40 años del Skylab

Hoy se cumple el 40º aniversario del lanzamiento del Skylab, la primera y única estación espacial totalmente norteamericana. Tras las emocionantes misiones lunares Apolo, el Skylab fue en su momento una especie de anticlímax, un proyecto que nadie parecía desear realmente. Y, sin embargo, fue un éxito rotundo que sólo el tiempo lograría poner en su sitio.

El Skylab visto durante la misión Skylab-4 (NASA).

A pesar de ser la estación espacial más pesada y voluminosa que ha alcanzado el espacio mediante un único lanzamiento (la ISS, mucho más grande, ha requerido decenas de misiones para tomar su forma actual), la NASA no se dignó siquiera en darle un nombre digno a su categoría y prefirió optar por el neutro ‘laboratorio celeste’. Algo lógico, porque cuando el Skylab despegó a bordo del último cohete Saturno V, la agencia todavía soñaba con crear una gigantesca y auténtica estación espacial con capacidad para cincuenta personas. No importaba que los planes para esta estación ‘de verdad’ hubiesen sido eliminados de un plumazo en 1970, la NASA aún esperaba poder hacerlos realidad. El Skylab, por tanto, era visto como un simple aperitivo del futuro brillante que estaba por llegar. Un aperitivo de 77 toneladas.

El que el Skylab terminase por ser la primera estación espacial norteamericana fue también algo inesperado. A principios de los años 60, la mayoría apostaba por la estación militar MOL de la USAF como el mejor candidato para convertirse en el primer laboratorio orbital estadounidense, un enorme satélite espía tripulado dotado de uno de los telescopios más potentes jamás lanzado al espacio.

Estación espacial Skylab (NASA).
Emblema del programa (NASA).

El proyecto que posteriormente sería conocido como Skylab nació en febrero de 1959, cuando el viceadministrador de la NASA Hugh Dryden declaró públicamente ante el senado que uno de los objetivos de la nueva agencia espacial sería construir una base permanente en órbita baja. En junio de ese mismo año, el ingeniero alemán Wernher von Braun propuso a la ABMA (Army Ballistic Missile Agency) su concepto de wet workshop. La idea era muy elegante, aunque las dificultades técnicas asociadas eran -y son- enormes. ¿Por qué desechar la masa útil de las etapas de los cohetes en cada lanzamiento? Una fase superior podría ser usada como laboratorio orbital una vez que el combustible del interior se hubiese agotado, aumentando de forma espectacular la capacidad de carga de un lanzador y creando al mismo tiempo una estación espacial de gran tamaño.

Boceto del concepto wet workshop de von Braun (Wikipedia).

Por otro lado, en 1961- nada más aprobarse el programa Apolo- Emanuel Schnitzer, del Centro Langley de la NASA, sugirió usar una estructura hinchable junto con una nave Apolo CSM para crear una pequeña estación espacial denominada ‘Apolo X’, aunque la primera propuesta seria de una estación espacial asociada al Apolo nacería en 1963, cuando el Centro Marshall de la NASA concibió un proyecto para lanzar una estación con capacidad para 18 personas usando el equipamiento del Apolo. Este proyecto rivalizaba con la propuesta de estación MORL (Manned Orbiting Laboratory) -no confundir con el MOL militar- del Centro Langley. En principio, MORL debía usar los equipos del programa Gémini, aunque en 1964 se decidió usar el Saturno IB de Marshall para lanzar una estación de unas 14 toneladas. En todos los casos se contempló emplear el concepto de wet workshop. Las tripulaciones viajarían a bordo de naves Gémini o Apolo y más adelante se podría lanzar una estación de mayor tamaño gracias al Saturno V llamada LORL (Large Orbiting Research Laboratory). También se estudió la posibilidad de lanzar un telescopio espacial dentro del programa MORL, lo que convirtió a este programa una especie de réplica civil del MOL.

Una de las propuestas dentro del programa MORL con naves Gémini (astronautix.com).
Concepto wet workshop de Douglas de 1966 usando una S-IVB y naves Gémini o Apollo (NASA).
Otra propuesta de wet workshop comparada con el MOL de la USAF (NASA).

