Los últimos cosmonautas soviéticos

El 2 de octubre de 1991 despegaba desde el cosmódromo de Baikonur la nave Soyuz TM-13 con tres cosmonautas a bordo: Alxesándr Vólkov, Toktar Aubakirov y Franz Viehböck. Mientras el cohete Soyuz ascendía hacia el cielo, nadie podía imaginar que Vólkov se convertiría el último cosmonauta de la Unión Sovietica en alcanzar el espacio.


Serguéi Krikaliov (izquierda) y Alexándr Vólkov (derecha), los últimos ciudadanos soviéticos en el espacio.


Vólkov (centro) con Franz Viehböck y Toktar Aubakirov, la tripulación de la Soyuz TM-13, la última nave tripulada soviética.

Junto a Vólkov viajaban dos cosmonautas extranjeros: Viehböck, el primer cosmonauta austriaco, y Aubakirov. Austria había pagado siete millones de dólares por la misión, un dinero en efectivo muy necesario para un programa espacial que se hallaba sumido en una profunda crisis. Por su parte, Aubakirov representaba a la república de Kazajistán. Aunque otros cosmonautas de origen kazajo habían volado al espacio con anterioridad, se trataba de la primera vez que un ciudadano de una república soviética viajaba bajo una bandera distinta a la de la URSS. La inclusión de Aubakirov en la tripulación de la Soyuz TM-13 había tenido lugar a última hora con el objetivo de aliviar las tensiones entre los gobiernos ruso y kazajo con respecto al uso del cosmódromo de Baikonur. Aubakirov debía haber sido lanzado en la Soyuz TM-15 después de un intenso entrenamiento como ingeniero de vuelo de la Mir. Sin embargo, las autoridades decidieron incluirlo finalmente en la tripulación de la Soyuz TM-13, desplazando así a Alexándr Kaleri.

Dos días más tarde, la TM-13 se acoplaba al puerto delantero de la estación Mir, donde les esperaban Anatoli Artsebarski y Serguéi Krikaliov. Los dos cosmonautas habían despegado el 18 de mayo a bordo de la Soyuz TM-12 junto con Helen Sharman, la primera británica en órbita. En un principio, estaba previsto que Kaleri y Vólkov sustituyesen a Artsebarski y Krikaliov como miembros de la tripulación permanente de la Mir, pero la inclusión de Aubakirov obligó a cambiar los planes. El piloto kazajo aún no se hallaba listo para ocupar el puesto de Krikaliov, así que se decidió que Vólkov sustituyese a Artsebarski y que Krikaliov permaneciese otros seis meses en el espacio.


La tripulación de la Soyuz TM-12, Anatoli Artsebarski (izquierda), Helen Sharman (Reino Unido) y Serguéi Krikaliov (derecha).


Las tripulaciones de las Soyuz TM-12 y TM-13 juntas en el interior de la Mir.

Artsebarski y Krikaliov habían trabajado muy duro durante los meses anteriores en el exterior de la estación espacial con el fin de construir una viga de 14 metros de longitud denominada Sofora. El 27 de julio instalaron durante un paseo espacial (EVA) el último de los veinte segmentos que formaban Sofora y decidieron celebrarlo colocando una bandera soviética en el extremo. Aunque muchas banderas e insignias soviéticas habían volado al cosmos en el interior de todo tipo de vehículos, esta era la primera vez que una enseña de la URSS de gran tamaño «ondeaba» en el vacío del espacio exterior. Curiosamente, la bandera había sido introducida en la estación «de contrabando». De camino a la rampa de lanzamiento, y como dicta la tradición desde tiempos de Gagarin, Artsebarski y Krikaliov se bajaron del autobús para orinar sobre la rueda. En ese momento, y aprovechando que nadie miraba, Artsebarski metió la bandera dentro de su traje de presión Sokol. En principio, Artsebarski tenía pensado recoger la bandera para traerla a la Tierra como recuerdo, pero al final del paseo espacial experimentó ciertos problemas con el sistema de refrigeración del traje Orlán y tuvo que volver al interior de la estación precipitadamente.


Artsebarski de camino a la rampa de lanzamiento (Roskosmos).


Artsebarski instala la bandera soviética en el extremo de Sofora en julio de 1991.


La estación Mir en 1993. La viga Sofora se ve a la derecha de la imagen sobre el módulo Kvant.


Otra vista de Sofora abajo a la izquierda.



Cosmonautas trabajando en el exterior de la Mir sobre la viga Sofora.

