Los 10 errores más comunes en las películas ambientadas en el espacio

Por Daniel Marín, el 8 enero, 2013. Categoría(s): Astronáutica • sondasesp ✎ 202

Confieso que me encantan casi todas las películas sobre el espacio. Incluso las malas. Pero hay ciertos errores que me molestan profundamente. Empecemos por aclarar que cuando hablo de «espacio» no me refiero exclusivamente a películas de ciencia ficción, sino a todas aquellas ambientadas fuera de la atmósfera terrestre. Sí, ya sé que si nos ponemos tiquismiquis no hay película de este tipo que resista un análisis científico serio, pero tras visionar un importante número de ‘películas espaciales’ -algunas de las cuales han requerido grandes dosis de paciencia por mi parte, la verdad sea dicha- me he dado cuenta de ciertos errores de bulto que se repiten una y otra vez. Pareciera que estos gazapos han entrado a formar parte del acervo popular y que toda película del género debe incluirlos si quiere parecer realista. ¿Cuáles son? Vamos allá.

1- ¡A la porra la primera ley de Newton!

Cualquiera que no estuviese dormido durante las clases de física en el instituto recordará la Primera Ley de Newton, también conocida como Principio de Inercia. Según este famoso principio de la dinámica, un objeto que no esté sometido a la acción de una fuerza resultante no nula permanecerá en reposo o se moverá en línea recta con velocidad constante. Dicho de otro modo, una nave espacial podrá desplazarse sin necesidad de mantener encendidos sus motores todo el rato. Que se lo digan a las naves Voyager o Pioneer, que se alejan del Sol a una velocidad de unos 17 km/s desde hace años, y eso que no cuentan con ninguna propulsión. Esto también es válido para satélites que se encuentren alrededor de cuerpos planetarios: un objeto en órbita no tiene por qué mantener su sistema de propulsión activo constantemente. Pero héte aquí que este detalle fundamental se les suele pasar por alto a los guionistas y nos hemos acostumbrado a ver flotas de naves con sus motores continuamente encendidos, incluso cuando están en órbita. Obviamente, habrá que activar los motores si queremos acelerar o cambiar de trayectoria, ¡pero es que así no les va a durar el combustible ni un asalto! Hablando de combustible, los guionistas de cine parece que no conocen la Ecuación de Tsiolkovsky, porque cualquier nave que se precie transporta propergoles para viajar casi indefinidamente.

La flota rebelde de Star Wars como ejemplo de naves con motores encendidos permanentemente. ¡Qué manía! (Lucasfilm).

2- Qué difícil es eso de las órbitas

Ya que hemos mencionado las órbitas en el punto anterior, parece que los guionistas tampoco se aclaran con este concepto. En las películas vemos como en muchas ocasiones las naves espaciales levitan a cierta altura sobre la superficie de los planetas de forma mágica. Si se trata de una producción de ciencia ficción, podemos imaginar que hay algún tipo de dispositivo antigravitatorio de por medio -lo que podría explicar casos como la Estrella de la Muerte sobre la luna de Endor, por ejemplo-, pero de no ser así estamos ante una violación clara de las leyes de la física. Otra cosa es que la nave esté situada en una órbita (geo)estacionaria, pero en muchas pelis aparecen claramente estáticas en una órbita inferior. Casi nunca vemos naves orbitando la Tierra u otros mundos como debe ser, moviéndose a la correspondiente velocidad orbital mientras la superficie del planeta se desplaza lentamente bajo la nave. Si el simple concepto de órbita circular es difícil de entender, mejor no hablamos de los otros tipos de órbitas (elípticas, parabólicas o hiperbólicas) y trayectorias. En algunas películas –Mission to Mars, por ejemplo- las naves pasan de una trayectoria hiperbólica a una órbita circular alrededor de un planeta sin solución de continuidad y sin maniobra propulsiva de por medio.

Las naves se mueven como quieren en las películas del espacio.

