Dragonfly, un drone explorando Titán

Cuando hablamos de Titán es inevitable pensar en sus fascinantes lagos y mares de metano. De hecho, las propuestas más llamativas de misiones para explorar este satélite consisten en barcos, submarinos o artilugios capaces de flotar en sus mares. Pero Titán no solo tiene lagos. De hecho, la mayor parte de la superficie está seca, especialmente las latitudes ecuatoriales y medias. Y hay otro problema. Entre 2020 y 2030 llega el invierno en el hemisferio norte de Titán, por lo que enviar una sonda a los grandes mares del polo norte no resulta tan atractivo. Y, aunque evidentemente podemos explorar los lagos titánicos de noche, hay que tener en cuenta que tampoco será posible una comunicación directa entre la Tierra y Titán. O sea, sería necesario un orbitador para transmitir los datos.

Misión Dragonfly (APL/Michael Carroll).
Misión Dragonfly (APL/Michael Carroll).

Pero hay otra opción. Volar por Titán. La mayor luna de Saturno tiene la segunda atmósfera más densa de un mundo con superficie sólida en el sistema solar después de Venus y su gravedad es solamente un 14% de la terrestre (1,35 m/s2). Es decir, condiciones idóneas para volar. Por este motivo también se han propuesto globos aerostáticos o aviones para estudiar este mundo. Pero queda otra posibilidad, que es usar aeronaves con hélices como drones. En esto consiste precisamente la propuesta Dragonfly.

Este tipo de vehículos presenta una enorme ventaja sobre  globos y aviones, ya que es capaz de aterrizar a voluntad para analizar la composición de los materiales superficiales. Además, un drone en Titán requiere 38 veces menos potencia para volar que en la Tierra, una ventaja que se traduce en un menor consumo energético. Y es que la energía es un factor principal a tener en cuenta en una misión a Titán. El Sol está demasiado lejos y la atmósfera de Titán es demasiado opaca como para que la energía solar sea una opción viable. Y el empleo de baterías limita la duración de la misión a pocas horas o días.

Consecuentemente Dragonfly usará un generador de radioisótopos de plutonio tipo MMRTG similar al de Curiosity. La sonda pasaría la mayor parte del tiempo en la superficie analizando el entorno, permitiendo que se recarguen las baterías para levantar el vuelo cada cierto tiempo. Con las baterías recargadas la sonda podría volar varias horas durante cada día de Titán (unas 16 horas). Dragonfly dispondría de ocho rotores separados en parejas de dos.

Zonas de interés que podría estudiar Dragonfly (NASA).
Zonas de interés que podría estudiar Dragonfly. La región de Xanadú es donde aterrizó la sonda Huygens (NASA).

Su misión principal sería identificar la naturaleza de las principales regiones de Titán. Porque, aunque parezca mentira, desconocemos de qué está formada la mayor parte de la superficie de esta luna. Sabemos que las latitudes ecuatoriales están cubiertas por los mayores campos de dunas del sistema solar. Estas dunas están compuestas no por arena como en Marte o en la Tierra, sino por todo tipo de hidrocarburos, pero su naturaleza exacta es un misterio. Además de lagos de metano y dunas, en Titán hay posibles criovolcanes, cráteres de impacto y otras estructuras que debemos estudiar si queremos comprender este apasionante mundo. Dragonfly podría estudiar varios de estos terrenos de una tacada.

Dragonfly es obviamente una simple propuesta. Y lo tiene muy difícil para ser aprobada. Con suerte la NASA podría seleccionar en 2019 una misión de tipo New Frontiers para explorar Titán y Encélado, así que es prácticamente imposible que Dragonfly, una misión limitada a Titán, pueda salir adelante. Pero si dejamos volar la imaginación está claro que sería una misión apasionante, y eso que no podrá sobrevolar los misteriosos mares del polo norte.

Referencias:

  • https://www.hou.usra.edu/meetings/lpsc2017/pdf/1958.pdf
  • http://www.space.com/36598-dragonfly-quadcopter-saturn-moon-titan-explorer.html


Por Daniel Marín
Publicado el ⌚ 18 mayo, 2017
Categoría(s): ✓ Astronáutica • Sistema Solar • Titán