¿Por qué es tan difícil viajar a Marte? La explicación en una sola imagen

Por Daniel Marín, el 13 junio, 2011. Categoría(s): Astronáutica • Marte • NASA • sondasesp ✎ 106

Mucha gente se suele preguntar por qué es tan difícil poner un hombre en Marte. Si hace poco más de cuarenta años fuimos capaces de pisar la Luna, ¿qué tiene Marte de especial? Algunos pueden pensar que la distancia es el factor clave, pero no es así. Aunque obviamente Marte está más lejos que la Luna, ése no es el mayor problema. El verdadero desafío queda patente en la siguiente imagen:


Masa de una misión a Marte desde la órbita baja terrestre empleando propulsión química (NASA).

Como podemos ver, una misión a Marte desde la órbita baja terrestre (LEO) requiere nada más y nada menos que el ensamblaje de una nave de unas 4500 toneladas. O lo que es lo mismo, el equivalente a doce estaciones del tamaño de la ISS o 37 lanzamientos del cohete gigante Saturno V. ¿Cómo es esto posible? La explicación a este misterio la tenemos que encontrar en la despiadada Ecuación de Tsiolkovski, también conocida como la Ecuación del Cohete. Según las rígidas leyes de la física, un ligero aumento en la carga útil de una nave espacial requiere un aumento enorme en la masa inicial. ¿Por qué? Pues porque para lanzar esa carga extra es necesario transportar más combustible, lo que a su vez aumenta la masa inicial del vehículo haciendo necesario usar aún más combustible al lanzamiento.

Esto está muy bien, pero, ¿por qué una nave marciana debe ser tan grande? La razón es que a la Ecuación del Cohete debemos añadir otro factor que complica el poder viajar a otros planetas: la profundidad del pozo gravitatorio de la Tierra. Abandonar la gravedad terrestre es realmente difícil. Aunque parezca contraintuitivo, una nave situada en órbita baja a unos pocos cientos de kilómetros de altura ya ha recorrido el 73% del camino a otros planetas en términos energéticos. Efectivamente, para poner un objeto en órbita terrestre debemos acelerar hasta los 8 km/s, pero para abandonar la Tierra sólo necesitamos alcanzar los 11 km/s. El problema es que esa misma nave debe frenar para entrar en órbita marciana y luego tiene que aterrizar en la superficie del planeta rojo. Y, por supuesto, posteriormente tenemos que volver a la Tierra, para lo cual debemos llevar el combustible necesario para todas estas maniobras. Si recordamos el principio de la Ecuación del Cohete, entenderemos ahora por qué necesitamos una nave de 4000 toneladas para alcanzar el planeta rojo.

Por estos motivos, la dificultad en alcanzar un cuerpo del Sistema Solar no depende de la distancia, sino de la energía necesaria para realizar las maniobras orbitales. Por eso medimos el coste de una misión en términos de los cambios de velocidad necesarios para llegar al objetivo. En lenguaje astronáutico, esta diferencia de velocidades se denomina Delta-V y es la magnitud que rige la navegación por el Sistema Solar. Mientras que los marinos de antaño disponían de cartas en las que se señalaban las mejores rutas para esquivar las zonas sin viento y los arrecifes peligrosos, los planificadores de misiones espaciales cuentan en la actualidad con mapas de Delta-V.

Por ejemplo, para situarnos en órbita marciana desde LEO necesitamos una Delta-V de unos 6 km/s. O lo que es lo mismo, ¡viajar a la órbita de Marte desde la ISS requiere menos energía que un lanzamiento a la órbita terrestre! Poco importa que en el primer caso debamos recorrer varios millones de kilómetros mientras que en el segundo apenas tenemos que alejarnos unos pocos cientos. Pero si lo que queremos es posarnos en la superficie, la cosa cambia. Aunque el pozo gravitatorio de Marte es mucho menos profundo que el terrestre, la Delta-V total en este caso se dispara hasta alcanzar los 10,2 km/s. De ahí que la órbita marciana sea un destino muy atractivo en algunos planes de exploración del Sistema Solar, aunque se podría discutir sobre el interés que tiene mandar una nave tripulada hasta Marte y volver sin tocar la superficie.


Mapa del Delta-V necesario para viajar a algunos lugares del Sistema Solar (Wikipedia).