1965 sería un año clave en la historia del Skylab. La NASA creó la oficina AAP (Apollo Applications Program) con el objetivo de buscar proyectos espaciales que pudiesen usar el equipamiento del programa lunar Apolo en misiones en órbita terrestre. AAP debía ser el ‘plan B’ para la NASA por si el Apolo era cancelado o no tenía éxito. Desde el primer momento, un objetivo claro para estas misiones sería construir una estación espacial. Von Braun, por entonces en el Centro Marshall, resucitó su viejo concepto del wet workshop para el AAP. Un Saturno IB pondría en órbita la etapa superior S-IVB. Una vez en el espacio, esta etapa se convertiría en la estación espacial OWS (Orbital Workshop) gracias al trabajo de una tripulación que despegaría en un CSM de forma separada gracias a otro cohete Saturno IB. La OWS tendría hasta cinco puntos de atraque independientes, lo que permitiría el traslado de equipos y módulos especializados mediante naves adicionales. Entre estos módulos destacaba el ATM (Apollo Telescope Mount), un telescopio multiuso propuesto en 1966 que usaría la estructura del módulo lunar de Grumman. Estaba previsto que las estaciones de tipo wet workshop fueran sustituidas por laboratorios ‘secos’ (dry workshops) más complejos lanzados directamente por un Saturno V.

Propuesta de diciembre de 1966 de OWS (NASA).

Los planes del AAP eran, como se estilaba en la época, demasiado ambiciosos. La agencia planeaba lanzar nada más y nada menos que tres estaciones OWS en modo wet workshop y otras tres en modo ‘seco’ mediante el lanzador Saturno V, además de cuatro ATM de diferentes características. En noviembre de 1966 estaba previsto que el primer OWS fuese lanzado mediante la misión SAA-210, seguida de una misión tripulada -SAA-211- que permanecería 56 días a bordo y supervisaría el acoplamiento del ATM SAA-212.

Una de las propuestas originales del ATM (NASA).

Unas previsiones que pronto tuvieron que ser revisadas a la baja por culpa de las dificultades presupuestarias. Para enero de 1968 la NASA había reducido sus expectativas y solamente pensaba lanzar un wet workshop mediante un Saturno IB, otro dry workshop mediante un Saturno V y un ATM (poco después de decidió lanzar el ATM conjuntamente con la estación). El primer OWS despegaría en 1970, ya que por entonces aún se pensaba alternar misiones lunares con las del AAP. Lamentablemente, los recortes seguirían adelante y en mayo de 1969 la NASA se vio obligada a reducir el programa a un único lanzamiento. Tanto von Braun como Robert Gilruth -director del programa tripulado de la NASA- votaron a favor de lanzar un dry workshop con un Saturno V y olvidarse del wet workshop. Era una decisión polémica, ya que este lanzador podría haberse usado para una misión lunar adicional. No obstante, las dificultades técnicas del wet workshop amenazaban con cancelar todo el programa, de ahí que la cúpula de la NASA optase por la solución más rápida y sencilla, que no la más económica. El administrador de la NASA Thomas Paine secundaría la propuesta en julio de 1969. Justo ese mismo mes el Pentágono canceló el MOL, por lo que el Skylab se convirtió de repente en el único proyecto de estación espacial norteamericana.

OWS wet workshop de septiembre de 1968 (NASA).

