Misión tripulada a un asteroide

El otro día hablábamos de un documento de la NASA en el que se buscaban posibles misiones para el “Camino Flexible”, una de las opciones de la Comisión Augustine para el futuro de la agencia estadounidense. Además de montar y reparar telescopios espaciales, desde un principio uno de los destinos más interesantes para las misiones tripuladas de la nave Orión ha sido la visita a asteroides cercanos (NEOs), objetivo que también se analizaba en el documento citado (aquí tenemos un resumen). Además del interés de estos cuerpos menores como reliquias de la formación del Sistema Solar, la NASA no puede evitar buscar un objetivo más “espectacular” y se menciona la necesidad de investigarlos de cara a tener más datos para evitar colisiones en el futuro, algo por otra parte comprensible. No se trata de un concepto nuevo, pues en los últimos años la NASA ha llevado a cabo varios estudios de viabilidad de misiones a asteroides cercanos, pero es la primera vez que se emplea el hardware del programa Constellation de acuerdo con las especificaciones de la Comisión Augustine.

De entre todos los candidatos para una misión de este tipo, el asteroide más prometedor es 1999 AO10, el cual podríamos visitar como muy pronto en 2025, con otras ventanas de lanzamiento en 2026 y 2032. Según el estudio, podría enviarse antes una sonda robot -parecida a la Hayabusa japonesa- en 2019, 2020 o 2021 para preparar el terreno a la misión tripulada. En el estudio se sugiere también que la sonda podría servir de ayuda a la Orión para navegar en las cercanías del asteroide y en la recogida de muestras. 1999 AO10 mide aproximadamente unos escasos 50-100 metros.

Sonda precursora para estudiar el asteroide 1999 AO10 (con un diseño muy similar a LADEE, por cierto) (nasaspaceflight.com).

La misión a 1999 AO10 duraría unos 155 días, incluyendo dos semanas en el asteroide. Durante estos 14 días se llevarían a cabo numerosas EVAs para explorar la superficie y traer de vuelta decenas (o incluso centenares) de kilos de muestras. 1999 AO10 se convertiría así en el segundo mundo del Sistema Solar -excluyendo a la Tierra, obviamente- en ser explorado por seres humanos (supongo que para entonces le habrán cambiado el nombre por otro más atractivo: se admiten sugerencias). Se necesitarían dos lanzamientos del Ares V (o Ares V Lite) para poner en órbita la nave Orión (no se menciona al Ares I), una etapa superior de escape y un módulo de vivienda (aunque éste último no es un requisito imprescindible). A diferencia de otros estudios anteriores, no se ha contemplado el uso de una modificación del módulo lunar Altair para explorar la superficie.

Trayectoria para llegar a 1999 AO10 (nasaspaceflight.com).

Esquema anterior de una misión similar concebido antes de la Comisión Augustine empleando una etapa EDS y una nave Orión (NASA).

Itokawa a escala con la ISS y la Orión (NASA).

Si finalmente se aprueba el Camino Flexible, esta misión sería de las más fáciles de llevar a cabo, además del sobrevuelo lunar o los viajes a los puntos de Lagrange. Ahora bien, 2025 me parece una fecha demasiado tardía para una misión tan poco ambiciosa. Tampoco entiendo la necesidad de una sonda precursora no tripulada. Si ya es difícil justificar la utilidad de una misión de este tipo y atraer la atención del público, lanzar antes una sonda sólo serviría para favorecer la cancelación de la parte tripulada de la misión y/o disminuir el interés de ésta. Al fin y al cabo, una misión a un asteroide es interesante, pero una segunda misión al mismo asteroide ya no lo sería tanto.


8 Comentarios

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AnonymousAnonymous

Hola.

Yo pienso que el camino de Ares V (una lanzador pesado) es el camino, si realmente queremos que el futuro sea el espacio necesitamos la “carreta” para transportar lo que necesitemos.

Además creo que un punto que ayudaría mucho al inicio es lograr situar (en órbita más o menos cercana) un asteroide con la composición adecuada (puestos a pedir) de metales y elementos ligeros … supongo que se necesitaría unos motores potentes.

Saludos.

xermanxerman

Mmm…

¿Una visita tripulada a un asteroide?
Habrá que empezar a preparar el vuelo de Nigel Walmsley en la cápsula “Dragon”… ;-/

Al margen de referencias novelescas, creo que sería un objetivo interesante de cara ante todo a desarrollar vectores, sistemas e instalaciones específicas para estancias en el espacio “profundo”.

Y… Quien sabe! Tal vez podría encontrarse algo sorprendente en el interior del asteroide… ;-/

Un saludo!

AnonymousAnonymous

Hola,

aunque el mundo de la astronáutica y del espacio me apasiona realmente, siempre ha habido un detalle que me molesta mucho… se trata de los tiempos tan largos con los que trabajamos para las misiones. Hablamos de lanzamientos en 2019, 2026, 2032… son fechas que profesionalmente, impiden a un ingeniero poder disfrutar de lo mejor de esta rama de la ingeniería, los “éxitos”. Con fechas así estoy casi seguro que el 60% de los ingenieros no pueden llegar a trabajar en toda una misión hasta ver cumplido su objetivo (por supuesto que pueden, con suerte, llegar a ver cumplida la misión, pero no trabajando activamente en ella).

Creo que es un mal que aqueja a todas y cada una de las agencias espaciales y por el que hacen muy poco para solucionarlo (o, si hacen algo, no llega la noticia a oídos del público interesado).

Personalmente considero que mientras tardemos más de 9 meses en llegar a Marte, no tiene sentido otro tipo de misiones… Se deberían estudiar posibles métodos de viajar a mayor velocidad, nuevos motores, nuevas técnicas (aunque suene un poco a ciencia ficción)…

Por supuesto que me encantaría trabajar en misiones para visitar otros mundos incluso asteroides o planetas con posibilidad de contener vida orgánica, pero también me gustaría poder disfrutar del éxito durante un tiempo y ser consciente de mi logro…

Daniel, ¿sabes algo sobre este tipo de temas? ¿Existe alguna iniciativa realmente prometedora? La verdad es que he intentado buscar algo al respecto por internet y no he encontrado nada. Te agradecería si pudieras aportar algo en este comentario.

Muchísimas gracias y perdón por la extensión del comentario.

Saludos
Anónimo

Daniel Marín

@Xerman: “En el océano de la noche”…fantástica novela 😉

@anónimo: buena reflexión. De todas formas, creo que el problema actual no es tanto el tiempo de vuelo (6 meses-2 años para el Sistema Solar interno) como los plazos de desarrollo de nuevos proyectos complejos y masivos, como en este caso el Programa Constellation, ya que en este caso estamos hablando de una escala temporal de décadas. Me temo que no existen milagros, aunque hay algunos sistemas e propulsión (VASIMR, etc) muy prometedores.

Un saludo.

AnonymousAnonymous

Dado el tamaño del asteroide la gravedad debe de ser muy pequeña, la nave más que posarse, navegará junto al asteroide, ¿no?

Carlos Ruiz

Jorge

Xerman, qué sorpresa la referencia a Walmsley, pero “A través del Mar de Soles” me gustó más 🙂
Igual existe una cápsula Dragon ^-^
Respecto de lo que escribió Anónimo, visto desde fuera del mundo astronáutico, sin el combo $$$ + voluntad política continuada, agradezcamos que para estos proyectos dan plazos. A menos que aparezcan inversores privados que pateen el tablero y aceleren los tiempos, seguiremos soñando con plazos de décadas en vez de años.

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