LKS, la lanzadera de Cheloméi

A principios de los años 70 los Estados Unidos ya habían decidido que el futuro del acceso al espacio sería el transbordador espacial, un vehículo diseñado conjuntamente entre la NASA y el Pentágono para abaratar drásticamente los costes de lanzamiento. En la URSS, la decisión de la NASA causó un enorme desconcierto entre los militares. La agencia espacial estadounidense planeaba lanzar cincuenta misiones del transbordador al año, pero los analistas soviéticos no concebían ninguna carga útil civil cuya demanda justificase esta elevada tasa de despegues. La respuesta debía ser otra: los militares norteamericanos estaban planeando desplegar en el espacio algún tipo de sistema armamentístico que la URSS desconocía. Además, la capacidad del shuttle para cambiar de plano orbital mediante maniobras en la alta atmósfera generó una gran alarma entre el alto mando soviético, los cuales pensaban que podría usarse esta nave como parte de un primer ataque preventivo contra la URSS. La decisión estaba clara: había que diseñar un sistema similar, aunque aún no se conociese con exactitud su misión. El resultado de esta respuesta sería el transbordador espacial Burán y el cohete gigante Energía. El proyecto fue aprobado formalmente en 1976 y la oficina de diseño encargada de llevarlo a cabo sería Energía, dirigida por Valentín Glushkó.

Pero Glushkó tendría competencia. El principal rival fue Vladímir Nikoláievich Cheloméi, jefe de la oficina de diseño OKB-56 (también conocida como TsKBM y NPO Mashinostroienia, actualmente Khrúnichev). Cheloméi había sido uno de los principales beneficiados de los programas militares tripulados de mediados de los 60 gracias al apoyo de Nikita Jruschov. Jruschov reformó las fuerzas armadas del país dando prioridad a la construcción de misiles balísticos, motivo por el cual diseñadores de cohetes como Cheloméi y Yangel tuvieron un enorme apoyo bajo su mandato. Jruschov sostenía la opinión de que no se podía dejar un área tan importante para la defensa del país como era el diseño de misiles en manos de un sólo hombre (Korolyov). Cheloméi desarrollaría el ICBM ligero UR-100 (equivalente al Minuteman estadounidense), mientras que Yangel se dedicó a los misiles pesados R-16 y R-36. Sin embargo, tras la caída de Jrushcov, Cheloméi había visto como sus proyectos eran cancelados uno tras otro. La estación espacial militar Almaz (OPS) fue transferida a la oficina de Korolyov para crear las famosas Salyut (DOS), aunque la enorme inversión realizada y la presión de algunos militares permitirían finalmente el lanzamiento de tres Almaz (Salyut 2, 3 y 5). Su nave tripulada TKS lograría llegar más lejos e incluso fue lanzada varias veces con éxito, pero finalmente también sería cancelada sin haber puesto un hombre en el espacio. Se suele echar la culpa de estos reveses a la animadversión que sentía Dmitri Ustínov -miembro del Politburó y Ministro de Defensa desde 1976 hasta 1984- hacia Cheloméi, pero también es cierto que muchos de estos proyectos eran muy costosos y redundantes.

No obstante, en un movimiento propio de las oficinas de diseño soviéticas, Cheloméi planeó una respuesta al programa Energía-Burán. Al fin y al cabo, los vientos políticos podían cambiar de dirección en cualquier momento, así que mejor estar preparado por si acaso. Cheloméi sabía que no podía competir con el poderoso lanzador Energía de Glushkó, ni con el transbordador que estaba diseñando NPO Mólnia como calco del shuttle. Pero si podía ofrecer un proyecto más modesto, y por lo tanto, más barato y efectivo. Este proyecto se originó en 1975 y recibió el nombre de LKS (Liogki Kosmicheski Samoliot/Лёгкий Космический Самолёт), “avión espacial ligero”. Cheloméi tenía amplia experiencia en el diseño de “raketoplanos” durante los años 60, así que el LKS se basaría en la tecnología de estos programas.

Cheloméi todavía tenía muchos contactos entre los militares soviéticos, muchos de los cuales consideraban el programa Energía-Burán excesivamente ambicioso y costoso. Ustínov apoyaba al Burán, pero con los retrasos en su desarrollo y los ingentes recursos que estaba consumiendo, una posible cancelación no era una idea descabellada. El LKS podría ser una respuesta asimétrica de bajo coste a la “amenaza” de la lanzadera norteamericana.