3- Trajes espaciales flácidos

A todos nos resulta normal ver cómo los astronautas salen al vacío del espacio exterior o a una superficie planetaria hostil tras ponerse la correspondiente escafandra espacial. Hasta aquí nada que objetar. Lo malo es que por lo general dichos trajes parecen ser eso, simples uniformes con casco y no escafandras de presión como son en la realidad. Y es que los trajes espaciales son básicamente globos presurizados con un humano dentro. La movilidad de estos trajes es muy reducida, especialmente si nos movemos por la superficie de mundos con gravedad. Pero lo cierto es que los héroes de estas producciones suelen moverse sin dificultad cual gacelas cósmicas. Solamente podríamos pasear con trajes normales -no de presión- dotados de un sistema de soporte vital en aquellos mundos con atmósferas densas. En el Sistema Solar, el único mundo de esas características con superficie sólida -además de la Tierra, obviamente- es Titán, la luna de Saturno (Venus es demasiado caliente y su presión atmosférica demasiado alta).

En ‘Mission to Mars’ vemos los típicos trajes espaciales flácidos.
Los trajes espaciales reales son mucho más voluminosos (NASA).

4- Descompresiones explosivas y cascos iluminados

A estas alturas el que más o el que menos sabe que en el espacio las descompresiones explosivas como las que aparecen en la película Atmósfera Cero (Outland) o Desafío Total (Total Recall) son una simple fantasía, pero supongo que el morbo de ver cuerpos descuartizados por la diferencia de presiones sigue siendo lo suficientemente alto como para que de vez en cuando veamos versiones de este mito en algunas películas. Pues no, el cuerpo humano no explota si la estructura de un vehículo espacial se rompe súbitamente (aunque el resultado no sería menos letal). Un error más sutil y mucho más común es el que tiene que ver con el proceso de salir al exterior de la nave. Por lo general, los astronautas se ponen sus trajes y salen por la puerta/esclusa tan ricamente. En la realidad, esta forma de proceder los habría matado o incapacitado por culpa de una embolia. La presión de un traje espacial es inferior a la presión en el interior de una nave espacial, por lo que los astronautas deben realizar un proceso de descompresión para purgar el nitrógeno de su sangre respirando oxígeno puro. Puesto que la atmósfera de un traje está compuesta exclusivamente por oxígeno, sólo podremos reducir la duración de este proceso si la atmósfera de la nave también es de oxígeno (como en las naves Apolo) o si usamos un traje rígido de alta presión. Otro detalle menor, pero que me molesta especialmente, es la manía que tienen los guionistas de incluir luces en el casco. Pero no para iluminar el exterior, no, que sería lo lógico, ¡sino para alumbrar la cara del astronauta! Entiendo que se trata de un recurso cinematográfico para reconocer al actor claramente, pero es que es tan absurdo que clama al cielo. Y lo peor es que probablemente se trata del error más extendido de todos los de esta lista. No hace falta decir que salir al exterior de una nave en medio de la oscuridad -o subir a la azotea de tu casa por la noche, ya que estamos- con una linterna apuntando a tu cara no es una idea muy inteligente que digamos.

¿Alguien puede ver con esas luces enfocándote a la cara?

5- Escapes de motores incorrectos

El error que voy a comentar pudiera parecer muy técnico, y quizás lo sea, pero me llama la atención porque revela lo poco que entendemos el espacio. Los humanos hemos evolucionado en un mundo con atmósfera, de ahí que no estemos familiarizados con ambientes donde reina el vacío. Me explico. Fíjense bien en el escape de cualquier motor cohete en una película. Parece normal, ¿no? Pues no, y de hecho me atrevo asegurar que en el 100% de las películas donde vemos motores cohete funcionando en el vacío, están mal representados. En el vacío, los gases de los motores se expanden enormememnte, alejándose de la forma más o menos cilíndrica que solemos asociar con los escapes de un motor a reacción o cohete. Pero hay más: la ausencia de oxígeno provoca que el color anaranjado de las llamas características asociadas a un escape disminuya o desaparezca por completo. El resultado es que, dependiendo de la mezcla de combustible empleada, ¡el escape de un cohete en el vacío pueda ser casi invisible!

