su Soyuz ha caído en mi jardín y que pueden pasarla a recoger cuando quieran.

  6. No esta de mal saberlo, ya que se que no aterrizara ningún transbordador espacial en mi destino (aquí hay un hangar habilitado para los Shuttle muerto de risa puesto que estos están en desuso) me queda el consuelo de recibir una Soyuz, una vez mas un genial articulo Dani, el bitácoras de este año de seguro es tuyo, un abrazo.

  7. Jejeje Qué buena entrada!!

    Es difícil que pase alguna vez…pero si algún día pasa y sabemos paso a paso lo que hay que hacer, vamos a quedar como los más chulos del barrio por muchos años!!

    Eso sí, no me ha quedado claro eso de que no nos acerquemos por detrás por lo de la radiactividad. Supongo que te refieres a la parte de abajo, porque siendo cilíndrica, no le veo otro sentido.

    Por cierto, siempre me he preguntado cuántos mecanismos explosivos lleva una Soyuz al despegue. Porque macho, los usan para todo! No sé si te daría para una entrada entera, pero me parece interesante saber cuántos sistemas explosivos hay en un cohete y capsula y por qué se usan tanto en lugar de otros sistemas.

  8. Hola Daniel, ¿qué temperaturas se registran dentro de la cápsula?, gracias por informarnos, ahora ya se qué hacer, por si acaso cae en el jardín de mi casa…..saludos: Miriam Marín G

  9. Hola Daniel.
    Se te ha olvidado poner qué significa el siguiente código de golpes:

    toc, toc, toc Dmitri!
    toc, toc, toc Akihiko!
    toc, toc, toc Story!

    Y yo que pensé que antes aterrizaría un shuttle por mi tierra que una Soyuz. Voy disparado a Bankia a por un crédito para un unifamiliar!

    Genial entrada Daniel. 🙂

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