Cómo podría la NASA poner un hombre en Marte

Un hecho que suele pasar bastante desapercibido para el gran público es que la NASA carece actualmente de un plan oficial para poner un hombre en Marte. Y eso que, coincidiendo con el primer lanzamiento de la nave Orión, la agencia espacial norteamericana anunció a bombo y platillo que esta cápsula serviría para poner un ser humano en la superficie del planeta rojo. Hasta 2010 la NASA sí tenía una arquitectura oficial de referencia para un viaje a Marte denominada DRA 5.0 (Design Reference Architecture 5.0) -de la que hemos hablado en este blog en innumerables ocasiones-, pero quedó en suspenso cuando la administración Obama canceló el Programa Constelación.

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¿Puede la NASA poner un hombre en Marte antes de 2040? (Boeing/NASA).

La DRA 5.0 hacía uso del cohete gigante Ares V, naves con propulsión térmica nuclear y sistemas de aerocaptura para llevar a cabo una misión a Marte. Hoy en día la NASA no tiene a su disposición el Ares V, pero si todo va bien a partir de 2018 podrá usar el enorme cohete SLS (Space Launch System), una especie de Ares V en miniatura. Debido a estas limitaciones de masa -y presupuesto-, los planes de la agencia no le dan prioridad a una misión a la superficie marciana, sino que abogan por viajar a la órbita lunar, los asteroides cercanos o la órbita de Marte. Pero, ¿se podría poner un astronauta en la superficie de Marte usando el SLS si tuviésemos el dinero necesario? A falta de una arquitectura oficial DRA 6.0, la empresa Boeing ha desarrollado un proyecto en el que se detalla una misión tripulada a Marte con el SLS y demás tecnologías asociadas.

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El futuro cohete SLS de la NASA será clave en un hipotético viaje tripulado a Marte (Boeing/NASA).

Como viendo siendo habitual en este tipo de arquitecturas la misión elegida es de tipo conjunción, es decir, se espera que la tripulación pase más de un año en la superficie de Marte. Por contra, en los años 60 y 70 se favorecían misiones de tipo oposición, más cortas y por lo tanto más fáciles de realizar con la tecnología de la época. Las misiones de tipo conjunción suelen ser además más eficientes desde el punto de vista energético, o sea, se puede lanzar más carga útil con un lanzador determinado.

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Comparación entre misiones de tipo conjunción (derecha) y oposición (Boeing/NASA).

De acuerdo con el plan de Boeing sería posible llevar a cabo un viaje a Marte empleando cinco cohetes SLS y seis elementos modulares: la nave Orión, un hábitat inflable para el viaje a Marte (TransHab), un remolcador a base de propulsión eléctrica solar (SEP), un hábitat para la superficie marciana (MCL) y una nave tripulada para ir y volver desde la superficie del planeta rojo (ML). Una misión tripulada requeriría de este modo de dos naves espaciales, una de carga y otra tripulada, que serían puestas en órbita mediante dos cohetes SLS cada una.

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Elementos para un viaje tripulado a Marte (Boeing/NASA).
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Etapas y lanzamientos requeridos para el viaje tripulado a Marte de acuerdo con el plan de Boeing en el que serían necesarios cinco cohetes SLS (Boeing/NASA).

Los pasos para lograr esta hazaña serían los siguientes:

El primer lanzamiento del SLS sería usado para poner en órbita el primer remolcador SEP (SEP-1) con el hábitat de superficie marciano MCL (Mars Cargo Lander) de unas 40 toneladas. Los motores iónicos del SEP a base de kriptón impulsarían la nave no tripulada lentamente hasta el punto de Lagrange L2 del sistema Tierra-Luna (EML2), situado sobre la cara oculta de la Luna, donde se encontraría una estación espacial tripulada (el viejo proyecto de estación Gateway). La energía necesaria para alcanzar Marte desde el punto EML2 es menor que la requerida desde la órbita baja, de ahí que haya sido elegido como punto de partida para una misión de este tipo.

