Libro: El templo del cielo

Cuando hace unos años leí esa pequeña joya que es El castillo de las estrellas me sorprendió la capacidad del autor, Enrique Joven, para hilvanar una historia apasionante que combinaba ciencia e historia a partes iguales. Una especie de Código Da Vinci, pero riguroso y basado en hechos históricos verdaderos. Ahora Enrique vuelve a la carga con El Templo del cielo, una obra que hará las delicias de todos los aficionados a la astronomía y a la novela histórica. La novela nos traslada a la China de la dinastía Ming, donde seremos testigos de los esfuerzos de un grupo de jesuitas europeos para implantar un nuevo calendario. Los jesuitas pretendían de esta forma ganar influencia en la corte china aprovechando sus superiores conocimientos astronómicos, una influencia que luego podrían utilizar para extender el cristianismo dentro del Imperio del Centro. O ese era el plan. Evidentemente, hoy en día China no es cristiana, pero lo fascinante es que pudo haberlo sido. Si la historia hubiese seguido un curso ligeramente distinto, quién sabe cómo sería el mundo actualmente.

Y es que El templo del cielo está ambientada en uno de los periodos más cruciales de la historia de China y de la Humanidad, como bien nos cuenta la sinopsis del libro:

“Lisboa, año 1618. Una carraca atestada de comerciantes, fugitivos, buscadores de fortuna, soldados y gente de toda clase y condición parte hacia los enclaves portugueses en India y China. El destino final es Macao, la puerta de entrada en el casi inaccesible imperio chino. Entre el pasaje, un grupo de misioneros jesuitas cuidadosamente escogidos cargados de objetos de culto religiosos. Y también de numerosos libros científicos. Su objetivo último es convertir al catolicismo a doscientos millones de almas, comenzando por el todopoderoso emperador Wanli. Su estrategia, utilizar sus vastos conocimientos y proverbial inteligencia para impresionar a la clase ilustrada que rodea en la corte de Beijing al llamado ‘Hijo del Cielo’, denominación que recibe el emperador, el único capaz de interpretar los signos celestes que marcarán el futuro de su pueblo. La sabiduría del ya fallecido padre Matteo Ricci ha logrado los primeros frutos y señalado el camino a seguir: trabajar con los astrónomos del emperador y conseguir elaborar un calendario perfecto. Un joven pisano, Paolo Arrighetti, será el encargado de trabajar como cronista jesuita de todo lo que acontezca en tan incierta aventura. Junto a él viajan varios astrónomos jesuitas, como los padres Pantaleón Kirwitzer, Giacomo Rho y el colérico a la par que genial Adam Schall, que terminará alcanzando los más altos honores imperiales. También Johann Terrenz, un cirujano alemán que, habiendo abrazado interesadamente los hábitos jesuitas, ansía conocer los secretos de la medicina china. Y no sólo eso. Con él viaja hacia China parte de un extraño pergamino ilegible compendio de botánica y astrología, enviado por su amigo el famoso astrónomo imperial de Praga Johannes Kepler, que piensa puede estar escrito o incluso cifrado en algún dialecto oriental. Su mentor, el emperador Rodolfo II de Bohemia, está obsesionado por traducirlo en la incesante búsqueda alquímica de la piedra filosofal que pueda sacarlo de la depresión y de la ruina. Los convulsos acontecimientos políticos en la China del imperio Ming, que terminarán por llevar al poder a la nueva dinastía manchú Qing, atrapan en el cerrado a la par que inmenso imperio chino a la pequeña comunidad científica jesuita, que además se verá sacudida por inexplicables fallecimientos relacionados con el significado del citado manuscrito.

La historia de los jesuitas en China es un episodio de la historia de la ciencia sobre el que se han escrito ríos de tinta y que todavía presenta numerosas incógnitas. Enrique aprovecha este poderoso trasfondo para desplegar una compleja trama con múltiples facetas que atrapa al lector desde el primer momento. El misterioso Manuscrito Voynich, protagonista de la anterior novela, también hace acto de presencia, aunque juega un papel menos relevante. En definitiva, una obra con todos los ingredientes para ser un verdadero éxito.

Enrique es investigador del IAC (Instituto de Astrofísica de Canarias) y un apasionado de la historia de la astronomía. Sabe mucho del tema y eso se nota en sus novelas. La cantidad de anécdotas históricas y científicas convierten cada una de sus obras en auténticas enciclopedias noveladas.  Cierto es que quizás no soy muy objetivo. Las obras de Enrique juntan dos de mis grandes pasiones, la astronomía y la historia de la ciencia. Además, en el caso de este último libro, aparece también otro tema que me atrae especialmente: la historia de China y su astronomía. Hace unos años pude visitar el famoso Observatorio Astronómico de Pekín, donde transcurre gran parte de la acción de la novela, y me quedé prendado de la magia que transmitía el lugar. Un verdadero ‘templo del cielo’ que sirvió de punto de encuentro para dos tradiciones científicas milenarias. No es de extrañar por tanto que El templo del cielo me haya entusiasmado. Se trata de la primera novela que aborda este tema de forma amena y rigurosa al mismo tiempo. Una lectura obligatoria.

PS: ah, se me olvidaba. Enrique también tiene un más que recomendable blog, El Muro de Planck, que debe figurar entre tus favoritos desde ya en el improbable caso de que aún no lo conozcas.

El antiguo observatorio astronómico de Pekín cuando lo visité hace unos añitos.
El verdadero Templo del Cielo, también en Pekín.


11 Comentarios

  1. Buf… Con esta entrada en tu blog -justamente afamado- no me va a quedar más remedio que invitarte a unas cervezas si te das un salto a la isla de enfrente. Gracias, Daniel, que me pongo colorado.

  2. Pues con esta crítica sí que me apetece leer el libro. Aunque primero quiero terminar “Astrobiología” de Alberto G. Fairen, que con esto de los exoplanetas y demás, me ha entrado el gusanillo por las posibilidades de vida ahí fuera….

    1. Por mí encantado, pero lo voy postergando y cuando quiero escribir una entrada ya se me han olvidado los puntos fuertes del libro 🙂 Además, no me gusta escribir críticas negativas.

      Saludos.

    2. Evidentemente, solo de libros que te hayan gustado.

      Y si algún día te animas. Puedes escribir un libro o recopilar algunas historias cortas que hayas escrito (como aquella ucronía que escribiste el año pasado)y alguna más que tengas sin publicar.

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Por Daniel Marín
Publicado el ⌚ 19 mayo, 2013
Categoría(s): ✓ Astronomía • Libros • sondasesp