Las misiones del transbordador espacial al telescopio Hubble que nunca fueron

Por Daniel Marín, el 28 abril, 2015. Categoría(s): Astronáutica • NASA • Shuttle ✎ 19

Este mes la NASA conmemora los 25 años del lanzamiento del telescopio espacial Hubble, el observatorio orbital más famoso de todos los tiempos. Sin embargo, un hecho que no es tan conocido es que el Hubble bien podría haber alcanzado el espacio cuatro años antes de lo previsto.

El telescopio espacial Hubble visto desde el Atlantis en la misión STS-125 de 2009 (NASA).
El telescopio espacial Hubble visto desde el Atlantis en la misión STS-125 de 2009 (NASA).

El Hubble había sido diseñado para ser lanzado exclusivamente por el transbordador espacial a principios de los años 80. De hecho, el telescopio espacial llegó a convertirse en una de las justificaciones principales de la mismísima existencia del programa shuttle. Lamentablemente, el desarrollo del Hubble estuvo repleto de retrasos y sobrecostes, así como de graves problemas relativos a los elementos principales del telescopio. Como luego quedaría más que patente, Perkin-Elmer, el contratista principal de la óptica, había construido el espejo primario de 2,4 metros de diámetro con aberración esférica, un grave defecto para cualquier telescopio, pero más aún para un instrumento situado en órbita baja terrestre.

Este defecto solo sería conocido una vez el telescopio estuviese en el espacio, pero ya a principios de la década de los 80 los problemas de comunicación entre el centro Marshall de la NASA y Perkin-Elmer eran más que evidentes. Estos problemas eran en buena medida resultado del origen militar de la óptica del telescopio, proveniente de los satélites espías KH-11 KENNEN. Como resultado, en octubre de 1983 la NASA decidió retrasar el lanzamiento del telescopio espacial al otoño de 1986, al mismo tiempo que se cambió el nombre del proyecto de Space Telescope -así, a secas-, a Hubble Space Telescope (HST), en honor del famoso astrónomo Edwin P. Hubble.

La misión encargada de poner al Hubble en órbita sería la STS-61J, a cargo del por entonces transbordador más nuevo de la flota de la NASA, el Atlantis. Según la confusa nomenclatura de la NASA introducida en 1984, el primer dígito de la misión hacía referencia al último número del año fiscal en el que tendría lugar el lanzamiento, mientras que el segundo designaba el centro de lanzamiento: ‘1’ para el Centro Espacial Kennedy (Florida) y ‘2’ para la base de Vandenberg (California). La letra señalaba el orden previsto en la secuencia de misiones.

La tripulación estaba formada por John Young (comandante), Charles Bolden (piloto), Kathryn Sullivan, Steven Hawley y Bruce MacCandless. John Young era por entonces una auténtica leyenda en la NASA después de haber participado en las misiones Gémini 3, Gémini 10, Apolo 10, Apolo 16 -durante la cual llegó a caminar sobre la Luna-, STS-1 y STS-9. Con la STS-61J Young habría batido un récord al convertirse en el primer astronauta en llevar a cabo siete vuelos espaciales, un récord que luego alcanzarían Jerry Ross y Franklin Chang-Diaz. Young y Bolden -el actual administrador de la NASA- fueron nombrados miembros de la tripulación a finales de 1985, pero en abril de ese mismo año ya se conocían los nombres de los tres especialistas de misión, que incluso se entrenaron com unidades de propulsión MMU para paseos espaciales de emergencia, aunque estas unidades no se llegarían a usar en ninguna de las misiones relacionadas con el Hubble.

John Young, comandante original de la STS-61J (NASA).
John Young, comandante original de la STS-61J (NASA).

