Cinco mitos de la carrera espacial que no son exactamente tal y como nos los han contado

Existen ciertas verdades relacionadas con la conquista del espacio que todo el mundo conoce y que ya han entrado en el terreno de la cultura popular. Pero la verdad, como suele suceder, siempre es más compleja de lo que parece y las cosas no fueron así. Al menos, no exactamente. Veamos cinco de esos mitos que son ligeramente diferentes a como aparecen en la mayoría de libros de historia:

1- El Sputnik fue el primer satélite artificial de la humanidad

Por supuesto, es cierto que el 4 de octubre de 1957 la pequeña esfera PS-1 -posteriormente conocida como Sputnik 1 de forma retroactiva- alcanzó el espacio y comenzó a emitir su famoso bip-bip-bip para sorpresa de todo el mundo. Lo que no suele ser tan conocido es que ese mismo día otros dos objetos alcanzaron la órbita terrestre. El primero era la pequeña cofia que protegía al satélite durante su ascenso a través de la atmósfera y el segundo fue la etapa central del misil R-7 Semiorka 8K71PS (M1-PS). Que la gente no se acuerde de la cofia tiene un pase, ya que al fin y al cabo era muy pequeña. Pero la etapa central es otra historia. Mientras que el Sputnik era una esfera de 58 centímetros de diámetro y 83,6 kg de masa, la etapa central o Blok A era un ‘monstruo’ de 26 metros de largo, 2,95 metros de diámetro y tenía una masa en seco de 7,5 toneladas.

Blok A de un cohete Soyuz-ST, similar a la etapa central del misil R-7 (Arianespace).
Primera etapa (bloque central) y aceleradores (segunda etapa o Blok B, V, G y D) del misil R-7.

¿Se acuerdan de todos esos millones de testigos repartidos por el mundo que supuestamente vieron el Sputnik al amanecer o al anochecer durante varios meses después del lanzamiento? Pues bien, lo que vieron en realidad fue la etapa central Blok A, no el PS, cuyo brillo era muchísimo menor. De hecho, podemos decir que el 4 de octubre de 1957 la Unión Soviética puso en órbita la gran etapa Blok A del cohete R-7 y, en segundo lugar, el pequeño PS-1. El R-7 había sido diseñado para lanzar pesadas armas nucleares hacia Estados Unidos y la masa del Sputnik era tan minúscula que en esta ocasión la etapa central alcanzó la velocidad orbital. El Blok A permaneció en órbita hasta el 2 de diciembre de 1957, mientras que el Sputnik reentró en la atmósfera el 4 de enero de 1958. Habría que esperar muchos años antes de ver en órbita un satélite tan grande.

El satélite PS-1, más conocido como Sputnik 1 (RKK Energía/Eureka).
El PS-1 se separa del Bloque A.
La cofia del PS-1 también alcanzó la órbita (Novosti Kosmonavtiki).

2- Las primeras palabras pronunciadas desde la superficie lunar fueron ‘un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad’

Dejando a un lado la absurda polémica sobre si Neil Armstrong se olvidó de decir el segundo ‘un’ de la famosa frase o si las interferencias impidieron que esta palabra se pudiese escuchar claramente, lo cierto es que técnicamente hablando estas no fueron las primeras palabras sobre la superficie lunar. Las primeras palabras desde la superficie de otro mundo se pronunciaron cuando el módulo lunar Eagle aterrizó suavemente en el Mar de la Tranquilidad. Las palabras, pronunciadas por Buzz         Aldrin, fueron ‘Contact light! Okay, engine stop, ACA – out of detent‘, a lo que Armstrong replicó  ‘Out of detent‘. Aldrin continuó con ‘mode control – both auto. Descent engine command override off, Engine arm – off. 413 is in‘. Solo después Armstrong añadiría su famoso ‘Houston, aquí Base de la Tranquilidad, el Eagle ha aterrizado’. En teoría, el aviso de ‘luz de contacto’ (contact light) debía tener lugar cuando el módulo lunar aún se encontraba a 1,5 metros de altura. Unas sondas que se desplegaban por debajo de tres de las cuatro patas del módulo lunar eran las encargadas de activar la luz en la cabina al tocar el suelo. A continuación, la tripulación debía apagar el motor de la etapa de descenso a cierta altura para evitar que las ondas de choque dañasen la nave. En el Apolo 11, sin embargo, el motor se apagó cuando el Eagle ya estaba en la superficie.

