A vueltas con la definición de planeta (sí, otra vez)

Por Daniel Marín, el 3 marzo, 2017. Categoría(s): Astronomía • Sistema Solar ✎ 103

La actual definición de planeta de la Unión Astronómica Internacional de 2006 levantó muchas ampollas. Como es sabido, en la asamblea de la UAI de ese año se introdujo la categoría de planeta enano y el sistema solar se quedó así con ocho planetas tras rebajar a Plutón de categoría. La nueva definición era la reacción de urgencia de la UAI ante el descubrimiento de nuevos objetos transneptunianos de tamaño y masa similares a Plutón, aunque fue el descubrimiento de Eris el suceso que precipitó los acontecimientos. Solo había dos alternativas: o bien Eris era declarado planeta, abriendo la puerta a un sistema solar con decenas o centenares de planetas, o bien no lo era, con lo cual había que degradar a Plutón a una categoría inferior. Solo había que decidir cuál. La nueva definición sentó muy mal en Estados Unidos, más que nada porque Plutón era el único planeta descubierto por un norteamericano. Y dentro de EEUU la definición cayó como un jarro de agua fría en el equipo de la sonda New Horizons. Al fin y al cabo la sonda fue lanzada en 2005 hacia el planeta más lejano del sistema solar y ahora iba a llegar a un simple planeta enano. Y para colmo ni siquiera sería la primera en visitar un planeta enano, ya que ese honor le fue arrebatado por la sonda Dawn cuando llegó a Ceres.

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Los cerca de 110 planetas del sistema solar. A aprendérselos todos (Runyon et al./The Planetary Society).

No es de extrañar que desde entonces el investigador principal de la misión, Alan Stern, se haya negado a aceptar la nueva definición de la UAI y siga insistiendo en que Plutón es un planeta. De hecho, durante estos años Stern ha dedicado a apoyar iniciativas rocambolescas como Uwingu con el único objetivo de fastidiar a la UAI todo lo posible. En 2015 la New Horizons nos enseñó que Plutón es un mundo increíblemente complejo y fascinante, una oportunidad magnífica para que Stern y sus chicos volviesen otra vez a cuestionar la decisión de la UAI.

Y ha tardado, pero en un reciente artículo Stern y otros investigadores abogan por abolir la decisión de la UAI e introducir una ‘definición geofísica’ de planeta. O sea, una definición que tenga más en cuenta las propiedades de cada cuerpo que sus características orbitales. Pero recordemos primero qué es un planeta hoy en día. Según la definición actual de la UAI un planeta es un cuerpo que está en equilibrio hidrostático —o sea, es más o menos esférico— y que ‘ha limpiado la vecindad de su órbita’. Cualquier otro objeto que sea aproximadamente esférico pero no cumpla la segunda condición se considera un planeta enano. La segunda condición es el quid de la cuestión y fue introducida ad hoc para deshacerse de Plutón como planeta. Lo que la nueva definición quería enfatizar a toda costa es que Plutón, como Eris o Ceres, no es un objeto aislado, sino que forma parte de una familia de numerosos cuerpos de características similares que además tienen órbitas parecidas (los asteroides del cinturón principal en el caso de Ceres o los objetos transneptunianos en el caso de Eris y Plutón). Por contra los planetas tradicionales están relativamente solos en sus órbitas.

La nueva definición presenta varios agujeros. Por ejemplo, Marte, Urano, Neptuno y, especialmente, Júpiter poseen numerosos asteroides troyanos que comparten su órbita. No obstante, se considera que la condición de ‘limpiar su órbita’ no se aplica aquí porque la diferencia de masas y composición es abismal. Muy bien, ¿pero dónde está el límite en la diferencia de masas? Pues simplemente no existe. El segundo problema es la condición de ‘equilibrio hidrostático’. Los ocho planetas tradicionales son más o menos esféricos y están en equilibrio hidrostático, pero no ocurre lo mismo con los candidatos a planetas enanos. Hay asteroides que son casi esféricos (Palas o Vesta), pero no se consideran planetas enanos. ¿Dónde está el límite de ‘esfericidad’? Una vez más, no existe. O mejor dicho, es arbitrario. Pero lo peor es que esta condición varía según la composición del objeto. Si tomamos dos cuerpos de la misma masa, uno rocoso y otro con gran cantidad de volátiles (hielos), el segundo puede ser esférico mientras que el primero no. Por último, pero no menos importante, la definición de la UAI es exclusiva para el sistema solar, dejando fuera a los miles de exoplanetas descubiertos hasta la fecha (por no complicarse la vida).