Una visión más gráfica de los pozos gravitatorios del Sistema Solar (xkcd.com)

Obviamente, una vez fijado el destino no podemos modificar la Delta-V, pero, ¿es posible reducir la enorme masa inicial de una nave marciana? Por supuesto, usando la ecuación del cohete a nuestro favor. Es decir, si logramos un ligero descenso en la masa final de la nave, la masa inicial disminuirá mucho más. Lo primero que podemos hacer es dividir nuestra gran nave marciana en varios vehículos, (por este motivo los cohetes tienen varias etapas), aunque a cambio aumentará la complejidad de la misión.

Otra estrategia es emplear sistemas de propulsión más eficientes. La mayor parte de misiones interplanetarias contemplan el uso de combustibles hipergólicos, fácilmente almacenables pero poco eficientes. Si usamos combustibles criogénicos (hidrógeno y oxígeno líquidos) podríamos reducir la masa de una nave marciana de forma significativa, aunque tendremos que desarrollar tecnologías que permitan almacenar estos combustibles sin que se evaporen. En caso de decantarnos por otros sistemas de propulsión más avanzados (nuclear, iónica, VASIMR, velas solares, etc.), el tamaño de la nave se puede reducir todavía más. La eficiencia de un sistema de propulsión se mide de acuerdo con el impulso específico (Isp).


Simplemente usando un sistema de propulsión avanzado (o criogénica) podemos reducir la masa de nuestra nave marciana a la mitad (NASA).


Propuesta de nave marciana de la empresa rusa RKK Energía que hace uso de propulsión iónica solar (RKK Energia).


Eficiencia (impulso específico) de distintos sistemas de propulsión en función de su empuje. A mayor impulso específico, menor será la masa de la nave interplanetaria (NASA).


Nave marciana de la NASA que emplea propulsión nuclear térmica (NASA).

Un atajo adicional es utilizar los recursos del planeta rojo con el fin de fabricar el combustible necesario para regresar a la Tierra. Por ejemplo, se puede crear metano -un magnífico combustible- a partir del dióxido de carbono de la atmósfera marciana. Y si usamos sistemas más complejos es posible descomponer el hielo del subsuelo marciano en hidrógeno y oxígeno para procurarnos nuestra propia fuente de combustibles criogénicos. Estas técnicas para aprovechar los recursos locales se denominan ISRU (In-Situ Resource Utilization) y son claves a la hora de diseñar una misión al planeta rojo.


Propuesta de nave tripulada de la NASA que utiliza un reactor nuclear para generar metano a partir del dióxido de carbono de la atmósfera marciana (NASA).

Por último, otra medida de adelgazamiento para nuestra nave consiste en utilizar las atmósferas planetarias a nuestro favor. Si alcanzamos la órbita marciana frenando la nave mediante el rozamiento con la atmósfera del planeta rojo podremos ahorrarnos una enorme cantidad de combustible. Esta técnica se conoce con el nombre de aerocaptura y resulta un desafío tecnológico de primer orden. De hecho, hasta la fecha ninguna misión ha llevado a cabo esta maniobra (aunque sí se ha usado el aerofrenado en varias sondas para disminuir la altura orbital). La aerocaptura requiere demás el empleo de grandes escudos térmicos -que también tienen una masa elevada-, pero en cualquier caso es una técnica que compensa de cara a una misión tripulada.


Una sonda francesa realiza aerocaptura para insertarse en órbita marciana (Beyond Apollo).

Si aplicamos a rajatabla todas estas medidas podemos reducir la masa de nuestra nave (o naves) marciana por debajo de las mil toneladas. La última propuesta de la NASA, denominada Mars Design Reference Architecture 5.0 (DRA 5.0), contempla una serie de naves marcianas con una masa total de «sólo» 850 toneladas. Para lograr este objetivo, DRA 5.0 hace uso de propulsión nuclear térmica, ISRU y aerocaptura.

Pese a todo, estamos hablando del equivalente a dos estaciones espaciales como la ISS, o lo que es lo mismo, unos siete lanzamientos de un cohete gigante como el malogrado Ares V. Teniendo en cuenta que el lanzador más potente en servicio que existe en la actualidad sólo es capaz de situar 25 toneladas en órbita baja, resulta obvio que Marte nos queda aún muy lejos. Pero si queremos viajar a otros planetas durante este siglo, más nos vale encontrar una solución a este dilema.

 
Reducción en la masa inicial de una nave marciana mediante el empleo de distintas tecnologías (NASA).


Esquema de la misión marciana DRA 5.0 (NASA).


Una nave con propulsión nuclear térmica se aproxima a Marte (NASA).

