40 años del Apolo 8 (parte II)

Por Daniel Marín, el 24 diciembre, 2008. Categoría(s): Apolo • Astronáutica • Historias de la Cosmonáutica • Luna • NASA • Rusia ✎ 4

(continuación de la parte I)

Mientras, en la URSS, y pese a los temores de la NASA, el programa Zond no estaba exento de problemas. La Zond 5 había sido un éxito, sí, pero los encargados del proyecto consideraban necesario llevar a cabo al menos dos lanzamientos no tripulados más antes de intentar una misión con hombres dentro. En concreto, las naves Zond debían demostrar que eran capaces de efectuar una reentrada por fases (skip reentry) para atenuar la aceleración sobre la tripulación y recuperar la cápsula en territorio soviético. Vasili Mishin, encargado de los programas lunares L1 (sobrevuelo) y N1-L3 (alunizaje), creía que si las Zond 6 y 7 lograban completar su misión sin incidentes, en enero de 1969 sería posible lanzar al primer cosmonauta alrededor de la Luna, adelantándose así al Apolo 10. Los cosmonautas Alexei Leonov y Oleg Makarov eran los principales candidatos para formar parte de esta misión histórica, pero Mishin no se hacía ilusiones. Al igual que el Apolo 1 había traumatizado a la NASA, la muerte de Vladímir Komarov el año anterior durante la misión Soyuz 1 había significado un duro golpe para el programa espacial soviético. La prudencia impregnaba ahora todas las decisiones.

Al otro lado del Atlántico la NASA debía decidir quiénes serían los primeros seres humanos en visitar otro mundo. La tripulación original del Apolo 8 estaba formada por James McDivitt, David Scott y Russell Schweickart. Sin embargo, cuando Deke Slayton (veterano del Mercury y encargado de asignar las tripulaciones del Apolo) le comentó al comandante McDivitt los nuevos cambios en la misión, éste la rechazó. McDivitt y sus hombres habían dedicado los últimos meses de su vida a entrenarse para la primera misión tripulada del módulo lunar y preferían esperar a que su nave estuviese lista. Por increíble que nos pueda parecer esta decisión, los astronautas del Apolo eran ante todo pilotos de prueba y no había nada que pudiese superar el ser los primeros en pilotar una nueva nave espacial. Ni siquiera viajar a la Luna. Slayton se dirigió entonces al comandante del Apolo 9, Frank Borman, el cual aceptó sin dudarlo. Al fin y al cabo, su misión debía ser básicamente una repetición del Apolo 8, mientras que la nueva propuesta era todo un desafío.

En octubre de 1968 la misión Apolo 7 se desarrolló sin complicaciones. Ahora Frank Borman, James Lovell y William Anders viajarían a la Luna en diciembre, pero el mundo aún no lo sabía. Por su parte, la URSS llevó a cabo ese mismo mes la doble misión Soyuz 2/Soyuz 3, que, pese a algún que otro problema, devolvió la confianza en la nave Soyuz y en las posibilidades de lanzar la Zond con tripulación en misiones lunares. El 12 de noviembre la NASA hizo pública su decisión de lanzar el Apolo 8 a la Luna en diciembre y la decepción recorrió la cúpula del programa espacial soviético. Mishin sabía que el programa de alunizaje N1-L3 estaba muy por detrás del Apolo, pero en los últimos meses había surgido la esperanza de que el programa L1 pudiese poner por delante a la URSS mediante un golpe de efecto espectacular. Ahora, tras la decisión de la NASA, casi todo estaba perdido. Paradójicamente, en diciembre de 1968 la ventana de lanzamiento lunar se abría antes para la URSS que para los EE UU. Si la Unión Soviética decidía lanzar una Zond tripulada en diciembre, aún podría adelantarse a la NASA. Todo dependía del vuelo de la Zond 6 (7K-L1 nº12).