Como vemos, la definición de la UAI de 2006 dista mucho de ser perfecta y, a diferencia de lo que piensa mucha gente, no es en absoluto objetiva. Pero es un buen punto de partida para clasificar los objetos del sistema solar. Y, además, es un punto de partida más elaborado y coherente de lo que teníamos hasta entonces. Una década después el debate parecía haber caído en el olvido después de la que definición de la UAI se impusiese en toda la comunidad científica. ¿Toda? ¡No! Un pequeño grupo de irreductibles científicos con Alan Stern —quién si no— a la cabeza sigue empeñado en cambiar la definición de planeta. ¿Y en qué consiste esa definición geofísica de la que hablábamos antes? Pues en sus propias palabras:

Un planeta es un cuerpo de masa subestelar que nunca ha experimentado reacciones nucleares de fusión y que posee suficiente autogravitación para adquirir una forma esferoidal que se puede describir adecuadamente mediante un elipsoide de tres ejes independientemente de sus parámetros orbitales.

Traducción: cualquier cuerpo redondo más pequeño que una enana marrón. O sea, tiramos la casa por la ventana. De acuerdo con esta propuesta Plutón sería un planeta otra vez. Y también Eris. Y Caronte. Y Ganímedes. Y Encélado. Y decenas —¿miles?— de objetos del cinturón de Kuiper. La clave es la parte que pone ‘independientemente de sus parámetros orbitales’, algo que obviamente también se puede aplicar a satélites. Con esta definición en la mano el sistema solar tendría unos 110 planetas, aunque su numero no parará de crecer durante los próximos años. La ventaja es que, por ahora, tendríamos menos planetas que elementos de la tabla periódica. O, como dicen ellos mismos, también hay 88 constelaciones y nadie se queja.

Antes de indignarnos con Stern y compañía conviene meditar un poco. Porque como toda definición de un tema subjetivo como es el que nos ocupa tiene sus puntos positivos. Elevar a rango de planeta a mundos como Titán, Europa, Ganímedes, Encélado o Tritón podría hacer que mucha gente supiese de su existencia y se diese cuenta de lo fascinantes que son. No es lo mismo decir «vamos a enviar una sonda a Europa, la luna de Júpiter» que «vamos a enviar una sonda al planeta Europa». Dónde va a parar. Un sistema solar con 110 planetas propiciaría que el público tomase conciencia de la enormidad y complejidad de nuestro sistema planetario. De paso también permitiría clasificar como tal al hipotético noveno planeta, que, si se descubre bien podría ser considerado un planeta enano —a pesar de ser más grande que la Tierra— por no haber limpiado su órbita, puesto que compartiría espacio con muchos otros objetos transneptunianos y la diferencia de masas no sería tan grande como en el caso de los troyanos (recordemos que no existe ningún límite de ‘limpieza’ de la órbita en la actual definición de la UAI). Además nos haría la vida más sencilla, puesto que esta definición se podría aplicar sin más a otros sistemas planetarios. Visto así esta definición alternativa tampoco es tan mala.

