Telescopios gigantes: ¿el futuro de la NASA?

A la espera (aún) de que Obama decida de una vez qué hacer con la NASA, siguen apareciendo propuestas para utilizar el potencial científico del hardware del Programa Constellation. Hace ya mucho que conocimos la idea de lanzar un telescopio espacial con un espejo primario de 5 metros de diámetro usando el cohete gigante Ares V, además de sugerencias aún más descabelladas. Ahora hay quienes quieren emplear una de las propuestas más originales de la Comisión Augustine, el llamado “Camino Flexible”, para lanzar telescopios espaciales capaz de ver directamente planetas extrasolares, entre otras maravillas astronómicas (el documento se puede ver en la sección de pago de nasaspaceflight.com, pero para los que no tengan acceso hay un resumen disponible). La propuesta de Camino Flexible consiste en una serie de misiones tripuladas de la cápsula Orión a los puntos de Lagrange, viajes alrededor de la Luna, asteroides cercanos y, en el futuro, sobrevuelos de Marte (y sus lunas) y Venus.

Según este plan, los astronautas a bordo de la nave Orión se dedicarían a construir, mantener y reparar observatorios espaciales. Empezarían con un telescopio modesto, de “sólo” 3 metros (el Hubble tiene 2,5 m) en órbita baja (LEO). Después sería el turno de un “telescopio de observación terrestre” de 10 metros (vamos, como un satélite espía, pero a lo bestia) en órbita geoestacionaria (GEO), seguido de, agárrense, un telescopio de 20 metros situado en el punto de Lagrange L1 del sistema Tierra-Luna que trabajaría en el visible e infrarrojo cercano. También se podría poner en órbita un supertelescopio de rayos X con una superficie de 50 m2. Posteriormente se montaría en el punto L2 del sistema Tierra-Sol un telescopio de…¡30 metros! Vamos, que sería la Madre de Todos los Telescopios o, en inglés, HST (Holy Shit Telescope). ¡Podría obtener espectros de planetas similares a la Tierra sin problema alguno! Impresionante. Las fantasías de cualquier astrónomo hechas realidad.

¡Telescopios gigantes! (nasaspaceflight.com).

La ventaja de este concepto es que no se necesitaría un lanzador gigante como el Ares V (finiquitado por la Comisión Augustine), sino que podrían emplearse varios lanzamientos de un cohete más modesto (aunque no mucho más). Además, se daría un objetivo concreto al Camino Flexible y se dificultaría su cancelación por parte de una futura administracion. Está claro que viajar a los Puntos L1 o L2 no atraería la atención del público más que un eventual “viaje al perihelio de la Tierra”, pero si de lo que se trata es de construir super-Hubbles, la cosa cambia. Como ejemplo, la construcción del telescopio de observación terrestre en GEO se llevaría a cabo en una misión de la cápsula Orión de un mes y medio de duración y serían necesarias unas 20 EVAs. La cápsula Orión iría unida a un hábitat de espacio profundo y una etapa superior (probablemente derivada de la Centaur).

Concepto de versión de la Orión para el espacio profundo con un hábitat similar a los nodos de la ISS -brazo robot incluido- y una etapa Centaur (nasaspaceflight.com).

El problema es, al igual que el prácticamente difunto proyecto de base lunar, que se trata de crear un megaprograma científico ad hoc para justificar la existencia del programa espacial tripulado. Si bien es cierto que la ciencia que se obtendría con estos instrumentos sería simplemente revolucionaria, no es menos cierto que cada uno de estos telescopios costaría una buena fracción del presupuesto actual de la NASA, dinero al que habría que sumar el correspondiente al Programa Constellation propiamente dicho.

Por mi parte, estaría encantado de que esta idea se hiciese realidad: ya que no vamos a ver hombres en Marte en las próximas décadas, no me importaría que el programa espacial tripulado estadounidense se convirtiese en una excusa para poder observar exotierras o cuásares lejanos. Especialmente si tenemos en cuenta que las otras alternativas del Camino Flexible son el sobrevuelo de nuestro satélite o la visita a un asteroide cercano (el documento pone como ejemplo una misión al asteroide 1999 A10 de 155 días de duración) y en todo caso a partir de 2025, como muy pronto. Desgraciadamente algo me dice que estamos ante una idea sin mucho futuro. Ojalá me equivoque.

6 comentarios

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Ambros Ambros

Muy interesante. Puestos a especular creo que el “telescopio de observación terrestre” sería la propuesta con mas futuro (aunque sea poco).

Pensemos que un satélite en órbita geoestacionaria es invulnerable a todas las armas antisatélite actuales. Eso no sucede con todos los satélites militares en órbitas bajas. Seguro que mas de un militar esta soñando con eso. Y no olvidemos como influyeron los requisitos militares en el desarrollo de la lanzadera espacial.

DarkSapiens DarkSapiens

Wow, ojalá se hiciera esto realidad. ¿Con una contribución internacional en el presupuesto esto sería posible?

Yo creo que lo más importante del Flexible Path es lo que supondría la creación de una infraestructura, es decir, desarrollar la capacidad de ir a estos puntos del espacio de forma al menos tan “rutinaria” como cuando ahora se va a la órbita baja. A partir de aquí, proyectos como el SPS, o incluso la construcción de hábitats, se verían como algo mucho más cercano.

Veremos qué sucede en los próximos años.

Saludos!

Anonymous Anonymous

La verdad es que este nuevo plan resuelve de un plumazo todos los puntos débiles del programa constellation: objetivos claros y concretos, retorno científico superinteresante, bajo riesgo en las tecnologías necesarias y seguro que presupuesto más realista, etc.

Lo que no entiendo es porque dices que es una idea sin mucho futuro. Personalmente creo que es un plan totalmente plausible y mejor que el anterior.

Saludos

Daniel Marín Daniel Marín

Ambros: muy interesantes tus reflexiones sobre el telescopio de observación terrestre. Cuando leí este documento me dio la impresión de que este telescopio era una mera excusa para atraer el interés de otros sectores políticos.

DarkStar&Anónimo: amí me encanta la idea, pero veo complicado que se pueda acomodar al presupuesto de la NASA. Además, políicamente es muy difícil justificar el desarrollo de un Ares IV (u otro lanzador potente) sólo para poner telescopios en el espacio. Desgraciadamente, hay que recordar que la ciencia no es principal impulso del programa espacial tripulado. Pero como dije en el post, ojalá me equivoque!

Saludos.

DarkSapiens DarkSapiens

Sí… si el sector privado contribuyera en algunas partes (por ejemplo el desarrollo de depósitos de combustible en órbita), todo sería mejor aún.

Pero se necesita esta infraestructura aún inexistente…

Saludos.

xerman xerman

Parece claro que los sectores militar y civil deben alcanzar una suerte de “entente cordiale” para que se le otorgue el visto bueno a cualquier plan de desarrollo en la NASA.
El plan que se menciona en el artículo aparenta cumplir objetivos ansiados por estos dos estamentos, con la salvedad de que al final se tratará de una decisión política, una decisión Presidencial, que se superpone a las apetencias del estamento militar o de los científicos civiles; una decisión que se basará mas en el presupuesto y en el rédito político que en los propios objetivos que deberían motivarla.
Indiscutiblemente, este plan de desarrollo suena bien… ¿se tratará de una simple zanahoria?

Un saludo!

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