Malas noticias. El primer satélite español de observación de la Tierra, el SEOSAT-Ingenio, ha resultado destruido hoy por culpa de un fallo del lanzador Vega. Junto a él, también se ha perdido el satélite francés TARANIS. El Vega despegó el 17 de noviembre de 2020 a las 01:52 UTC desde la rampa ZLV del Centro Espacial de la Guayana Francesa en la misión VV17 (Vol Vega 17). Aparentemente, las tres primeras etapas de combustible sólido funcionaron perfectamente, pero cuando le tocó el turno a la etapa superior AVUM el asunto se torció. La AVUM, una etapa que usa combustibles líquidos hipergólicos, debía realizar nada más y nada menos que cinco encendidos en esta misión, pero unos ocho minutos tras el despegue, al final del que debía ser el primer encendido, la telemetría mostró una desviación clara de la trayectoria nominal. Los dos satélites quedaron muy cerca de alcanzar la órbita polar heliosíncrona prevista de 98,5º de inclinación, pero finalmente siguieron una trayectoria suborbital y probablemente reentraron junto con la etapa AVUM en algún lugar del ártico.

Para el cohete Vega este ha sido su segundo lanzamiento fallido en poco más de un año tras la explosión de la segunda etapa que causó la pérdida de la misión VV15 en julio de 2019. El lanzador había vuelto al servicio el pasado septiembre con la misión VV16 poniendo en órbita 53 satélites. También ha sido el noveno lanzamiento fallido a nivel mundial este año, una cifra récord que no se veía desde principios de los años 70. Todavía es pronto para saber cómo afectará este nuevo fracaso al lanzador Vega y a los plazos de introducción de las versiones pesadas Vega C y Vega E, pero sin duda la actual racha de fallos es inaceptable para un cohete que, pese a sus prestaciones, no es precisamente barato (unos 37 millones de dólares por lanzamiento para una capacidad de carga de 1,96 toneladas en LEO).




Aunque se publicita como «lanzador europeo», no olvidemos que el Vega es principalmente un cohete italiano que tiene a la empresa Avio como contratista principal. Sin embargo, precisamente la cuarta etapa líquida AVUM (Altitude and Vernier Upper Module) está fabricada por Airbus Defence and Space. AVUM tiene unas dimensiones de 2,18 x 2,04 metros y su masa en seco es de 688 kg. Emplea 577 kg de combustibles hipergólicos (196 kg de UDMH y 381 kg de tetraóxido de dinitrógeno) distribuidos en cuatro tanques. La etapa emplea un motor ucraniano RD-869 (también conocido como RD-843) diseñado por la empresa KB Yuzhnoe. Este motor se puede encender hasta cinco veces (con una duración total de 613 segundos) y tiene un empuje de 2,45 kN y un Isp de 315,2 segundos. Como complemento, hay dos conjuntos de tres propulsores de hidrazina de 240 N de empuje que se usan para orientar todo el conjunto. La empresa belga SABCA es la encargada de la integración del sistema de propulsión. La aviónica del lanzador se encuentra precisamente en la etapa AVUM, así que todavía no se puede saber si se ha tratado de un fallo de la etapa o del sistema de control del vehículo. La etapa está cubierta en la parte superior con el adaptador de la carga útil, fabricado en España, sobre el que se coloca en algunas misiones, como era este caso, el adaptador VESPA para poder lanzar dos satélites al mismo tiempo. La próxima versión del Vega, el Vega-C, usará una cuarta etapa AVUM+ mejorada con 740 kg de propelentes.






El satélite SEOSAT (Spanish Earth Observation SATellite), bautizado como Ingenio, era el primer satélite español de observación de la Tierra. Se trataba de un satélite de 840 kg (749 kg en seco) construido por Airbus Defence and Space usando la plataforma AstroSat-250 para CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial) de España y la Agencia Espacial Europea (ESA). Los objetivos principales de Ingenio eran, por un lado, proporcionar imágenes ópticas de la Tierra a usuarios públicos y privados, contribuyendo de esta forma al programa Copernicus de la ESA, y, por otro lado, capacitar a la industria española para liderar misiones espaciales completas. Ingenio contaba con la cámara en blanco y negro PAN (Panchromatic Imager), con una resolución máxima de 2,5 metros, y la cámara multiespectral MAN (Multispectral Imager) para el visible e infrarrojo, con una resolución máxima de 10 metros. Ingenio tenía dos cámaras idénticas de tipo Korsch, de 3 espejos —con 25 centímetros de apertura óptica y una distancia focal de 3,57 metros— construidas por la empresa SENER. También iba equipado con el sensor solar Sensosol, desarrollado por la Universidad de Sevilla y la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) con el objetivo de ayudar a la correcta orientación del satélite.



Ingenio hubiera estado situado en una órbita polar heliosíncrona de 668 kilómetros de altura y su vida útil se estimaba en siete años. Desde esa órbita, las cámaras cubrirían la superficie con un ancho de 55 kilómetros, lo que hubiera permitido sobrevolar la misma zona cada 30 días y cubrir todo el territorio español cada dos meses. El centro de control primario de la misión está situado en la estación del INTA de Torrejón de Ardoz y el de respaldo en la estación del INTA de Maspalomas (Gran Canaria), mientras que la estación polar de Svalvard se hubiera usado para garantizar la velocidad de bajada máxima de datos (la velocidad nominal estaba prevista en 280 Mbps en banda X). Ingenio, junto con el satélite español SEOSAR-Paz lanzado en 2018, formaba parte del Programa Nacional de Observación de la Tierra por Satélite (PNOTS). CDTI, del Ministerio de Ciencia e Innovación, ha financiado el satélite, que tenía un coste de 200 millones de euros aproximadamente. El lanzamiento estaba originalmente previsto para 2016, pero fue retrasado a marzo de 2020 por culpa, entre otros factores, del accidente del Vega en la misión VV15. La pandemia de coronavirus obligó a retrasarlo otra vez hasta noviembre de este año.


