Adiós a la Luna y…¿al futuro?

El verano de 2009 pasará a la Historia como un punto de inflexión en la exploración tripulada del espacio, como el momento en el que la Humanidad renunció oficialmente a viajar más allá de la órbita baja de nuestro planeta. La eterna polémica entre partidarios de las sondas espaciales y las misiones tripuladas ha llegado finalmente a su fin. Debemos aceptar la realidad: el futuro es de las naves no tripuladas. El hombre no irá más allá de la Tierra en los próximos cincuenta años.

Al menos, esto es lo que se desprende de los resultados de la Comisión Augustine, que ofrecerá a la administración Obama en su informe final las recomendaciones sobre el futuro de la exploración tripulada del espacio. Según la Comisión, con el presupuesto actual de la NASA no es posible viajar a la Luna, ni a Marte, ni a ningún lugar del Sistema Solar, ni siquiera a los asteroides más cercanos. Esto es lo que hay, ni más, ni menos. Adiós al Programa Constellation, adiós al Ares V, adiós al módulo lunar Altair, adiós a las bases lunares, adiós a Marte. Lo único que la NASA puede hacer ahora es lo mismo que ha hecho desde 1972: continuar con misiones en órbita baja y rezar para que todo siga igual. Porque el programa tripulado estadounidense está más cerca de la desaparición que nunca y sólo la existencia de programas similares en otras naciones permitirán que la NASA siga mandando a sus astronautas al espacio.

Creo que uno de los momentos más deprimentes de mi vida adulta ha sido ver la comparecencia de Sally Ride -miembro de la Comisión- dando las malas noticias a un público ilusionado ante la perspectiva de una nueva era de exploración. «Lo siento, amigos. Nos quedamos en casa», parecía decir con tristeza la mirada de la ex astronauta. Como muchos nos temíamos, al final el Programa Constellation ha terminado como la malograda Space Exploration Initiative (SEI) de finales de los 80. Otro proyecto más a olvidar, simples sueños fantásticos propios de una especie de simios inteligentes con aires de grandeza.

A pocos se les escapa la ironía de la situación: en el mismo año que se celebra el 40º aniversario de la llegada del hombre a la Luna, la NASA decide darle la espalda al Sistema Solar de forma definitiva. La decepción es aún mayor si tenemos en cuenta la expectación que se había creado en las últimas semanas a raíz de las presentaciones ante el comité. Aunque estaba claro que el Programa Constellation no podía seguir adelante tal y como fue propuesto originalmente, parecía que la Comisión podría decantarse por estrategias más modestas -pero no por ello menos interesantes- consistentes en sobrevuelos de Marte y Venus o en la visita a asteroides cercanos. Pero no. La Comisión ha sido realista y ha comprobado que cualquier misión fuera de la órbita baja está simplemente más allá de la capacidad presupuestaria de la NASA.

Muchos dirán que no, que la puerta no está cerrada, que en el futuro las cosas pueden cambiar. Al fin y al cabo, la Comisión Augustine sólo influye en el programa espacial de los Estados Unidos, no en el del resto de naciones con programas tripulados. Quizás China, -o la India, o Rusia- o una unión de varias naciones, acaben por darnos una sorpresa. Y sin duda, esto es posible. La exploración tripulada del espacio es, ante todo, un compromiso político. Si la situación internacional cambia lo suficiente, las misiones interplanetarias podrían hacerse realidad.

Pero lo que no se puede es luchar contra los fríos cálculos matemáticos. A menos que en los próximos años tenga lugar una revolución en la tecnología astronáutica, cualquier misión espacial debe atenerse a los estrictos requisitos de la ingeniería. Y estos requisitos nos dicen que para volver a la Luna o viajar a Marte hace falta un lanzador de gran potencia (como el Saturno V, el Energía o el Ares V) que permita vencer el pozo gravitatorio de la Tierra. Y lo cierto es que la Comisión ha enterrado casi definitivamente la posibilidad de desarrollar un cohete de estas características en un futuro cercano. Si algún día los EEUU deciden cambiar de opinión y viajar más allá de la órbita baja, deberán desarrollar primero un lanzador de este tipo. Y esto es algo que no se consigue en un par de años, como la reciente y problemática historia de los cohetes Ares ha dejado patente. Si la administración Obama acepta las recomendaciones de la Comisión -algo más que probable-, en la próxima década no veremos un Ares V ni un Ares IV. En todo caso, no sería hasta 2030-2040 cuando los Estados Unidos podrían plantearse nuevamente el desarrollo de un cohete potente, lo que supondría que la vuelta a la Luna o el viaje a Marte no tendría lugar antes de 2050, como muy pronto.

