Salyut 7: una película de acción espacial

En el reducido género de películas dedicadas a la historia de la astronáutica podemos identificar dos tipos. Uno es el de las producciones que intentan ser fieles a la realidad, aunque con las simplificaciones y dramatizaciones obvias del lenguaje cinematográfico. En esta primera categoría podemos incluir Apolo 13, Elegidos para la gloriaGagarin: el primero en el espacio El tiempo de los primeros. El segundo tipo son aquellas películas donde priman los aspectos de ficción sobre la realidad y, de hecho, el resultado final poco tiene que ver con lo que ocurrió originalmente. Aquí podemos meter a Salyut 7 (2017), una película rusa dirigida por Klim Shipenko distribuida en España con el nombre Salyut 7: Héroes en el espacio. No les voy a engañar. Cuando vi el tráiler de Salyut 7 me ilusioné muchísimo pensando que iba a ser una producción del estilo de Gagarin o El tiempo de los primeros. Por fin íbamos a ver una producción con las estaciones espaciales Salyut como protagonista. Lamentablemente, el resultado dista mucho de lo esperado. No es exactamente malo, sino digamos, «diferente».

El cartel ya pinta mal desde el punto de vista del respeto a la historia (Telekanal Rossiya).

El programa Salyut/Almaz tuvo momentos dramáticos y tensos, pero la mayoría de misiones fueron bastante «aburridas» para llevarlas al cine. No así la Soyuz T-13. En junio de 1985 Vladímir Dzhanibékov y Víktor Savinij resucitaron la Salyut 7 (DOS-6) después de que el centro de control de vuelos (TsUP) hubiese perdido el control del vehículo. La misión de la Soyuz T-13 fue un hito de la cosmonáutica y tuvo sus momentos peliagudos. A veces se la denomina el «Apolo 13 soviético», aunque realmente la vida de la tripulación nunca estuvo realmente en peligro y sería más lógico compararla con la misión estadounidense Skylab 2. Pero, en todo caso, es una buena historia que merece la pena ser contada. ¿Y qué tal lo ha hecho Salyut 7?

La Salyut 7 de la película (Telekanal Rossiya).
La Salyut 7 real vista desde la Soyuz T-13 con la T-14 acoplada (Telekanal Rossiya).

Bien, empecemos por lo positivo. La fotografía y los efectos digitales son impecables y la película transmite fielmente lo que es estar en órbita en condiciones de microgravedad. Algunas escenas de actividades extravehiculares o el lanzamiento de la Soyuz son memorables por su belleza. Los vehículos están muy bien simulados y, en general, los detalles son acordes con la realidad, aunque con matices. La estación Salyut 7 de la película está muy lograda, especialmente el exterior. El interior de la estación es bastante parecido al vehículo real, aunque no aparece el voluminoso telescopio de rayos X que ocupaba buena parte del volumen útil. La recreación de la Soyuz también es correcta. El exterior de la nave es muy realista, con la salvedad del módulo de propulsión (PAO), que por motivos desconocidos no se corresponde con el de una Soyuz T, sino que es similar al de una Soyuz 7K-T más antigua (probablemente hayan usado como referencia el de la Soyuz 19). El interior de la nave guarda cierto aire de fidelidad con el vehículo real —sobre todo la parte del sistema de acoplamiento, los mandos y el periscopio—, pero aquí hay más libertad creativa, especialmente en lo referente al panel de control. Los trajes espaciales, tanto los Sokol-KV2 intravehiculares como las escafandras Orlán-DM, son idénticos a los reales.

Las escafandras Orlán-DM de la película son iguales a las reales (Telekanal Rossiya).
Dzhanibékov (izquierda) y Víktor Savinij, los verdaderos tripulantes de la Soyuz T-13.

En cuanto a la historia, para saber cómo de fiel es la película primero debemos repasar someramente los hitos de la misión Soyuz T-13. Para empezar, es cierto que se retiró el tercer sillón de la Soyuz con el fin de llevar carga y víveres adicionales. El código radio de la misión —call sign en inglés o pozivnoy en ruso— de la Soyuz T-13 también era «Pamir». La Soyuz T-13 (11F732 Nº19L) se acopló de forma manual con la Salyut 7 sin usar el sistema de aproximación Iglá, motivo por el cual se desmontó la antena de este sistema en la Soyuz (este detalle no aparece en la película), pero obviamente la estación no giraba tan rápido como en el cine (en ese caso habría sido imposible una maniobra de acoplamiento). En realidad la Soyuz T-13 se acercó a la Salyut con Dzhanibékov situado en el asiento central a los mandos de la nave mientras Savinij le transmitía datos sobre la distancia al objetivo usando un láser manual LPR-1 —un LIDAR— que apuntaba a través de la ventanilla frontal del módulo orbital (BO). La estación giraba muy lentamente y para Dzhanibékov, un curtido cosmonauta, el acoplamiento no fue problema a pesar de no disponer de los datos del radar Iglá. Fue la primera vez en la historia de la cosmonáutica que una nave se acoplaba con una estación «muerta». Pero lo hicieron, por supuesto, tras la preceptiva autorización del TsUP —el centro de control de vuelos— y no por su cuenta y riesgo como aparece en el film.

