Entre 1971 y 1987, en plena Guerra Fría, Estados Unidos lanzó ocho satélites secretos para espiar a la Unión Soviética. A diferencia de los satélites espías que obtienen imágenes —bien sea en el espectro visible, como los KH-11, o mediante radar, como los ONYX—, se trataba de satélites dedicados a la interceptación de señales del enemigo, o sea, de tipo SIGINT (SIGnals INTelligence). Los detalles de estos satélites, conocidos con el nombre en código de Jumpseat («asiento plegable») han permanecido clasificados durante décadas. Hasta ayer, cuando la NRO (National Reconnaissance Office) decidió hacer público su aspecto y algunas de sus características, aunque muchos detalles siguen siendo secretos.

Los Jumpseat (o JUMPSEAT, porque los nombres en código de estos satélites se escriben oficialmente en mayúsculas) eran vehículos de unos 700 kg situados en órbitas elípticas de tipo Mólniya con un apogeo sobre el hemisferio norte. Estas órbitas les permitían escudriñar los radares de alerta temprana soviéticos y también los enlaces de comunicaciones de microondas. Los Jumpseat no fueron los primeros satélites lanzados por Estados Unidos capaces de espiar las señales del enemigo, pues en 1968 habían debutado los Canyon y en 1970 los Rhyolite. Pero los Canyon —que siguen clasificados— se dedicaban a interceptar las comunicaciones (COMINT) de las naciones rivales desde una órbita cuasigeoestacionaria con un periodo de 24 horas, mientras que los Rhyolite (luego denominados Aquacade) espiaban las señales desde la órbita geoestacionaria. Los Jumpseat, sin embargo, se dedicaban a espiar los dos tipos de señales desde órbitas elípticas (previamente, entre 1960 y 1962 también se lanzaron cinco satélites SIGINT Grab/Poppy, pero su diseño era muy rudimentario y estaban situados en órbita baja).


Sabíamos que los Jumpseat tenían como contratista principal a Hughes, por lo que seguramente su diseño se basaba en las plataformas HS-308 o HS-318, que se harían muy popular en los años 70 y 80 por ser la empleada en numerosos satélites civiles de comunicaciones geoestacionarios. Y, efectivamente, las fotos desclasificadas de los Jumpseat confirman las sospechas. Esta familia se caracterizaba por tener un bus cilíndrico en rotación cubierto por paneles solares sobre el cual se colocaba la carga útil —normalmente antenas— que giraban en sentido contrario, de tal forma que permanecían estáticas apuntando a la Tierra. Este extraño diseño permitía garantizar una gran estabilidad a los satélites con un mínimo gasto de propelentes —básicamente todo el satélite era un enorme giróscopo— al mismo tiempo que se podía aprovechar la mayor parte del volumen cilíndrico del interior de las cofias de los lanzadores, que en los años 60 era bastante limitado. La desventaja de este diseño es que solo se aprovechaba la mitad de los paneles solares en un momento dado, además de las penalizaciones sobre la carga útil que imponían la forma cilíndrica y la rotación del bus. La experiencia de Hughes en el satélite militar de comunicaciones geoestacionario TACSAT, lanzado en 1969, sería importante para el programa Jumpseat, aunque estos últimos serían más pequeños.


Los Jumseat disponían de un mástil con dos grandes antenas parabólicas. La principal, que se plegaba por los lados para permitir su inserción en la cofia, estaba dedicada a la adquisición de señales emitidas por la Unión Soviética. De 4 metros de diámetro, era más pequeña que la usada por los Canyon, que se cree llegaban a los 10 metros, pero hay que tener en cuenta que estos últimos satélites estaban situados más lejos, en la órbita geoestacionaria. Sobre la gran antena había otra parábola más pequeña, de 2,1 metros de diámetro, destinada a recibir y enviar datos a la Tierra. Además de estas antenas, los Jumpseat incluían sensores infrarrojos para detectar lanzamientos de misiles balísticos, complementando la labor de otros satélites dedicados exclusivamente a esta tarea.


De acuerdo con la NRO, el programa Jumpseat nació a partir del proyecto Earpop. El primer lanzamiento de un Jumpseat (misión 7701) tuvo lugar el 21 de marzo de 1971 desde la base de Vandenberg mediante un cohete Titán 33B. El último (misión 7708) fue lanzado el 12 de febrero de 1987 con un Titán 34B. El Jumpseat 2 (misión 7702) lanzado el 16 de febrero de 1972 no alcanzó la órbita por un fallo del lanzador, mientras que el del 24 de abril de 1981 (Jumpseat 6) quedó situado en una órbita incorrecta. A pesar de que se sabía que se habían lanzado ocho Jumpseat, no estaba clara la fecha de todos porque se confundían con los lanzamientos de los satélites Quasar (SDS), también construidos por Hughes con un diseño cilíndrico, pero que se dedicaban a retransmitir datos a la Tierra de otros satélites militares. El último Jumpseat fue desconectado en 2006, siendo sustituidos por los satélites Trumpet, el primero de los cuales despegó en mayo de 1994. Los Jumpseat supusieron un enorme desafío tecnológico para la época, pues aunque su diseño pueda no parecernos especialmente impresionante, recordemos que estamos hablando de unos satélites diseñados en los años 60 cuyo primer ejemplar fue puesto en órbita en 1971, cuando el programa Apolo todavía estaba en marcha. Si la tecnología de Jumpseat era avanzada para la época, solo podemos especular con la que se usa en los satélites SIGINT actuales, como los Orión.


