La moda del Full Flow: el motor chino Llama Azul 20 o por qué no hay motores de flujo completo de queroseno

Por Daniel Marín, el 13 septiembre, 2025. Categoría(s): Astronáutica • Cohetes ✎ 83

El pasado 7 de septiembre, la empresa China LandSpace, fabricante de los cohetes Zhuque, anunció que había realizado con éxito una prueba completa de su nuevo motor de metano BF-20 (Blue Flame 20, ‘llama azul’) o 蓝焱-20 (Lányàn-20). LandSpace usa motores de metano TQ-12 (天鹊12, Tianque, ‘urraca celeste’) en los lanzadores Zhuque 2 y 2E, pero mientras el TQ-12 tiene un empuje de 80 toneladas en el vacío (67 a 74 toneladas al nivel del mar), el BF-20 es capaz de alcanzar las 200 toneladas de empuje (2200 kN a nivel del mar y 2366 kN en el vacío), unas prestaciones comparables al motor Raptor de SpaceX. LandSpace quiere usar el BF-20 en un futuro lanzador pesado capaz de colocar 100 toneladas en órbita baja. Sea como sea, lo más llamativo del BF-20, además de su tamaño y potencia es que se trata de un motor de combustión por etapas de flujo completo o FFSC (full flow staged combustion), un diseño considerado la cúspide de la tecnología de los motores cohete que el motor Raptor de SpaceX ha puesto en boca de todo el mundo.

Ignición del motor BF-20 de la empresa china LandSpace, un motor de metano y de ciclo cerrado de flujo completo (LandSpace).

Los motores full flow son, sin duda, más eficientes, pero, ¿por qué están ahora de moda? ¿Y por qué no hemos visto nunca un motor de flujo completo de hidrógeno o de queroseno? Intentemos explicarlo de una forma sencilla. Veamos. Un motor cohete de combustible líquido canaliza oxidante por un lado y combustible por otro hacia una cámara de combustión donde se produce una reacción química que libera energía, aumentando la velocidad de los gases de escape y produciendo empuje. Hasta aquí todo muy sencillo. Los motores de gran tamaño empleados en la primera etapa —a veces también en la segunda— de un cohete requieren un flujo de propelentes muy alto, por lo que no vale con la alimentación por presión (a base de helio) propia de motores más pequeños, sino que necesitan una turbobomba para cada propelente. ¿Cómo mover esta turbobomba? Pues fácil —en teoría, claro—: usando los mismos propelentes. Se deriva una pequeña cantidad de oxidante y otra de combustible que, en vez de terminar en la cámara de combustión, reaccionan en un generador de gas o prequemador (preburner), que no deja de ser una pequeña cámara de combustión, generando gases que mueven una turbina. Esta turbina mueve a su vez las bombas de los propelentes y, voilà, tenemos un motor cohete de alto rendimiento (también se pueden mover mediante motores independientes o baterías, pero vamos a centrarnos). Fantástico, pero hay un problema. Los gases de escape del generador de gas se expulsan al exterior, por lo que no contribuyen al empuje y provocan una pérdida de la eficiencia del motor, medida en impulso específico (Isp).

Motor Merlin (SpaceX).
Un motor Merlin 1D de un Falcon de SpaceX durante una prueba en McGregor. El Merlin es un motor de kerolox ciclo abierto. Los gases de la turbobomba se expulsan a la derecha de la tobera principal (SpaceX).

Esto que acabamos de describir es un motor cohete de ciclo abierto, también denominado motor de generador de gas. ¿Vale la pena mejorar el diseño evitando que se pierdan los gases que mueven la turbobomba? La inmensa mayoría de las veces, la respuesta es un rotundo NO, de ahí que casi todos los motores de cohetes sean de ciclo abierto. Principalmente porque para aprovechar estos gases necesitamos elementos adicionales que complican el diseño del motor —mayores probabilidades de que falle algo— y aumentan su peso. Para los motores de etapas superiores, que suponen una fracción importante de la masa de la etapa y donde el empuje no es tan importante, mejorar el diseño de ciclo abierto simplemente no vale la pena. Pero para grandes motores que se usan en la primera etapa de lanzadores potentes, quizás, a veces, a lo mejor, merece el esfuerzo de aspirar al máximo rendimiento con el fin de obtener una mayor carga útil. La evolución del motor de ciclo abierto se llama, lógicamente, motor de ciclo cerrado, también denominado de combustión por etapas (staged combustion).

Esquema de un motor de ciclo abierto (Wikipedia).