La Soyuz T-13 con el PAO de la Soyuz 19 intenta acoplarse a la Salyut 7 en plan Fast and Furious (Telekanal Rossiya).
Así vio la tripulación de la Soyuz T-13 a la Salyut 7 antes del acoplamiento. Como vemos, falta un par de paneles solares complementarios que sí aparecen en la película y que serían colocados por Dzhanibékov y Savinij unos meses más tarde.

Dzhanibékov y Savinij pasaron al segmento intermedio de la estación —que funcionaba al mismo tiempo como esclusa para paseos espaciales—y, tras verificar que la presión en el compartimento principal era correcta, accedieron a su interior. Los dos cosmonautas encontraron una estación congelada y a oscuras. Usando linternas y máscaras para protegerse del humo comprobaron que no había señal de un incendio —una de las posibilidades que se había esgrimido para explicar la pérdida de control— y se dedicaron a verificar que los sistemas estaban en orden. La estación no disponía de energía eléctrica porque los paneles no apuntaban al Sol, así que la pareja tuvo que trabajar en el interior de la Salyut con ropa de abrigo y gorros que se habían traído de sus propias casas. Por la «noche» dormían en la Soyuz. Usando los motores de la Soyuz para apuntar la estación hacia el Sol, el 10 de junio la Salyut 7 volvió a la vida después de retirar dos baterías defectuosas.

Savinij y Dzhanibékov en el interior de la Salyut 7 con ropa de abrigo.
Savinij en la esclusa de la Salyut 7.

Pero no sería hasta el 16 de junio cuando la Salyut 7 se declaró oficialmente salvada después de que lograsen descongelar el agua del sistema Rodnik. Para el 19 de junio la temperatura en el interior de la Salyut 7 había alcanzado los 15 ºC y los cosmonautas comenzaron a dormir dentro de la estación. El 23 de junio se acopló con la estación la nave de carga Progress 24, con víveres y equipos de reserva para sustituir a los averiados. A partir de ese momento podemos decir que se recuperó la normalidad en las operaciones de la Salyut 7. El 18 de septiembre se acoplaría la Soyuz T-14 con Vladímir Vasyutin, Gueorgui Grechko y Alexánder Vólkov. Dzhanibékov regresó el 26 de septiembre en la T-13 junto con Gueorgui Grechko, mientras que Savinij volvería el 21 de noviembre en la T-14 con Vasyutin y Vólkov. El regreso de la T-14 tuvo que ser adelantado por culpa del súbito empeoramiento de la enfermedad de Vasyutin, quien sufría de la próstata.

Savinij y Dhznibékov con la tripulación de la Soyuz T-14 en la Salyut 7.

¿Y qué hay de todo esto en la película? El acoplamiento y la entrada a la estación que se muestran son muy exagerados. Como ya hemos comentado, la Salyut 7 nunca giró tan rápidamente. Tampoco se inundó de agua cuando comenzó a descongelarse (aunque sí es cierto que se condensó humedad sobre los paneles y las ventanillas estaban cubiertas de escarcha). Pero bueno, son exageraciones que podemos tolerar por mor del dramatismo. El problema es que a partir de aquí la película va cuesta abajo en cuestión de realismo. Me da la impresión de que alguien leyó el guion original y dijo, «esto no es lo suficientemente entretenido». Así que procedieron a inventarse todo tipo de incidentes. «¿Por qué no añadimos algo en plan Gravity», seguro que dijo algún productor. Y dicho y hecho. En la película aparece un incidente en el que a una cosmonauta —que intenta imitar a Svetlana Savítskaya— se le perfora la escafandra durante un experimento de soldadura (el experimento existió realmente, pero no así la perforación del traje). Luego vemos una lluvia de meteoros —¿o es chatarra espacial?— que daña la Salyut, una lluvia de objetos que, huelga decir, nunca sucedió. Luego vemos a los astronautas realizando varios paseos espaciales de emergencia para salvar la estación —aparentemente sin proceso de descompresión—, cuando en realidad Dhanibékov y Savinij solo llevaron a cabo una actividad extravehicular en agosto para añadir más paneles solares una vez normalizada la situación. ¿Que todavía el resultado final no es emocionante? Pues nada, añadamos también un incendio gravísimo y una descompresión explosiva, dos sucesos que habrían matado a los cosmonautas en la vida real (aquí me imagino que se inspiraron en los incidentes que tuvieron lugar en la Mir una década más tarde).

La Salyut 7 de la película (Telekanal Rossiya).
Acoplándose con la estación por las buenas (Telekanal Rossiya).