Es comprensible que este intercambio de jerga técnica no haya pasado a la historia, pero así es cómo sucedieron las cosas. Habrá gente que piense que estas insulsas frases no cuentan y que lo importante fue lo que dijo Armstrong al bajar la escalerilla del módulo lunar. Bien, pero en este sentido, conviene recordar que, a diferencia de lo que se ve en algunas películas y documentales, Armstrong dijo ‘un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad’ cuando puso el pie izquierdo en el regolito lunar, no cuando bajó la escalerilla del Eagle. Tras descender el último escalón, que estaba a una altura considerable, Armstrong pasó un tiempo sobre la pata del módulo lunar, sin pisar el regolito, pero técnicamente en la superficie. Allí se detuvo para comentar sus impresiones sobre el suelo de nuestro satélite: ‘the LM footpads are only depressed in the surface about one or two inches. . . the surface appears to be very, very finegrained, as you get close to it, it’s almost like a powder‘. Estas bien podrían ser consideradas las primeras palabras desde la superficie lunar. Todo depende de cómo interpretemos el término ‘superficie’.

Neil Armstrong poco después del alunizaje (NASA).

3- Laika fue el primer animal en el espacio

La legendaria perrita soviética fue el primer ser vivo en órbita, pero no el primer animal en el espacio, que no es lo mismo. Si aceptamos que la arbitraria frontera del espacio está situada a cien kilómetros de altura, los primeros animales -dejando a un lado microorganismos varios- que sobrepasaron este límite fueron unas anónimas moscas de la fruta norteamericanas. Las moscas viajaron a bordo de un cohete V-2 (A-4) alemán capturado durante la guerra que despegó el 20 de febrero de 1947 desde White Sands. Es posible que estas pequeñas astronautas no impresionen a mucha gente, así que es normal que nos hayamos olvidado de ellas. Pasemos entonces al primer mamífero en el espacio, que no fue otro que el mono Albert II. El pequeño simio llegó a los 134 kilómetros de altura el 14 junio de 1949 dentro de otro misil V-2. Lamentablemente, Albert II murió al estrellarse su cápsula debido a una incorrecta apertura del paracaídas. Y es que el pobre Albert II podría haberse olido algo si hubiese sido capaz de preguntar sobre el origen de su apellido. ¿Qué le pasó al primer Albert? Pues adivinen (y sí, hubo un Albert III y un IV y un V…).

Albert II antes de dar su vida para el avance de la exploracion del espacio (NASA).

Pero los primeros seres vivos -dejando a un lado bichejos como bacterias y moscas de la fruta- en superar la frontera del espacio y regresar vivos fueron los perros soviéticos Tsigan y Dezik, que despegaron el 22 de julio de 1951 -seis años antes que Laika surcase los cielos- en un cohete sonda V-1B, un misil R-1 modificado que a su vez era una versión soviética del V-2 (los primeros seres vivos en regresar vivos de la órbita -perdón por la redundancia- fueron las perras Strelka y Belka el 19 de agosto de 1960).

Tsigan y Dezik fueron los primeros mamíferos en viajar al espacio y volver vivos en 1951.


4- Los americanos se gastaron millones en desarrollar un bolígrafo espacial. Los soviéticos usaron un lápiz.

Este mito es quizás de los más extendidos y también tiene algo de verdad, pero hay que matizarlo. Para empezar, no es cierto que los norteamericanos no usasen lápices en el espacio. Los astronautas de los programas Mercury, Gémini y Apolo usaron todos ellos lápices de mina intercambiable. En 1965 la NASA encargó 34 lápices a la empresa Tycam de Houston para el programa Gémini, pagando unos 129 dólares de la época -unos mil dólares de ahora- por cada unidad. La noticia pronto se hizo pública y causó una indignación más que comprensible entre el electorado estadounidense. Aprovechando el escándalo, ese mismo año la empresa Fisher ofreció a la NASA el bolígrafo AG-7 ‘Anti-Gravity’ Space Pen, desarrollado sin subvención pública alguna.