Ahora bien, creo que un sistema solar con cientos o miles de planetas es algo poco didáctico se mire como se mire. Muy poca gente se va a parar a aprender los detalles de los 102 nuevos planetas. Sin duda habría que seleccionar los más importantes, ¿pero cuáles serían?¿Con qué criterios? Una vez más, ¿dónde ponemos el límite? Y, a diferencia de las constelaciones, el número de planetas seguiría aumentando con el tiempo. 110 planetas puede que no sean muchos, ¿pero qué haremos cuando sean mil? Además esta propuesta agravaría uno de los principales problemas de la actual definición. Me refiero al olvido de las zonas del sistema solar. Con la nueva definición todo el mundo habla de planetas y planetas enanos, pero pasa de puntillas por el cinturón de asteroides o el cinturón de Kuiper, y eso que estos dos cinturones son el motivo de que Ceres o Plutón no sean planetas (por no haber limpiado su órbita). Esto provoca que haya gente que se indigne si digo que Ceres, además de ser un planeta enano, es el mayor asteroide. El caso es que lo es, pero la definición de planeta enano borra por arte de magia cualquier relación con el resto de asteroides. Pareciera como si Ceres fuera un objeto ajeno al resto de miles de asteroides que lo rodean y que está ahí por simple casualidad. Llamarlo planeta solo empeoraría las cosas. Y lo mismo puede decirse de Eris o Plutón y el cinturón de Kuiper. En este caso la actual definición se ha revelado en ocasiones como un obstáculo para entender la verdadera naturaleza del sistema solar, y eso que su propósito original era todo lo contrario.

Personalmente considero que es más importante entender las distintas regiones en las que se divide el sistema solar que aprenderse de memoria una definición arbitraria de planeta, pero entiendo que es mucho más complicado articular una definición de planeta alrededor de este concepto. La actual definición, con todas sus imperfecciones, es un buen compromiso. La propuesta de los amigos de Stern no es tan loca como parece, pero no es nada práctica y se nos puede ir de las manos en poco tiempo. En cualquier caso es un buen recordatorio para todos los talibanes de la definición de la UAI de que los términos planeta o planeta enano no son en absoluto definiciones objetivas escritas en piedra y que pueden cambiar en el futuro según el punto de vista que adoptemos. Porque afortunadamente nuestro sistema solar es tan complejo que resulta difícil encontrar una definición adecuada.

Referencias:

  • http://www.hou.usra.edu/meetings/lpsc2017/pdf/1448.pdf


103 Comentarios

      1. No metas a la RAE en esto, no vaya a ser que ellos decidan denominar (despectivamente) a Plutón: “planeta débil”; y se arma la de Dios.

  1. Es que en lo de limpiar la órbita puede excepcionarse los troyanos, no aplica.

    Orbitar alrededor de la estrella es necesario. Si Titán, por un cataclismo espacial, comenzase a orbitar el Sol directamente sería un planeta, mientras es un satélite.

    El nombre es importante. Enano es un error, suena despectivo. Planeta pequeño estaría mejor.

    Y yo nombraría por decreto Planetas Principales a los nueve “históricos”. Porque sí, por tradición. Luego podemos hacer más definiciones: planetas grandes y pequeños, planetas rocosos y gaseosos…. y…planetas errantes…

    1. El error no está en ‘enano’ sino en ‘planeta’. Un profano que vea la expresión ‘planeta enano’ se pensará que los planetas enanos son planetas, cuando en realidad la definición de la UAI dice que no lo son. Hubiera sino mejor llamarlos ‘planetoides’ o algo similar.

    2. Plutón, Ceres y demás no dejan de ser grandes trozos de roca y hielo en el espacio, dudo mucho de que se ofendan si unos seres del Sistema Solar interior les llaman “enanos” o no.

  2. Yo diría que planeta es cualquier objeto que orbite alrededor del Sol cuya gravedad en la superficie supere 1/3 de la terrestre.

    Así entra Mercurio y todo lo demás fuera, eliminamos lo de que la esfericidad dependa de la composición, el tamaño, las órbitas limpias, troyanos, etc, etc y dejamos espacio a que un día aparezca algún objeto que merezca esta clasificación

  3. Para no liar a los estudiantes, y si pudiera elegir, yo dejaría el nombre de “planeta” a los 9 clásicos del sistema solar, incluido Plutón. Al resto de objetos astronómicos menos masivos que una estrella pero lo bastante como para tomar forma esferoide les llamaría “mundos”, sean satélites o tengan órbita propia en torno a su estrella.

    1. Es que llamar clásico a algo que tiene 90 años (Plutón) no es muy …. no sé, no me parece justo sólo porque entonces no se conociera el cinturón de Kuiper.

      Y claro, entonces un día una sonda llega a Eris, saca unas imágenes como las de NH y tenemos la polémica de porqué Plutón sí, y Eris no. Las definiciones han de dejar fuera las ambigüedades y las controversias

    2. Es que llamar clásico a algo que tiene 90 años (Plutón) no es muy …. no sé, no me parece justo sólo porque entonces no se conociera el cinturón de Kuiper.