¿Te sigue pareciendo soso? Tranquilo, que hay más. Vamos a dejar quemado y malherido a uno de los cosmonautas y luego estropeamos la Soyuz para que los tripulantes no puedan volver a la Tierra juntos y tengan que decidir quién de los dos muere en el espacio. Y, ya que estamos, elevemos la apuesta y vayamos a por todas. Digamos que los estadounidenses van a lanzar el Challenger para secuestrar la Salyut 7 (!) y llevársela en su bodega de carga. Algo que, además de ser técnicamente complejo, habría sido un casus belli en plena Guerra Fría. Y, por qué no, lancemos de verdad al Challenger para que se acerque hasta la estación (!!). Es de suponer que esta historia —totalmente falsa— del Challenger está basada en un documental de Roscosmos de hace unos años donde se defendía una tesis similar, pero no deja de ser un despropósito. A su vez este mito parece remontarse a una propuesta real que hizo Reagan al Kremlin para realizar una misión de rescate conjunta a la Salyut 7 usando un transbordador, una propuesta que fue rechazada por las autoridades soviéticas.

Because why not… Challenger! (Telekanal Rossiya).

Alucinante, ¿no? Pero para mí lo peor es la mala imagen de los cosmonautas que transmite la película. El comandante es un gañán antisocial que desobedece sistemáticamente las órdenes del TsUP, insulta a su compañero y se dedica a beber vodka y a fumar —sí, fumar en el espacio—, perpetuando así el tópico del «cosmonauta borracho» que todo el mundo conoce cortesía de Hollywood, aunque en este caso los culpables del desaguisado son rusos. Y mejor no hablemos de las… ¿alucinaciones?… que sufre y que le hacen ver «ángeles» en el espacio (WTF?). El director del TsUP —inspirado quizá en la figura del cosmonauta Valeri Ryumin— es otro gañán irresponsable que no sabe lo que hace y se limita a chillar y a sufrir ataques de ira mientras ignora los consejos de sus incompetentes subordinados. Los personajes se adaptan bien al prototipo de antihéroe —hombres rudos y trabajadores, pero resignados, abatidos y atormentados— tan común en las películas rusas. Pero creo que en este caso el guion es una falta de respeto a Dzhanibékov y Savinij y, por extensión, al cuerpo de cosmonautas. Quizá por eso —y por el resto de locuras— los protagonistas de la película se llaman Fyódorov y Alyojin en vez de Dzhanibékov y Savinij.

La verdadera Salyut 7 con la Soyuz T-14 acoplada.

En definitiva Salyut 7 es a la historia de la cosmonáutica lo que el Ecce Homo de Borja a la restauración de obras de arte. Curiosamente, la película parece haber gustado mucho. Yo no me he podido abstraer del destrozo a la historia original, pero reconozco que es entretenida y visualmente muy impactante. Ha logrado acercar al gran público un episodio de la cosmonáutica que no creía que fuese tan desconocido y, en un océano de producciones intrascendentes de superhérores hollywoodienses, es un soplo de aire fresco. Evidentemente el error ha sido presentar la historia como «basada en hechos reales» cuando lo único real es el nombre de la película y poco más.

«El camarada comandante pide a la Comisión Estatal que, por favor, no hagan una película sobre nosotros sin un mínimo de rigor».


79 Comentarios

  1. Justo cuando Daniel publicó su post, el blr de la película estaba en camino. A la vista del análisis, ya me temía ver una especie de Bruce Willis soviético y saltos en el espacio.

    La historia toma unos hechos reales con mucha manga ancha y se construye un argumento que prioriza la acción. Sabiendo esto de antemano te evitas sorpresas desagradables. Y una vez que te pones a ello, da la impresión de que la cosa no es tan grave, los personajes son obra del guionista, pero la Salyut 7 y la Soyuz están muy bien recreadas. Aparte de los hechos exagerados e inventados para dar más emoción, no hay cosas que resulten discordantes con lo que es la navegación espacial y la vida en una estación.

    Yo esperaba que las escenas de los paseos espaciales fuesen apañadas, dada la tecnología con la que se cuenta hoy en día, pero la verdad es que el resultado me ha sorprendido muy favorablemente, especialmente en la primera escena de la película, con Vladimir y Svetlana en el exterior de la Salyut 7, me pareció impresionante. Por cierto, que está basada en la misión de S. Savitskaya en 1984, en la que realizó una EVA en la que realizó soldaduras de metal.

    La dirección es más que correcta, es muy entretenida, y la música es muy buena, por lo que ‘Salyut 7’ se ve muy bien. Yo recomiendo verla en HD si es posible. En cuanto a exactitud, evidentemente ‘Apollo 13 ‘ se ciñe más a los hechos, pero ésta sería más fiel que ‘Space Cowboys’.

  2. Veo que aquí se menciona el contexto político
    del momento en el se hace la película. A la hora de enjuiciar ‘Salyut 7’ he dejado de lado conscientemente el contexto de la Rusia actual. No se me escapa que este filme aporta una visión amable de la URSS de 1985, en la línea de la nostalgia hacia el pasado soviético que se da en este momento en Rusia. Eso se aprecia, pero yo he comentado la película ciñéndome al aspecto artistico.

  3. La película la encontré muy buena, aún así yo le quitaría la escena de las rusas desnudas para hacerla para todo publico y no con guía parental

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Por Daniel Marín
Publicado el ⌚ 25 junio, 2018
Categoría(s): ✓ Astronáutica • Cine • Historias de la Cosmonáutica