El vuelo del Falcon 1

Por Daniel Marín, el 30 septiembre, 2008. Categoría(s): Astronáutica ✎ 4

Al cuarto intento, el cohete Falcon 1, desarrollado por la compañía SpaceX, logró realizar un lanzamiento con éxito desde la isla de Omelek (situada en el atolón de Kwajalein), convirtiéndose así en el primer cohete privado de combustible líquido en alcanzar la órbita. Se trataba del cuarto lanzamiento desde que tuvo lugar el primer vuelo de prueba inaugural en 2006. Este proyecto ha gozado de una gran repercusión mediática, pues son muchos los que esperan que el Falcon cumpla su promesa de abaratar los costes de acceso a la órbita, lo que viene a ser algo así como el Santo Grial de la astronáutica.

Tanta euforia no nos debe hacer olvidar que el primer cohete privado en alcanzar el espacio fue el Pegasus de Orbital Sciences, allá por 1990. Por cierto, el Pegasus fue también el encargado de lanzar en 1997 al satélite español MINISAT-01 desde el cielo de Canarias en la que fue la primera misión espacial lanzada desde Europa occidental y que convirtió al Aeropuerto de Gran Canaria en centro espacial.

Pero volvamos al Falcon 1. Detrás de este pequeño lanzador hay toda una historia de superación personal de esas que tanto fascinan a los estadounidenses: la compañía SpaceX, constructora del Falcon, fue fundada en 2002 por Elon Musk, famoso por ser el creador de PayPal. Musk se propuso desde un primer momento hacer realidad el sueño de un cohete comercial privado. Se trata de un pequeño lanzador de queroseno y oxígeno líquido de dos etapas capaz de poner 420 kg en órbita baja (LEO). Emplea un motor Merlin en la primera etapa y un Kestrel en la segunda. Ambos motores comparten un diseño minimalista con el objetivo de disminuir los costes de desarrollo y mantenimiento. La primera etapa del Falcon 1, junto con su motor Merlin, está diseñada para ser recuperada y reutilizada, abaratando así en teoría los costes de cada misión. SpaceX vende la carga útil del Falcon-1 por 7,9 millones de dólares, una minúscula cantidad comparada con otros lanzadores. El futuro Falcon-1e, versión mejorada que se espera entre en servicio en 2010 y con capacidad para 1010 kg, tendrá un precio de 9 millones.

Es aquí donde debemos matizar las noticias. El hecho de que SpaceX venda cada lanzamiento a 8-9 millones no significa que ese sea el coste real de cada misión. Y es que se nos suele olvidar algo tan básico como la diferencia entre coste y precio. Obviamente, dada la gran inversión de la compañía, el coste real es actualmente mucho mayor. Sólo el tiempo dirá si SpaceX consigue rentabilizar su Falcon 1. Naturalmente, el que una compañía de apenas 500 empleados consiga realizar la hazaña de alcanzar la órbita terrestre no es un logro en absoluto desdeñable. Por otra parte, son muchos los que opinan que tanto el Falcon 1 como el Pegasus no son proyectos totalmente privados, pues han contado con la ayuda del gobierno de los EE UU en forma de contratos para lanzamientos. En concreto, los dos primeros lanzamientos del Falcon 1 estaban patrocinados por la DARPA. Por eso se dice que estas prácticas no son más que una subvención encubierta.

Pero si estos días se habla tanto de SpaceX no es sólo por el éxito del pequeño lanzador. SpaceX tiene grandes planes y esos planes se llaman Falcon 9 y Falcon 9 Heavy. Falcon 9 es un cohete con capacidad para poner en LEO 12,5 t, lo que lo coloca en la misma categoría que el Zénit o el Soyuz (lanzado desde Kourou). El Falcon 9 Heavy es un monstruo con capacidad para 30 t en LEO, más potente que el Ariane 5 o el Protón. Ambos cohetes deben usar la misma tecnología que el Falcon 1, incluyendo eso sí, en el caso del Falcon 9, nada más y nada menos que hasta nueve motores Merlin en la primera etapa. Además de poner en órbita satélites, SpaceX planea lanzar con el Falcon 9 la nave Dragon, que contará con capacidad para transportar carga y astronautas a la ISS. Lo que diferencia al Falcon 9 y la Dragon de otros proyectos vaporware es el respaldo financiero (278 millones de dólares) de la NASA dentro de su programa COTS. Este programa fue creado para minimizar el impacto de la retirada del transbordador espacial en 2010. Como ha quedado patente estos días, los EE UU temen que tras esta fecha el control ruso sobre la estación espacial sea total, así que COTS pretende hacer más llevadera esta dependencia. Este es el motivo de que tanto los vuelos del Falcon 1 como las tribulaciones de SpaceX sean seguidos con gran atención por gobiernos e instituciones de todo el mundo.

Y es aquí donde debemos ser muy cautos. A nadie se le escapa que la diferencia entre el Falcon 1 y el Falcon 9 es abismal, tanta que es difícil creer que su desarrollo no vaya a estar exento de dificultades y retrasos. Sin embargo, SpaceX mantiene el objetivo de lanzar el primer Falcon 9 durante el segundo trimestre del próximo año. Si el desarrollo de un cohete tan complejo es un gran desafío, la construcción de una nave de carga con destino a la ISS lo es aún más. Es muy difícil creer que SpaceX consiga poner en órbita una nave de carga antes de la entrada en servicio del Orión de la NASA, por no hablar del desarrollo de una nave tripulada. Una reflexión aparte sería considerar hasta qué punto una Dragon tripulada sería una competencia para la Orión de la NASA.

Sin restar mérito a los ambiciosos planes de SpaceX, estamos quizás ante una burbuja mediática alimentada por la propia NASA, deseosa de presentarse ante los políticos de Washington como una agencia con alternativas de acceso a la ISS tras retirar al shuttle. Conviene aclarar en este punto que, aunque la Dragon se haga realidad, no se podrá eliminar por completo la dependencia de las naves rusas, pues seguirán siendo los cargueros Progress los únicos capaces de trasvasar combustible a los módulos de la estación.

Pese a todo, hay motivos de sobra para ser optimistas tras esta proeza de SpaceX. Esperemos que nos sigan sorprendiendo.


Llegada del Falcon-1 F4 a bordo de un C-17 de la USAF (SpaceX).



Una idílica rampa de lanzamiento (SpaceX).


Lanzamiento (SpaceX).


Separación de la primera etapa (SpaceX).


Separación de la cofia (SpaceX).


El Kestrel en órbita (SpaceX).


¿Veremos algún día la Dragon tripulada? (SpaceX).

Vídeo del lanzamiento:



4 Comentarios

  1. Comparto con el autor un enorme escepticismo acerca de los programas de SpaceX, dudo mucho que algún día veamos una capsula dragón acoplada a la ISS, siquiera como capsula de carga, confío un poco mas en la Cygnus de orbital, el otro participante de COTS con menos propaganda.
    Ademas en caso de ser posible, si Orbital o SpaceX fueran capaces de desarrollar una capsula no tripulada de carga para la ISS antes del 2015, seria una autentica bofetada a las agencias espaciales tradicionales NASA,JAXA y ESA con sus carisimas naves Orion, HTV o ATV

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Por Daniel Marín, publicado el 30 septiembre, 2008
Categoría(s): Astronáutica