Vídeo del lanzamiento de un cohete Falcon 9 desde una cámara situada en el lanzador. Se aprecia cómo el escape se expande y se oscurece a medida que disminuye la presión atmosférica:

Vídeo del despegue del módulo lunar del Apolo 17 desde la Luna. El escape es casi invisible:

6- Estrellas en el cielo

«¿Por qué no se ven estrellas en las imágenes de los astronautas del Apolo?», claman los negacionistas/conspiranoicos de las misiones lunares. Pues por la misma razón que no las vemos si caminamos de noche por las calles de una gran ciudad iluminada. El brillo de las fuentes de luz y de los objetos iluminados nos deslumbra e impide ver los astros. En el caso de los astronautas, por supuesto que son capaces de ver las estrellas ‘de noche’, esto es cuanto su nave pasa por la sombra de la Tierra (o cualquier otro cuerpo celeste). Sin embargo, y a pesar de la ausencia de atmósfera, ‘de día’ resulta mucho más difícil observar las estrellas -aunque no imposible- por culpa de la luz proveniente de nuestro planeta (o de la Luna en el caso de los astronautas del Apolo), ya que el contraste es demasiado intenso. Curiosamente, en las películas es habitual ver la Tierra -u otro mundo- rodeada de millares de estrellas como si fuera de noche cerrada. Si nuestros ojos fuesen distintos podríamos ver las estrellas claramente en el espacio ‘de día’, pero no es el caso.

En ‘Space Cowboys’ vemos las estrellas a pesar del brillo del satélite.
En la realidad, como vemos en esta foto de la ISS en la que aparece la Luna y la Soyuz TMA-07M, las estrellas son invisibles de día (NASA).
En este vídeo desde la ISS se aprecian las estrellas de noche:

7- Retraso en las comunicaciones

Entiendo que estamos ante otro recurso cinematográfico para hacer fluida la acción, pero lo normal es que las producciones de Hollywood no tengan en cuenta la finitud de la velocidad de la luz y el retraso en las comunicaciones que ello conlleva. Claro que una película en la que haya que esperar media hora entre frase y frase durante una conversación que tenga lugar entre un astronauta que esté en Marte y su familia en la Tierra debe ser la mar de aburrida.

8- Los problemas de la ingravidez

Resulta lógico que en la mayoría de películas ambientadas en el espacio se salten las leyes de la física a la torera y los astronautas aparezcan sometidos a un campo gravitatorio dentro de la nave, en vez de estar en caída libre. Limitaciones presupuestarias y todo eso. No vamos a armar un escándalo por ello. Resulta más curioso ver cómo retratan la ingravidez cuando lo hacen. Uno de los recursos más habituales es representar a los astronautas moviéndose a cámara lenta, como si la ingravidez ocasionase una especie de aletargamiento o debilidad muscular. Ciertamente, los astronautas se mueven a veces despacio para evitar chocar con sus compañeros o con el equipo que les rodea, pero normalmente se desplazan y realizan sus tareas a ‘velocidad normal’. Otro error curioso es la falta de precisión a la hora de representar otros campos gravitatorios. Todos los planetas y satélites -o incluso cometas, véase Armageddon– de la Galaxia tienen una aceleración superficial de 9,8 m/s2, si hemos de hacer caso a las películas.

En este vídeo vemos varios tipos de movimiento en caída libre:

