Finaliza la primera misión de la nave Starliner

Por Daniel Marín, el 22 diciembre, 2019. Categoría(s): Astronáutica • Comercial • ISS • NASA ✎ 130

Finalmente, Boeing y la NASA lograron salvar los muebles tras el regreso con éxito de la primera cápsula Starliner a pesar de que no haya podido acoplarse con la Estación Espacial Internacional (ISS). La cápsula Starliner de la misión OFT (Orbital Flight Test), o SV3, aterrizó el 22 de diciembre de 2019 a las 12:58 UTC —un minuto más tarde de lo previsto— en el polígono de White Sands (Nuevo México), muy cerca de la pista usada por el transbordador espacial en 1982. La misión había durado 49 horas y 21 minutos (33 órbitas). Por primera vez, una cápsula orbital estadounidense descendía sobre tierra firme en vez de sobre el océano (la cápsula New Shepard de Blue Origin también aterriza sobre suelo estadounidense y ha superado la barrera del espacio en varias ocasiones, pero no es un vehículo orbital).

La cápsula tras el aterrizaje en White Sands (NASA).

La misión OFT termina así con un sabor agridulce. Es cierto que la nave ha funcionado correctamente y ha demostrado ser un vehículo aparentemente seguro en el que seres humanos pueden viajar al espacio y regresar sanos y salvos. Sin embargo, uno de los objetivos principales de la misión no se pudo llevar a cabo: la aproximación y acoplamiento con la ISS. El motivo fue un fallo de software que causó que el reloj interno de la cápsula no estuviese sincronizado con el del cohete Atlas V durante el lanzamiento y sufriese un retraso de once horas (!?). Esto provocó que la nave no supiese en qué momento de la misión se encontraba y, creyendo que debía mantener la orientación del vehículo de cara al primer encendido orbital, gastó un 25% más de combustible del esperado. Por si fuera poco, varios de los 28 propulsores del módulo de servicio superaron su vida útil durante el incidente (uno de ellos no pudo activarse antes de la reentrada).

La cápsula desciende sobre White Sands (NASA).
Precisión del descenso (NASA).

La Starliner había despegado desde la rampa SLC-41 de Cabo Cañaveral el 20 de diciembre a las 11:36 UTC mediante un Atlas V N22. A bordo no viajaba ningún astronauta, pero sí un maniquí apodado Rosie the Rocketeer y todo tipo de objetos, incluido un muñeco de Snoopy, así como regalos de navidad para la tripulación de la ISS y víveres. Puesto que el cohete Atlas V había situado a la Starliner en una trayectoria casi suborbital con un perigeo de tan solo 71 kilómetros, la cápsula estuvo a punto de reentrar cerca de Australia, pero finalmente el control de la misión de Boeing logró elevar la órbita de la cápsula usando la red de satélites geoestacionarios TDRS para comunicarse. Una vez en una órbita segura, el control de la misión decidió hacer regresar la sonda dos días más tarde. Aunque la misión debía durar ocho días, sin acoplamiento a la ISS no tenía sentido prolongarla más.

Separación de la cápsula Starliner de la segunda etapa Centaur (ULA).
Trayectoria de reentrada principal (abajo) y alternativa (arriba) (Marco Langbroek / @Marco_Langbroek).

El sábado la cápsula se comunicó con la estación espacial a distancia y se simuló la maniobra de aproximación a la ISS, así como la crítica maniobra de aborto de esta última. La nave empleó su sistema electro-óptico VESTA (Vision-based Electro-optical Sensor Tracking Assembly) para calcular su posición, siempre con apoyo del sistema GPS, y se probó el sistema de acoplamiento, andrógino que fue desplegado y plegado en varias ocasiones. El domingo el control de la misión logró activar 27 de los 28 propulsores RCS del módulo de servicio de la nave. A las 12:23 UTC la Starliner encendió cuatro motores OMAC de su módulo de servicio durante 55 segundos para regresar a la Tierra. Cinco minutos más tarde, el módulo de servicio se separó de la cápsula. Durante la reentrada, la cápsula empleó doce propulsores hipergólicos RCS para controlar la posición de su centro de gravedad con respecto a la trayectoria y reducir así las fuerzas g dentro de la misma.

