Arktika: el polo norte desde el espacio

Los satélites geoestacionarios meteorológicos y de comunicaciones permiten la cobertura continua de determinadas zona del planeta, de ahí su tremenda utilidad. Sin embargo, los aparatos situados en la órbita geoestacionaria (GEO, a 36000 km de distancia) tienen un inconveniente, y es que no pueden observar adecuadamente las áreas situadas en latitudes extremas. Por este motivo, la URSS nunca priorizó el desarrollo de una red operativa de satélites geoestacionarios meteorológicos o de telecomunicaciones. Puesto que grandes extensiones de su vasto territorio estaban situadas por encima de los 70º de latitud norte, era más efectivo usar órbitas altamente elípticas cuyo apogeo estuviese a gran altura sobre el polo norte. Este tipo de órbitas (con un perigeo de 1000 km, un apogeo de 40000 km y una inclinación de 63,4º) permitían una buena cobertura de las zonas polares y además eran menos exigentes -energéticamente hablando- que la GEO, es decir, se podían mandar satélites más grandes con el mismo cohete lanzador. Por contra, y a diferencia de los satélites en GEO, el vehículo no podía permanecer continuamente sobre la zona de interés, lo que obligaba a lanzar una constelación de dos o tres satélites como mínimo. No obstante, la alta excentricidad de la órbita elegida permitía que el aparato pasase la mayor parte del tiempo sobre el polo, cortesía de la segunda Ley de Kepler. En concreto, de las doce horas de su periodo orbital, el satélite era útil durante unas ocho horas. Así, una constelación de tres satélites espaciados adecuadamente y con sus planos orbitales separados 120º podían ofrecer un servicio de comunicaciones durante las 24 horas del día. Estas órbitas excéntricas son conocidas como “órbitas Molnia”, en honor a la serie de satélites de comunicaciones Molnia (o Mólniya, “rayo”), que hacían uso de ellas.

Mólniya-3K, la última versión de la veterana serie (ISS Reshetnyov).

Tras la caída de la URSS, Rusia se decantó por el empleo de satélites de comunicaciones en GEO (Express, Yamal, etc.), en detrimento de los Molnia. Pese a que éstos siguen oficialmente en servicio, el último lanzamiento exitoso de un Molnia tuvo lugar en 2003. Así pues, los Molnia y sus curiosas órbitas parecían ser un asunto del pasado.

Sin embargo, el calentamiento global ha provocado un renovado interés por parte de Rusia en este tipo de constelaciones. Efectivamente, el deshielo progresivo del Océano Ártico ha convertido esta región en un área de vital importancia estratégica para Rusia. La combinación de los recursos naturales del Ártico y la promesa de unas comunicaciones marítimas libres del obstáculo del hielo son factores que han llevado al gobierno ruso a promover la construcción de una red de satélites de observación y comunicaciones denominada Arktika.

La red Arktika (Nauka i Zhizn).

Esta red consistiría realmente en tres subredes distintas. Por un lado, tendríamos un mínimo de dos satélites Arktika-M -idealmente serían seis- situados en órbitas Molnia que observarían continuamente la meteorología de las regiones árticas, explorarían sus recursos y también ofrecerían servicios de telecomunicaciones en caso de emergencia. Los Arktika-Mestarían basados en el diseño de la plataforma Navigator del satélite meteorológico geoestacionario Elektro-L -construido por NPO Lávochkin- cuyo lanzamiento ha sido retrasado en innumerables ocasiones.

Los Arktika-M estarían basados en el Electro-L (NPO Lavochkin).

Junto a los Arktika-M, se lanzarían otros dos satélites de radiolocalización denominados, Arktika-R, situados en órbitas bajas polares. Por último, otros dos satélites Arktika-MS se situarían en órbitas Molnia y estarían dedicados exclusivamente a la retransmisión de datos, incluyendo servicios de radio y televisión. Los Arktika-MS y Arktika-R utilizarían las plataformas de satélites de ISS Reshetnyov, empresa, por cierto, que aún fabrica los veteranos Molnia.

Satélite de comunicaciones Express-AM de ISS Reshetnyov (ISS Reshetnyov).

Hasta el próximo día uno de junio, el gobierno ruso tiene tiempo para decidir si finalmente aprueba el proyecto o no. En caso afirmativo, los lanzamientos podrían comenzar en 2013. Arktika se revela así como un elemento más de la llamada “Batalla por el Ártico”, en la que Estados Unidos, Canadá y Rusia lucharán por el control de los recursos estratégicos de esta zona.

Vídeo (en ruso) de la red Arktika:


3 Comentarios

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Daniel Marín

Pues los Meteor-M seguirán dando información meteorológica desde la órbita baja sobre zonas de poca extensión. Los Arktika-M deben cubrir todo la región ártica, esa es la diferencia.

Un saludo.

tixolotixolo

Leyendo el artículo se hace “algo” comprensible el video. Haber si los traductores automáticos avanzan +, creo q youtube a los anda probando

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