Para abril de 1985 estaba previsto que la misión STS-61J Atlantis despegase el 8 de agosto de 1986, aunque para noviembre la fecha ya se había retrasado al 18 de agosto. El aterrizaje sería cinco días después. De todas formas, estas fechas eran meramente orientativas y prácticamente nadie confiaba en que el Atlantis despegase según lo previsto. En realidad, la posibilidad de que la misión fuese pospuesta a 1987 era muy real teniendo en cuenta los retrasos que arrastraba el telescopio espacial. La puesta en órbita del Hubble tendría lugar antes de la misión STS-61M Challenger, con un satélite de comunicaciones TDRS de la NASA, y la STS-61K Columbia, que efectuaría una misión científica de tipo Spacelab.

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Sullivan y McCandless se entrenan con la MMU de cara a un paseo espacial (NASA).

Nunca sabremos si la STS-61J Atlantis hubiese sido aplazada, porque el 28 de enero de 1986 el transbordador Challenger se desintegró sobre los cielos de Florida matando a sus siete tripulantes. Pero, ¿qué habría pasado si la misión STS-51L hubiese sido un éxito? Evidentemente, esto no deja de ser un ejercicio de ficción inútil, pero no por ello es menos interesante. Una siniestra posibilidad es que un accidente mortal hubiera tenido lugar en la STS-61J, con lo cual, además de las vidas de los astronautas, habríamos perdido el telescopio Hubble. Otra posibilidad es que el fallo catastrófico hubiera sucedido después de que el Hubble hubiera alcanzado la órbita. En ese caso el telescopio espacial habría comenzado a funcionar cuatro años antes y, obviamente, también se habría detectado antes el problema de la aberración esférica del espejo principal. No obstante, sin transbordadores operativos, una posible misión de reparación habría tenido necesitado más tiempo y quizá hubiésemos convivido más años con un Hubble ‘miope’.

La principal consecuencia de la tragedia del Challenger fue la cancelación de todas las misiones planeadas para el transbordador hasta nueva orden. A pesar de todo, la NASA esperaba en un principio reanudar las misiones en 1987, pero pronto quedó claro que el programa del shuttle requería profundas modificaciones, tanto técnicas como de gestión, antes de volver al espacio. A mediados de 1987 la NASA hizo público el nuevo calendario de lanzamientos. La agencia espacial decidió volver a la nomenclatura inicial para nombrar las misiones y como resultado el Hubble sería puesto en órbita por la STS-31 Columbia en junio de 1989. La STS-31 debía ser la quinta misión del programa después de la STS-26 Discovery, que marcaría la vuelta al servicio del transbordador en junio de 1988 (finalmente lo haría el 29 de septiembre de 1988). Previamente se situarían en órbita dos satélites TDRS -una prioridad para la NASA después de que se perdiese uno durante la misión STS-51L-, dos cargas militares secretas y la sonda Magallanes para el estudio de Venus. Sea como fuere, el Hubble debía esperar a que la constelación de satélites geoestacionarios TDRS estuviese lista, ya que debía emplear este sistema para transmitir sus preciosos datos a la Tierra.

La tripulación era la misma salvo por una importante excepción: John Young ya no sería el comandante, sino Loren Shriver. Las malas lenguas dijeron que el todopoderoso Young había caído en desgracia tras criticar a la agencia después del accidente del Challenger, aunque en realidad la principal razón del reemplazo hay que buscarla en el cambio de dirección dentro de la oficina de astronautas de la NASA.

 La tripulación de la STS-31 (NASA).
La tripulación de la STS-31 (NASA).

La elección del Columbia como orbitador para la STS-31 no era la más acertada teniendo en cuenta que era el transbordador más viejo y pesado de los tres que quedaban. Una mala combinación para una misión en la que debía situar un satélite de once toneladas en una órbita de casi 600 kilómetros, una altura excepcional para una misión del shuttle. Por este motivo, a principios de 1988 la NASA decidió asignar el transbordador Discovery a la STS-31, aunque mantuvo la fecha de lanzamiento para junio de 1989. Pero el manifiesto de misiones del transbordador nunca estuvo grabado en piedra. En el otoño de 1988 la NASA volvió a cambiar de transbordador y una vez más asignó el Atlantis a la STS-31, que ahora debía despegar en febrero de 1990.