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El primer SLS lanzaría el hábitat de superficie y una etapa SEP (Boeing/NASA).
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Aspecto de la etapa SEP con los motores iónicos poniendo rumbo al punto EML2 (Boeing/NASA).

Allí esperaría al segundo elemento de la nave de carga, consistente en un módulo hábitat inflable (Transit Habitat o TransHab), quizás suministrado por la compañía Bigelow, y una etapa química para el viaje de regreso. Una vez acoplado el módulo al habítat marciano MCL y al remolcador SEP-1, la nave de carga pondría rumbo al planeta rojo en una trayectoria lenta de unos 510 días de duración para minimizar el gasto de combustible. Los enormes paneles de la etapa SEP generarían 1,5 megavatios de potencia para alimentar a los motores iónicos de kriptón. Una vez en órbita del planeta rojo, el hábitat MCL alcanzaría la superficie mediante un escudo térmico inflable de tipo HIAD (Hypersonic Inatable Aerodynamic Decelerator). La etapa final de descenso del hábitat usaría retropropulsión supersónica con motores a base de metano. Una vez que el hábitat estuviese en la superficie, el remolcador SEP-1 subiría su órbita hasta situarse a una altura de 17000 kilómetros, o sea, una órbita aerosíncrona. De este modo, la etapa SEP-1 ocuparía siempre el mismo lugar en el cielo vista desde la superficie de Marte e incluso se podría usar el exceso de electricidad de la etapa para transmitir energía a la expedición de superficie usando láseres o máseres.

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Segundo lanzamiento del SLS con un hábitat inflable para el viaje de regreso a Marte (Boeing/NASA).
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La nave de carga llega a Marte (Boeing/NASA).
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El hábitat de carga se separa de la nave para descender a Marte. Mientras, el hábitat inflable se separa de la nave de carga (Boeing/NASA).
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El hábitat entra en la órbita marciana con un escudo inflable (Boeing/NASA).
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El hábitat de carga MCL (Mars Cargo Lander) aterriza en Marte (Boeing/NASA).

Con la nave de carga en Marte le tocaría el turno al vehículo tripulado. Otro cohete SLS lanzaría el segundo remolcador SEP (SEP-2) con la nave de aterrizaje ML (Mars Lander). Este vehículo, que también tendría unas 40 toneladas y motores de metano, estaría dividido en una etapa de descenso y otra de ascenso o MAV (Mars Ascent Vehicle). El MCL y la SEP-2 viajarían hasta Gateway y esperarían el lanzamiento del segundo módulo inflable (TransHab-2) con víveres para el viaje de ida. Entonces sería lanzada una nave Orión con los cuatro tripulantes de la misión y un módulo con combustible (kriptón) para la etapa SEP-2. Los astronautas llegarían a la estación Gateway tras sobrevolar la Luna y, después de acoplar su nave al vehículo interplanetario, pondrían rumbo a Marte. La nave tripulada usaría, además de la etapa SEP-2, una etapa química con metano y oxígeno líquido para reducir el tiempo de vuelo hasta los 250 días aproximadamente, reduciendo así los riesgos derivados de la radiación y el gasto de víveres y oxígeno.

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El tercer lanzamiento del SLS pondría en órbita una etapa SEP y la nave ML (Boeing/NASA).
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La tripulación alcanzaría el espacio con una nave Orión a bordo del quinto último SLS (Boeing/NASA).
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La nave tripulada ya ensamblada en el punto EML2. A la derecha, configuración de lanzamiento del SLS (Boeing/NASA).

Al llegar a Marte la nave tripulada se situaría en una órbita aerosíncrona y se acoplaría con la SEP-1 de la misión de carga. A continuación la tripulación se subiría en el ML y, junto con la SEP-2, descendería hasta una órbita de 5500 kilómetros, desde donde procedería a llevar a cabo el impulso de frenado final. El viaje a la superficie se llevaría a cabo con otro escudo inflable HIAD. Los cuatro astronautas viajarían en la cabina superior del ML, donde también vivirían durante los primeros días sobre el planeta rojo. La SEP-2 volvería entonces a la órbita aerosíncrona para acoplarse con la SEP-1.