La Zond 6 despegó sin novedad el 10 de noviembre y realizó un sobrevuelo lunar para regresar a continuación a la Tierra. Esta vez la delicada maniobra de doble reentrada se realizó correctamente. Sin embargo, para consternación de los dirigentes soviéticos, la cápsula se despresurizó durante la reentrada, lo que ocasionó la apertura prematura del único paracaídas (para ahorrar peso, la Zond no llevaba paracaídas de reserva como la Soyuz). El vehículo se estrelló a unos 16 kilómetros del cosmódromo de Baikonur, en lo que seguro fue un incidente que hizo recordar a todos los dramáticos momentos finales de Komarov.


Trayectoria de la Zond-6.


La Tierra desde la Luna vista por la Zond 6.

Estaba claro que la Zond 7 no podría ir tripulada. El Apolo 8 no tendría competencia, aunque ellos no lo sabrían. De poco sirvió la carta que el grupo de cosmonautas del programa L1 escribió directamente al Politburó pidiendo una oportunidad para vencer a los americanos. Durante los primeros años tras la caída de la URSS se rumoreó que la opción de enviar a la Zond 7 con tripulación fue considerada por la cúpula soviética, pero lo cierto es que jamás se sopesó seriamente esta posibilidad. Si el vuelo de las Zond 5 y 6 hubiesen terminado con éxito, a lo mejor la historia hubiese sido otra, pero nunca lo sabremos.

La ventana de lanzamiento se abrió para la URSS, pero para alivio de la NASA no fue lanzada ninguna nave, tripulada o no. El Apolo 8 despegó sin problemas el 21 de diciembre de 1968 y casi tres días después el motor SPS del módulo de servicio se encendió durante 4 minutos y 13 segundos para colocar la nave en órbita lunar. Durante 20 horas y diez órbitas lunares, Borman, Lovell y Anders fueron los primeros y únicos seres humanos en vivir fuera de la influencia gravitatoria terrestre.



El Apolo 8, rumbo a la historia (NASA).

El 27 de diciembre el módulo de mando del Apolo 8 amerizaba en el Océano Pacífico tras una misión perfecta. El juego había terminado. La URSS había perdido la carrera a la Luna y el camino hacia el Apolo 11 estaba despejado. La Humanidad había viajado por primera vez a otro mundo.


Frank Borman, comandante (NASA).


James Lovell, piloto del módulo de mando (NASA).


William Anders, piloto del módulo lunar. Puesto que el Apolo 8 no llevaba LM, Lovell bromeaba con Anders “sólo queremos que te sientes y pongas cara de listo” (NASA).


El módulo de mando del Apolo 8 tras el amerizaje. Se aprecian los efectos de la reentrada (NASA).


Primera imagen de la Tierra tomada por humanos desde otro mundo. Esta imagen fue hecha por Borman (NASA).


La imagen más famosa de la misión Apolo 8 tomada por Bill Anders: el “amanecer” de la Tierra (NASA).


Primera imagen de la Tierra completa hecha por el hombre (NASA).


La Luna, al fin (NASA).

Vídeo del lanzamiento:

Referencias:



4 Comentarios

  1. Muy buen artículo, como siempre, gracias! Pero una duda, está realmente correcta esta frase? “Durante 20 horas y diez órbitas lunares, Borman, Lovell y Anders fueron los primeros y únicos seres humanos en vivir fuera de la influencia gravitatoria terrestre.”
    La Luna también está bajo la influencia de la gravedad de la Tierra (pues orbita alrededor de nuestro mundo), ¿no?

  2. Hombre, técnicamente sí, pero me refería a la “esfera de influencia” gravitatoria de un astro, que es aquella donde la fuerza de atracción de un cuerpo determinado es la más importante y se pueden despreciar las contribuciones de otros. En este caso, el Apolo 8 estuvo dentro de la esfera de influencia gravitatoria de la Luna.

    Un saludo y feliz Navidad!.

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Por Daniel Marín, publicado el 24 diciembre, 2008
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