El LKS sería un pequeño transbordador espacial de 20 toneladas que podría transportar a dos o tres cosmonautas y sería puesto en órbita con el cohete Protón-K (UR-500K/8K82K), construido también por Cheloméi. Su forma sería muy similar a la del Burán y distinta a los diseños del avión espacial Spiral. De este modo se podrían aprovechar los estudios aerodinámicos efectuados para el programa Burán y ofrecer una nave con unas capacidades más parecidas a las del shuttle, con la posibilidad de recorrer hasta 2000 km tras maniobrar en la alta atmósfera. Su carga útil sería de sólo 4 ó 5 toneladas (el Burán podría poner en órbita 30 t), dependiendo del diseño final. Se estudió la posibilidad de instalar un sistema de acoplamiento compatible no sólo con las Salyut, sino también con las Almaz y TKS. El LKS prometía ser cien veces más barato que el sistema Energía-Burán por unidad de masa transportada al espacio. Podría permanecer hasta diez días en órbita en vuelos tripulados y un año en misiones no tripuladas. Su masa de sólo 20 toneladas permitía lanzarlo con el Protón-K, aunque poco antes KB Salyut había investigado la posibilidad de desarrollar el UR-530, una versión del Protón con capacidad de 30-40 toneladas. Durante el despegue, el LKS tendría las alas plegadas para disminuir las tremendas fuerzas aerodinámicas sobre el vehículo. El compartimento presurizado estaría dividido en dos cubiertas como el Burán y tendría un volumen presurizado de 16 metros cúbicos. Su velocidad de aterrizaje sería de 300 km/h, aunque el tren de aterrizaje trasero consistía en dos esquíes. El sistema de maniobra orbital estaba basado en el de la TKS.


Maqueta a tamaño real del LKS construida por NPO Mashinostroienia (Novosti Kosmonavtiki).


Otra vista de la maqueta del LKS (www.buran.ru).


Reentrada del LKS: su escudo térmico de ablación podría usarse hasta cien veces (Novosti Kosmonavtiki).


Maqueta de un mini-transbordador espacial, probablemente una de las versiones iniciales del LKS (Novosti Kosmonavtiki).

El escudo térmico sería la principal innovación de la nave. Basado en el empleado en las cápsulas VA de las TKS, podría ser reutilizado cien veces, a pesar de ser un escudo de ablación. Esta tecnología permitiría prescindir de las engorrosas losetas térmicas del Burán y la lanzadera norteamericana. Además, podría ser operado sin tripulación, a semejanza del Burán.

En 1980, cuatro años tras la aprobación del programa Energía-Burán, se finalizó el proyecto LKS y se buscó una aprobación oficial. Los ingenieros de TsKBM realizaron en menos de un mes una maqueta a escala real para ayudar en la “venta” del proyecto a las autoridades soviéticas. Según Cheloméi, en cuatro años podría estar listo. Pero una vez más, el Ministerio de Defensa de Ustínov rechazó la propuesta de Cheloméi. De hecho, el gobierno lo amonestó por haber gastado de manera “ilegal” 14000 rublos en este programa sin la debida aprobación. Esto no detuvo al ingeniero jefe, el cual continuó trabajando en el LKS de forma secreta. La principal aplicación de esta nave sería el transporte de armas láser a la órbita baja y su mantenimiento. Estos láseres debían ser parte de la respuesta soviética al programa SDI (“Star Wars”) de la administración Reagan y debían inutilizar satélites y/o misiles enemigos. Según este plan, deberían llevarse a cabo unos 90 lanzamientos al año del Protón para poner en órbita una flota de varios LKS, una cifra completamente fantástica.


Configuración de lanzamiento del LKS en el Protón-K. A la izquierda, configuración inicial. A la derecha, la configuración final con las alas plegadas (Novosti Kosmonavtiki).


Despegue de un LKS sobre un Protón-K (Novosti Kosmonavtiki).

En 1983, el gobierno de la URSS volvió a revisar la posibilidad de aprobar el LKS, pero se encontró con la total oposición de los representantes de las oficinas de diseño encargadas de sistemas anti misiles balísticos, los cuales veían el LKS de Cheloméi como una amenaza a su futuro. En todo caso, ya era demasiado tarde. Las estaciones Almaz y las TKS tripuladas ya habían sido canceladas. Y, pese a los retrasos, el Burán estaba muy cerca de ser completado. El LKS se uniría así a los numerosos proyectos de Cheloméi que jamás vieron la luz. Incluso la maqueta del LKS no sobreviviría el paso del tiempo y sería destruida en 1991 durante un suceso que aún hoy permanece sin resolver. Para colmo, ya en 1981 Ustínov había presionado para eliminar a la TsKBM de cualquier proyecto espacial de carácter militar. La ironía del destino quiso que ambos rivales, Cheloméi y Ustínov, muriesen en 1984 en el mismo hospital con pocos días de diferencia.

Como anécdota, es posible que el programa LKS confundiese a los analistas estadounidenses, los cuales pensaban a finales de los 80 que la URSS estaba desarrollando un pequeño transbordador espacial derivado del Spiral para ser lanzado mediante el Zenit, nave que recibió el nombre de Uragán (“huracán”). Ahora parece claro que la inteligencia norteamericana se hizo un lío con las pruebas de los BOR-4 y los programas Zaryá y LKS, ya que Uragán jamás existió.

El LKS no sería el último proyecto de minilanzadera. Posteriormente aparecerían el MAKS de NPO Mólnia, el MKR y la versión alada del Klíper, ambos de RKK Energía. Proyectos que no han corrido mejor suerte que ses predecesores alados.

