La Tierra pudo chocar con un mundo parecido a Plutón

Lo llaman el Bombardeo Intenso TardíoLate Heavy Bombardment en inglés (LHB)- y es uno de los episodios más violentos de la historia del Sistema Solar. Tuvo lugar cuando nuestra estrella era muy joven, hace unos 4100 millones de años. Y no fue agradable. Durante unos 300 millones de años, un corto espacio de tiempo en en términos astronómicos, la Tierra y demás planetas sufrieron millones de colisiones contra asteroides y cometas. Las numerosas cicatrices en forma de cráteres y cuencas de impacto resultado de este periodo aún las podemos observar hoy en día en todos los cuerpos del Sistema Solar que poseen una superficie sólida.

Representación artística del bombardeo intenso de naturaleza cometaria que está sufriendo el jovem sistema planetario de Eta Corvi (NASA).

La cuestión no es si el LHB tuvo lugar o no, sino cuáles fueron sus características. ¿Fue un episodio breve y catastrófico o se trató por el contrario de un fenómeno más espaciado en el tiempo y, por lo tanto, menos violento? En los últimos años, las evidencias que apuntan a la naturaleza cataclísmica del LHB se han ido acumulando de forma dramática. Según esta versión, la migración planetaria de los planetas gigantes gaseosos que tuvo lugar durante este periodo perturbó gravitatoriamente a los cometas del Cinturón de Kuiper y los numerosos asteroides situados entre Marte y Júpiter. Como resultado, estos cuerpos menores se precipitaron contra los distintos planetas y lunas dando lugar a múltiples colisiones catastróficas.

Pero, aún en el caso de que demos esta hipótesis por buena, ¿cuáles fueron los principales culpables del LHB?, ¿los asteroides o los cometas? Para responder a esta pregunta solamente podemos hacer dos cosas. Una, la más común, es seguir elaborando complejas simulaciones numéricas del Sistema Solar primigenio. Otra es observar otros sistemas solares jóvenes y buscar evidencias de episodios similares, que es precisamente lo que ha hecho el equipo del telescopio espacial Spitzer de la NASA.

Para resolver el enigma del LHB, este grupo de investigadores ha observado la estrella cercana Eta Corvi, de tipo espectral F2 y situada a 18,2 pársec de distancia. Con una edad estimada de 1100-1700 millones de años y ligeramente más grande que el Sol, esta estrella tiene aproximadamente la misma edad que poseía el Sistema Solar cuando tuvo lugar el LHB. En 2005 ya se detectó un posible Cinturón de Kuiper a 300 Unidades Astronómicas (UA) alrededor de este sistema, mientras que las observaciones del satélite infrarrojo IRAS en los años 80 apuntaban a la presencia de una gran cantidad de polvo interplanetario cerca de la estrella, lo que se interpreta como una posible evidencia de numerosas colisiones contra cuerpos planetarios.

Exceso de radiación infrarroja procedente de Eta Corvi debido a la presencia de un Cinturón de Kuiper y polvo resultado de colisiones en el sistema interior (C.M. Lisse et al.).

Pero sin más datos no podemos saber si los culpables de estos impactos son cometas o asteroides. Y ahí es donde entra el telescopio Spitzer. Al observar en infrarrojo, Spitzer puede determinar la temperatura de los fragmentos que rodean el sistema y desvelar así su naturaleza cometaria o asteroidal. En el caso de Eta Corvi, los datos del Spitzer sugieren que el Cinturón de Kuiper del sistema está siendo perturbado gravitacionalmente, quizás por mecanismos de migración planetaria (aunque no se ha detectado ningún planeta alrededor de esta estrella). Además, se ha comprobado que el polvo interplanetario del sistema está compuesto principalmente por hielo, lo que apunta a un origen cometario para las colisiones.

Análisis del exceso infrarrojo de Eta Corvi (azul) comparado con otros espectros. Queda clara la naturaleza helada del polvo que rodea la estrella (C.M. Lisse et al.).

Sin embargo, el origen de estos impactos no serían enjambres de pequeños cometas, sino un enorme objeto del Cinturón de Kuiper con un radio superior a los 130 kilómetros. Dicho de otra forma, el disco de residuos que estamos viendo en Eta Corvi habría sido causado por la colisión de un cuerpo similar a Plutón con uno o más planetas situados en la zona habitable.

Esto es lo que pudo ocurrir en Eta Corvi: un gran objeto del Cinturón de Kuiper fue perturbado por la migración planetaria hasta el sistema interior (línea amarilla), donde terminó colisionando con un planeta situado en la zona habitable (C.M. Lisse et al.)

Por supuesto, aunque esto sea cierto, nuestro planeta no tiene porque haber sufrido choques con grandes objetos del Cinturón de Kuiper, pero lo intrigante es que existen pruebas a favor de este escenario. En 2008 cayó en Sudán un meteorito de tipo Ureilita que se pudo formar originalmente durante el LHB. Esto no sería relevante si no fuera porque la composición de este meteorito posee una firma espectral muy similar a la que presentan los objetos del Cinturón de Kuiper y…¡Eta Corvi!.

Si la idea de planetas gigantes moviéndose fuera de sus órbitas no era lo suficientemente dramática, ahora debemos tener en cuenta la posibilidad de que durante el bombardeo intenso tardío varios planetas enanos chocasen contra los mundos del Sistema Solar interno, incluida la Tierra. No es descabellado pensar que los mares de la Luna, surgidos durante el LHB, se hayan formado por la colisión de fragmentos de cuerpos muy parecidos a Plutón. Algo a tener en cuenta la próxima vez que contemplemos nuestro satélite.
Referencias:
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7 Comentarios

  1. Ahhh muy fácil responder a estas hipótesis del LHB, en 2015 mandamos una misión tripulada a la Luna para que establezcan un laboratorio lunar donde muchos científicos puedan hacer los estudios pertinentes a partir de los impactos en la dicho lugar.

    Luego en 2020 mandamos una misión tripulada a Marte, instalamos otro laboratorio y hacemos lo mismo que en la Luna para confirmar las respuestas.

    Estoy soñando despierto… 🙁 … las respuestas están en la Luna y otros Planetas que sufrieron el bombardeo, pero como estamos atrapados en la orbita baja ni modo, a seguir conjeturando porque no podemos “tocar la evidencia” 🙁

  2. Daniel, lo que no entiendo es se ha detectado el polvo producido por la colisión de un cuerpo de 130km de diámetro, y a continuación dices que por tanto se debe a un cuerpo del tamaño de Plutón, cuando este mundo supera con creces ese diámetro (2390km.

    Otro aspecto a destacar sobre Eta Corvi, es que la detección de ese material cometario implica también la detección de una cantidad enorme de agua y de carbono, en la zona habitable de la estrella (a unos 3 UA), asi que literalmente sobre los planetas que haya allí está “lloviendo” agua que formará sus futuros océanos, y materia orgánica que formará, quizás, los ladrillos de una futura biosfera…

  3. @Urheimat: yo no lo digo, lo dicen los autores del paper. Según las observaciones, consideran que los datos son consecuentes con un KBO de un tamaño superior a los 130 km de radio. No digo que el KBO tenga el tamaño de Plutón, sino que sería un cuerpo similar (en cuanto a características) a este planeta enano. Puede que igual de grande o más pequeño, quién sabe.

    Saludos.

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Por Daniel Marín
Publicado el ⌚ 20 octubre, 2011
Categoría(s): ✓ Astronomía • Exoplanetas • NASA • sondasesp