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La nave tripulada llega a Marte (Boeing/NASA).
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El ML desciende con la tripulación a Marte (Boeing/NASA).
Nave de aterrizaje y ascenso MAV (Boeing/NASA).
Nave de aterrizaje y ascenso ML (Boeing/NASA).
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Interior de la cabina del MAV/ML (Boeing/NASA).
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El ML aterriza en el planeta rojo (Boeing/NASA).

La zona de aterrizaje estaría limitada por varios parámetros y por lo tanto estaría comprendida entre los 45º de latitud norte y 45º de latitud sur y quedarían excluidas las zonas más elevadas del planeta. En cualquier caso, el ML aterrizaría a no más de tres kilómetros del hábitat de carga, una precisión comparable a la del rover Curiosity. Los astronautas pasarían los primeros días llevando a cabo experimentos preliminares y desplegarían la carga de su nave, incluyendo paneles solares para generar energía eléctrica. En cualquier momento la tripulación podría abandonar la superficie del planeta y acoplarse con el hábitat en órbita si surgiese alguna emergencia. De hecho, si no fuese posible aterrizar cerca del MCL o si los astronautas no pudiesen entrar en el mismo, la expedición debería finalizar a los pocos días o semanas.

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Durante los primeros días la tripulación exploraría Marte desde el ML. A la izquierda se puede ver una turbina solar a medio montar (Boeing/NASA).
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La tripulación llega al hábitat de superficie MCL lanzado previamente (Boeing/NASA).

El siguiente paso sería alcanzar el MCL desde el ML, para lo cual los astronautas usarían un rover. Eso sí, antes asegurarían el ML para que no se deteriorase durante su larga estancia. Una vez en el MCL, vivirían en su interior durante unos 450 días realizando experimentos y explorando la superficie usando su rover. Mientras, la etapa SEP-2 y el hábitat que viajó a Marte con la tripulación (TransHab-2) se acoplaría en una órbita alta con el otro hábitat (TransHab-1) y la etapa SEP-1 de la nave de carga. Una vez finalizada su misión, los astronautas regresarían al ML y alcanzarían la nave en órbita marciana mediante dos etapas propulsivas del MAV. La tripulación pondría rumbo a la Tierra usando la etapa SEP-2 y la etapa química de metano que viajó originalmente con la nave de carga. El viaje de regreso duraría unos 200 días, tras los cuales la nave volvería al punto EML2 y a la estación Gateway para poder ser reutilizada previa recarga de combustible y víveres. Por su parte, la otra etapa SEP regresaría de forma separada al punto EML2. La tripulación se montaría en una nave Orión y amerizaría en el océano Pacífico unos días después después de haberse convertido en los primeros seres humanos en pisar otro planeta.

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El módulo de ascenso del MAV despega de Marte con la tripulación (Boeing/NASA).
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El MAV deja atrás su primera etapa (Boeing/NASA).

De acuerdo con el plan de Boeing, el primer lanzamiento de un cohete SLS para esta misión tendría lugar en 2031. La expedición tripulada partiría en 2035 y regresaría a la Tierra en 2038. Como todo esto queda muy lejos en el tiempo y en el presupuesto, Boeing ha propuesto realizar primero una misión tripulada a Deimos, la menor luna de Marte, para allanar el camino. Esta misión precursora ‘solo’ necesitaría cuatro lanzamientos del SLS. La nave incluiría una etapa SEP, un hábitat inflable, una nave para explorar Deimos y una sonda automática de retorno de muestras que se posaría en la superficie de Marte. La tripulación dirigiría las operaciones de captura de muestras de esta sonda mediante telepresencia desde la órbita marciana y posteriormente recogería la cápsula con las rocas para traerlas a la Tierra. Otra misión precursora más convencional sería visitar un asteroide cercano, para lo cual sólo se necesitaría una nave Orión, un módulo hábitat y otro módulo para posarse sobre el asteroide y, si fuera necesario, desviarlo de su órbita para demostrar la capacidad de prevenir que un asteroide cercano (NEO) choque contra la Tierra.