9- Entradas atmosféricas extrañas

Las entradas a alta velocidad en la atmósfera de un planeta -o reentradas en el caso de la Tierra- son una verdadera pesadilla para los guionistas. No es extraño contemplar una nave que se precipita a varios kilómetros por segundo contra un planeta y que sin embargo no se calienta lo más mínimo al descender hacia la superficie. Como mucho vemos algo de condensación a su alrededor. Y luego está el extremo opuesto, entradas dramáticas en la que la nave entra en medio de una bola de fuego crepitante. La realidad es distinta. Una reentrada es un suceso tremendamente violento, ya que el vehículo debe disipar en poco tiempo la enorme energía cinética que posee al moverse a 8-11 km/s, lo que provoca temperaturas del orden de 2000º C (contrariamente al sentido común, vale la pena señalar que la mayor parte del calentamiento en una entrada atmosférica proviene de las ondas de choque generadas por la nave en movimiento, no de la fricción con el aire, pero esa es otra historia). Pero el caso es que a esas elevadas temperaturas lo que se forma alrededor de la nave es una bola de plasma, que no de fuego, con características muy diferentes a lo que podríamos imaginar si vamos al cine.

Un transbordador durante la reentrada visto desde el interior. El plasma rodea la nave y se forma una bola de color anaranjado, pero no es una bola de fuego (NASA).
La reentrada de un transbordador filmada desde su interior:

10- El sonido

Por supuesto, no podíamos olvidarnos del error más común y extendido. ¿Hace falta repetir otra vez que en el vacío no hay sonido? Señores directores, aprendan de Kubrick, por favor.

Y después de leer esto puede que te estés preguntando si hay películas espaciales fidedignas. Sí, las hay, pero muy, muy pocas. La única que evita la mayoría de estos errores es la gran 2001, una odisea del espacio, esa obra maestra de Kubrick que más de cuarenta años después nadie ha logrado superar. Apolo 13 también es una gran película espacial -que no de ciencia ficción-, aunque cae en ciertos gazapos menores, como es el caso de las estrellas en el cielo y los escapes de los motores cohete. Pero todo eso queda compensado por el hecho de que gran parte de sus escenas fueron rodadas en caída libre dentro de un avión en vuelo parabólico, por lo que es una de las pocas películas con escenas de ingravidez «reales». También merece una mención la serie Defying Gravity, que, aunque tenía un guión horroroso, era relativamente potable en estos aspectos. En definitiva, está claro que el espacio es un lugar extraño, pero tras medio siglo de viajes espaciales tripulados ya es hora de que nos familiaricemos con él.

Apolo 13, una película espacial casi perfecta.

Esta es otra contribución de Eureka al XXXVIII Carnaval de la Física, organizado en esta edición por este blog.



202 Comentarios

  1. Me van a disculpar!!!, pero creo que se ha desvirtuado totalmente por los comentaristas la idea del Post de Daniel. Veo que la mayoría en vez de ver el valor intrinseco del Post, lo han criticado más por fanatismo que por objetividad, es una lastima que la mayoria de los comentaristas de este tipo de Post no tengan el nivel de imparcialidad que el mismo merece, ¡¡¡Una lastima!!!

  2. También cabría mencionar la cuestión de cómo pasa el tiempo al viajar por el espacio y cómo influye en el proceso de envejecimiento. Además de las cuestiones relativas a la física, como el transcurso
    relativo del tiempo en función de la velocidad, la aceleración, está el factor biológico, como los
    efectos en el organismo de la la microgravedad, la radiación espacial, etc.

  3. Yo no tengo problema con los chorros de gas y esas cosas, pero no entiendo como se supone que funcionan las espadas laser de star wars, porqué el ryo se detiene a una distancia de espada, en verdad , di es un rayo layer, debería seguir casi infinitamente!, es decir que sería imposible luchar con ellas sin cortar el techo o las paredes de la nave, o sin cortar por la mitad a los demás compañeros jedi!

  4. El problema de los errores en la escritura y realización de los filmes que enumera y supone el articulista, se debe básicamente, porque está visualizando los filmes desde una optica del «pensamiento convergente», como un físico o científico de ciencia aplicada, algo que existe bajo una racionalidad y lógica y está errado, porque las artes, incluyendo, los guiones de filmes (No los de documentales) que estructuran los guionistas sólo son posibles desde el ámbito del «pensamiento divergente», se construyen «mentiras verosímiles». Simple, los guionistas, contra las leyes de la física tienen que mostrar la espectacularidad del espacio. Cruzar las paredes, darle cuerpo al sonido y a las explosiones, convertir lo irreal en algo real. Esa es su función.