Como puedes imaginar, un motor de ciclo cerrado inyecta los gases del generador de gas en la cámara de combustión (no es un proceso trivial porque la mayor presión de la cámara impacta en la eficiencia de la turbobomba, entre muchos otros problemas técnicos, pero vamos a olvidarnos de este punto para simplificar). No solo, eso, sino que todo el oxidante o el combustible pasa primero por el generador de gas. Lógicamente, puede haber dos tipos de motores de ciclo cerrado. En los motores de ciclo cerrado ricos en combustible, todo el combustible pasa por el generador de gas, donde se inyecta una pequeña cantidad de oxidante que se quema con un poco de combustible. Tras la reacción en el generador de gas, los gases que mueven la turbina, con exceso de combustible que no ha sido quemado por el oxidante, se inyecta en la cámara de combustión, donde se junta con el resto del oxidante. Si hablamos de un motor de ciclo cerrado rico en oxidante, se invierten las tornas.

Esquema de un motor de ciclo cerrado por etapas (en este caso, rico en combustible) (Wikipedia).

Bien, pero dejémonos de vaguedades. En la vida real no hay miles de posibilidades, sino que solo hay cuatro tipos de motores según los propelentes usados en primeras etapas de cohetes operativos, que, ordenados de menor a mayor eficiencia (Isp) son: hipergólicos (hidrazina y tetraóxido de dinitrógeno o derivados), kerolox (queroseno y oxígeno líquido), methalox (metano y oxígeno líquidos) e hydrolox (hidrógeno y oxígeno líquidos). Y de estas opciones, los motores methalox solo se han empezado a usar ‘en serio’ en este siglo. Los propergoles hipergólicos son un caso aparte porque se almacenan a temperatura ambiente y, además de ser tóxicos, son poco eficientes, por lo que, en general, no es rentable diseñar un motor de ciclo cerrado para ellos, más que nada porque si nos preocupa tanto la eficiencia, lo mejor es cambiar de propelentes. De todas formas, luego volveremos a hablar de estos motores cuando comentemos los de flujo completo. Los primeros motores cohete eran, en su gran mayoría, de kerolox. No obstante, diseñar un motor de ciclo cerrado rico en combustible de kerolox es una tarea casi imposible. Las reacciones de combustión parcial del queroseno en el prequemador crearían muchas sustancias orgánicas —hollín—, que puede obstaculizar el funcionamiento del motor e incluso dañarlo. Los motores de ciclo cerrado ricos en oxidante, tanto de kerolox, como methalox o hydrolox, tienen un pequeño problemilla, y es que el oxígeno a alta presión es brutalmente corrosivo, de tal forma que es necesario usar aleaciones relativamente extrañas o revestimientos complejos para proteger los metales que forman el motor.

El primer motor cohete de ciclo cerrado por etapas del mundo (rico en oxidante) fue el S1.5400 (11D33 de Isayev que se usó en lanzadores derivados del R-7 Semiorka (Wikipedia).

Las complejidades metalúrgicas de los motores de ciclo cerrado ricos en oxígeno eran tantas que en Estados Unidos renunciaron a su desarrollo por considerarlo una tarea inútil, más allá de construir prototipos para validar la tecnología. Por contra, en la Unión Soviética la oficina de diseño de Alexéi Isayev construyó ya en 1960 el primer motor de ciclo cerrado por etapas de la historia, el S1.5400 (11D33), un motor de kerolox rico en oxidante que se usó en etapas superiores del cohete Mólniya. Un año más tarde la oficina de diseño de Nikolái Kuznetsov construyó otro motor de queroseno de ciclo cerrado rico en oxidante, el NK-9, para la primera etapa del misil GR-1 de Serguéi Koroliov (y eso a pesar de carecer de experiencia en la construcción de motores cohete). Este motor sería la base para el NK-15 del cohete lunar N1 y el NK-33, que se iba a usar en versiones mejoradas del N1, pero el programa fue cancelado. Muchos en Occidente se sorprendieron cuando en los años 90 se supo que los NK-9/15/33 eran motores de ciclo cerrado ricos en oxidante, pues se creía que la URSS no había podido alcanzar este nivel de tecnología en los años 60 (los motores NK-33 se utilizarían en este siglo en el cohete estadounidense Antares).

Motor NK-33 en el Museo de Baikonur. Los NK-9/15/33 fueron los primeros motores de ciclo cerrado empleados en una primera etapa de un lanzador (Eureka).