Podríamos buscarle el lado positivo a esta tragedia y pensar que el desarrollo de sondas espaciales no tripuladas sufrirá un empuje adicional con los fondos liberados por el programa tripulado, pero, desgraciadamente, esto no va a suceder. Las misiones realmente ambiciosas para explorar el Sistema Solar, como la Jupiter Europa Orbiter u otras similares, llegarán a su objetivo dentro de quince años, como poco. Nunca antes había sido tan evidente la tremenda dificultad que conlleva la exploración del espacio y lo lejos que quedan los sueños de los pioneros, ahora poco menos que fantasías infantiles que jamás se harán realidad. Al menos, no durante nuestra vida.

Es difícil calibrar con objetividad los resultados de la Comisión y la profunda decepción que suponen para la mayor parte de entusiastas de la exploración espacial. Somos muchos los que crecimos pensando que el viaje a Marte estaba a la vuelta de la esquina. Primero nos decían que se llevaría a cabo en 2010, luego en 2020, para finalmente dejarlo de forma ambigua en el periodo 2030-2040. Pero lamentablemente, no va a ser así. No veremos un hombre en Marte -ni en la Luna- en 2030 ni en 2040. Lo que implica que cada vez es más probable que ningún miembro de mi generación -y quizás de la siguiente- sea testigo de este acontecimiento. Es hora de despertar a la realidad: viajar al espacio es costoso y complejo, mucho más de lo que nos imaginábamos hace unas décadas. Y en todo caso, ya podemos dar gracias de tener una estación espacial permanentemente habitada y vuelos espaciales rutinarios.

Por supuesto, la esperanza es lo último que se pierde. Quizás una misión internacional a nuestro satélite o a Marte esté a la vuelta de la esquina, esperando que la coyuntura económica y política sea la adecuada. Quizás. Pero es muy difícil no ser pesimista en estos tiempos que corren. La NASA ha tenido en sus manos una oportunidad para ir más allá de nuestro planeta que probablemente no se presente en muchísimo tiempo. Y la ha dejado escapar. Bienvenidos al futuro.


R.I.P.



42 Comentarios

  1. Tienes toda la razón. El resultado es francamente deprimente. Creo que no hemos sabido ilusionar a la gente con el espacio y esa falta de apoyo se nota mucho al asignar presupuestos y definir prioridades.

    Me encantaría poder ofrecer argumentos en contra pero, ahora mismo, no tengo ninguno de peso. Y bien que me duele.

  2. Durante la campaña electoral el Pr. Obama ya dijo que pretendía extender la asistencia sanitaria a más personas en EE.UU. y que parte de los fondos serían obtenidos de la reducción presupuestaría de NASA, más tarde se retracto por la impopularidad de la medida en algunos estados como Florida, pero parece que finalmente si lo hará mediante la comisión augustine. Así que no veo porque las conclusiones deberían sorprendernos.

    Bajo mi opinión, creó que mejor será así, pues existen multitud de necesidades con más prioridad en el mundo que la exploración humana del espacio, y quizás la tecnología debería hacer un esfuerzo para hacer el trabajo más fácil para el hombre, un reparto más justo de la riqueza y cosas así más que tratar de satisfacer la curiosidad de cosas más superficiales.

    Lo siento tanto como vosotros, pero estas realidades no se puede ignorar a la hora de tomar decisiones.

    Saludos

  3. Anónimo:

    Estoy de acuerdo en que hay necesisades más importantes, pero a los gobiernos eso no les importa. Si se llegó a la Luna con las misiones Apollo no fue para darle datos a la ciencia fue, claramente por motivos políticos. Si EEUU estuviese ahora en una situaicón parecida, tendríamos la II Guerra fría y seguro que la inyección de presupuesto sería importante.

    No hay que ir muy lejos: si varios paises islamistas se unen para plantarles cara en la exploración espacial, es muy probable que las cosas cambiasen.

    El presupuesto se reparte en función de la opinión pública y el poder mediático, no en función de necesidades. Esa es la triste realidad.

  4. Comparto el sentimiento de desilusión respecto al futuro de la exploración espacial tripulada, y me preocupa igualmente el grado de incertidumbre respecto al futuro de los proyectos espaciales de la NASA.
    De todas maneras no puedo evitar ser optimista, y tratar de buscar aspectos positivos de todo esto.
    Se me ocurre que con esta reorientación del programa tripulado de la NASA hacia la orbita baja (ISS), provocará que otras agencias espaciales se establezcan planes más a largo plazo que por el momento flotan en la incertidumbre. Por ejemplo la ESA podría verse ahora más atraida en desarrollar un ATV Evolution, debido a la extensión de la vida de la ISS posiblemente más allá del 2020. Igualmente, JAXA podría verse interesada en desarrollar su propia versión de nave tripulada LEO.
    Esto equilibraría quizás algo más las diferencias tecnológicas y de experiencia de las distintas agencias espaciales, y las motivaría en el futuro a trabajar más estrechamente, y en planes más ambiciosos.
    Sé que existen restricciones presupuestarias que hacen todo esto muy improbable, pero quién sabe. La posibilidad de igualar las capacidades tecnológicas de la todapoderosa NASA, puede resultar interesante para más de algún político.