El otro satélite que se perdió en la misión era el francés TARANIS (Tool for the Analysis of RAdiation from lightNIng and Sprites), de la agencia espacial francesa CNES. TARANIS, de 175 kg, debía estudiar la relación entre la magnetosfera, la ionosfera y la atmósfera, además de estudiar los rayos, relámpagos y los misteriosos duendes y elfos (sprites y elves). TARANIS ha sido construido por el CNES usando la plataforma Myriade de 200 kg y su vida útl se estimaba en 4 años.

Aunque la misión VV17 iba a durar 1 hora y 42 minutos, SEOSAT-Ingenio debía separarse del adaptador VESPA (Vega Secondary Payload Adaptor) 54 minutos tras el despegue después de dos encendidos de la etapa AVUM, mientras que TARANIS debía haber sido desplegado tras la cuarta ignición de la etapa superior. Lamentablemente, como hemos visto, la etapa AVUM no logró finalizar el primer encendido. Para la industria española la pérdida de Ingenio es un golpe muy duro, pero también lo es para Arianespace, que sigue apostando por el Vega y sus versiones pesadas como uno de los lanzadores europeos del futuro junto con el Ariane 6.
Actualización: el análisis preliminar parece indicar que la etapa AVUM perdió el control y comenzó a dar tumbos poco después de la ignición por culpa de unos «cables mal colocados». Altos cargos de Arianespace han concluido por tanto que se trata de un simple «error humano» y no un «fallo de diseño». Más allá de que habrá que esperar a la investigación pertinente, llamar a esto «error humano» no es aceptable. Para eso están los controles de calidad. Y si no que se lo digan a Khrúnichev, cuyo lanzador estrella Protón sufrió una cadena de fallos por «errores humanos» pese a tener un diseño más que consolidado. El resultado final es el mismo.









¿Se estará considerando la hipótesis del sabotaje? ¿Un error de conexión del cableado cuando se supone que el control de calidad estaría reforzadísimo tras el fallo de la misión VV15 que provocó la pérdida del FalconEye-1?
No quiero pensar en la frustración de los ingenieros que han participado en el proyecto. No conocía este proyecto, y me parece realmente interesante de cara a la Ciencia. El espacio, es difícil. Y lo importante es, tal como hace Musk, aprender de los errores. Lamentarse es inútil.
Como aspecto positivo, me recuerda este proyecto que España, Europa, está promoviendo proyectos científicos de alto rango.
Lo siento mucho. Pero estoy convencido de que existe mucha tecnología aprendida que nos servirá para futuros proyectos.
En resumen: un satélite de desarrollo español no logra ser trasladado a su lugar de funcionamiento porque el transportista francés tiene un fallo en el vehículo y todo ello nos pilla sin seguro. Doscientos y pico millones de euros invertidos en la triste experiencia. Digo invertidos porque en el proceso se habrán generado conocimiento, experiencia y no se si dispositivos, patentes y otros elementos de gran valor, supongo. Catalogarlo de cagada…bueno pues una cagada de 250 kilos. Hay muchos tipos de cagada. Para adquirir un poco de perspectiva sobre la femera de las vanidades propongo, no por desviar la atención sobre esta cagada en concreto sino por contextualizar la magnitud de la misma, compararla con una cagada a otra escala, unos 4000 kilos. Me refiero a la cagada del submarino español S-80, con el que desde comienzos de siglo estamos acojonando (de risa) a todas las potencias navales del planeta. Con un director de proyecto y de empresa astillera que decía ser ingeniero naval y al parecer no tenía ni carrera universitaria, un submarino que no podía flotar con la batería que tenía que sustentar, un muelle portuario en el que no cabía el prototipo corregido y extraño prodigio de proyecto al que ningún gobierno ( de todos los signos) ha tenido valor de cortar o solucionar porque ya hay que sacarlo «por ojone» no enmendalla. Ningún partido político hace sangre con esa cagada porque todos la han sustentado. Ningún sindicato habla de esa cagada porque supone empleo en su astillero cartagenero. Iban 4000 millones de euros en 2018 y creo que sigue subiendo porque asqueado dejé de leer sobre ello, lo mismo ya alguien ha dicho basta y no se sigue con esa vergonzante cagada. Lo mismo alguien argumenta que no es una cagada sino una tenaz lucha por desarrollar un proyecto frente a las dificultades de todo proceso creativo. Volviendo al tema: que las cagadas no nos pillan de nuevas, quizá el notición habría sido que todo hubiese salido fetén.
Siendo hoy 23 de Noviembre: ¡¿Quién va a leer este comentario?!, pero como el verdadero sentido de la vida es disfrutar y divertirse (entre otras cuestiones menores) y hacer disfrutar a los demás, lo envío porque recién acabo de ver un artículo muy relacionado con el tema de esta entrada. Que lo disfruten!!… (si alguien lo ve).
Algo parecido, relacionado con esta entrada, le pasó a Trinidad y Tobago.
https://www.elmundotoday.com/2020/11/trinidad-y-tobago-estrena-su-programa-especial-tras-encontrar-un-satelite-perdido-de-origen-desconocido-en-una-de-sus-playas/