ExoMars 2018, ExoMars 2020 y, ahora, ExoMars 2022

Por Daniel Marín, el 16 marzo, 2020. Categoría(s): Astronáutica • ESA • Marte • Rusia ✎ 92

Era muy previsible, pero no por ello ha dejado de ser un duro golpe para los planes de Roscosmos y la Agencia Espacial Europea (ESA). La misión ExoMars 2020 se aplaza y pasa a ser oficialmente conocida como ExoMars 2022. A los ya conocidos y preocupantes problemas con los paracaídas de fabricación europea se han sumado en los últimos meses la necesidad de realizar más pruebas de la aviónica, la petición de Roscosmos para ampliar el número de pruebas de la etapa de descenso y la detección de varios defectos en lanzadores Protón-M, que es el cohete elegido para esta misión. Por si fuera poco, la reducción de movilidad en el mundo por culpa de la crisis global del coronavirus —Thales Italia juega un papel crítico en esta misión y Rusia ha blindado sus fronteras ante la pandemia— ha sido la gota que ha colmado el vaso en el largo historial de problemas que arrastraba esta misión.

La etapa de descenso de fabricación rusa de ExoMars 2022 (ESA).

En cualquier caso, el factor principal han sido los paracaídas, que, después de no superar varias pruebas en mayo y agosto de 2019 en el Centro Espacial de Esrange (Suecia), iban a ser nuevamente probados en Oregón (Estados Unidos) a principios de este año. No obstante, dichas pruebas tuvieron que retrasarse hasta este mes de marzo, un hecho que, sumado a los otros comentados anteriormente, dejaban muy poco margen para lanzar la sonda en julio de este año como estaba previsto. ExoMars 2020 2022 usa dos paracaídas principales para descender hacia la superficie del planeta rojo, uno supersónico de 15 metros de diámetro y otro subsónico de 35 metros, a los que hay que sumar otros dos paracaídas pilotos. Esta disposición contrasta con el único paracaídas empleado en las misiones de aterrizaje en Marte de la NASA. Aunque de esta forma se puede optimizar el diseño de cada paracaídas, la secuencia de descenso es, a cambio, más compleja.

ExoMars 2022 (ESA).
Elementos del módulo de descenso de ExoMars 2022 (ESA).

ExoMars nació a comienzos de siglo como una iniciativa de la ESA, liderada por Reino Unido, para poner en la superficie marciana un rover homónimo. A diferencia de los rovers de la NASA, la principal característica del rover ExoMars es que dispondría de un taladro para analizar el subsuelo marciano a una profundidad de dos metros, suficiente para buscar posibles sustancias orgánicas que no hubiesen sido afectadas por la radiación. El problema es que la ESA pronto se quedó sin presupuesto para diseñar el resto de la nave que debía situar dicho rover sobre Marte. Después de varios tiras y aflojas, en 2009 la ESA formalizó un acuerdo con la NASA para desarrollar la misión de forma conjunta. El programa se amplió para construir una segunda sonda, por lo que ExoMars pasó a abarcar dos misiones. La primera sería ExoMars Trace Gas Orbiter, una sonda para estudiar la atmósfera del planeta rojo, con especial énfasis en el metano. La segunda se denominó primero simplemente ExoMars y, a partir de 2011, ExoMars-C. Esta misión debía poner un rover en Marte, bien el ExoMars original europeo o bien uno nuevo construido en colaboración con la NASA resultado de fusionarlo con el malogrado proyecto de rover Max-C. Se usaría un cohete Atlas V estadounidense en el proyecto.

Parte del escudo térmico de fabricación rusa (Roscosmos).
El CM (Carrier Module) de ExoMars 2022 (ESA).
Modelo técnico de la plataforma de superficie de ExoMars 2022 (NPO Lávochkin).

Pero después de varios desencuentros, la NASA se retiró de forma unilateral del proyecto en 2012. Una de las principales razones, además de los recortes sufridos por el programa de exploración de Marte de la NASA, fue el «excesivo» liderazgo europeo en el proyecto. Todo parecía indicar que la ESA cancelaría ExoMars, pero, contra todo pronóstico, el proyecto resurgió en 2013 con Rusia como nuevo socio. Este acuerdo fue en buena medida fruto del esfuerzo personal del  Director General de la ESA de aquella época, Jean-Jacques Dordain. Rusia se encargaría de suministrar varios instrumentos para la misión ExoMars Trace Gas Orbiter, que pasó a ser conocida también como ExoMars 2016. También se encargaría de la etapa de descenso propulsada encargada de depositar el rover europeo en la superficie, además de suministrar los dos lanzadores Protón-M/Briz-M para ambas sondas.

El rover Rosalind Franklin (ESA).
Otra vista del rover Rosalind Franklin (ESA).
Elementos de la sonda (ESA).
Modelo de pruebas del rover Rosalind Franklin (ESA).

Pese al fallo en el aterrizaje de la sonda Schiaparelli —construida sin colaboración con Rusia—, ExoMars TGO está en estos momentos orbitando el planeta rojo y se puede decir que ha sido un completo éxito. Mientras tanto, los retrasos con ExoMars 2018 se acumulaban y en mayo de 2018 la misión se retrasó dos años —las ventanas de lanzamiento a Marte tienen lugar cada 26 meses más o menos— y pasó a ser conocida como ExoMars 2020. Previamente, en 2015, se había elegido el lugar de aterrizaje: Oxia Planum. Por su parte, el año pasado el rover fue bautizado como Rosalind Franklin, en honor de la famosa científica británica (el Reino Unido es el país que más aporta al rover).

Paracaídas de ExoMars 2022 (ESA).
Pruebas de resistencia térmica de los paracaídas de ExoMars 2022 (ESA).

Este retraso, al igual que el anterior, se traducirá en un incremento del coste de la misión, aunque por ahora no se baraja una cancelación. De este modo, una de las tres grandes misiones a Marte que se iban a lanzar este año queda pospuesta. Siguen adelante el rover Perseverance de la NASA (antes Mars 2020) y la misión china Xinghuo 1. Esperemos que 2022 sea el año definitivo de esta misión.



92 Comentarios

    1. Me preocupa que se pongan mucho a correr con las vacunas y resulta que luego muera más gente por culpa de una vacuna no bien desarrollada que por el virus. Ojito.

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Por Daniel Marín, publicado el 16 marzo, 2020
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