      Y claro, entonces un día una sonda llega a Eris, saca unas imágenes como las de NH y tenemos la polémica de porqué Plutón sí, y Eris no. Las definiciones han de dejar fuera las ambigüedades y las controversias

      1. Precísamente la intención es evitar controversias.
        El término planeta se ha usado desde la antigüedad para los astros errantes conocidos por la gran mayoría, por eso no pueden ser muchos. Plutón es uno de ellos desde hace noventa años, así que me parece que nadie tiene derecho a quitarlo de la cultura popular.
        Los planetas entrarían en una clasificación más genérica, la de los mundos, que abarcaría los 9 planetas, los satélites grandes, los exoplanetas (que yo llamaría exomundos), los planetas errantes (mundos errantes) y cualquiera que cumpla con la definición de “mundo”. Llamarle mundo a Eris no sería un agravio al compararlo con Plutón, porque entraría en la misma clasificación, ambos serían mundos.

          1. Quizá me he equivocado al llamar planetas clásicos a los 9, incluidos Urano, Neptuno y Plutón, pero es que los hemos visto en los libros durante casi un siglo, en el momento histórico de mayor divulgación de la astronomía. Eliminar a Plutón de la clasificación de planeta por detalles que sólo le importan a los expertos no creo que cambie la idea de planeta que tienen miles de millones de personas, ni creo que borre de su memoria que Plutón es el noveno planeta.

          2. Ni Urano ni Neptuno son planetas, que lástima xD

            fisivi, no porque lo crea mucha gente algo va a tener que ser cierto.

    3. Los planetas clásicos son en realidad Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Hasta aproximadamente el siglo XVI no empezó a considerarse a la Tierra un planeta, y el descubrimiento de Urano y Neptuno es del siglo XIX.

  4. Esto me recuerda ese episodio de Diogenes de Sinope, aquel vagabundo ilustre que vivia en un tonel durante la epoca de oro de la filosofia griega (s.4 o 3 a.C.): <>

    1. Acabo de descubrir que encerrar texto entre dos angulos izq y dos angulos derechos anula el texto menos los angulos mas externos. Continuando: Cuando Platón le dio la definición de Sócrates del hombre como “bípedo implume”, por lo cual había sido bastante elogiado, Diógenes desplumó un gallo y ante el asombro de los discípulos y del mismo Platón lo soltó en la Academia diciendo: “¡Te he traído un hombre!”

  5. Sin ser muy ducho en el asunto tecnico, creo que la definicion de planetas, planetas enanos, satelites o asteroides, va a ir cambiando y no se puede sino dar solo una definicio aproximada, esto porque en la medida que vayanos explorando el universo veremos otros sistemas con exoplanetas que de repente no entran en la definicion para nuestro sistema solar, son diferentes en tamaño, gravitacion, imaginenese por ejemplos los sistemas binarios de planetas, quien seria planeta o satelite? Ambos o ninguno o aquellos supuestos satelites que por su tamaño pudiesen ser mas grandes que el supuesto planeta al cual orbitan. Mas bien estaria de acuerdo en que sean estudiados bien en su conjunto en el sistema al cual pertenecen y clasificarlos de acuerdo al contexto y no en base a una definicion tan generica.

    1. Con todos los respetos creo que Isaac Asimov estaba equivocado. El tomó dos valores arbitrarios para crear una categoría. Por ejemplo no es lo mismo definir un bajito diciendo que es el que mide menos de 1.60 que definir un bajito como aquel que mide menos de la altura promedio menos una desviación estándard, sigma. Es más elegante la segunda definición porque 1.60 no deja de ser un número arbitrario, ¿por qué no 1.59 o 1.61? Aún resulta más elegante una definición si está apoyada en valores físicos. En el caso de un cuerpo celeste sabemos que hay un valor de tamaño en el que este tiende a volverse regondo y otro valor de tamaño en el que éste tiende a brillar como una estrella. Las órbitas también son conceptos físicos si un cuerpo gira en torno a un objeto que brilla o que es redondo o tenemos dos objetos parecidos girando entre sí.