    Una pregunta: Es cierto que la fecha estimativa para el primer vuelvo tripulado del ARES-I/Orion que entregó la Comisión Augustine, es en 2017?

  5. Bueno si esperáramos a qué se vieran satisfechas las necesidades primarias para empezar con las secundarias jamás habríamos emprendido nada. Durante la guerra fría a la comunista Unión Soviética no le importó gastar sus recursos económicos en cohetes, ni espaciales ni armamentísticos.
    Creo que has escrito este post en un momento de depresión; ahora estamos en tiempos de vacas flacas, pero pasarán y mientras se pueden ir proyectando los próximos viajes espaciales con más seguridad para los astronautas.
    No me importa tanto «ver» a un hombre -o mujer- en Marte como saber que los que vayan a ir estén seguros y puedan emprender algo serio allí.

  6. Esto de la conquista del espacio es curioso: la gente creee que «existen multitud de necesidades con más prioridad en el mundo que la exploración humana del espacio, y quizás la tecnología debería hacer un esfuerzo para hacer el trabajo más fácil para el hombre» que impide «un reparto más justo de la riqueza» y que se trata de «satisfacer la curiosidad de cosas más superficiales » y cito textualmente un mensaje de aquí. No deberíamos olvidar que sin el espacio volveríamos a la década de los 50 y,seguramente, a eso no estemos dispuestos nadie. Yo creo que la ciencia básica -esa que no tien «aplicación inmediata»- es la que, a la postre, nos hace avanzar pero es imposible explicarlo a quien no quiere comprenderlo. Espero que cuando mejoren las cosas Obama rectifique y emprenda de nuevo la senda a la Luna. Mi entusiasmo por Mr. Obama empieza a disminuir. Ojalá me equivoque.

  7. Totalmente de acuerdo con el último anónimo.

    En la web de la NASA no veo nada sobre la cancelación del programa constellation, de hecho dicen que el ultimo comité fue muy bien :S

    Yo mantengo las esperanzas. Tengo 14 años y me parece muy pronto para resignarme. Antes de morirme veré bases en la Luna y Marte, cueste lo que cueste 🙂

  8. La propuesta de la NASA a que se refiere Dina, para una misión tripulada internacional a Marte, fue hecha en el salón aeroespacial MAKS 2009, en Moscú. Fue presentada nada menos que por el vice director de la NASA, Mark Bauman, así que es más que rumores:
    http://en.rian.ru/analysis/20090829/155955607.html
    Pero realmente, es una propuesta muy preliminar, y que demandará varias negociaciones, de aspecto político, económico y tecnológico. También hay que ver hasta que punto EEUU quiere confiar el desarrollo de partes importantes a los rusos, y aceptará compartir tecnologías. Y sin lugar a dudas, sería de gran ayuda incluir a China e India en el programa, aunque sea poco probable que EEUU lo quiera. Será difícil y largo, pero quizás haya alguna esperanza todavía. No soy optimista, pero un poco menos pesimista que tú, Daniel.

  9. Que hay Daniel. Yo la verdad es que dudo mucho que los americanos con el patriotismo que tienen vayan a estar 7 años pagándoles a los rusos hasta que esté listo el Ares I.
    Como mínimo subvencionarán a las empresas privadas como SpaceX para modificar su cápsula del programa COTS de carga para llevar a astronautas, estando lista no más allá del 2013. Esa entrada del sector privado en LEO propiciará un auge del turismo espacial quien sabe si con estación espacial incluida. Bigelow con su estación y otra empresa con sus Almaz por lo menos parecen que van en serio.
    Pero el orgullo americano no se parará ahí. No esperarán a que una Rusia o una China les acaparen protagonismo. Si no es ahora, será dentro de quizá un par de años cuando la crisis haya pasado (espero), planearán ir más allá de LEO, quizá no establecer una base lunar, pero sí explorando el espacio con sobrevuelos o aterrizajes en asteroides para coger experiencia en vuelos interplanetarios.
    Y sobretodo yo creo que se hará de forma internacional. Esa para mí es la clave. La clave de que la ISS llegue a estar hoy en órbita y que no se fuera al fondo del océano como querían los estadounidenses después del accidente del Columbia y que la presión de los aliados hizo que desistieran. Si en el proyecto participa Rusia, ESA, JAXA y quién sabe si India o hasta China como socios, más allá de las negociaciones, la cosa puede ser más sencilla. Los americanos propondrán a sus socios, estando EEUU a la cabeza por supuesto, ir más allá. Y el resto de las agencias aceptará encantada ante esa enorme oportunidad de expansión.
    Es inevitable. Con las esperanzas que se crearon con el programa Constelación de volver a la Luna, si no lo hacen decepcionarían tanto a sus ciudadanos y quedarían tan mal delante de la comunidad internacional, que no les queda otra.
    Por el bien de todos los soñadores del espacio, en donde me incluyo, espero no equivocarme.
    Un saludo.