Tras el regreso de Artsebarski, Aubakirov y Viehböck a la Tierra en la Soyuz TM-12, Krikaliov y Vólkov representarían a la URSS a bordo de la Mir. Pero el país que había creado la estación espacial donde vivían estaba herido de muerte. El golpe de estado de agosto de 1991 había dinamitado la poca autoridad de la que gozaba el gobierno de Gorbachov. La URSS dejaría de existir el 31 de diciembre de ese mismo año y la Mir pasaría a estar bajo el control de la Federación Rusa. El 1 de enero de 1992, Serguéi Krikaliov y Vladímir Vólkov pasarían a ser los primeros cosmonautas de la Federación Rusa en el espacio. Al mismo tiempo, la prensa occidental se hizo eco de rumores sin fundamento en los que se afirmaba que Krikaliov, «el último cosmonauta soviético en el espacio», había sido «abandonado» en órbita por culpa de la crisis. Por supuesto, el hecho de que Krikaliov se hallase acompañado de Vólkov, quien también había alcanzado el espacio como ciudadano soviético, parecía no importar a nadie. Este incidente serviría como base para la infame película Armageddon. En una de sus secuencias aparece una estación Mir decrépita habitada por un único cosmonauta abandonado a su suerte y al alcohol.

El 19 marzo de 1992 se acopló con la Mir la Soyuz TM-14, la primera nave tripulada que voló bajo la bandera de la nueva Rusia. Tras intercambiar experiencias con la nueva tripulación, Vólkov y Krikaliov regresaron a la Tierra el 25 de marzo dentro de la cápsula TM-13. Krikaliov había permanecido 312 días en el espacio en vez de los seis meses originalmente previstos, pero no pudo superar el récord de permanencia en órbita, por entonces en posesión de Musa Manarov y Vladímir Titov, quienes habían vivido durante 366 días en la Mir. Como consuelo, Krikaliov sería el primero en recibir la nueva medalla de Héroe de la Federación Rusa.

Vólkov y Krikaliov se convertirían así en los últimos cosmonautas soviéticos en el espacio. Habían despegado desde un país que ya no existía para aterrizar en una república soberana vecina de Rusia. Curiosamente, la historia parece haberse olvidado de Vólkov, ya que Krikaliov -actualmente director del Centro de Entrenamiento de Cosmonautas (TsPK) Yuri Gagarin- aparece casi siempre en las crónicas como el «último ciudadano soviético en el espacio».

Por su parte, la bandera soviética de la Mir permanecería orgullosa en el exterior de la estación hasta el 2 de septiembre de 1992, cuando fue recogida por Serguéi Avdeiev y Vladímir Soloviov en el transcurso de un paseo espacial. Desaparecía así la última enseña de la URSS en el espacio.


Krikaliov regresa del espacio en la Soyuz TM-13. Todavía tiene la bandera soviética en su traje Sokol.

Vídeo sobre la vida de Krikaliov en la que podemos ver el despliegue de la bandera soviética en el exterior de la Mir (a partir del minuto 3):



16 Comentarios

  1. Hombre, cuando retiraron la bandera, dudo mucho que desapareciera la «última enseña de la URSS en el espacio». Seguro que hay decenas de cacharros en orbita de la Tierra o deambulando aun por el sistema solar con la hoz y el martillo 😛

    Un articulo muy interesante. Un saludo!

  2. @Francisco: gracias por el comentario. Mira que me obligáis a hilar fino. Como digo en el post, la bandera del exterior de la Mir no fue la primera bandera o insignia soviética en el espacio, pero sí fue la bandera más grande en el vacío.

    @Pere: el libro de Zimmerman está bien, pero a mí no me convenció del todo. ¿A ti te gustó?

    Saludos.

  3. En la fotografia de Vólkov, Franz Viehböck y Toktar Aubakirov falta la bandera de Kazajistán y Toktar luce la insignias de la URSS , supongo que sería por las prisas o que dentro de los 7 millones por viajar va que pongan la bandera del pais que pone el dinero

  4. Opino lo mismo, antes de ayer acabé el libro de Zimmerman. Lo mejor del libro:

    pag. 425 (respecto al funcionamiento automático de las soyuz)

    «Al parecer los diseñadores soviéticos temían que si se les permitía volar por libre, los cosmonautas desertarían y conducirian la nave hacia Estados Unidos»

    en dos palabras: im-presionante.

    Carlos Ruiz

  5. Genial Post como siempre Daniel, ¿ me pregunto que habrán expresado Vólkov y Krikaliov sobre su sentir en el sentido de haber partido a la Mir como ciudadanos Soviéticos y haber retornado como ciudadanos Rusos ?. Y con respecto a «Armageddon», Dios que porquería de película, ¿¿ al director de esa basura lo ejecutaron o por lo menos lo sentenciaron a cadena perpetua por semejante blasfemia a la ciencia y exploración espacial ???