Posteriormente, en la segunda mitad de los años 70 Valentín Glushkó construiría el RD-170, que además de ser el motor cohete de combustible líquido más potente de la historia, también era de ciclo cerrado por etapas rico en oxidante. A partir del RD-170 surgiría una familia de motores de kerolox con cuatro, dos y una cámara de combustión, respectivamente, los RD-171, RD-180 y RD-191. Estos motores tienen un Isp de unos 310 segundos a nivel del mar. Como comparación, el mítico y potente F-1 del Saturno V, de ciclo abierto, solo tenía un Isp de unos 260 segundos a nivel del mar. En la pasada década, Aerojet Rocketdyne intentó desarrollar el primer motor operativo de ciclo cerrado de kerolox rico en oxidante de EE. UU., el AR1, una especie de «copia» estadounidense del RD-180, pero el proyecto fue cancelado por los sobrecostes. Como consecuencia, en Estados Unidos nunca se ha construido un motor de este tipo.

RD-180 (izquierda) y RD-171 (derecha), motores de kerolox de ciclo cerrado rico en oxidante concebidos por Valentín Glushkó (NPO Energomash).
Esquema del RD-180, un motor ruso de ciclo cerrado rico en oxidante con 2 cámaras de combustión usado en el Atlas V estadounidense (Wikipedia).
El AR1, la «copia» estadounidense del RD-180 de la década pasada, que no vio la luz (Aerojet).

¿Y qué hay del hidrógeno? Este combustible sigue siendo el más eficiente en motores reales, así que puede ser interesante exprimir segundos de Isp usando un ciclo cerrado para llegar al límite de la eficiencia. El hidrógeno líquido es una sustancia compleja para trabajar por su baja densidad, el pequeño tamaño de sus moléculas —que provoca peligrosas fugas por todos lados— y, sobre todo, su bajísima temperatura de ebullición (–252 ºC). No obstante, podemos usar esta última propiedad en nuestro favor, haciendo que el hidrógeno pase a fase gaseosa para mover la turbobomba del motor sin necesidad de prequemador. De paso, el hidrógeno se emplea para refrigerar la cámara de combustión y la tobera antes de cambiar de fase. Los motores criogénicos de este tipo se denominan de ciclo expansor cerrado (expander cycle) y se emplean en la mayoría de motores criogénicos de alto rendimiento de segundas etapas o etapas superiores, como el el RL10 estadounidense —usado en el Delta IV, Atlas V, Vulcan y SLS—, el YF-75 e YF-75D chinos —del CZ-3 y CZ-5— o el Vinci del Ariane 6 europeo (existe una variedad de ciclo expansor que es abierta, donde el hidrógeno gaseoso que mueve la turbina se expulsa al exterior).

Motor RL10 de hidrógeno, de ciclo expansor (NASA).

Si queremos usar motores de hidrógeno en la primera etapa de un lanzador hay que primar el empuje generado, pero, a diferencia de lo que ocurre con el queroseno, construir motores criogénicos de alto empuje no es sencillo y lo mejor es seguir un diseño de ciclo abierto, como el Vulcain 2.1 (Ariane 6), el YF-77 chino (CZ-5) o el RS-68 estadounidense (Delta IV), este último el motor de hidrógeno más potente de la historia. Por tanto, parece que no vale la pena perder el tiempo construyendo motores de hidrógeno de ciclo cerrado con generadores de gas ricos en oxidante o en combustible. Y así era hasta que en los años 70 la NASA pidió a la industria un nuevo motor de hidrógeno para el transbordador espacial. Este motor, que sería conocido como SSME o RS-25 —curiosamente, en los 80 nadie usaba esta última denominación, pero ahora todo el mundo se refiere a estos motores así—, debía tener un alto empuje así como un alto impulso específico, además de ser reutilizable. Por este motivo, aquí sí que valía la pena sopesar el ciclo cerrado con prequemador. Como resultado, Rocketdyne diseñó el que pasaría a ser el motor cohete más complejo jamás construido.

Esquema del SSME/RS-25, con dos prequemadores ricos en combustible y dos turbobombas, casi como un full flow (NASA).
Motor RS-25 de hidrógeno, de ciclo cerrado rico en combustible (NASA).