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Arquitectura de una misión tripulada a Deimos (Boeing/NASA).
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Sonda de recogida de muestras que sería controlada mediante telepresencia por la tripulación desde Deimos (Boeing/NASA).

Este plan de Boeing no es nuevo. La empresa ya lo propuso en 2011 coincidiendo con la decisión del Congreso que obligó a que la NASA crease el cohete SLS y, junto a él, los planes para viajar a la Luna o a los asteroides cercanos. Desde entonces Boeing lo ha refinado considerablemente, aunque sigue siendo un simple proyecto de Power Point. Y es que simplemente no hay disponible suficiente dinero para viajar hasta el planeta rojo. Por ahora los planes de la agencia para la próxima década se limitan a lanzar la nave Orión hacia la Luna y, con suerte, usarla para recoger muestras de asteroides capturados (misión ARM) o para viajar a asteroides cercanos. Si, y es un condicional muy fuerte, hay dinero suficiente y el SLS no ha sido cancelado para entonces, una misión tripulada a Marte podría ser posible alrededor de 2040.

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El Global Exploration Roadmap (GER) de la NASA contempla un viaje a Marte a finales de la tercera década de este siglo (NASA).

Vídeo sobre el concepto de misión tripulada a Marte de Boeing:

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=vdqhGhfX62Y[/youtube]

Referencias:



191 Comentarios

  1. Los más jóvenes de tus lectores van a estar felices de poderlo presenciar…

    Los que vamos a pegarle a los 60 años de edad, ya lo vemos muy lejano.

    1. Pues yo tengo 23 y ya estoy preocupado por si no me da tiempo, que hace 5 años la meta era 2030 y ahora es 2040 con suerte…
      Es una mierda que esto dure taaaan poco 🙁

  2. Hoooo, valla, para el 2040 yo voy a tener 65 años, espero vivir tanto para poder ver semejante proeza .
    Me encantan estos post donde nos muestras lo que podría ser y a la vez nos das el cachetazo que nos hace volver a la realidad… a pesar de que el viaje tripulado a Marte siempre ha estado a 20 años en el futuro.

    1. Maldito viaje a Marte…es verdad, siempre estuvo 20 años en el futuro y nunca lo atrapamos. Parece la pelicula ” La Casa del Lago” pero sin final feliz. Tengo 35 años, cuando tenía 10 ibamos a llegar a Marte en el 2010. Cuando tenía 20 en el 2020. Ahora en el 2040. Espero que me llegue el amartizaje antes que el Alzheimer.

      1. La sobreestimación de nuestros avances en el futuro parece ser una constante que arrastramos desde la modernidad.
        Recuerdo que en las revistas de divulgación una estación espacial estaba a principios de siglo (una como en los dibujos, con forma de toro y “gravedad artifical”, no los raquíticos barriles unidos que, sin embargo, son la concreta realidad actual) o incluso programas espaciales como los de la época de Reagan.
        Si vamos a la ciencia ficción, se profundiza más el espíritu positivo, 1984, la novela de Orwell, pasa en ese año, si hablamos de holywood peor aún, clásicos como Blade Runner suceden en 2019 (leí hace poco que lo del aerodeslizador de Volver al Futuro sucede en este año).
        Marcan la visión de toda una época y me hacen preguntar si algunos proyectos actuales no son más que excesos de optimismo.

        1. El problema no es la falta de tecnología, sino de un plan de misión con un mínimo de sentido común. ¿Construir la Gateway para ir a Marte? Amos, no me jodas… ¿En qué piensan los de Boeing?

          1. Matizo, he leído bla bla bla no porque no haya hecho Daniel un artículo interesante, si no porque la propuesta de Boing es… más de lo mismo, sobre unos supuestos carísimos poco viables, a mi entender.