  6. Michael Bay, el gay reprimido más rico de norteamérica y director de la millonaria y exitosa Armaggedon -entre otras «películas» y videos musicales-, saca este verano su nuevo taquillazo: «Transformers 3: El lado oscuro de la luna».

    Si os gustó la coherencia científica de «Armaggedon», prepararos a renegar de la humanidad con esta nueva obra maestra.

  7. Michael Bay?? Dios, a un director de cine así le dan licencia estilo 007 para matar… para matarnos con sus ocurrencias de lo que es la exploración espacial, Dios no hay justicia.

    Muy buen post Daniel, como siempre, y disculpa por el comentario ajeno al artículo.

  8. A que buen articulo Daniel. me llamo la atención esa costumbre rusa de orinar las llantas del autobús. ¿me podrían alguien explicar el origen de esta extraña costumbre?

    P.D. Buscando imágenes e información del Rover Oportunity, me tope por accidente este sitio de Internet. desde entonces me declaro fan tuyo. enhorabuena sigue así y felicidades por tu blog.

  9. Pues parece ser que fué Gagarin el que lo hizo en su primer vuelo espacial y como salió bien, pues todos a repetir. Y es que estos soviéticos no eran creyentes pero supresticiosos si, y mucho.

    Por eso habra tan pocas cosmonautas femeninas, porque al no poder hacerlo, no traen buena suerte. En fin…

    Coincido con lod gustos cinéfilos del personal. Pocas películas son más acientíficas que Armagedon. Hasta Mortadelo y Filemón se aproximaba mas a la realidad XD

  10. Viendo a los cosmonautas con las enseñas de la URSS, parece una foto no de hace 20, sino 40 años atrás. Pero la verdad es que la desaparición oficial de la Unión Soviética fue más o menos de la noche a la mañana, conforme pasábamos del año 1991 al 1992.

  11. Hablando de Armageddon y la última de Michael Bay. En diciembre pude ver el trailer de Transformers3, que empezaba, sin anunciar el título, con unas escenas que recreaban, y muy bien, la llegada a la Luna del Apollo 11 y el aterrizaje del Eagle.

    Por un momento me hice ilusiones ¿y si han hecho una película sobre el Apollo 11 en plan histórico como «Apollo 13»?

    Pero enseguida salió toda la basura de las bases lunares extraterrestres (al peor estilo JJ Benitez) y, por supuesto, los transformers. ¡Qué blufff!!

  12. @.chals., @DaniEPAP: joer, se me había olvidado esa cita del libro. Ya sé por qué me enfadé tanto leyendo las partes que trataban sobre el programa soviético. Zimmerman es tan reaccionario que pone a Clinton como poco menos que un bolchevique peligroso. El libro está bien en lo referente a la secuencia de eventos del programa espacial norteamericano (obviando las referencias a Clinton), pero en lo referente a la URSS y Rusia, es un truño como una casa.

    @Anónimo: la mayoría de cosmonautas no vieron con buenos ojos la caída de la URSS. Muchos eran militares y la mayoría ocupaban cargos en el gobierno o en el partido. Además, eran plenamente conscientes de que Rusia no podría afrontar en solitario los gastos del programa espacial de la URSS. Por supuesto, hay excepciones. Algunos cosmonautas se mostraron partidarios del gobierno de Yeltsin sin fisuras desde 1992. El autogolpe de estado de Yeltsin del 93 cambió muchas actitudes y eliminó disensiones dentro del cuerpo de cosmonautas a este respecto.

    @Arturaleks: muchas gracias 😉 Como te ha dicho atxazpi, la costumbre se remonta a Gagarin, aunque paradójicamente parece que el Cosmonauta nº 1 no orinó en el autobús el día de su lanzamiento.

    @Miguel: intenté ver Transformers 2 y me quedé dormido. No creo que ni siquiera me moleste en ver la 3…y te lo dice un amante del cine de ciencia ficción que se ha tragado todo tipo de bodrios. Pero todos tenemos un límite.

    Extradición de Michael Bay al tribunal de La Haya, ¡ya!

    Saludos.

  13. Veo que ni siquiera la expectativa de ver a Megan Fox te tuvo alerta y despierto. Cuando no hay talento no sirven los efectos especiales de CG al peso, que al fin y al cabo los tienen el resto de películas de estreno.

    Bueno, «Pearl Harbour» se puede ver, y tiene muchos buenos momentos aunque el trasfondo romántico me traiga un poco al fresco. Pero con el cine de Bay siempre tengo la impresión de estar viendo una sucesión de anuncios concatenados.

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Por Daniel Marín
Publicado el ⌚ 7 junio, 2011
Categoría(s): ✓ Astronáutica • Historias de la Cosmonáutica • Rusia • sondasesp