El RS-25 —que se sigue usando en el SLS— es un motor de ciclo cerrado rico en combustible. ¿Y por qué no rico en oxidante? Pues porque la diferencia en temperatura, densidades y propiedades de las dos sustancias no deja mucho margen. Un prequemador rico en hidrógeno con un poco de oxígeno pasa fácilmente a estado gaseoso a baja temperatura y, además, se evita el engorroso problema del uso de aleaciones resistentes al oxígeno a alta presión. Por otro lado, los motores de hidrógeno funcionan inyectando más hidrógeno del que teóricamente necesitan —en general, los motores de combustible líquido NO tienen una relación de propelentes idéntica a las proporciones estequiométricas de las reacciones químicas, pero eso es otra historia— porque así se consigue refrigerar el motor y aumentar su empuje e Isp al ser el hidrógeno una sustancia con un peso molecular muy bajo (lo que implica una mayor velocidad de escape, ergo, mayor Isp).

Esquema del motor RD-0120 de hidrógeno y ciclo cerrado rico en combustible, con un solo prequemador (NPO Energomash).
Maqueta del RD-0120, motor criogénico de ciclo cerrado rico en combustible (NPO Energomash).

En realidad, el RS-25 emplea dos prequemadores ricos en combustible para mover dos turbobombas independientes, una para el oxígeno y otra para el hidrógeno. Las turbobombas dobles también se pueden usar en otros motores y permiten controlar mucho mejor el flujo de propelentes, sobre todo cuando tienen densidades muy dispares, como es el caso del hidrógeno y el oxígeno. Eso sí, a costa de aumentar el peso y la complejidad. Durante décadas, el RS-25 fue el único motor estadounidense de ciclo cerrado por etapas en servicio. En la URSS, Glushkó construyó un motor equivalente al RS-25, el RD-0120, también de ciclo cerrado rico en combustible, para el cohete Energía, aunque solo tenía una única turbina en vez de dos.

Esquema de un motor de flujo completo (Wikipedia).

¿Existe algo mejor que los motores de ciclo cerrado por etapas? En este punto es cuando se suele decir que el siguiente paso son los motores full flow o de combustión por etapas de flujo completo. ¿Y esto qué es? Pues un motor de ciclo cerrado que tiene dos prequemadores, uno para mover la turbobomba del oxidante y otro para la turbobomba del combustible. El prequemador del oxidante es rico en oxidante y el del combustible es rico en combustible. Los gases de los dos prequemadores se inyectan en la cámara de combustión. Es decir, la cámara de combustión solo recibe gases y nada de líquido, a diferencia del resto de motores que hemos comentado hasta ahora. A veces se dice que los motores full flow son más eficientes porque son de ciclo cerrado, pero hemos comprobado que se pueden hacer motores de ciclo cerrado sin que sean full flow. La ventaja directa de este diseño es que se puede reducir el tamaño de la cámara de combustión porque las reacciones químicas en estado gaseoso son más rápidas, permitiendo aumentar la presión de la cámara, algo que se traduce en un mayor Isp.

Esquema de un motor Raptor, de tipo full flow (Wikipedia).

Pero, ¿es factible un motor full flow con los propelentes que se usan normalmente? Pues en el caso del queroseno, como ya hemos visto, la respuesta es un tajante no por culpa de las reacciones de coquización. En el caso del hidrógeno, teóricamente se podría construir un full flow, pero es muy difícil que el esfuerzo merezca la pena. Como se ha visto, el RS-25 es prácticamente un motor full flow en cuanto a su complejidad técnica —de hecho, es mucho más complejo que un Raptor—, pero incluso en este caso se decidió que no era rentable construir un prequemador a base de hidrógeno rico en oxígeno por todas las dificultades que ello conlleva. Entonces, ¿qué propelentes nos quedan?

El primer Raptor 3 comparado con el Raptor 1 (izquierda) y el 2 (derecha), todos ellos full flow (SpaceX).

Pues básicamente, dos tipos: los propergoles hipergólicos y los motores de methalox. Ya hemos comentado que los primeros son poco eficientes y es casi una pérdida de tiempo construir un motor de ciclo cerrado con estos propelentes. Pero, una vez más, el ‘loco’ de Valentín Glushkó decidió emprender un viaje a la tierra de los motores exóticos cuando a mediados de los 60 construyó el RD-253, un motor hipergólico de ciclo cerrado rico en oxidante (en este caso tetraóxido de dinitrógeno, no oxígeno) para el cohete UR-500, luego conocido como Protón (la empresa rusa NPO Energomash sigue fabricando una versión mejorada, el RD-275). A partir de esta experiencia Glushkó se lió la manta a la cabeza y construyó el RD-270, el primer motor de flujo completo de la historia. El RD-270 se concibió para el lanzador pesado UR-700 y se canceló al mismo tiempo que este cohete. Con un empuje de 6700 kN, Glushkó usó el diseño full flow para alcanzar las mayores prestaciones posibles que se podían lograr con los infames propergoles hipergólicos. Desde entonces, nadie ha intentado hacer nada parecido con estos propelentes (paradójicamente, cuando en los años 90 se supo que el RD-270 tenía un diseño de flujo completo, casi nadie le dio demasiada importancia y se consideró una mera excentricidad técnica).