Pero una vez más, la NASA cambió de orbitador y terminaría por asignar otra vez el Discovery a la STS-31. Sin embargo, la misión tuvo que ser aplazada a abril de 1990 después de que la agencia espacial decidiese adelantar la misión STS-32 Columbia a enero de 1990 para que pudiese rescatar el satélite LDEF antes de que reentrase en la atmósfera. Por fin, el despegue de la STS-31 Discovery tendría lugar el 18 de abril de 1990. Curiosamente, la NASA adelantó la fecha al 10 de abril, pero un fallo en una de las unidades de potencia auxiliar (APUs) obligó a posponer el lanzamiento al 24 de ese mismo mes. Después de tantos cambios y retrasos, es casi un milagro que el Discovery despegase el 24 de abril de 1990 sin mayores incidentes. Un día más tarde Steven Hawley sería el encargado de sacar al Hubble de la bodega de carga usando el brazo robot del transbordador.

El telescopio espacial Hubble es liberado d ela bodega de carga durante la STS-31 (NASA).
El telescopio espacial Hubble es liberado d ela bodega de carga durante la STS-31 (NASA).

Una vez en órbita, el Hubble sería visitado por cinco misiones para repararlo e instalar nuevos instrumentos (STS-61 Endeavour, STS-82 Discovery, STS-103 Discovery, STS-109 Columbia y STS-125 Atlantis). Por motivos obvios, de toda la flota de transbordadores solamente el Challenger no llegaría a visitar este venerable instrumento. Además de estas misiones hubo otras relacionadas con el Hubble que nunca se llevaron a cabo. Por ejemplo, en 2003, antes del accidente del Columbia, hubo un breve debate sobre si traer a la Tierra el telescopio para exhibirlo en el museo Smithsonian de Washington antes de la retirada definitiva del transbordador espacial. Aunque esta misión nunca llegó a ser considerada seriamente, suele aparecer en algunas fuentes como la STS-144 Columbia. Dos misiones que sí serían canceladas a resultas del accidente del Columbia de 2003 serían la STS-122 y la STS-128, ambas misiones de servicio del Hubble que, paradójicamente, debían haber corrido a cargo del Columbia y que habrían despegado en abril de 2004 y agosto de 2005 respectivamente.

La tragedia del Columbia tuvo como consecuencia positiva el que la última misión de mantenimiento, la STS-125, se llevase a cabo en 2009, cuatro años antes más tarde de lo previsto, lo que ha permitido prolongar la vida útil de este magnífico telescopio. Esperemos que dure muchos años más.



19 Comentarios

  1. Sólo quiero añadir (aunque no es necesario para el relato) que el espejo de respaldo fabricado por Kodak (el contrato obligaba así a Perkin-Elmer) estaba correctamente fabricado y no tenía fallo ninguno, y se exhibe actualmente en el Smithsonian (si no recuerdo mal). Y el que quiera informarse sobre el tema, que Googlee (o Duckduckgoyee, o Yandexe) si quiere, porque evidentemente hay más cera de la que arde.

    Pero la historia también sería muy diferente si el HST hubiera sido puesto en órbita con el espejo de respaldo de Kodak.

    Por cierto, Kodak ya no existe, y Perkin-Elmer sigue ahí…

    1. Pues yo no he encontrado nada que me explique cómo es que Perkin-Elmer frabricó el espejo primario con un fallo tan grave, cómo no se detectó el fallo antes de ‘salir de fábrica’ ni más tarde, en algún momento antes de embarcar el Hubble en el Discovery para su puesta en órbita.

      1. No es la fuente más fiable, pero hace tiempo en un documental en la tele decían que el fallo estaba en uno de los instrumentos d alta precisión usados para controlar la calidad del cristal. Parece ser que por un detalle de nada el sensor daba un pequeño error de medición que en el espejo se convirtió en el gran error que conocemos. Obviamente la empresa pensaba que el espejo estaba perfectamente, y sólo tras descubrirse el problema y realizar una búsqueda intensiva se descubrió la causa.