      1. Asimov escribió eso en los 70, cuando la existencia del cinturón de Kuiper era en el mejor de los casos teórica y apenas se había empezado a explorar el Sistema Solar exterior con sondas. Hay que entender que se las tuvo que apañar con lo poco que se por entonces sabía.

  6. Muy buen artículo de debate Daniel. Gracias por seguir trayendo estos temas a la mesa.
    Yo insisto en que creo que lo que falta es voluntad para llegar a un consenso. No es una ciencia nueva la de clasificar y ordenar los nuevos descubriemientos. Los biólogos lo vienen haciendo desde hace mucho y se han tenido que adaptar a cada nuevo descubrimiento.
    Creo que lo mismo deberían hacer los astrónomos:
    https://es.wikipedia.org/wiki/Taxonom%C3%ADa
    Saludos!

  7. Deberíamos volver a la definición clásica de planeta. Un planeta es un concepto de la astronomóa observacional lo mismo que el concepto de Constelación. Un planeta es todo objeto que se mueve con respecto a las estrellas fijas. Para un propietario de un telescopio con montura ecuatorial un planeta es un objeto que necesita de efemérides para ser encontrado y no simplemente de dos coordenadas como las estrellas fijas: declinación y ascensión recta. El Sol y la Luna son planetas y la Tierra no lo es. Para astronomía física más allá de la astronomía observacional deberían haber inventado otros conceptos: un objeto redondo podría ser una Redondeta y un objeto que gira en torno al sol un Girasol y plutón sería una Redondeta-Girasol.

  8. Para mi la clave está en que Plutón no gira en el mismo plano que los otros planetas y por lo tanto tiene un origen diferente. Si estuviese entre La Tierra y Marte, en su mismo plano de rotación, no habría dudas. Y es así porque es un KBO, objeto del cinturón de Kuiper. Llamarle planeta enano no es degradarlo sino diferenciarlo de los otros planetas, los principales.

    Este cambio de categoría de Plutón no supone que haya gozado menos de los descubrimientos de la New Horizons. Sea planeta principal o enano es fascinante.

    Lo que proponen los americanos no tiene sentido porque nos encontrariamos con cientos de objetos muy diferentes en una misma categoría. La ciencia clasifica; “divide y vencerás” dicho de otra manera.

    1. ¿Y si ahora, por aquéllas cosas, se encontrase una supertierra orbitando el Sistema Solar a, no sé, 100 UA, en un ángulo de, imaginemos, 70º sobre la eclíptica? ¿Sería un planeta? Según tu definición, si está fuera del plano de los demás planetas, no lo es…

      1. No sería uno de los planetas principales, desde luego.

        Por otra parte lo dudo bastante, creo que tal no ocurrirá. A esas distancias se hubiese detectado ya.

        Quizas en la nube Oort haya algun “bicho raro” . No se si lo podremos llamar planeta o cometa gigante.

        1. Hombre, una supertierra, en mi pueblo, sería uno de los planetas principales sí o sí, vamos… Pero sin discusión además. El que orbite más lejos, más lento y en distinto ángulo no quitaría sus características indiscutiblemente planetarias… Y no, no creo que se hubiese descubierto ya, porque no se ha buscado en esos ángulos, sino en una pequeña variación de ángulos de eclíptica (o sea, en el mismo plano que los demás). Dependiendo de su capacidad de reflejar radiación (luz, IR, radio…), ¿te haces una idea de lo que significa un radio orbital de 100UA y del exiguo arco que ocuparía el planeta en el cielo, sobretodo si es prácticamente invisible en luz normal?

          Es relativamente fácil encontrar algo cuando sabes más o menos dónde buscarlo… pero cuando has de buscar algo que no tienes ni puñetera idea de dónde anda, a qué distancia, cómo és y cuánto mide… pues suerte en la búsqueda, jajajja.

  9. Lo único que a mi me queda claro después de leer tanto el artículo de don Daniel como los comentarios, es que la definición de planeta es la demostración de que dios no existe.

    Un ser superior que hubiese diseñado el universo, habría creado objetos mucho mejor definidos y no habría dejado este margen de ambigüedad.