Notas:

1- Obviamente, la Delta-V es una magnitud que simplemente mide los cambios de velocidad y no tiene dimensiones de energía. Por eso se suele usar el cuadrado de la Delta-V como magnitud para medir el coste energético de las maniobras espaciales, ya que tiene unidades de energía por unidad de masa.

2- Cuando hablamos de «combustible» en realidad deberíamos usar el término propergol. Un cohete biporpelente requiere el uso de combustibles (queroseno, metano, hidrógeno, hidrazina, etc.) y un oxidante (oxígeno, ácido nítrico, etc.). También existen sistemas de propulsión monopropelentes.



106 Comentarios

  1. Yo veo varios problemas gordos:

    Tecnología: Da la impresión de que la astronáutica no ha avanzado desde los 60. A día de hoy no hay otra manera de subir esas grandes masas que no sea con cohetes gigantes criogénicos tipo Saturno V.

    Economía: Para que un viaje a Marte pueda plantearse tendría que ser en una situación que en economía se llama de «pleno empleo» de los recursos como la que se encontró Kennedy. Pero en esta ocasión el pleno empleo debería darse en USA-UE-Japón conjuntamente (Rusia debería colaborar con asistencia técnica).

    Política: Veo difícil justificar el gasto ante la población. Tampoco hay, de momento, una competencia geopolítica de Occidente vs China que justifique una carrera. No hay un iniciador.

    Saludos,
    Pere.

  2. Coincido con el ultimo anonimo, la única forma de lograr un viaje a marte, frente a los políticos (burócratas sin vision) es si tiene ganancias económicas demostrables, el ir solo para plantar una bandera no se justifica con los problemas económicos que tiene ese país y el mundo, sin mencionar los futuros problemas.
    Parece que es el turno de China.

  3. marte no deberia ser algo de ir para volver, sino algo de ir para quedarse, de construir una nueva tierra terraformandola, y dando la humanidad con el tiempo otro planeta para las especies vivas,

    estoi concencido que el ascensor espacial es la clave del abaratamiento de la puesta en orbita de material y personal, la nasa ya a ofrecido ( y sigue ofreciendo) premios a los que van batiendo unas metas escalonadas, con el fin ultimo de construir estos colosos

  4. Si divide los 4.500 Tm. entre 3.4 Tm., el peso inicialmente de la próxima sonda Mars Science Laboratory (MSL), me sale 1.323, todo un ejercito de rovers para explorar el planeta Marte entero.

    Da que pensar.

    Zeus

  5. Hablando de China, precisamente Robert Bigelow, el magnate hotelero e impulsor de la estación de módulos hinchables de Bigelow aerospace, se ha tirado el farol, por si cuela, de que si China llega por su cuenta a la Luna empezará a adjudicarse parcelas de nuestro satélite. Por supuesto tendremos que ir el resto de países, con Bruce Willis, a parar el expolio chino. O sea, a ver si intentamos montar una nueva carrera espacial con un pretexto geopolítico. Buen intento, pero me parece que ni con esas.

    http://news.yahoo.com/s/ac/20110612/us_ac/8627397_bigelow_plans_first_private_space_station_by_2016_warns_of_chinese_lunar_land_grab

  6. Articulo demoledor.

    Llevo 15 años trabajando en empresas de espacio (uno de ellos en ESA/ESTEC)… naci cuando aun habia astronautas en la luna, creci con Cosmos y Carl Sagan, estudie aeronauticos y luego fisicas…. Y al paso que vamos no vere al hombre en Marte…

    Cuando era pequeño tenia un libro, «la enciclopedia astronautica», que describia el viaje a Marte con el proyecto Nerva… Y no parecia necesitar mas que uno o dos lanzamientos (ya no recuerdo)…

    El reto es claramente propulsivo… Como no haya un salto «cuantico» nos va a costar muchos decenios saltar mas alla de la luna o algun aburrido asteroide…

    En fin, volvamos a la triste rutina de la ESA …

    Saludos y enhorabuena por el blog

    J

  7. Concuerdo con muchos si quieres colonizar el espacio primero la LUNA, sobre todo para impulsar los modulos habitas en el espacio exterior; si se quiere solo explorar, se pueden ir a un asteriode y plantar su banderita siguiente el camino APOLLO, solo para la foto.
    Marte necesita implusar tecnologias teóricas y experimentales, pero no lo podrá hacerlo un solo gobierno, por poderoso que sea, y/o un conjunto de gobiernos, ya que estaran limitados a sus presupuestos (tienen que atender otras necesitades como defensa o salud). Sino que tendra que entrar empresas privadas con fines de lucro, que quieran extraer recursos en el espacio exterior, de esa manera podra conquistarse el espacio, no por curiosidad sino por necesidad.

