Analizando el planeta de Juego de Tronos y su clima

Por Daniel Marín, el 8 abril, 2013. Categoría(s): Astronomía • Exoplanetas • sondasesp ✎ 18

Este artículo apareció primero publicado en Naukas.


Winter is coming. El invierno se acerca. A estas alturas, quien más quien menos todo el mundo está familiarizado con los famosos libros de la saga Juego deTronos de George R. R. Martin, sobre todo desde que fueran convertidos en una serie de televisión de éxito por la cadena HBO. Por si hay algún despistado en la sala, recordemos breve,ente que la acción transcurre en un hipotético mundo con un nivel tecnológico y cultural que recuerda, como en tantas otras obras de fantasía, a la Baja Edad Media europea. Sin embargo hay una peculiaridad, y es que este mundo presenta unos gélidos y prolongados inviernos que condicionan la vida y andanzas de los protagonistas de la serie.

Hasta aquí, nada especialmente llamativo. Un escenario exótico como tantos otros que aparecen en numerosas obras de fantasía medieval. Pero para una mente con inquietudes astronómicas, la cosa cambia. Si suponemos que el mundo de Juego de Tronos es un planeta terrestre -y no tenemos indicios para pensar lo contrario-, ¿qué tipo de mundo sería? Y sobre todo, ¿qué mecanismos están detrás de los crudos inviernos que dominan el paisaje al norte del gran Muro de Poniente (Westeros)?

Pues eso es precisamente lo que han intentado dilucidar un grupo de cinco astrónomos (Veselin Kostov, Daniel Allan, Nikolaus Hartman, Scott Guzewich y Justin Rogers), los cuales publicaron el pasado uno de abril un artículo en arXiv sobre el tema. Por supuesto, todo el asunto no es más que una broma a cuenta del April’s Fool (el famoso día de los Santos Inocentes anglosajón), pero no por ello el análisis deja de tener su miga. Eso sí, resulta evidente que los autores son unos auténticos frikis de tomo y lomo, y que se han leído la saga a conciencia.

Pero vayamos al grano, ¿cómo es el planeta de Juego de Tronos? De acuerdo con la novela, los inviernos pueden ser cortos y suaves (de unos 600 días de duración) o duros y largos (de casi 900 días). Aparentemente, los inviernos largos y cortos se suceden de forma caótica sin un patrón reconocible. Dejando a un lado la magia -o, parafraseando a Arthur C. Clarke, la tecnología suficientemente avanzada-, las estaciones en un planeta o luna vienen condicionadas principalmente por la inclinación de su eje de rotación. Un planeta puede variar drásticamente el ángulo de su eje con el tiempo -lo que de hecho se cree que sucede en Marte-, pero resulta difícil explicar variaciones tan pronunciadas en el transcurso de unos pocos años. Además, la novela hace mención explícita a la presencia de al menos una luna y, aunque no desconocemos su masa, es sabido que la existencia de un satélite ayuda a minimizar las variaciones de la inclinación del eje de rotación.

Si descartamos el eje, el siguiente mecanismo que podemos invocar es una órbita muy excéntrica. La órbita de la Tierra es casi circular (ese ‘casi’ está detrás de variaciones en el clima de nuestro mundo, pero esa es otra historia), así que la excentricidad apenas juega un papel determinante en el clima terrestre a corto plazo. No obstante, en los últimos años hemos descubierto decenas de exoplanetas con órbitas altamente elípticas, así que, ¿no podría ser el mundo de Juego deTronos un planeta de este tipo? Desgraciadamente no, porque en este caso es cierto que estaríamos ante un mundo con inviernos largos y fríos, pero los veranos serían extremadamente cortos, lo que no se corresponde con lo expuesto en la novela.

Entonces, ¿no hay ninguna explicación? 

Pues sí, sí que la hay, y es que el mundo de Juego de Tronos sea en realidad un planeta circumbinario. O lo que es lo mismo, un planeta que orbita alrededor de dos estrellas al mismo tiempo. Hasta la fecha se han descubierto más de quince sistemas de este tipo (como por ejemplo Kepler-16 o Kepler-35), así que en modo alguno se trata de un tipo de mundo exótico. El planeta de Juego de Tronos giraría alrededor de dos estrellas de tipo solar con un periodo de 700 días (o sea, que su año duraría el doble que el nuestro) en una órbita ligeramente excéntrica (e = 0,1, casi como la órbita de Marte) y su eje de rotación tendría una inclinación nula. El semieje mayor de la órbita cambiaría constantemente, presentando una distancia mínima al baricentro del sistema de 225 millones de kilómetros como mínimo y 375 millones como máximo, causando drásticas diferencias de temperatura. Por su parte, las dos estrellas estarían a unos 83 millones de kilómetros la una de la otra. Lo ingenioso de esta explicación es que un mundo con estas características podría experimentar inviernos largos o cortos que se sucederían de forma errática sin un patrón fijo. Es decir, justo lo que aparece en la obra de G. R. R. Martin.