  10. “talibanes de la definición de la UAI”. Me mato de risa.
    Pero punto aparte, me imagino que hubiera sido una mejor propuesta la de Alan Stern si agregase como requisito el que gire sobre una estrella, tal como mencionan también los muchachos de arriba.

  11. La definición de Stern me parece mejor que la de la UAI por dos motivos:
    1º, negar la condición de planeta a un “planeta pequeño” es tan absurdo como negar la condición de persona a una “persona pequeña”; y 2º, nada impide que los nombres de planetas memorizables en la escuela puedan seguir siendo los nueve ‘tradicionales’, precisamente por su carácter tradicional.

  12. “Planeta” es un termino obsoleto.

    Lo que no sea estrella y tenga una esfericidad del 95% es un “Mundo”… Orbite lo que orbite y que comparta o no órbita.

    Menos que eso, ya es asteroide, cometa, pedruzco o cualquier otro término derivado de una discusión posterior.

  13. Si Alan Stern no deja ya de dar por culo con la definición de 2006 se le conocerá más por sus rabietas de crío que por ser el principal investigador e impulsor de la primera misión a Plutón, un planeta igual de fascinante y bello lo llamemos “Planeta” “Planetoide” Planeta Enano” o “Chuski”.
    La definición de la UAI no es perfecta ni pretende serlo, es la mejor clasificación que podíamos crear con los “cuerpos” conocidos en 2006 y sigue vigente hoy en día. De bien seguro la nueva generación de super-telescopios ampliará todavía más el catálogo de cuerpos conocidos y habrá que mejorar la clasificación actual para adaptarla a los nuevos exoplanetas. Eso no hace la definición actual “errónea”, así funciona el progreso. Volver a discutir sobre “planeta enano”, sobre el sexo de los ángeles o sobre si Australia es la mayor de las islas o el más pequeño de los continentes es una perdida de tiempo.
    Y personalmente creo que la definición que propone no tiene ni pies ni cabeza.

  14. Sinceramente no entiendo por qué Alan Stern, el director de la misión fantástica New Horizons tuvo que sentirse ofendido porque su Plutón pasara a reclasificarse como planeta enano. ¿Acaso pierde importancia o interés todo lo que se ha descubierto en este mundo fascinante? ¿Tiene menos mérito la misión New Horizons por esto?¿Qué mas da cómo se le califique? Y además hablar de “talibanes” entre quienes defienden la nueva definición de 2006 no parece muy justo cuando las reacciones airadas y descalificaciones vinieron precisamente de quienes se oponían al cambio de estatus, yo vi indignación; el propio Stern es un buen ejemplo de este tipo de actitud porque en sus declaraciones no ha perdido ocasión de despotricar sobre el tema.

  15. Desde mí punto de vista, es una absurdez lo que propone Alan, ¿Como le explicaras a la gente que el planeta Europa es un satélite del planeta Júpiter? No tiene sentido.
    Yo propondría que planeta es todo aquel objeto esférico que orbita una estrella y a limpiado su órbita de objetos mayores a excepción de troyanos y que un planeta enano es un objeto esférico que orbita una estrella y que no a limpiado su órbita y tiene un tamaño igual o inferior al planeta de mayor tamaño de ese sistema. Los satélites definición actual.

    1. Tiene todo el sentido. Planeta satélite; planeta errante; planeta telúrico… El adjetivo califica el sustantivo. El término planeta debería centrarse exclusivamente en lo geofísico, como por ejemplo, si está en equilibrio hidrostático o no. Me parece más insensato mantener que Titán sea una “simple” luna y que Mercurio sea un planeta. No veo el mayor problema de que haya 100 planetas o mundos en nuestro Sistema Solar, como elementos de la tabla periódica o constelaciones en el firmamento. La gente recordará los que más le interese o le suenen, y no pasa nada.

  16. He querido decir:

    Yo propondría que planeta es todo aquel objeto esférico que orbita una estrella y a limpiado su órbita de objetos a excepción de troyanos y que un planeta enano es un objeto esférico que orbita una estrella y que no a limpiado su órbita y tiene un tamaño igual o inferior al planeta de menor tamaño de ese sistema. Los satélites definición actual.

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