        Supongo que el problema de base estaba en que no se podía probar el sistema directamente, en plan “vamos a mirar por él”, y que claro, nadie busca el error en el instrumento de buscar errores…

      1. Pues la verdad por nombre no, pero la firma es fácil de recordar, tienes unas colecciones interesantes, pero creo que te va dar mucho currelo renovarlas.
        Yo no tengo cuenta en el foro, soy un lurker, ya me haré una en cuanto acabe con los exámenes.

        1. Es muy parecido al 0.90 aunque cambian el modelo aerodinámico, ahora hay que ser mas cuidadoso con el gravity turn. Tambien hay piezas nuevas como los protectores aerodinámicos, los aerofrenos y las pilas de combustible.

  2. Wow, no sabia lo de los diferentes pesos en los shuttles. me gustaria saber mas del tema y si diferian en muchas cosas los orbitadores. muy buena entrada! magnifica

  3. No me parece descabellado pensar que cuando (esperemos que dentro de muchos años) fallen los volantes de inercia del Hubble se organice una nueva misión de servicio para reemplazarlos, tal es el retorno científico de este prodigioso instrumento. Porque para ver en órbita un nuevo telescopio óptico de gran tamaño faltan muuuuchos años. Eso sí: desconozco si las futuras cápsulas tripuladas CST-100 y Dragon tienen capacidad para realizar actividades extravehiculares (EVA) o sólo sirven para acoplarse a módulos presurizados.

  4. No sabia yo que el tan valorado astronauta John young tan valorado en la nasa fuese apartado de un vuelo solo por hacer comentarios críticos, por lo que veo para volar en cualquier misión hay que ser un poco pelotas de decir a todo si. No quiero imaginarme lo que tuvo que hacer para conseguir la misión apollo 16.

    Saludos jorge m. G.

    1. En el libro “A Man of the Moon” de Andrew Chaikin, libro en que se baso Tom Hanks para la aclamada serie “De la Tierra a la Luna”, se dice que John Young fue apartado del comando de la misión 61J porque el critico en como NASA estaba llevando la seguridad en el Programa de Trasbordadores a la ligera. Dicen que Young filtro un memo de seguridad interno de NASA a la prensa.

      A proposito. ¿Alguien pudiera decirme que es de la vida de John Young? Han pasado mucho años sin saber de él. ¿Acaso sufre de Alzheimer o Mal de Parkinson? Esa es la unica explicación que veo que mas nunca hayamos vuelto a saber de él.

  5. Hola Daniel !! Hay dos cosas que me siguen generando dudas con respecto a este tema. En varios sitios leí acerca del Columbia que resultaba “pesado” para colocar en órbita al Hubble, sin embargo realizó uno de los services en la misión STS-109 y como bien decís hubiera hecho alguno más si la tragedia de 2003 no hubiera ocurrido, acaso lo habían modernizado ? La segunda cuestión es que la gente de Perkin Elmer manifestó su desagrado con la NASA cuando ésta apuró el tema del pulido y no dejó realizar las últimas pruebas de calidad (esto con el apuro de lanzar en 1986 antes de la tragedia del Challenger), Con el parate que hubo, luego del desastre, y lanzado en 1990, acaso la gente de Perkin Elmer no atinó nunca a revisar nuevamente al telescopio ? tuvieron cuatro años para hacerlo y en lugar de eso “durmió” en las instalaciones del KSC hasta el día de su puesta en órbita y bochornosa performance… Gracias por lo que puedas decirnos. Abrazos !!

  6. Lo mas triste del JWST es que no podrá ser reparado ni recibir mantenimiento. Ahora que se tiene una nave y lanzador que pueden ir hasta L2 y no se podrá. El JWST será una supergigante azúl, brillará muy fuerte durante un corto periodo de tiempo para desaparecer muy rápido 🙁

  7. Me párese lamentable que se allá gastado tanto dinero en misiones para reparar las fallas
    de construcción o extender la vida útil del instrumento cuando ese mismo dinero podría a verse
    usado para desarrollar otros observatorios espaciales o la tan esperada misión de retorno de muestras de marte

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Por Daniel Marín, publicado el 28 abril, 2015
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