Diarios de Baikonur III: el traslado del cohete a la rampa

‘El cohete es como una novia y los cosmonautas son los novios. Y como en cualquier boda que se precie, el novio no puede ver a la novia antes del gran día, es decir, el lanzamiento’. Esta es una de las muchas tradiciones y supersticiones que adornan el desarrollo de una misión tripulada Soyuz. Y lo cierto es que el traslado del cohete hasta la rampa es un ritual casi mágico. La única pega es que si quieres verlo debes madrugar bastante. La tradición obliga a que el traslado dé comienzo alrededor de las siete en punto de la mañana. El autobús te deja junto al mastodóntico edificio de montaje MIK-112 y sólo tienes que andar unos pocos metros para situarte junto a las puertas del hangar donde se ensambla el cohete (el antiguo y cercano edificio de montaje del Área 2 usado por Koroliov durante los orígenes del programa espacial ya no se usa y se encuentra abandonado).

El cohete comienza su traslado a la rampa.

Pocos minutos antes de la hora prevista, la puerta del MIK-112 se abre, dejando a la vista la parte inferior del cohete con las vistosas cubiertas de color rojo que protegen las toberas de los cinco motores de la primera y segunda etapas. Junto a las vías se agolpan los curiosos: trabajadores del cosmódromo, personal de la NASA, representantes de las empresas TsSKB Progress (fabricante del cohete), RKK Energía (fabricante de la nave Soyuz), TsENKI, etc. Guardias armados vigilan que nadie se sitúe en las vías o se dirija hacia el cohete, así que para la mayoría de presentes resulta imposible cumplir con la tradición de situar monedas sobre las vías del tren para que sean deformadas por el peso del convoy (se considera que dan buena suerte).

La rampa de Gagarin desde el cruce.
El cohete se acerca con los edificios (SDI y MZK) del programa Energía-Burán detrás.

A pesar de la presencia de tanta gente, el ambiente general es de respetuoso silencio. Nadie se atreve a romper la solemnidad del momento. Cuando el reloj marca las siete, el maquinista toca el claxon de la locomotora y ésta se pone en marcha. El cohete pasa junto a tu lado a pocos metros de distancia. Casi puedes tocarlo… aunque la presencia de varios guardias armados con rifles automáticos te hace cambiar pronto de idea. El olor a diesel es casi un bofetón a esas horas de la mañana. El convoy se mueve lentamente, pero más rápido de lo que parece en las imágenes de televisión. Hay que andar a paso muy firme para poder seguirlo, aunque tampoco hace falta. Tras cubrir las primeras decenas de metros, el tren atraviesa las puertas de la valla exterior del perímetro del MIK-112. Sólo el personal de seguridad y los técnicos pueden acompañar al convoy hasta la rampa.

La tripulación de reserva de la Soyuz TMA-09M observa el traslado.
Casi puedes tocarlo.
Un servidor en la zona.
El cohete hacia la rampa.

Aquellos que lo deseen, pueden acercarse al punto donde la carretera que lleva a la Rampa de Gagarin se cruza con las vías para ver pasar nuevamente al tren. Una vez más, los guardias intentarán disuadir a los presentes para que no sitúen monedas en las vías, con un éxito más que discutible. Un helicóptero y blindados de las fuerzas especiales se aseguran de que el traslado se desarrolle sin problemas. La tripulación de reserva de la Soyuz TMA-09M (Mijaíl Tyurin, Richard Mastracchio y Koichi Wakata) están junto a nosotros para despedir al cohete. Y es que otra tradición obliga a que la tripulación de reserva supervise el traslado, ya que la principal no puede hacerlo. Con la Rampa de Gagarin a la vista, el cohete Soyuz-FG es aún más impresionante.

Un guardia vigila que la gente no ponga monedas en las vías. Al fondo, el MIK-KA del Área 254.
Las fuerzas especiales vigilan con blindados la operación.

Tras llegar a la Rampa de Gagarin (PU-5 del Área 1), el cohete es situado en posición vertical. A diferencia de los Estados Unidos, donde resulta imposible acercarse mucho hasta una rampa de lanzamiento si hay un cohete en ella, en Baikonur no existe tal restricción (siempre y cuando el cohete no esté cargado de combustible, obviamente). Pasear a pocas decenas de metros del lanzador situado en la rampa es casi una experiencia religiosa. ¡Este es el lugar desde el cual la humanidad alcanzó el espacio por primera vez! Sputnik, Laika, Gagarin… el peso de la historia es abrumador. Pero independientemente de su historia, lo impresionante es saber que en pocas horas esta belleza pondrá rumbo al espacio con tres personas en su interior. El ser humano es capaz de cosas increíbles.