McDonnell Douglas construiría dos OWS, uno de ellos de reserva que podría ser lanzado posteriormente si el presupuesto lo permitía o si el original resultaba dañado durante el lanzamiento. Finalmente, el 17 de febrero de 1970 el programa AAP fue rebautizado como Programa Skylab. El nombre había sido sugerido por Donald Steelman, un trabajador de la USAF. Se lanzarían únicamente tres misiones tripuladas a la estación, un número elegido por las limitaciones presupuestarias. No había dinero para misiones adicionales ni para lanzamientos de avituallamiento, y eso a pesar de que la estación tendría finalmente dos puertos de atraque. El diseño final del Skylab contemplaba una estación dividida en cuatro partes: el MDA (Multiple Docking Adapter), el cilindro frontal encargado de permitir el acoplamiento de naves Apolo CSM, la esclusa para actividades extravehiculares (AM, Airlock Module), con una escotilla que era en realidad una puerta de una cápsula Gémini, el telescopio solar ATM con sus cuatro característicos paneles solares y el gran cilindro del laboratorio propiamente dicho u OW (Orbital Workshop), dividido en dos ‘pisos’ separados por un suelo de rejilla. Este suelo de rejilla era una reliquia del diseño wet workshop para permitir el flujo de combustible en una etapa S-IVB. El patrón triangular del suelo permitía además que los astronautas se fijasen a las superficies gracias a unas placas especiales que llevaban en la suela de sus zapatos, un sistema muy parecido a los pedales automáticos de un ciclista. Los tres dormitorios (las camas estaban situadas en ‘vertical’), el baño, el gimnasio y…¡una ducha!, estaban situados en el piso inferior. El baño incluía un innovador sistema de secado de heces mediante exposición al vacío para reducir el tamaño de los residuos. La parte superior del OW poseía un volumen vacío enorme, incluso para los estándares actuales. Los diseñadores del Skylab temían que los astronautas pudiesen quedarse flotando indefensos en medio de este volumen sin poder alcanzar una superficie, motivo por el cual introdujeron un poste metálico como guía en el centro del OW. El poste sería innecesario y la primera tripulación lo retiraría para poder disfrutar de la ingravidez sin obstáculos. La parte inferior del complejo estaba dominada por el compartimento de la basura, un enorme volumen expuesto al vacío correspondiente al tanque de oxígeno líquido en el diseño wet workshop (el OW era el tanque de hidrógeno líquido). Durante las misiones, la nave Apolo CSM sería parte del complejo y los astronautas la usarían como cabina de teléfono para hablar con sus familiares. La estación emplearía, al igual que el CSM, una atmósfera de oxígeno puro a baja presión. Originalmente, el MDA poseía cuatro puertos de atraque para permitir el acoplamiento de varias naves con el equipamiento para la estación en el modo wet workshop. Tras decidirse por la versión ‘seca’, el número de puertos fue reducido a dos, ya que todo el equipo necesario se lanzaría de una vez dentro del OW. La situación de la esclusa en medio del túnel entre el OW y el MDA significaba que si por un casual los astronautas no podían represurizarla tras una EVA, la estación debería abandonarse y tendrían que volver a la Tierra.

Los cohetes del Skylab (NASA).
EL Saturno IB (NASA).

En enero de 1972 se anunciaron las tripulaciones de las tres misiones, al mismo tiempo que se introdujo una nomenclatura tremendamente confusa que aún hoy causa dolores de cabeza. El lanzamiento del Skylab mediante un Saturno V se denominaría Skylab-1 y poco después despegaría el Skylab-2 en un Saturno IB con Charles Conrad, Joseph Kerwin y Paul Weitz. Luego le tocaría el turno al Skylab-3 (Alan Bean, Owen Garriott y Jack Lousma) y el Skylab-4 (Gerald Carr, Edward Gibson y William Pogue), que cerraría el programa. Este sistema de numeración fue introducido después de que las tripulaciones hubiesen creado sus insignias y documentos numerando las misiones de la 1 a la 3 y no de la 2 a la 4, de ahí la confusión. Sólo Conrad y Bean tenían experiencia previa en vuelos espaciales (ambos pisaron la Luna en 1969 durante el Apolo 12), mientras que el resto eran ‘novatos’. Bean era una elección lógica, ya que durante mucho tiempo trabajó en el AAP antes de que Conrad lo rescatase para el Apolo. Durante un tiempo se estudió acoplar el Skylab con la estación soviética Salyut-1 o realizar una misión conjunta con una Soyuz, pero este programa internacional sería cancelado en favor de una misión Apolo-Soyuz más modesta.

Evolución del diseño del Skylab (NASA).

La primera nave Apolo CSM para el Skylab llegó al Centro Espacial Kennedy en julio de 1972, seguida en septiembre por el OWS. Por fin, el 14 de mayo de 1973 el Skylab despegó desde la rampa 39A del KSC y alcanzó el espacio a lomos del último Saturno V (AS-513). Una visión para la historia, aunque la misión estuvo a punto de terminar en desastre. El escudo contra meteoroides, que ya había dado varios problemas en tierra, se desprendió 63 segundos después del lanzamiento, provocando que uno de los dos paneles solares de la estación quedase atascado y arrancando el otro de cuajo. La órbita de la estación era buena, pero la temperatura del interior del laboratorio podía llegar a ser con el tiempo incompatible con la vida, por no hablar de la carencia de electricidad. El lanzamiento de la primera tripulación, previsto para el 15 de junio, tuvo que ser pospuesto.

