Rusia está desarrollando en estos momentos dos nuevas familias de lanzadores denominadas Rus-M y Angará. Por si esto fuera poco, el cohete Energía-K para lanzar la nueva nave rusa PTK-NP ha cobrado fuerza en determinados círculos. Y no contentos con este galimatías coheteril, Rusia planea construir una tercera familia de lanzadores espaciales aún más ambiciosa. El nuevo cohete debería entrar en servicio no antes de 2025 y sería reutilizable. Su nombre, MRKN (Monogorázovaia Raketa Kosmícheskogo Naznachenia / Многоразовая Ракета Космического Назначения), «cohete espacial reutilizable».

El proyecto MRKN se remonta a los años 90, cuando la empresa Khrúnichev, fabricante de los cohetes Protón y Angará, y NPO Mólniya, constructora de los orbitadores del programa Burán, lanzaron el proyecto Baikal, un cohete alado reutilizable basado en la tecnología del Angará. A pesar de que Baikal no tuvo mucho éxito, Khrúnichev ha continuado trabajando en la idea de un sistema de lanzamiento reutilizable y hace un año la agencia espacial rusa Roskosmos sorprendió a propios y extraños al anunciar su intención de financiar el programa MRKS (Mnogorázovaia Raketno-Kosmícheskaia Sistema / Многоразовая Ракетно-Космическая Система), «sistema de cohetes espaciales reutilizable», sucesor del Baikal.


Bajo la denominación actual de MRKN, el programa MRKS parece que sigue gozando de buena salud. Al parecer, el cambio de nombre es un intento de evitar cualquier confusión con el transbordador Burán, puesto que una de sus designaciones oficiales era precisamente MRKS. De todas formas, en la documentación sobre el tema todavía es habitual encontrar las siglas MRKS para designar al sistema en su conjunto, mientras que MRKN se usa principalmente para referirse a los lanzadores propiamente dichos. Khrúnichev colabora en la actualidad con el centro de investigación TsNIIMASh y el famoso instituto central de aerohidrodinámica TsAGI para perfilar los detalles del proyecto.
El diseño de los lanzadores sería modular, con una primera fase reutilizable con alas derivada del Baikal denominada VRB (Vozvrascháemi Raketni Blok / Возврщаемый Ракетный Блок), «bloque de cohete de retorno», más una segunda etapa criogénica no reutilizable.

Ambas etapas se encenderían durante el lanzamiento, pero la fase VRB regresaría al cosmódromo una vez cumplida su misión para ser empleada posteriormente. La etapa central tendría en su interior 210 toneladas de combustible y emplearía un motor criogénico (a base de hidrógeno y oxígeno líquidos) RD-0120, empleado en la segunda fase del mítico Energía.
Lo interesante del caso es que Khrúnichev se plantea seriamente usar metano como combustible para las etapas reutilizables VRB. La combinación metano-oxígeno líquido es menos eficiente que los combustibles criogénicos, pero es mucho más simple de implementar desde el punto de vista tecnológico. Lo que no está tan claro es qué atractivos tiene sobre la tradicional combinación de kerolox (queroseno-oxígeno líquido) empleada en las primeras etapas de muchos cohetes rusos. El metano ofrece un incremento muy pequeño en el impulso específico, así que se suele considerar que sus ventajas no compensan los inconvenientes de introducir una tecnología tan novedosa. Por este motivo, Khrúnichev contempla dos versiones para el MRKN, una con etapas VRB con metano y otras a base de kerolox. Las VRB de metano emplearían un motor RD-0162 de KBKhA o un RD-192 de NPO Energomash (una versión de metano del RD-191 de kerolox del Angará), aunque no se descarta el uso del RD-0110MD. La versión de kerolox de las VRB tendría motores RD-191M o RD-0163.


Según Khrúnichev, el uso del nuevo combustible permitiría aligerar las VRB al usar solamente 295 toneladas de metano para la versión con RD-192 en vez de las 360 toneladas de queroseno que requeriría el modelo con RD-191M. Si se usan los motores de KBKhA, se emplearían 330 toneladas de metano en vez de 410 toneladas de queroseno. Khrúnichev reconoce que las ventajas del metano en la capacidad de carga útil final son marginales, pero aboga por su uso en el caso de un sistema reutilizable para lograr la rentabilidad del proyecto.

MRKN se presenta como una familia de cohetes con cuatro versiones, con una capacidad de 21, 35, 45 y 60 toneladas en órbita baja respectivamente. Las versiones se denominarían MRKN-1-21 (con una etapa VRB y una segunda etapa criogénica), MRKN-1-35 (dos etapas VRB), MRKN-1-45 (dos VRB y dos etapas criogénicas) y MRKN-1-60 (dos VRB y tres etapas centrales).