  3. No sé.
    En los powerpoints todo se ve siempre tan bonito y prolijo.
    Mas pienso en la infraestructura para los cinco lanzamientos, todos los encuentros y desencuentros, todas las variables que pueden salir mal sin posibilidad de backup ni reversa alguno… ¿y encima DURANTE TRES AÑOS?
    Demasiado.
    Demasiado TODO: demasiado complejo, demasiado inseguro, demasiado extendido en el tiempo.
    Cuando desde 1972 nadie volvió a pisar la Luna (y no hay interés ni presupuesto por ahora para que alguien lo haga).
    Marte sigue demasiado lejos, y ver esto no me hace sentir mejor.
    Ya no me está cerrando la idea de Marte, hay que barajar algo nuevo porque así definitivamente NO MARCHA.

    Sabes Daniel, ya que todos estos proyectos siguen con el esquema mental del Apolo de hace 40 años, hagámosla completa. ¿Para qué cuatro personas si como mínimo pueden ser dos? Hasta podría ser UN@, si es lo suficientemente jugad@. Y en vuelo de Oposición, total lo que vale es que se plante la bandera y quede la huella…
    ¿Cómo llamar a un plan de vuelo así? ¿Misión a Marte de mínimo costo? ¿Viaje hipster a Marte?
    Dejo la inquietud.
    Quizá esto que escribo suene a ironía o chiste, mas lo planteo en serio,
    No olvidemos que los vuelos Apolo eran “al límite” en prácticamente todo, hasta en contexto sociopolítico. Una visión que hoy no está, nos parece extrema… ¡pero ir a Marte no es un paseo ni puede serlo!
    No digo “hagamos algo bien barato y bestia, y si de última solo vuelve un@ o ningun@ da igual, tenemos la foto”. Mas planes así hacen ver todo en forma pragmática y concreta, en vez de solo dar ilusión con buenas imágenes.
    Saludos

    1. Fíjate que nada más y nada menos se basa en que construyamos la famosa “Gateway” primero, cosa que por el momento no pinta nada bien.
      Creo que son simples propuestas para dar justificación a la fabricación de sus diseños por parte de, (en este caso Boeing) las empresas u órganos implicados.
      Una misión seria, requiere de un presupuesto serio y dada la aportación actual de capital al sector del espacio, pues resulta complicado idear planes que se adapten. Por eso se proponen misiones “low-cost” dentro de los márgenes, demasiado apuradas en mi opinión, con sus derivados riesgos y seguramente no vean la luz.
      Como comento por aquí, lo racional sería que la misión fuera un esfuerzo conjunto de todas las agencias. Lamentablemente la política parece no estar al nivel del ansia de conocimiento.

  4. Vaya, al menos un plan que tiene mas sentido que el anterior DRM 5, propulsión eléctrica solar, puntos de Lagrange, reutilización de las etapas, nada nuclear y menos lanzamientos, se ve más prometedor, con el uso de metano y sep podrían venderlo incluso como “nave ecológica”. Lastima que tenga que salir en tiempos tan difíciles, le daria una justificación a la Gateway (o le comería el presupuesto). Lastima que la NASA es solo una agencia de regulación de la industria espacial ahora y no de exploración.

  5. Me recuerda los planes de Robet Zubrin, este muchacho también sugería enviar varias misiones con suministros primero, alguna clase de hábitat y al final los astronautas.
    Yo creo que al final, mas que tener algunos planes la primera misión se va a decantar cuando hayan mas motivos para ir a marte (alguna sustancia que no hay en la tierra o tal ves cuando haya real competencia entre chinos y el resto del mundo por los recursos).

    1. Pues la diferencia es que, además de contemplar otras tecnologías como la aerocaptura que no aparecen en el plan de Boeing, el Addendum no es una arquitectura propiamente dicha como la DRA 5.0, sino una colección difusa de posibilidades y tecnologías. Vamos, que no se concretan los vehículos ni los plazos, a diferencia de la 5.0.