Motor hipergólico RD-270, el primero full flow de la historia (Roscosmos).

Nos quedan los motores de methalox. Hasta el siglo XXI el metano era el patito feo de los combustibles: menos eficiente que el hidrógeno, pero con muchos de los problemas propios de este combustible (menor temperatura y densidad que el queroseno). Si lo que quería uno era potencia, mejor usar queroseno, que no es un combustible criogénico (el metano cambia a estado líquido a –162 ºC). Si quieres eficiencia, usa hidrógeno. Y si quieres sencillez, sin duda vete a por los propergoles hipergólicos (almacenamiento a temperatura ambiente, ignición espontánea, etc.). Pero el metano —o gas natural— se ha vuelto popular gracias a una palabra clave: reutilización. Al ser una molécula mucho más pequeña que los componentes del queroseno, el metano no produce hollín al quemarse, una propiedad fundamental para un motor que se va a usar muchas veces. Y, por otro lado, no tiene los problemas asociados del hidrógeno que dificultan la reutilización rápida de un lanzador y complican el diseño de un motor.

Motores de metano BE-4 de Blue Origin, de ciclo cerrado rico en oxidante, siendo instalados en un Vulcan (ULA).

Por tanto, el metano es el combustible ideal para los motores full flow. De hecho, es el ÚNICO, dejando aparte los propelentes hipergólicos, en el que el este ciclo vale realmente la pena. El motor Raptor de SpaceX, creado para la Starship, es el primer motor de metano que emplea este ciclo y su última versión, la 3, está considerada una maravilla de la ingeniería. Sin embargo, el diseño de flujo completo introduce una complejidad y peso añadidos que, en la mayoría de ocasiones, no es rentable. Por este motivo, sigue siendo más sencillo fabricar motores de metano de primeras etapas de ciclo abierto o, llegado el caso, de ciclo cerrado por etapas. El BE-4 de Blue Origin, usado en el Vulcan y en el New Glenn es de metano de ciclo cerrado rico en oxígeno —el primer motor estadounidense de este tipo que ha volado—, con un único eje para la turbobomba, un diseño en teoría más ligero (recuerda que los motores full flow deben usar dos turbobombas con ejes independientes o, de lo contrario, no tiene sentido emplear este diseño). Entonces, ¿a qué se debe la moda de motores de flujo completo de metano? Una vez más, la respuesta es la reutilización. El full flow permite menores presiones en las turbinas y un tamaño inferior de la cámara de combustión, pero, sobre todo, es provechoso construir motores tan enormemente complejos y eficientes si sabemos que no se van a tirar al mar (bueno, por ahora la mayoría de Raptor sí ha acabado en el mar, pero nos entendemos).

Ignición de un motor Raptor 3 (SpaceX).

Además del Raptor de SpaceX, otros motores full flow en desarrollo son el Zenith de Stoke Space, el Mjölnir de New Frontier Aerospace o el BF-20 de LandSpace con el que abrimos el artículo. ¿Y qué tienen en común todos ellos? Lo has adivinado: que son de metano. En definitiva, los motores de flujo completo están de moda gracias a que la reutilización ha impulsado el uso de metano como combustible. Asimismo, la reutilización permite justificar el desarrollo de motores tan complejos para la primera etapa de lanzadores potentes. En cualquier caso, bienvenidos a la era del full flow.



83 Comentarios

  1. Impresionante el avance del programa espacial chino, igual ya hay muchisimos cohetes reutilizables que debutarán este año y en 2026! harás un resumen de elllo maestro Daniel?

    muchas gracias!

  2. Un maravilloso documento técnico, para descargar en pdf, felicitaciones 👏👏👏
    Realmente los rusos no le temen a la complejidad y al ajedrez de la lógica mecánica.

  3. Aquí una pregunta, existen motores cuyas bombas sean impulsadas con motores eléctricos? Imagino que con unas hermosas y ligeras baterías de litio, sería una opción interesante.