Temperatura superficial del planeta de Juego de Tronos suponiendo que gire alrededor de dos estrellas de tipo solar (Kostov et al.).

Bonita explicación. Salvo por un detalle, y es que en la serie no se hace mención alguna a la presencia de un sol doble. Aunque quién sabe, quizás estén tan acostumbrados que no consideren oportuno mencionarlo. Sea como sea, la lección está clara, y es que cualquier ocasión es buena para  aprender algo de astronomía. Ahora, a prepararse para el invierno.

Referencias:

Winter is coming, Veselin Kostov et al. arXiv, 1 de abril de 2013.



18 Comentarios

  1. Otro planeta que esta magistralmente representado es el planeta de 3 soles de las cronicas de riddick. No se si la orbitas seran correctas pero muestra muy bien un mundo que se esta muriendo por el exceso de radiacion solar.

  2. No podria ser la otra estrella una enana blanca y que por lo tanto no piensen de ella como su “sol” al no ser tan brillante como la otra?

    O no podrian ser varias enanas blancas y la estrella principal una mas pequenia que el sol?

  3. bastante parecido a Heliconia, aunque en este caso tenian inviernos “cortos” por las estaciones de su primaria e inviernos laaaaargos cuando el sistema completo se alejaba de otra estrella mayor que orbitaba en una órbita altamente elíptica. ¿Que obra se escribió primero?

    Martín

  4. ¿Y si en lugar de dos estrellas solares fuera una estrella solar y un agujero negro acompañante?
    Al rotar, el agujero negro no caería, pero estando cerca, generaría un significativo efecto lupa, que generaría un significativo aumento de la luz incidente.

  5. Esperaba este artículo como agua de mayo, mi frikismo aplaude con las orejas…

    Pero esperaba que la respuesta estuviese en la rotación, la verdad es que me decepiona un poco que haya que recurrir a dos soles, peeero tampoco es un tema que me quite el sueño.

    Saludos

  6. @Fobos9 “Helliconia:spring”, de Brian Aldiss, se publicó en inglés en 1982. Es, por tanto, anterior a “Game of Thrones”. De todas formas, el planteamiento es bastante diferente, que yo recuerde. Hay dos soles desde el principio y las especies están adaptadas a los cambios, incluso con mutaciones. Personalmente creo que Martin no ha pensado en una solución astronómica, sino mágica, tal como apuntan algunos comentarios de la entrada en Naukas.

  7. TITAN:Me he leído el primer libro de la serie,tambien he visto la primera temporada de la serie y he intentado encontrar una explicacion de como un mundo podía tener unas estaciones tan locas sin tener éxito.Una vez mas un articulo excelente eres el mejor Daniel.Un mundo CIRCUMBINARIO,porque no se me ocurrio a mi,buuaaa.

  8. Daniel:
    Muy interesante, y la solución recuerda al caso de Heliconia, que está bastante bien explicado aquí. Sin embargo, según recuerdo de algún prólogo de uno de los libros de Canción de hielo y fuego (que así se llama la serie de novelas y no “Juego de tronos”, como en la serie de televisión), la explicación es mágica y no astronómica. En cualquier caso, es divertido pensar un modo de que sea posible. Saludos. Roberto.

  9. Pero el primer Verano en que se sitúa la serie lleva una duración de 9 años, y se menciona un invierno muy prolongado ( la larga noche) que duró toda una generación… O sea, el invierno no se limita a entre 600 y 900 días…

  10. A mi se me acaba de ocurrir otra alternativa, pero no se si tenga sentido: uno o varios planetas gaseosos gigantes entre el Sol y el planeta de Canción de Hielo y Fuego que causase una especie de eclipse, solo que al no ser planetas de roca el eclipse no sería en ningún caso total y seguiría pasando luz, solo que atenuada, lo que causaría los inviernos largos. Cuando la luz llegase directa sería verano.

  11. La única explicación que le veo es que el eje de rotación del planeta experimente un giro a medida que​ da una vuelta a su estrella (el equivalente a su Sol). El año supongo que lo medirían tomando como referencia alguna​ estrella (lo que se conoce como año sidéreo). Aunque, si fuera el caso, existiría un zona de oscuridad sempiterna (¿quizás dónde habitan los caminantes blancos?) y una zona siempre iluminada (¿las islas del verano?).
    Tal vez incluso el eje de rotación experimente uno o varios procesos de bamboleo pronunciados​, incrementando el área afectada por la oscuridad en Poniente (Se acerca el invierno) de manera periódica pero a la vez aparentemente aleatoria (los veranos largos dan inviernos aún más largos). Y puede que incluso llegue a provocar, si el bamboleo del eje de rotación fuera muy abrupto que el planeta girase como una moneda (cuando el sol se ponga por el este y salga por el oeste).
    La luna de su planeta podría provocar esos fenómenos (o ese cometa rojo del que se oye hablar) si diera vueltas a su alrededor en un órbita polar en lugar de una como la de la Tierra.

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Por Daniel Marín, publicado el 8 abril, 2013
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