El OWS del Skylab en el KSC (NASA).
El último Saturno V con el Skylab (NASA).
Lanzamiento del Skylab (NASA).
Diseño del Skylab (NASA).
Interior de la estación (NASA).

Por suerte, la NASA estaba acostumbrada a solucionar problemas peores y pronto se preparó un escudo de mylar y nylon que debía ser desplegado por los astronautas del Skylab-2 para proteger así a la estación del Sol. El 25 de mayo despegó el Skylab-2 y se acopló casi nueve horas después con el laboratorio orbital. Antes de acoplarse, Conrad maniobró el CSM cerca del laboratorio mientras Weitz utilizaba un mástil especial para intentar liberar el panel atascado al mismo tiempo que Kerwin lo agarraba por las piernas para garantizar un asidero firme. Todos los intentos de liberar el panel fueron en vano, por lo que los astronautas procedieron a acoplarse con la estación. Para mayor desesperación de la tripulación, los primeros intentos de acoplamiento fueron infructuosos y los tres hombres tuvieron que volverse a poner sus trajes espaciales para retirar la sonda de acoplamiento del CSM e intentar un enganche directo, cosa que lograron poco después. Les recibió una estación enorme, pero demasiado calurosa. Ahora tocaba el turno de desplegar el escudo, una tarea que tenía que llevarse a cabo lo más rápidamente posible. De no hacerlo, el calor podría derretir los plásticos del interior del complejo, emitiendo humos tóxicos que no podrían ser filtrados, inutilizando la estación. El escudo fue finalmente desplegado a través de una de las dos pequeñas esclusas científicas (SAL, Scientific Airlock) y por fin la temperatura comenzó a descender. Una actividad extravehicular de Conrad y Kerwin dos semanas después logró liberar el panel atascado. La estación estaba lista para las operaciones científicas. La tripulación había salvado la estación. Los astronautas permanecieron en la estación 28 días, superando el récord de permanencia en el espacio establecido en la Salyut 1 por la malograda tripulación de la Soyuz 11.

Misión Skylab-2 (NASA).
Weitz intenta desplegar el panel solar del Skylab (NASA).

Las misiones Skylab-3 y Skylab-4 volvieron a batir este récord después de pasar 59 días y 84 días en el espacio, respectivamente. Tras la Skylab-4, la NASA decidió no continuar la vida de la estación. Los planes para lanzar el Skylab B fueron olvidados y esta estación fue almacenada (se puede ver hoy día en el museo del Aire y el Espacio de Washington). La agencia tampoco aprobó formalmente una misión del transbordador espacial para dotar al Skylab de motores y permitir que fuese visitada por el shuttle. Tampoco es que hiciera falta, porque la gran estación reentró en la atmósfera terrestre el 11 de julio de 1979 y sus fragmentos cayeron sobre Australia. La reentrada del Skylab causó una auténtica histeria colectiva en todo el mundo, un trágico final para un gran proyecto. El Skylab se convirtió así en el último estertor del programa Apolo, el último superviviente de una gloriosa era que, de forma paradójica, los Estados Unidos se empeñaban en dejar atrás. La NASA había dejado el camino libre a las estaciones soviéticas Salyut y Mir, que dominarían el panorama de las misiones espaciales de larga duración durante las dos décadas siguientes.

Planes para acoplar un motor y elevar la órbita de la estación con el shuttle (NASA).

Después del Skylab, la NASA decidió hacer borrón y cuenta nueva. La nueva estación Freedom propuesta en los años 80 sería lanzada en pequeños módulos mediante el transbordador y no incorporaría ningún elemento heredado del diseño del Skylab. Aunque se suele presentar como un antecesor de la actual ISS, el Skylab fue desgraciadamente un callejón sin salida. Para el programa ISS, la NASA tuvo que volver a aprender cómo operar una estación espacial invirtiendo grandes sumas de dinero y, por supuesto, gracias a la colaboración con Rusia en los años 90, una colaboración que le permitió acceder de forma barata a la estación Mir.

40 años después, el Skylab se nos presenta como un proyecto que surgió a destiempo entre dos épocas, la ‘vieja’ era del Apolo y el rutilante futuro que prometía el transbordador espacial. Un proyecto que pudo haber sentado las bases para una presencia permanente en el espacio por parte de los EEUU, pero que la NASA prefirió dejar pasar.