    1. «Algunos cálculos BOTE para usted (advertencia: cifras redondeadas):

      Supuestos: Raptor eventualmente entregará 230000 kgf en vacío a una SI de 355 s, Pc de 300 bar y O/F de 3,4

      Por lo tanto:
      Flujo másico = 147 kg/s CH4, 500 kg/s O2
      Presión de salida de la turbina: 320 bar (debe haber una caída de presión en los inyectores de la cámara)

      Después de una cierta cantidad de iteración, encontré una solución razonable para las presiones de descarga de la bomba de:

      CH4: 650 bar
      O2: 550 bar

      Por lo tanto, el lado del combustible requiere una potencia de bomba de 30 000 hp (para elevar 147 kg/s en 650 bar), que con una eficiencia de bomba del 75 %, equivale a 40 000 hp que proporcionará la turbina. Esta puede ser una bomba de una sola etapa con una velocidad de punta de aproximadamente 550 m/s, que está dentro del estado de la técnica.
      Proporcionar que la potencia requiere una caída de temperatura de aproximadamente 67 K de 160 kg/s de gas rico en metano (a 900 K, Cp = 3500 J/kg-K, Cp/Cv = 1,17), que a una eficiencia de la turbina del 80% requiere una relación de presión de 1,74. Esta es una turbina subsónica de una sola etapa.

      320 x 1,74 = 560 bar
      Más la caída de presión del precombustor y el canal de enfriamiento (asumir 7% + 50 bar) = 650 bar

      Para el lado del oxidante, la bomba necesita aproximadamente 33.000 hp, que a una eficiencia del 75% equivale a 44.000 hp de la turbina.
      Eso requiere una caída de temperatura de 58 K desde 480 kg/s de gas rico en oxígeno (a 750 K, Cp=1150 J/kg-K, Cp/Cv=1,38), que a una eficiencia de la turbina del 80% requiere una relación de presión de 1,45.
      Esta es una turbina subsónica de una sola etapa.

      320 x 1,44 = 465 bar
      Más la caída de precombustor (suponga un 15% para el inyector de líquido) = 535 bar

      Como puede ver, hay algunos bares extra en el lado del oxidante, por lo que podríamos exprimir un poco más de energía para hacer funcionar los auxiliares y permitir cosas que no he detallado anteriormente, como el gas que se deriva para presurizar los tanques. »

      https://forum-nasaspaceflight-com.translate.goog/index.php?topic=53555.620&_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc

      En Castellano, se necesitan baterías que den de si unos 30mil caballos de potencia (minímo), comercialmente lo que tenemos son unas de 1Tn que apenas dan 400CV, por lo tanto se necesitarían al menos 100Tn de baterías POR MOTOR, para alcanzar la potencia para mover la bomba.

      Un coñazo macho.

    2. Y la memoría me falla, pero tengo idea que una de estas empresas con microcohetes tiene algún motor movido por electricidad, pero son más pequeños que todo un Raptor.

    3. «con unas hermosas y ligeras baterías de litio»

      Las baterias de litio pesan unas 50-80 veces mas por unidad de energia que el CH4, por ejemplo. Aun sumando la masa de LOX sería decenas de veces mas pesada.

        1. Sí, si no recuerdo mal (hablo de memoria) el Maestro explicaba en algún post que para el electron usaban turbobombas eléctricas y las baterías se desechan al mar (algo parecido hacía PLD Space).

          Saludos

      1. El Electron de Rocket Lab

        https://es.wikipedia.org/wiki/Electron_(cohete)
        Ambas etapas utilizan el motor de cohete Rutherford, el primer motor alimentado por bomba eléctrica para impulsar un cohete orbital.[2]​ Las bombas eléctricas funcionan con baterías de polímero de litio. La segunda etapa utiliza tres baterías que se «intercambian en caliente», dos de las baterías se desechan una vez agotadas para arrojar masa.

    4. Los motores eléctricos pueden tener densidades de potencia interesantes, las baterías son catastróficas. Una batería comercial hoy en día no llega a los 300Wh/kg y lo mas exótico que hay no llega a 1000-800Wh/kg. El metano tiene 14-16kWh/kg.
      La diferencia es brutal incluso cuando tenemos en cuenta la eficiencia. Además los sistemas de control son mas ligeros, las tuberías son mas ligeras que los cables y las turbinas seguramente en rangos de potencia de MW seguramente sean bastante mas ligeros que qualquier sistema eléctrico.

      Las baterías no son nunca algo ligero.

  4. Gracias Daniel. Completísimo. Como se ve que te apasiona la cohetería. Un curso completo y muy didáctico para los que no somos tan duchos en los pormenores del tema.
    Eso sí, tiempo y un termo bien cargado para tomar mate a mano…

    1. Magnifica clase para todos, especialmente para lagos como yo. Solo le falta una tabla con algunos motores, su nombre y cohete que lo utiliza…. (¿En la actualidad para reducir el tamaño?) De hecho mencionas unos cuantos en el texto.