      1. Ok, entiendo. El DRA sería un plan concreto, mientras que las adendas una especie de powerpoint con esteroides…
        Creo que sería hora que la NASA se ponga con una DRA 6.0 y se deje de vueltas. Quién sabe, al congreso se lo ve entusiasmado con la idea, aunque lamentablemente la casa blanca tiene otras prioridades… vamos a ver quién gana la pulseada el año q viene. En cualquier caso yo ya me sentiría totalmente satisfecho si se aprueba una partida para una misión a Europa.

  6. ¿No es extraña la falta de simetria en el modulo de ascenso? Por el tema de cargas aerodinamicas y demas, ademas de que esa forma no parece tener ninguna funcion especial.

  7. Hay alguna clase de bacteria fotosintetica o organismo fotosintetico de color mas o menos oscuro (una de las dos características también me vale) que pueda sobrevivir en Marte? O bajo tierra?

    1. Hay experimentos alemanes (creo que de la DLR) donde prueban diversas especies de líquenes en ambiente marciano simulado, y algunas sobreviven y crecen.

  8. Gran artículo, que inevitablemente, deja a la vista lo poco que hemos aprendido con la ISS.
    Este tipo de misiones serían una realidad en el presente o futuro cercano si las agencias colaborasen.
    Parece que nunca superaremos las fronteras y nos aunaremos ante un objetivo común.
    Triste. Y estoy con Horacio en que “Marte siempre ha estado a 20 años en el futuro” pues parece que no se cortan en ir añadiéndo décadas cuando tecnológicamente podríamos estar allí desde hace tiempo.
    En el fondo, me temo que es un powerpoint más… En 2030, según avanzan las cosas, tanto el SLS como la Orión puede que se consideren meros juguetes.

    (Muchos crecimos soñando con pisarlo, espero que el tiempo sea justo y nos permita verlo)

  9. Si en el Mundo hay 1 millón de entusiastas del viaje a Marte y cada uno está dispuesto a mandar 1 euro al mes a una cuenta en Suiza. En 30 años los entusiastas podrán ofrecer una recompensa de 360 millones de euros a la primera agencia espacial qu consiga pisar Marte. Si hay más de 1 millón de entusiastas o si cada uno está dispuesto a privar a su bolsillo de más de 1 euro al mes para el año 2040 la recompensa será de miles de millones de euros.

      1. Si los entusiastas de la exploración espacial no están dispuesto a rascarse 1 euro, imáginate el resto de la gente. Así que a nadie le extrañe que siempre falten 20 años para la odisea marciana.

  10. Impresionante. Solo es cuestión de desición política par asignar los recursos. La tecnología ya está disponible. Esperemos que los chinos pongan un hombre en la Luna y que los estadounidenses se sientan ‘lo suficientemente ofendidos’ como para que le den luz verde al proyecto.

    1. No os engañeis, no hay tecnologia para realizar vuelos tripulados a Marte con garantias mínimas.Los sistemas de propulsión son los mismos que hace
      50 años-¿que es un Soyuz? un Vostok de 1960 mejorado.¿que será el SLS? un Saturno-V (1968)”bis”-Son mas fiables, pero nada más-.
      Cada avance humano se consolida y dura mas de cien años: los aviones actuales solo son mejoras de los de hace 50 años; los automóviles igual.
      Hace falta un “salto” en la propulsión que puede tardar unos 40 años-mínimo-,el resto son especulaciones.

      1. Es verdad, es como si a Scott le hubieran dicho que un día habría estaciones permanentes en la Antártida: habría dicho que eso era imposible, si las imaginara con la tecnología de su época.

    2. Pues si, está claro que si no hay un motivo de auténtico peso, no habrá dinero. Y sabemos que la rivalidad entre potencias sigue siendo un buen motivo.
      De todos modos, igual son los chinos los que ponen primero una persona en Marte, y seguirá siendo un triunfo de la humanidad.