  5. No es la primera vez que leo este tipo de artículos en los que el autor pareciera que exige a los guionistas y productores que hagan las cosas como son en la vida real.
    El día que hagan eso tendremos películas como 2001, que se han convertido en objeto de culto… que nadie ve. Ese tipo de películas las ves una vez, opinas como la mayoría para no quedar apartado y dices que es una obra maestra aunque en realidad nuestro subconsciente prefiera ver naves explotando con enormes ruidos, motores a propulsión para viajar a la velocidad warp y batallas con espadas en la que podamos ver la cara de los actores para recordarlos años después.

    ¿O nos vamos a poner a criticar como en Star Trek viajan por tantos planetas como si fueras de una ciudad a otra? Pues no, porque es ciencia ficción, por viajar a esa velocidad o poseer escudos en las naves?

    Esta tendencia a criticar las películas de ciencia ficción ha nacido de la mano de los hipsters, esos pseudo inteligentes que no tienen otra cosa que hacer que criticar películas en vez de resolver las complejas teorías que están pendientes.

    Conozco astrofísicos que jamás se meterían a un blog a poner a parir a una película, de la misma forma que yo, como historiador amateur nunca criticaría El Último Samurai, Gladiador o La Conquista del Oeste.

  6. Y… que dices de la pelicula «Gravedad», ¿es igual de incorrecta que el resto? no se, es que aun no me pongo a analizar la pelicula al 100%

  7. No le eches la culpa a los guionistas!! En los guiones nunca se habla de qué motores han de estar encendidos. Eso de quien se encarga del diseño de efectos especiales, que a buen seguro siguen a raja tabla las peticiones de dirección, producción y sobre todo del departamento en que estos dos últimos delegan la mayoría de estas cuestiones, el de dirección de arte, que en superproducciones como estas excede el rodaje y necesita participar en postproducción junto con efectos.

  8. Resulta curioso que las pelis de cifi que más se acercan a las leyes de la física real sean series y pelis antiguas (2001, Espacio 1999…)
    Que yo recuerde, la más actual y en la que intentaron emular las condiciones reales de las naves en el espacio, ha sido el remaque de la serie «Galáctica Estrella de Combate». Las naves de caza se mueven de manera muy realista. Creo que incluso se ha llevado algún premio por este tema.

  9. Todo lo que comentáis, no todo son errores, lo saben perfectamente, cuando hacen una película no van a simular la realidad al 100% en este tipo de películas es necesario saltarse las reglas, para jugar con la luz y el sonido, ellos saben que una gran mayoría no se va a cuestionar muchas cosas elementales de la física, la gente esta acostumbrada a la realidad tal como la conocen y si algo explota se escucha el tremendo ruido, y así con efectos lumínicos etc, lo peor en estos casos es ir a ver una película de ciencia ficción, con la cabeza de Albert Einstein, eso no vale, y lo mejor es entender que ciencia ficción es lo que es, entonces la creatividad no tiene por que reducirse a lo que la realidad esta dictando, sino en vez de una película un buen documental y listo.

  10. Lo de los escapes de los motores, las estrellas, el sonido en el espacio etc, no son nada más que recursos cinematográficos y artísticos para mostrar las escenas espaciales con más espectacularidad, teniendo en cuenta que serán vistas por un público neófito. En este contexto, solo el espectador curtido disfrutaría de producciones correctamente científicas.

    Para eso hay películas de ¨ciencia ficción dura¨ , de ¨ciencia ficción blanda¨ , de ¨Space opera¨ o simplemente de ficción y fantasía.

  11. «siempre que observen uno de esos detalles un hechicero lo hizo» ja!!! Pero bueno, yo los excuso diciendo que toda la historia de la pelicula sucede en otro multiverso donde la naturaleza y la fisica obedecen otras leyes.
    Muy buen articulo de todos modos.

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Por Daniel Marín, publicado el 8 enero, 2013
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