Utilizando el MRKN como base, Khrúnichev sueña con proyectos aún más ambiciosos, como son lanzadores a base de metano con capacidades de 70-120 toneladas en LEO o el Yenisey-5 basado en el Angará A7 con una capacidad de 125 toneladas. Y no sólo Khrúnichev fantasea con cohetes gigantes. TsSKB Progress ha propuesto el Rus-MST con una capacidad de 100 toneladas, mientras que RKK Energía también quiere sumarse al carro de los superlanzadores con el Energía-KVT de 75 toneladas.

El MRKN deberá despegar de una de las dos rampas de lanzamiento que Roskosmos planea construir como mínimo en el nuevo cosmódromo de Vostochni. En realidad, este plan no es más que una forma de involucrar a Khrúnichev en el nuevo centro espacial, ya que el protagonista de Vostochni debe ser el lanzador Rus-M de TsSKB Progress. Teniendo en cuenta que el MRKN se basará en la tecnología del Angará, no sería de extrañar que las rampas del MRKN también pudieran ser usadas por este lanzador, cuyas operaciones se encuentran actualmente limitadas al cosmódromo de Plesetsk. De hecho, Khrúnichev ha propuesto una versión tripulada del MRKN para lanzar a la PTK-NP.



A primera vista, el programa MRKN puede parecer un simple brindis al sol sin ninguna posibilidad de éxito, pero lo cierto es que no debemos olvidar que se plantea como un programa a largo plazo que debería sustituir o complementar a la familia Angará a partir de 2025 como muy pronto. En este sentido, MRKN podría ser una gran oportunidad de futuro para la industria rusa.
@Fernando: ¡gracias por tu comentario y bienvenido!. Me alegra que te guste el blog. Existen proyectos similares en la ESA y la NASA, pero la diferencia es que sólo en Rusia cuentan con el apoyo oficial de una agencia espacial. Es decir, el MRKN no es un simple proyecto de papel, sino un programa más o menos oficial (otra cosa es que termine saliendo adelante).
Por cierto, espero que no te moleste, pero he borrado tu último comentario en respuesta a uno de mis trols (y el del trol también, claro). Lo siento, pero últimamente esto se ha llenado de trols y hay que mantenerlos a raya.
Saludos.
Que mal con los Trols!!!, será que este aumento en el número de Trols es propio de los efectos del calentamiento global ??? :O
Pues no lo sé, pero a mí me da igual. Tan fácil como borrar los comentarios 🙂
Saludos.
Gracias por tu respuesta Daniel, es que cada vez me gusta más «esto del espacio», y en el caso de los rusos/soviéticos, todo el asunto está rodeado de una especie de «romanticismo espacial» que otras agencias (no sé por qué) creo que no tienen. Lo de los Buran, por ejemplo, ahí diseminados y abandonados a su suerte… ¡coñe, son máquinas, pero dan pena! En fin, que según termine con este comentario, te voto para lo de los premios Bitácoras.
Por cierto: no tienes que disculparte de nada respecto al comentario que me borraste: es ver un troll y «echarme al monte». De hecho, hiciste muy bien en borrar mi respuesta al personaje.
@Celsog1, pienso que lo de los troll no tiene remedio: creo que sus máximos exponentes son los presidentes de USA y Rusia, que cada vez destinan menos dinero a sus agencias espaciales… sin embargo, ¡mira los chinos en el espacio! A la chita callando… tacita a tacita…
Mientras se abaraten los costes por lanzamiento siempre estará bien, otra cosa es lo que cueste la investigación y demás…Esperemos que salga adelante y poder ver cohetes reutilizables algún dia.
Me sorprende que nadie haya apuntado la razón, a mi juicio, más obvia, para escoger el metano como combustible, y son precisamente las reservas de gas natural de Rusia (es prácticamente todo metano), que ya poseen amplias infraestructuras de canalizaciones y tratamiento. No sé cuál será el diferencial de costo global entre colocar un caño de metano directamente al cosmódromo, aparte del costo total calculado sobre lanzamiento, pero pienso que la idea debe de ir por ahí. Además, el metano tiene más ventajas, entre ellas que es posible sintetizarlo a través de RSU pero está aun está muy verde. Pienso que estos factores y otros en la misma línea justifican siquiera que se presente la opción para deliberar.
Y del Metano se pueden producir hidrocarburos sintéticos los cuales tienen menos impurezas. Probablemente en un medio plazo estemos consumiendo gasolina sintética fabricada a partir de carbón y metano.
Wow, no había visto esta entrada. Tampoco tenía idea de este proyecto, y si cuenta con el presupuesto adecuado tendríamos un lanzador con la capacidad del que quiere conseguir la NASA, pero partiendo de un proyecto a más largo plazo, más integrado con otros lanzadores, con etapas reutilizables… ¿y más o menos en plazos de tiempo parecidos? o_O
Parece difícil de creer, pero ojalá lo consigan. Esto no sale apenas en ningún medio… :S
Un saludo!
Gracias, dark. Yo soy escéptico con la capacidad de financiación de Roskosmos, pero al menos se trata de un proyecto real, no de un simple concepto PowerPoint. Eso sí, su futuro está condicionado al Angará. Esperemos que algún día salga adelante.
Saludos.