La rampa de Gagarin con el cohete de la Soyuz TMA-09M.
Justo antes de pasar cerca de la rampa las señales te indican que dentro de unas horas ésta va a ser una zona peligrosa cuando el cohete esté cargado de combustible.
¡Eureka en la Rampa de Gagarin!
La cofia con la torre de escape.
El foso de la rampa visto de cerca. Barmin hizo un gran trabajo.


22 Comentarios

  1. Gracias Daniel.
    Cierro los ojos y casi huelo el gasoil de la locomotora. Y hasta oigo su ruido al acelerar para empujar al Soyuz. Supongo que tú habrás sido uno de los osados en intentar colocar unos rublos o kopecs en el rail.
    Hubiera sido alucinante, y se lo ofrezco a los rusos como idea, que hubiera aparecido en la rampa, ante la vista de los espectadores una persona ataviada con un traje naranja y un casco blanco con unas letras pintadas…

    Sería muy interesante si pusieras una etiqueta propia a toda esta serie de post para localizarlas en un futuro y poder leerlas todas de una tirada.
    Saludos
    Carlos

    1. Intenté poner monedas, sí, pero al rato apareció un oficial de alto rango del ministerio de asuntos interiores pegando voces y todos nos acojonamos 😉

      En cuanto a la etiqueta, buena idea. Ahora mismo la pongo.

      Saludos.

  2. Hola Daniel.
    soy un seguidor desde hace tiempo de tu blog ya que me gusta todo lo relacionado con el espacio y sobre todo los vuelos tripulados. Querría felicitarte por tu trabajo y darte las gracias por difundir tu conocimiento y enseñarnos a personas como yo que hasta ahora solo conocía el programa espacial de la Nasa y no sabia ni como era una soyuz.
    tiene que ser espectacular esta en Baikonur y presenciar un lanzamiento desde la rampa de las estrellas Gagarin

  3. Alucinante Dani, he leído tus tres crónicas y se me eriza la piel. Cumpliste el sueño de muchos, a veces me imagino lo que pasa por tu cabeza y pienso en la intensidad de todo, en que te quedarán recuerdos para siempre.

    Realmente te has consagrado: le sentiste el rugido a un cohete Soyuz en Baikonur. Yo ya fundé una iglesia y vos sos mi santo patrono.

    Un abrazo enorme camarada!

  4. Gracias nuevamente, otra vez una excelente y admirable entrada. Estoy sorprendido con lo abierto que es Baikonur: pensé que solo personal autorizado pudiera acercarse al traslado del cohete y a la rampa. Pero no, parece que cualquier persona que viaje hasta ahí (y no son muchas, considerando lo remoto del lugar) puede ver de cerquita una Soyuz a punto de ser lanzada.

  5. Muy interesantes estas entradas sobre Baikonur, hasta esta fecha no sabia con exactitud donde era el lugar desde el cual habia despegado laika 😉

    Daniel, un gusto leerte y leer la forma en la que cuentas tus historias es muy placentero, Felicitaciones!!

    Muchos saludos desde Mexico y estamos atentos a la entrada del despegue.

  6. Admirable tu trabajo. Felicitaciones.
    Cuentas que habían “trabajadores del cosmódromo, personal de la NASA, representantes de las empresas TsSKB Progress (fabricante del cohete), RKK Energía (fabricante de la nave Soyuz), TsENKI, etc.”,
    Quiero creer que uno no va a la puerta del cosmódromo, se anuncia , le toman los datos y camina al lado de una soyuz. Como has conseguido las credenciales para llegar a ese lugar? Te ha llevado mucho tiempo esto? Muchas gracias.

    1. Viajar a Baikonur es a la vez más sencillo y más complejo de lo que parece. Prefiero no dar detalles porque no quiero dar publicidad a ciertas empresas ni mencionar nombres de determinadas personas. Si estás muy interesado en ir, mándame un mail y te cuento.

  7. Simplemente espectacular!!, gracias por compartir la experiencia de tu viaje a la Meca de los viajes espaciales, y si, soy de los que creen que mereces viajar un día al espacio, la de cosas que nos contarías de como es estar allá arriba! 😉

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Por Daniel Marín
Publicado el ⌚ 31 mayo, 2013
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