      Merlín C/D …. F9
      Raptor v1v2v3 SSp
      BE-4 ……. NG
      Vulcain….
      YF-75….

      Etc

      Sería un broche magnífico o apéndice…
      (Pedimos más que una monja , jajaja)

      Muchísimas gracias

      1. Gran idea, LuiGal. Podríamos ayudarle a hacerla en forma colaborativa, agregando a este hilo –aunque tal vez, mejor, sería la «evaluación» para los alumnos de esta clase impartida, como las que aparecen al final de un capítulo en un manual. 🙂

        Agrego:
        F1 ………………. Saturn
        Merlin C/D ……. F9, FH
        11D33 …………. (sup) Mólniya

        BF-20 ………… *Zhuque(?)
        Etc
        (*) en desarrollo o cancelado.

        Quizá podrían separarse por tipo de ciclo y de propelente… pero lo dejo acá.

        Bueno, el listado que propuse debe molestar en algo a Naukas, así que tuve que cortarlo para poder postear sólo esto –quizá no se pueda hacer, después de todo…
        Saludos

        1. 👏👏
          Teprel (Miura)
          Prometheus (Maia)
          Helix (RFA)
          Rutherford (Electrón)

          Pero el maestro lo ordenaría y añadiría algún dato, no muchos, que lo haría coherente y magnifica (en vez de un listado desordenado al que yo puedo añadir)

          En el examen de cuñado 1 solo entraría nombre y cohete.
          En el de curso de segundo espacio cuñado habría que incluir propelentes.
          En el de tercero o cuñado avanzado el Isp o los kN a nivel del mar o en el vacio?

          Y país o empresa de origen …

          Para obtener el aprobado o grado básico “espacio cuñado” debe conocer los que están actualmente volando o en avanzadisima evolución, pero para “cum lauden” hay que irse a los históricos.

          Daniel los maneja todos con una soltura increíble!

  5. Llevaba tiempo esperando encontrar una información tan completa sobre los nuevos motores de metano, y de bonus la historia completa. Una joya de artículo.

  6. Información muy completa y bien documentada.
    Este artículo será un elemento de referencia sobre el tema.
    Enhorabuena por tu claridad expositiva, Daniel.

  7. Muchas gracias, Daniel, por semejante artículo.

    Una grata sorpresa, de verdad, por lo inesperado del resumen, viniendo a cuento de unos nuevos motores chinos. Pero la claridad de exposición y orden del desarrollo, además del dominio de la temática, explican perfectamente porqué se te llama «maestro».

    1. Esta vez el «KillBait» se quedó corto con su nueva titulación del artículo. Podría ser, mejor, «El Llama Azul chino y un resumen de los motores cohete de combustible líquido» –o dejarlo como está. 🙂

  8. Existen. El Electron que se lanza desde Nueva Zelanda lleva bomba eléctrica, y en el pasado creo que el Agena llevaba algún sistema similar, y el Rocket 3 de Astra Space, casi todos son sistemas pequeños con poca capacidad de carga a la órbita baja. Como ya han dicho por aquí, el peso de la batería penaliza, pero suelen ser conjuntos propulsores más sencillos que los que llevan turbobomba accionada por combustible, supongo que por eso se usan en vectores de bajo coste

  9. Reaparezco un minúsculo momentito para felicitar a Daniel Marín por este impresionante y fabuloso artículo. Me quito el sombrero y me inclino ante su sapiencia y buen hacer.

    Dicho esto, me vuelvo a la cueva.

    Ah, si queréis leer ciencia-ficción de la buena, ya tenéis a la venta en Amazon.es y en Kobo.com mi última novela, KEMET, Tierra Negra. La he terminado durante estas semanas de descanso posoperatorio.

        1. Hilario, ante todo, desearte una pronta recuperación y que todo salga bien.

          Una pregunta: ¿sólo está en formato de Kindle? ¿No lo tienes en PDF o EPUB por ahí? Es que el Kindle no lo puedo leer.

          1. Nada, me respondo a mí mismo. En Kobo está en Epub.

            Ni caso al anterior comentario, pero sí a mi deseo de que te vaya todo bien en la recuperación.

          2. Pues muchas gracias Noel y Policarpo. Todo salió bien y me extrajeron el tumor del colón, ahora solo estoy pendiente de las revisiones periódicas pero ya toca volver al curro 😊.