  10. Hombre, está bien esto de ser un «soñador del espacio» mientras el dinero lo pongan otros. ¿De dónde sacas que los norteamericanos querían ver la ISS hundida en el mar?

  11. Yonunca tuve dudas de que la NASA no volvería a la luna ni a Marte, no había previsto dinero para ello, solo bonitas palabras.

    Del mismo modo, no dudes que CHINA si plantará su bandera en la luna, tienen ahora el mismo espititu que los americanos en los 60, demostrar que son los mas grandes.

    Marte ya es otra cosa, pero la proxima decada veremos a un hombre en la luna seguro

  12. Se que cualquier viaje interplanetario conlleva beneficios bien cotidianos a no muy largo plazo,pero a lo mejor eso también se puede obtener con viajes más pequeños y experimentos en la Tierra (tipo biosfera). Y por otra parte estamos avanzando tan rápido en informática y bichos electrónicos que al final no se yo si va a ser muy interesante llevar un aparatoso cuerpo humano a otro mundo. Creo que las primeras y últimas colonias humanas en los planetas van a ser de maquinas. Un montoncillo de maquinas haciendo cosas o fabricándolas para los terrícolas. Probablemente acabemos siendo maquinas nosotros mismos y demos el salto interplanetario integrados en un chip. 🙂

  13. Bueno, mirad la respuesta que el astronauta Eugene Cernan dió a la pregunta «¿por qué insisten en enviar viajes tripulados al espacio si es más útil y más barato enviar sondas?»:
    ¿Te sentirías cómodo si te sustituyera una sonda en tu vida?

  14. «Jamás se alcanzará Catay. Viajar por el proceloso océano no es lo mismo que estar en galeras hacia Orán. Tormentas enormes, vientos que destrozan velas y navíos, monstruos marinos…¿Quién se apuntaría a un periplo de años entre estos peligros, y sin la certeza de la vuelta?. El sol justo encima de nuestras cabezas nos despelleja y a la vez hace hervir la sangre…»

    Lo leí en los comentarios del diario Público. Dedicado a todos ellos que consideran la exploración menos prioritaria que arreglar los problemas del mundo conocido. Todos ellos se quedarán para siempre en el viejo mundo, mientras los demás estamos llamados a participar de las oportunidades del nuevo mundo.

  15. Interesante debate. La verdad es que el post me ha quedado bastante pesimista, pero es como me sentía cuando lo escribí y quería compartir mis impresiones con vosotros.

    No quiero que nadie me malinterprete y piense que el panorama aeroespacial global está en una situación deprimente. Para nada. La entrada en el sector de la astronáutica tripulada por parte de empresas privadas y países como India o China hacen que la situación en este terreno sea muy interesante y dinámica. Lo que es deprimente es el «gran juego»: mandar humanos más allá de la órbita baja. En este sentido la situación es muy triste. Sé que muchos piensan que China podría ser una esperanza para reavivar una carrera espacial y poder ir a la Luna o a Marte, pero personalmente lo veo poco probable. Como comentaba en el post, para viajar más allá de LEO hace falta un cohete potente (mínimo 50 t de capacidad) y China está ahora mismo desarrollando un lanzador de 20 t. De aquí a que pueda tener operativo un cohete de 50 t podrían pasar un mínimo de 15 años, o lo que es lo mismo, no veremos un chino en la Luna hasta 2030-2040 como muy pronto, y eso siendo muuuy optimistas.

    En todo caso, lo que sí podríamos ver son misiones de circunnavegación lunar en el futuro cercano, aunque es un premio de consolación muy modesto.

    El informe final de la Comisión Augustine se ha pospuesto para mediados de septiembre, más o menos. Por eso no sale en la página de la NASA. Pero las recomendaciones que irán en el informe son, salvo sorpresas de última hora, las mismas que se escucharon las últimas sesiones públicas (que se pueden ver en parte aquí).

    El Programa Constellation no va a ser cancelado oficialmente, así que no verán nada de eso en la página oficial. Simplemente se transformará en un programa consistente en el Ares I y la cápsula Orión, sin Ares V, ni Ares IV, ni módulo lunar ni nada más.

    Un saludo.

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Por Daniel Marín
Publicado el ⌚ 30 agosto, 2009
Categoría(s): ✓ Astronáutica • Constellation Program • Luna • NASA