  11. Y no aparece algún multimillonario que quiera gastarse uno miles de millones y pasar a la historia como el primer ser humano en poner un pie en marte.: (

  12. Al final todo se reduce a un problema de dinero. Aunque desde un punto de vista de aporte al conocimiento científico es mucho mejor gastar el dinero en sondas u otros proyectos. Ir a Marte siempre será algo no prioritario… a menos que descubramos ahí algun mineral o algo que nos interese traer pacá… o que el hombre se vea forzado a dejar la Tierra pq nos hayamos cargado definitivamente el planeta.

  13. Al a verdad si se presentara alguna amenaza del espacio que ponga en peligro a toda la humanidad . como están las cosas solo nos quedaría sen tarnos a esperar el fin.

  14. Sigo sin ver lo de las etapas SEP gigantes. ¿Es básicamente una forma de gastar una pila de pasta y que le salga más rentable el contrato a Boeing, no?

    Quiero decir, sirven para disminuir la masa a levantar desde el suelo en forma de sistemas de propulsión, principalmente en dirección a marte, porque lo único que vuelve es un hábitat. La otra opción serían un montón más de etapas químicas, digamos de metano por dar un isp y densidad medios (si pesaran lo mismo que las cargas útiles, el tito Tsiolkovsky me dice que justo dos por cada carga lanzada a marte, así que asumiré eso de aquí en adelante).

    Pero… los costes de lanzamiento son una parte ínfima de los costes de cualquier misión a marte. Incluso en la monstruosidad que es el SLS. Para poner las tres cargas de las que hablan aquí, y devolver otra (luego otras dos etapas en marte para hacer el viaje a la inversa), me salen diez etapas químicas desechables, que pueden ser producidas en masa y lanzadas vacías y ligeras para ser rellenadas por el mejor postor, en un negocio que de paso abarataría el coste a órbita simplemente por economías de escala. Hala, ni siquiera necesitas el cohete gigante que vale miles de millones desarrollar, guárdalos para el vehículo de descenso. Si ya metes la radical tecnología de producir metano y oxígeno líquido allá donde vas, pues mejor aún, pero no nos compliquemos más de lo necesario, que ya se sabe, K.I.S.S.

    La otra que está proponiendo Boeing es gastar unos cuantos miles de millones desarrollando paneles solares de 1.5 megavatios que se degradarán tanto por radiación que no serán reutilizables de misión a misión, de paso acabar las reservas mundiales de gases nobles en unas cuantas misiones (al menos ya no proponen usar toneladas de Xenon), y todo para acabar necesitando etapas químicas igualmente, para que los astronautas no se frían de radiación esperando a abandonar órbita.

    P.D: Y en un mundo perfecto, nos dejaríamos de gilipolleces y desarrollaríamos motores nucleares para hacer todo esto en una sola etapa reutilizable. Que se puede. (Googelear “Von Braun Mars 1969” si no me creéis).

  15. En ningún momento se menciona alguna tecnologia ISRU para abaratar costes… ¿no se podría primero enviar un generador de metano con tanques inflables por ejemplo y cuando sepamos que están llenos enviar a los astronautas sin tanto peso extra?
    Mientras los astronautas están explorando se podría lanzar otro para tener redundancia en caso de alguna falla grave en los tanques.
    En el peor de los casos si el generador falla no se envian los astronautas…

    1. Yo sin ISRU, no veo ninguna misión humana a la superficie de Marte viable. Una de las próximas sondas de la NASA, el rover creo, lleva un experimento precisamente para esto. Esperemos a ver qué tal, porque podría echar por tierra este proyecto

  16. Muy buen articulo Daniel!!! No conocía nada de ello. Ahora me surgen dos preguntas:

    – ¿La nave Orion quedaría “esperando” la expedición en la estación Gateway?

    – Cual seria el costo aproximado del programa, ¿un número de 10, 11 o 12 cifras?

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Por Daniel Marín
Publicado el ⌚ 20 enero, 2015
Categoría(s): ✓ Astronáutica • Marte • NASA • Sistema Solar