Referencias:
- https://www.nro.gov/news-media-featured-stories/news-media-archive/News-Article/Article/4392223/declassifying-jumpseat-an-american-pioneer-in-space/
- https://www.nro.gov/news-media-featured-stories/news-media-archive/News-Article/Article/4392223/declassifying-jumpseat-an-american-pioneer-in-space/
- https://www.thespacereview.com/article/4096/1


tremendo ahora solo falta que china filtre el diseño de algun satelite clase orion 😁
fuera de bromas que tan efetivos son hoy estos satelites ya que con los avanzes de tecnologia de incriptacion veo dificil su uso exepto que sean usadios para espiar paises del tercer mundo ¡¡
Quiero que filtren fotos de los Orion, de esas que toman otros satélites.
Muy interesante, Daniel.
Será por motivos legales que no se hayan desclasificado hasta ahora… pero vamos, que esto parece rudimentario a estas alturas, no hay nada que merezca la pena ocultar.
Para mí, que nunca me he interesado por los equipos militares, me resulta llamativo la cantidad y variedad de satélites espías desde que se pudo poner algo en óirbita.
Es una muestra más de la ambición por dominar el mundo eliminando cualquier rival, que nos ha llevado a estar amenazados por las grandes potencias.
Espero que la nueva ola de cooperación de las potencias medias, que está empezando como reacción a la tiranía de Trump, contribuya a un mundo más seguro y con menos desconfianza internacional.
fisivi dice:
30 enero, 2026 a las 9:03 am
«….a la tiranía de Trump,…. »
Tiranía de eeuu de siempre, que hoy, le tocó a Trump dirigir.
pd: ordenar los factores, es importantísimo en el análisis de cualquier área de investigación, no solo en Matemáticas.
Todas las innovaciones y avances tecnológicos en el ámbito espacial se basan en ideas creativas y en proyectos disruptivos. Por eso no es de extrañar que la mayoría de agencias guarden un celoso secretismo al respecto y solo los hagan públicos cuando ya son obsoletos o han dejado de ser únicos.
Quien no entienda esto peca de ingenuidad.
Seguro que en los próximos años sabremos cosas que ahora mismo desconocemos completamente.
Gran artículo, Daniel.
De Guerra fría pasamos a una guerra actual, un inútil ( al que los primates llaman » puto amo») contra Musk ( artífice de crear la compañía espacial privada más avanzada).
Diestro aficionado pone el trapo esperando que los astados embistan, a la espera de una faena memorable….. a las cinco de la tarde.
Muy interesante la entrada de hoy. Siempre llama la atención objetos/proyectos que fueron secretos y que suelen ser diseñados unos 10 años antes hasta estar maduros.
Al poco de conseguir poner algo en órbita ya había varios proyectos en marcha , a ambos lados del telón.
De impresión, si.
Gracias por esta nueva entrega de la Danipedia (historia, presente, pasado y futuro de la astronáutica).
+10
Fisivi, es verdad que la sociedad civil está sujeta a una pinza cuyo objetivo es el dominio político, financiero y militar del planeta. Esta pugna ya no es bipolar Rusia-Estados Unidos como en la guerra fría, ahora se ha fractalizado en bloques geopolíticos: UE, UK, BRICs, China, Rusia, Japón y Estados Unidos.
Ahora bien, si entendemos por tiranía a los regímenes dictatoriales de partido único habría que incluir a China, Irán, Cuba, Vietnam, Corea del Norte, etc. Si hablamos de regímenes de partido dominante tenemos a Rusia, Marruecos, Siria, Arabia Saudita y otros.
Se podría argumentar con razón que el presidente Trump y su administración llevan una deriva autoritaria impropia de una democracia liberal consolidada como Estados Unidos. Las ejecuciones en la vía pública de ciudadanos estadounidenses que protestan por las medidas anti inmigración son gravísimas y aceleran el desprestigio de la administración Trump.
Eso sí, nadie se lamentó por el atentado fallido que sufrió Donald Trump en la campaña electoral. Muchos incluso aplaudieron con las orejas el intento de magnicidio. Es un error palmario pensar que Trump es inmune a los sentimientos y que no tiene identificados a los que diseñaron el asesinato frustrado. Una parte de la política autoritaria desplegada por la Casa Blanca tiene su origen en la bala que pasó a milímetros del cerebro del presidente norteamericano.
Si queremos ser honestos con el análisis geopolítico no basta con descargar las culpas en Estados Unidos, hay otros agentes responsables de la situación geopolítica actual que se hallan lejos de Washington.
Es absurdo mencionar como bloques geopolíticos a UE, UK o Japón, cuando no son más que vasallos de Estados Unidos. ¿Cuál es la reacción de la UE frente al intento de Trump de apoderarse de Groenlandia? Rezar que en las elecciones intermedias useñas a Trump le vaya mal frente a los demócratas.
El primer ministro belga Bart de Veber acaba de declarar «Ser un vasallo feliz es una cosa. Ser un esclavo infeliz es otra muy distinta» . O sea, chocho de ser un vasallo de USA. El problema con Trump sería que pasaría a ser «infeliz»