Referencias

  • Energiya-Buran, the Soviet Space Shuttle, Bart Hendricxs y Bert Vis (Springer-Praxis, 2007).
  • LKS, Anatoly Zak.
  • LKS, Mark Wade.
  • Dogoniat, znachit otstavat!, Olga Okara (www.buran.ru).
  • Mini-shuttle, Aerokosmicheski Portal Ukraini.


11 Comentarios

  1. ¿El LKS prometía ser CIEN VECES mas barato por unidad de masa transportada al espacio que el sistema Buran-Energya?
    Desde luego, fue impresionante el nivel de paranoia en la URSS durante los años de la guerra fría…

    Tengo curiosidad por saber a qué cantidad ascenderían los gastos derivados del uso de un hipotético LSK en la actualidad… Serían muy superiores a los derivados del despliegue de las naves Soyuz?

    Estupendo artículo, como siempre.
    Un saludo!

  2. Excelente artículo, Daniel! Dónde encontraste tanta información sobre ese obscuro proyecto? Yo aprendí sobre él porque fue objeto de un Concurso Eureka, encontré una foto y un poco de información en la página buran.ru.
    “Desde luego, fue impresionante el nivel de paranoia en la URSS durante los años de la guerra fría…” Xerman, no soy simpático al régimen soviético, pero acá debo reconocer que ellos tenían motivo para paranoia: estaban completamente cercados por aliados dos EEUU, con tropas en varios países (Alemania, Noruega, Japón, Corea del Sur, Turquía, e Irán hasta 1979). Además, EEUU tenía superioridad en fuerzas convencionales y nucleares hasta fines de los 70. Agregue a eso las varias guerras e intentos de invasiones que Rusia sufrió a lo largo de los siglos, y se entiende que se sintieran amenazados, aún cuando el Shuttle tenía muy poco valor militar (sólo fue utilizado para lanzar algunos satélites, y después del desastre del Challenger ni eso).

  3. Xerman: ten en cuanta que las cifras que menciono son las usadas por Cheloméi para ganar adeptos a su proyecto. Otra cosa es que sean reales 😉

    Carlo: ahora pongo las fuentes del artículo (se me olvidó ponerlas, izviní)

    Saludos.

  4. Daniel, soy Albert Pla

    Deberías plantearte ( si no lo has hecho ya) escribir un libro sobre astronáutica soviética, sobre lo que a salido a la luz más tarde y que nos has contado magistralmente en tu blog. Si no me veré en la obligación de cortar y pegar tus artículos y encuadernármelos!

    Gracias por tu contribución

  5. Gracias a ti por tu mensaje, Albert. Lo del libro me lo he planteado, pero estoy a la espera de alguna oferta que valga la pena (no económicamente hablando, se entiende, que con esto no se gana dinero). ¿Alguien se anima? 😉

    Saludos.

  6. Daniel: Si, ya me imaginaba que la promesa dificilmente podría convertirse en realidad… Aunque probablemente el LKS hubiese sido mucho mas eficiente que el Burán-Energía. Sería interesante saber hasta que punto… ;-/
    Carlo: No pretendía juzgar si el nivel de paranoia en la extinta U.R.S.S. era justificado o no; tan solo pretendía enfatizar el hecho de que el Soviet Supremo hubiese apostado por el proyecto de Glushkó, que supuso una auténtica sangría para el presupuesto federal, en detrimento del proyecto de Cheloméi…
    Un saludo!

  7. xerman: sí, hubiese sido interesante ver el LKS en servicio. Todavía está por ver si un transbordador de pequeño tamaño podría ser rentable, ya que ningún proyecto de este tipo sería adelante. El programa Energía-Burán hay que enmaecarlo dentro de la política soviética de Brezhnev por buscar la paridad estratégica con los EEUU a toda costa, política que supuso que los gastos militares (directos e indirectos) de la URSS se llevasen la mayoría del PIB. EN realidad, más que paranoía, los mecanismos de la Guerra Fría eran tremendamente complejos. Pero ése es otro tema…

    Saludos

  8. Solo comentar que tienes el mejor blog en español sobre tecnología y asuntos aeroespaciales, superas en contenido y calidad del mismo a la Wikipedia. De verdad, como comenta un lector entusiasta, deberias publicar un libro con toda la información del blog, sería una publicación obligada para física, astro física, ingenieria aero-espacial, etc.

    Somari.

  9. Raymundo.

    Hola Daniel. La verdad soy un verdadero neofíto en el tema; pero vaya que es un placer leerte,tus entradas estan bien chidas (exelentes) y sobreo todo que lo explicas de una manera tan clara, cada que tengo tiempo leo tu blog personal, gracias a tí ahora ya puedo distinguir una nave soyuz de una progres, y espero con impaciencia la segunda parte de la nave vostok.
    Gracias por tu publicación y sigue adelante.

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Por Daniel Marín
Publicado el ⌚ 5 noviembre, 2009
Categoría(s): ✓ Astronáutica • Historias de la Cosmonáutica • Rusia