Secuencia de descenso y aterrizaje de la Starliner (Boeing).
El maniquí Rosie (Boeing).

A diez kilómetros de altura se separó el escudo térmico superior y se desplegaron dos paracaídas pilotos, que ayudaron a estabilizar el vehículo. Luego se desplegaron dos paracaídas que sirvieron para sacar los tres paracaídas principales. Poco después. el asa de los paracaídas se colocó en posición vertical para permitir que la cápsula descendiese sin estar inclinada. El escudo térmico principal se separó un kilómetro de altura y, a continuación, se inflaron los seis airbags en la base de la cápsula. Minutos más tarde el vehículo aterrizaba sin problemas a una velocidad de 31 km/h. La cápsula se veía casi intacta, algo que no es casualidad, ya que ha sido diseñada para ser reutilizada hasta diez veces. Por eso emplea un escudo térmico parecido al que usaba el transbordador espacial. Tras el vuelo, Boeing ha anunciado que la cápsula SV3 será bautizada como Calypso. Calipso era en la mitología griega la hija del titán Atlas y, recordemos, la Starliner se lanza mediante el cohete Atlas. Además era el nombre del famoso barco del investigador francés Jacques Cousteau. Esta cápsula volverá al espacio para realizar la primera misión «rutinaria» a la ISS con cuatro astronautas (Sunita Williams, Josh Cassada y otras dos personas).

El equipo de rescate observa el aterrizaje (NASA).
La cápsula tras el aterrizaje (NASA).

Nombres aparte, tras la misión OFT se da la paradoja de que los Estados Unidos disponen de dos naves espaciales tripuladas y operativas al mismo tiempo —Crew Dragon y Starliner— por primera vez en su historia, pero, ninguna de las dos ha demostrado todavía su capacidad para llevar seres humanos al espacio (por si alguien se lo pregunta, no es la primera vez que esto ocurre: la URSS llegó a tener tres vehículos tripulados operativos al mismo tiempo —Soyuz, TKS/VA y Burán—, aunque solo viajaron cosmonautas a bordo de la Soyuz). Aparentemente, la NASA se ha mostrado partidaria de que la siguiente misión de la Starliner sea tripulada, pero habrá que esperar al informe final de la misión. No olvidemos que el contrato firmado entre Boeing y la NASA obligaba a Boeing a demostrar el acoplamiento con la ISS antes de llevar a cabo la misión tripulada CFT con los astronautas Chris Ferguson, Mike Fincke y Nicole Mann. Pero también es cierto que es la NASA quien tiene la última palabra en este asunto y hay mucha prisa por poner en servicio las nuevas naves tripuladas.

Momento de la separación del escudo térmico (NASA).
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Parte del equipo de rescate alrededor de la cápsula (NASA).

Mención aparte merece el tratamiento de la información de la misión en las ruedas de prensa conjuntas de la NASA y Boeing, que ha sido ciertamente deficiente y no se ha dado —o se ha tardado en dar— información clave para entender qué estaba pasando (por ejemplo, tras el fallo del despegue, Boeing simplemente indicó que la nave estaba en una «órbita estable», una expresión que no significa nada si no se ofrecen detalles de la altura del perigeo y el apogeo). Esperemos que este aspecto, entre otros, mejore en la siguiente misión.

Lanzamiento de la Starliner OFT (NASA).



130 Comentarios

  1. El problema es economico todos quieren ganar dinero y lo mas pronto posible, una empresa publica no puede ni debe ganar dinero sobre todo si estamos hablando de investigacion, por tanto pagar para que el trabajo lo haga uno que quiere sacarle beneficios requiere que algo se ahorre tanto en materiales como en seguridad, personalmente creo que nasa no deberia renunciar a sus principios de exploracion y desarrollo, pero hay comisiones y negocios de por medio impensables para el profano en la materia, la competencia en estos casos no se asta que punto puede ser buena

  2. Bueno, para eso son los test. De todas formas debemos agradecer los tiempos que corren, ya que no debemos esperar una futura Perestroika para enterarnos de la verdad. Solamente debemos exigir que gasten un poco más contratando profesionales de marketing y RR.HH., porque cuando se acotan los costos pasan estas cosas…

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Por Daniel Marín, publicado el 22 diciembre, 2019
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