Este bolígrafo usaba un cartucho de tinta presurizado con nitrógeno, lo que garantizaba su uso en gravedad cero. Además, la tinta no era líquida, sino que tenía la consistencia de un gel. La NASA comenzó a usar los bolígrafos de Fisher en el programa Apolo a partir de 1967. Satisfecha con los resultados, en 1968 la agencia espacial compró 400 bolígrafos a un precio de seis dólares la unidad (unos 40 dólares de ahora), bastante caro si lo comparamos con los precios actuales, sí, pero evidentemente muy lejos de los millones de dólares de la leyenda urbana. Pero, a pesar del éxito de los bolígrafos de Fisher, lo cierto es que los lápices siguieron usándose en todas las misiones Apolo y Skylab.

Lápices espaciales norteamericanos del Programa Gémini (fuente).
Un bolígrafo espacial Fisher del Apolo 16 (fuente).

Ahora bien, ¿por qué los estadounidenses no usaron lápices normales como los soviéticos y se dejaron de historias? Por dos motivos. Primero, porque los lápices comerciales tienden a fragmentarse y a dejar residuos -especialmente los de los años 60-, algo nada bueno dentro de una pequeña nave espacial. Pero lo más importante y peligroso es que los lapiceros normales son inflamables. La NASA usaba una atmósfera de oxígeno puro en sus naves, una característica de diseño que causó la muerte de la tripulación del Apolo 1. Y, lógicamente, se entiende que la agencia espacial no escatimara esfuerzos para reducir el riesgo de incendio. Los soviéticos por su parte usaban en sus vehículos espaciales una atmósfera similar a la que respiramos -una mezcla de nitrógeno y oxígeno-, por lo que el riesgo de incendio accidental era mucho menor y podían permitirse el uso de lápices convencionales. A pesar de todo, tampoco es cierto que los soviéticos no usasen bolígrafos. En febrero de 1969 la Unión Soviética compró cien bolígrafos Fisher y mil recambios de tinta para usarlos en las naves Soyuz.

5- Los primeros seres vivos en viajar a la Luna fueron los astronautas del Apolo 8

La tripulación del Apolo 8 -Borman, Lovell y Anders- se convirtieron en los primeros seres humanos en abandonar la gravedad terrestre y los primeros en alcanzar la órbita lunar en diciembre de 1968. Y, lógicamente, también fueron los primeros seres vivos macroscópicos en viajar la Luna y volver sanos y salvos, ¿no? ¡Meeeec! Error. No, no fueron los primeros seres vivos en poner rumbo hacia la Luna. Ese honor le corresponde a las dos tortugas soviéticas de la misión Zond 5 (7K-L1 nº 9), que circunnavegaron nuestro satélite en septiembre de 1968 en compañía de otros bichos (escarabajos, plantas y varios microorganismos). Las dos tortugas de la especie Testudo horsfieldi tuvieron una reentrada muy movidita y amerizaron en las aguas del océano Índico. Serían sacrificadas poco después en nombre de la ciencia. Borman, Lovell y Anders sí que serían los primeros seres vivos en órbita lunar, aunque, además de humanos, cinco ratones de la especie Perognathus longimembris también orbitaron la Luna en la misión Apolo 16.

Los primeros seres vivos en viajar a la Luna y volver vivos fueron dos anónimas tortugas soviéticas (RKK Energía).

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46 Comentarios

  1. Lo mas interesante fue lo de la atmosfera que usaban los rusos…..pregunta ¿por que los estadounidenses eran tan tontos como para usar oxigeno puro?

    1. No es que fueran tontos, era por razones fisiológicas. Se pensaban que se puede sobrevivir a una descompresión de la capsula el tiempo suficiente como para ponerse los trajes si tiene una atmósfera a menor presión. No se puede respirar aire normal a baja presión porque se respira toco oxigeno de el, pero si oxigeno puro a baja presión.

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Por Daniel Marín
Publicado el ⌚ 4 julio, 2013
Categoría(s): ✓ Astronáutica • NASA • Rusia • sondasesp