        2. Buenas Hilario. Bienvenido al club de los cancerosos. Me alegro de que todo haya salido bien y de verte comentar por aqui. Yo estoy en tratamiento por una recidiva del de próstata.

          Voy a intentar leer tu novela. Un abrazo

          1. Gracias a todos. Estas cosas si se pillan a tiempo se superan gracias a nuestra sanidad pública.

            Tanto en Amazon como en Kobo tenéis una muestra de la novela, la introducción, el capítulo 1 y parte del 2. Así os haréis una idea y ver si es de vuestro gusto o no. Pronto habrá versiones en papel.

    1. La ficción bien argumentada es un excelente instrumento para fomentar el interés por la ciencia y la tecnología.
      Enhorabuena por tu iniciativa.
      Y, por cierto, ten por seguro que todos los comentaristas de este estupendo blog valoramos tus aportaciones y te deseamos una completa recuperación.

      1. La lectura ayuda a recuperarse de muchas cosas. Deseo que nuestra lectura o la de todos tus lectores también lo haga para el autor.

        Animo y gracias por la aportación al disfrute SF y al entretenimiento!

        Se te saluda.

        1. Bueno, mientras estuve hospitalizado y luego con la hospitalización domiciliaria vuestras peleas aquí en el foro fueron una gran fuente de diversión 😂🤣😂.

          Menudo verano… Pero todo salió bien. Gracias.

    2. Bueno, Hilario. Me compré el libro anteayer en KOBO (mi e-book solo lee PDF y EPUB) y me lo he terminado esta mañana.

      La verdad es que está muy bien, aunque hay un par de cosillas que son previsibles (no es fácil mantener el relato sin que las pistas se cuelen y adelanten acontecimientos). También hay otras que no lo son tanto. He encontrado muchas referencias a otras pelis, series y novelas, como «Bones» (por Brennan), «El Enigma de Jerusalén» (esa en que encuentran una tumba bimilenaria de un tipo… con el manual de instrucciones de una cámara de vídeo) , «Timeline», «Stargate» y muchas otras.

      Te lo has currado mucho, en serio. Un placer haberte leído.

        1. Sí, cuando un libro me gusta, lo devoro.

          Además, estoy de baja por bronquitis, así que tengo tiempo, jajajaja.

          «Jurassic Park», el primero, me lo leí en una noche. No pude despegarme. Me acosté a las 22 y, cuando me di cuenta eran las 6 de la mañana y me quedaban 50 páginas… ¡y me levantaba a las 6:30 para ir al instituto! Así que lo terminé, no dormí, y al día siguiente era un zombie, pero feliz.

          Ese libro cambió por completo mi forma de escribir… y fue la causa de conocer a mi mujer.

          No se puede pedir más, jajajaja.

    3. Me alegro que haya salido todo bien Hilario. Mi hermana es médica y hace medicina alternativa. Tené presente la medicina alternativa que ayuda muchísimo(!), además de la tradicional, para casos como los tuyos.

      Cuando estás inspirado hacés composiciones de gran nivel. Estoy seguro que si no te desbalanceó mucho lo de la medicina, debés haber escrito un libro muy agradable para leer.

      Espero que estés bien. Cuidate en estos primeros tiempos sobre todo… y espero que te dejen tomar algunas woll damm.

  10. Wow los de Land Space me dejan con la boca abierta otra vez! No me esperaba que tuvieran ya un motor terminado así!

    El artículo en si también deja con la boca abierta. Es maravilloso.

  11. Daniel, gracias. Una entrada de RPM como decimos acá. PD: cada vez que alguien me discute los trolls o «las redes», pongo tu blog como ejemplo de que «un bloguero» puede ser mil veces más profesional, creativo y exhaustivo que el NY Times o cualquier otro medio «prestigioso»

  12. La última foto, la del raptor III…. ¿Cómo es posible?

    Ves el resto y no parece de este mundo. Algunos diseños ya tienen décadas pero el BE-4 es contemporáneo y está a años-luz.

    1. Supongo que impresión 3D, repensar todo el sistema de tuberías, igual IA bien entrenada. Pero realmente es una maravilla de elegancia y integración.

  13. Independientemente de la arquitectura de la combustión del motor y los propelentes utilizados, me sorprende no ver más intentos de crear cohetes con motores tipo aerospike, con los avances en IA generativa e impresión 3D de metales es llamativo que los grandes de esta industria no estén desarrollando vehículos SSTO, sobre todo los visionarios/locos tipo Musk.
    Enfín.

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