El Skylab (NASA).
Alan Bean fuera del Skylab en la Skylab-3 (NASA).
El interior del Skylab era realmenet gigantesco (NASA).
Prueba del MMU del shuttle dentro del Skylab durante la Skylab-4 (NASA).


27 Comentarios

  1. Emociona ver a los astronautas del Apollo protagonizando gestas históricas, resolviendo problemas sin precedentes. También, observar cómo el CSM que además de ir a la luna, servía para operaciones en órbita baja.

    Y eso que todavía no terminaron de desarrollar el módulo Orión, ¿no es más sencillo reconstruir el hardware del Apollo, con el Saturn V y el CSM y agregándoles los enormes avances tecnológicos en informática y comunicaciones?
    Pienso que en cuanto a lanzamientos, operaciones en el espacio, la NASA en los ’60 y ’70 era capaz de más y mejores proezas que en las décadas siguientes.

    Lo mejor es enemigo de lo bueno, la obsesión de la Nasa por programas monstruosos e iniciados desde cero, arruina nuestros sueños de nuestra generación de vivir una era espacial más o menos tan fructífera como nuestros padres y/o abuelos.

    Saludos.

    1. Yo creo que no es tan facil como suena volver a abrir la línea de producción del hardware del Apolo por varias razones:
      1. Las mayoría de empresas que trabajaron en su fabricación ya no existen en su mayoría, producto de fusiones, quiebras, etc.
      2. Las herramientas para fabricar todo ese hardware ya no existen porque fueron modificadas en su tiempo para el programa del Shuttle o de plano desechadas por no ser útiles (sin ir más lejos, las plataformas del complejo 39 y los “crawlers para llevar el cohete desde el VAB fueron fuertemente modificados para llevar al Shuttle, no son los mismos que eran en la epoca de Apolo). Por no decir que la gente que los fabricó y operó con sus especificaciones originales en su mayoría ya falleció.
      3. Los conocimientos tecnológicos para fabricar las piezas ha sufrido dos caminos diferentes: o se ha perdido o ha avanzado lo suficiente como para no ser viable retomarla (por ejemplo, ¿recuerdas el artículo que escribió Daniel sobre la “computadora tejida” del Apolo?, ¿conoces a alguien que conozca más allá del lado conceptual dicha tecnología como para reabrir una línea de producción?); los planos del Saturno V estuvieron perdidos por años y ahora solo existen en microfilms (y no por el hecho de tener los planos quiere decir que podamos armar uno a la de ya como quien arma un kit para modelar), desgraciadamente no es el primer caso en que la especie humana pierde una capacidad tecnológica que ya había ganado y por eso cuando uno mira las naves espaciales del futuro parece que está viendo las cápsulas e hace 40 años…

  2. Una estación increible, cuyo interior daba la sensación de un espacio enorme. A su lado la ISS, que posee más espacio presurizado, parece angosta y e incluso más primitiva -aunque no lo es.

    Comida caliente, ducha, habitáculos personalizados, un espectacular telescopio solar cuyas fotos aún adornan muchos libros de ciencias…. Si, salvando las distancias de las épocas, tuviese que escoger una estación espacial, escogería el Skylab.

    Ah, y falta por comentar la anécdota del trozo de la estación que cayó en Australia. La NASA sigue sin pagar la multa por echar basura en espacio público, que el gobierno australiano le endilgó tras el incidente.

    1. Sí, acabo de ver en la wikipedia que sí se pagó la multa en 2009 -sólo con 30 años de retraso. Pero, por mi mal inglés, creo que la multa no la apoquinó la NASA, sino un programa de radio que hizo la colecta para recaudar los fondos necesarios. Ha sido un asunto chusco hasta el final.

      Muchísimas gracias por la información.

  3. Soy el unico que aun se sigue sorprendiendo del enorme tamaño del Saturno V? por mas que lo intento mi mente no logra concebir semejante monstruo despegando…

    Tambien es sorprendente ver lo amplia que era por dentro el Skylab, que ventajas/desventajas supone eso con respecto a la ISS?

    Que falta para que estalle una nueva carrera espacial? debe haber sido impresionante para las personas de esa epoca ver como avanzaba a pasos agigantados.