  8. Ok, todo clarito con Marte… pero porqué no volvimos a la luna todavia???
    Si ni siquiera tenemos planes en firme para la luna…olvidemos a Marte por los próximos 50 años, ya estoy buscando una empresa de criogenia para despertarme dentro de 100 años cuando las cosas estén más moviditas jajaja.
    El blog cada día se supera más y mas
    saludos Martín

  9. Otro artículo soberbio, muchas gracias Daniel.

    Napoleón vio la necesidad que los caminos tuvieran árboles para cobijar a sus soldados del sol del verano …
    Puesto en conocimiento de sus generales estos le dijeron que tardarían 30 años en que estos se desarrollaran para suministrar sombra.
    A esto Napoleón les contestó que por eso se debía empezar ya.

    Creo que el camino está más en aprovechar lo que hay fuera que en pretender llevarlo todo. Pensemos en los viajes del siglo XV al XIX teniendo que llevar todo a cuestas. Para ir a Marte primero se debería ir a las lunas de este y ver si se pueden aprovechar los materiales presentes. Pensar con vistas a largo plazo para instalaciones (generación de combustible, bases permanentes, …). Y sobre todo pensar en nuevas fuentes de propulsión fuera de la atmósfera de la Tierra.

    Que bien nos vendría otra «luna» con los materiales adecuados y con un muy pequeño pozo gravitatorio.

    Saludos.

  10. Igual es una tontería pero

    «una nave situada en órbita baja a unos pocos cientos de kilómetros de altura ya ha recorrido el 73% del camino a otros planetas en términos energéticos. Efectivamente, para poner un objeto en órbita terrestre debemos acelerar hasta los 8 km/s, pero para abandonar la Tierra sólo necesitamos alcanzar los 11 km/s.»

    8/11= 0.72 aprox; pero Energía cinética=(1/2)*masa*(velocidad^2)

    haciendo el cociente queda (8000^2)/(11000^2)=64/121=0.52

    Así que aún estamos a mitad de camino en términos energéticos, aunque estamos al 73% de la velocidad requerida para «escapar»

    Pero yo no soy astrofísico así que igual acabo de decir una barbaridad, mi física de bachiller está un poco olvidada

    Un saludo

  11. Daniel:

    Me he podido incorporar al post ahora, (mas vale tarde que nunca)

    ADEMAS ESTA VEZ MI FOTO ES MAS APROPIADA QUE NUNCA!!!!

    Esta claro lo de la conocida ecuacion de Tsiolkosky pero no me podia imaginar 12 Iss o 37 Saturnos 5 para luego encontrarte con lo que decia Forrest Gamp «SHIT HAPPENS»!!! (la mierda ocurre) y se tengan que regresar por algun improvisto

    La verdad que para ir a marte habra que esperar a que Vasmir este listo y llevar los combustibles alla a la orbita marciana con varios Vasmir de IDA Y VUELTA (a lo mejor esta idea es revolucionaria como cuando Tom Dolan o John C. Houbolt idearon el LM)(ver de la tierra a la luna spider)

    Fabricar el combustible en marte sería muy arriesgado para una primera mision

  12. Era el tipo de artìculo que esperaba de Dani, ya que una vez le sugerì la programaciòn de un viaje a Marte y aunque con el artìculo no contesta mi inquietud por completo, por lo menos me adelanta lo màs primordial de ese posible viaje, que sin tomar en cuenta esto no es posible esta anhelada odisea.
    Gracias Dani por estas apreciables informaciones.

  13. Pero bueno … que se dejen de chorradas y pongan una base en la luna que sirva de plataforma para ensamblar naves tripuladas a Marte. Es que nadie puede hacer nada sin que le diga yo como hacerlo?

  14. Daniel, Yo también soy blogero en temas de ciencia y astronomía. Ya tienes otro seguidor.
    Excelente blog y excelente artículo.
    Enhorabuena

  15. @Anónimo:
    La carga útil del Saturno V no es de 3000 toneladas, ese es el peso de todo el cohete, del cual se pueden colocar 118 toneladas a LEO

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Por Daniel Marín, publicado el 13 junio, 2011
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