  4. Una pregunta Daniel, el panel solar que no se desplegó, era para producir electricidad? porque lo que vi en los diagramas que has puesto, el radiador estaba debajo. O es que habian considerado la sombra que generaba el panel en la estación para los calculos?

    1. Sí, era para producir electricidad. Por suerte, el diseño de los paneles era muy optimista ya que tenía en cuenta la degradación natural de los elementos fotovoltaicos y su falta no perjudicó gravemente a las operaciones científicas.

  5. Como siempre, un gran artículo, aunque hay un pequeño fallo: el escudo antimeteoritos no se atascó, sino que fue arrancado de cuajo durante el despegue por las fuerzas aerodinámicas (por un fallo de fabricación no se ajustaba bien al exterior de la estación), llevándose por delante uno de los paneles solares laterales y atascando el otro. El que quedó atascado se pudo desplegar luego en órbita (es el único que se ve, de hecho).

  6. ¡Y qué decir de los tiempos de desarrollo!.Como tenían el Saturno V podían dedicar los esfuerzos a todo lo demás por mucha masa que tuviera. Y esa imagen de Weitz asomado por la escotilla intentando desenganchar el panel con una pértiga…

    Reconstruir el sistema Saturno V no es factible; por desgracia la ingeniería no funciona de esa forma. Las empresas, los materiales, los procesos ya no son los mismos y hay que rehacer los cálculos.

    1. Bueno, sería cosa de ponerse, y hacer “brainstorming”, o como se llame, en los momentos necesarios.

      En USA hay un dicho al respecto: Cuando se ha hecho todo lo posible, lo imposible sólo cuesta un poco más.

      Evidentemente, si ese imposible no viola las leyes de la termodinámica, claro.

  7. El Skylab parece que tuvo un sabor agridulce, como si hubiese sido el premio de consolación tras el fin de las expediciones a la Luna.

    En mi casa tengo una reproducción pequeña, a 1/400 del Saturno V que lanzó el Skylab.

  8. Fantástico y completísimo artículo sobre la estación.
    Voy a poner un enlace en mi artículo para el que quiera aprender más 🙂

    Rehacer el -magnífico- Saturno V como se dice en comentarios anteriores, es invíable. Crucemos nuestros dedos para que el SLS salga adelante.

    Saludos, Daniel.
    Carlos.

  9. Se me ha olvidado una cosa.
    Daniel: ¿Tienes algún post sobre el vuelo conjunto/rescate del Skylab con un Soyuz?
    Y si no lo tienes, ¿lo apuntas en un to-do-list? 🙂

    Siempre me pareció fascinante ir con un Soyuz al Skylab. Aunque tengo presente que las Soyuz T y el Skylab casi no coincidieron en funcionamiento…. ni el clima político, año ~1978, era muy propicio a la colaboración.
    Saludos.

  10. Solo son suposiciones mias, pero creo que viendo como son los norteamericanos, prefirieron olvidar y dejar pasar el Skylab y no tener una estacion espacial remendada o con parches.

  11. No entiendo muy bien esto:
    “Para el programa ISS, la NASA tuvo que volver a aprender cómo operar una estación espacial invirtiendo grandes sumas de dinero”

    ¿Por qué no sirvió para nada la experencia del Skylab?

    1. Hombre, para nada no, pero sí que su impacto fue limitado por dos razones:

      1- El diseño y hardware empleado en la ISS es totalmente distinto al usado en el Skylab.

      2- Cuando la NASA empezó la colaboración con los rusos para la ISS, el Skylab quedaba 20 años en el pasado, con todo lo que eso implica de pérdida de know-how.

  12. Cuanto mas conozco del programa Apolo, mas tengo la sensacion de que los años del Shuttle han sido años perdidos para la presencia humana en el espacio. Por supuesto no me atreveria de calificar el Shuttle como fracaso. Pero al fin y al cabo nos encontramos ahora donde estabamos en 1977, o antes incluso, tratandose de la NASA, el futuro parece que pasa por un concepto de nave tripulada analoga a los Apollo… ¡Cuanto tiempo deaperdiciado! Me deja alucinado el enorme espacio util del Skylab, otra parte que no conocia

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Por Daniel Marín
Publicado el ⌚ 14 mayo, 2013
Categoría(s): ✓ Apolo • Astronáutica • NASA • sondasesp