A pesar de ser el planeta interior más próximo a la Tierra después de Venus, Mercurio sigue siendo uno de los asuntos pendientes de la exploración planetaria. Especialmente su superficie, uno de los lugares más inaccesibles, energéticamente hablando, del Sistema Solar. Solo dos misiones lo han visitado, la Mariner 10 entre 1974 y 1975 y la MESSENGER, que lo orbitó, entre 2011 y 2015. Actualmente la sonda euro-japonesa BepiColombo está en fase de aproximación final al planeta para orbitarlo, pero nunca un objeto ha aterrizado en la superficie de Mercurio y, por ahora, ninguna agencia espacial tiene previsto hacerlo (dejando a un lado la propuesta Mercury Lander de la NASA, no aprobada oficialmente). Además de los requisitos energéticos, las temperaturas tampoco ayudan: de día se alcanzan los 700 K (427 °C) y de noche llegan hasta los 100 K (-173 °C). Diseñar un aterrizador que sobreviva a esas oscilaciones térmicas es un problema de ingeniería formidable y, en gran medida, no resuelto.

Sin embargo, hay una franja en la superficie de Mercurio donde las condiciones son sorprendentemente benignas: la zona del terminador, la línea móvil que separa el día de la noche. En una banda estrecha alrededor del terminador, el Sol incide muy rasante y las temperaturas son tan agradables que se pueden operar sistemas electrónicos convencionales sin necesidad de proteger nada del calor extremo. Lo único a tener en cuenta es que la línea del terminador se mueve. Y en Mercurio se mueve, además, de una forma muy particular. Sobre esta idea se construye la propuesta de Mariella Murillo y Paul G. Lucey para diseñar una misión con un rover que se mueva constantemente por la superficie de Mercurio desplazándose por el terminador para vivir siempre en esa franja templada, alimentándose de la luz solar rasante (como en el polo sur lunar). Su nombre: Run with the Sun («correr con el Sol»).

Conviene situar primero la mecánica del problema. Mercurio se encuentra en una resonancia rotación-traslación 3:2, lo que quiere decir que gira tres veces sobre sí mismo por cada dos vueltas que da al Sol. La consecuencia es que su día sidéreo (el tiempo que tarda en girar 360°) es de 58,6 días terrestres, pero su día solar (el tiempo que pasa entre dos amaneceres consecutivos en un mismo punto de la superficie) es de 176 días terrestres, es decir, dos años mercurianos. El terminador, por tanto, da una vuelta entera al planeta en 176 días, lo que en el ecuador equivale a una velocidad media de unos 3,6 km/h. Murillo y Lucey calculan que en el perihelio esta velocidad asciende a unos 6 km/h en el ecuador y desciende como el coseno de la latitud al alejarnos de él, de tal forma que a latitud 45° norte o sur queda en torno a 4,25 km/h, y en latitudes altas se vuelve prácticamente despreciable. Estas son las velocidades que tendría que sostener el rover para no quedarse rezagado.

Hay, además, una complicación deliciosamente mercuriana que merece la pena destacar y que diferencia a Mercurio de otros cuerpos sin atmósfera como la Luna. La órbita de Mercurio tiene una excentricidad considerable (0,21), la más alta del Sistema Solar entre los planetas. Cerca del perihelio, la velocidad orbital de Mercurio supera momentáneamente su velocidad de rotación, lo que provoca que el Sol visto desde la superficie se detenga en el cielo durante varios días terrestres y, en algunas longitudes, llegue incluso a retroceder antes de reanudar su marcha, provocando en algunas zonas los famosos «dobles amaneceres u ocasos mercurianos». Traducido a operaciones del rover, esto significa que el vehículo no solo tendría que correr, sino también frenar, mantenerse estacionario durante días e incluso desplazarse marcha atrás en determinadas fases de la órbita mercuriana. Una coreografía ciertamente llamativa (en el polo sur de la Luna es necesaria una coreografía parecida, pero para mantener una nave en línea directa de visión con la Tierra).

Para argumentar la viabilidad de la propuesta, los autores comparan la velocidad requerida con las capacidades de rovers históricos. El LRV (Lunar Roving Vehicle) de las misiones Apolo 15, 16 y 17 alcanzaba los 15 km/h, el Lunojod 2 soviético los 2 km/h, y Perseverance se mueve a una media de 0,098 km/h. La conclusión que extraen es que un rover que persiga el terminador estaría dentro de las capacidades tecnológicas actuales o de futuro inmediato. Eso sí, el LRV iba a 15 km/h pero pilotado por humanos sentados encima, mientras que los Lunojods eran teleoperado en tiempo casi real desde la Tierra, con una latencia de un par de segundos. Perseverance, que es el rover más sofisticado jamás construido y dispone de sistemas de navegación autónoma de última generación como AutoNav, alcanza un máximo absoluto de 0,15 km/h en terreno conocido. Mantener 6 km/h de manera sostenida, durante meses, sobre un terreno completamente desconocido y a una distancia de la Tierra que implica latencias de entre 5 y 22 minutos en cada sentido, no es comparable con nada de lo que se ha volado nunca. Sería, sin exagerar, el rover más rápido y más autónomo jamás construido. Y unas 40 veces más veloz que Perseverance.

A esto se añaden desafíos adicionales. Por ejemplo, los paneles solares de un rover en el terminador trabajarían siempre con el Sol prácticamente en el horizonte, lo que obligaría a montarlos en vertical, aunque ya se están diseñando varios rovers lunares con esta configuración. La planificación de la travesía se ve además dificultada por el hecho de que cualquier parada para muestreo o análisis instrumental obliga al rover a perseguir después al terminador a velocidades incluso superiores a su nominal: una pausa de cuatro horas implica recuperar 24 kilómetros de terreno. Esto choca frontalmente con la lista de instrumentos científicos propuestos —LIBS, espectrometría de rayos X y gamma, Raman, difracción de rayos X, etc.—, que en su mayoría requieren tiempos de integración largos y contacto cercano con la muestra. Por último, los propios objetivos geológicos que los autores destacan —los misteriosos hollows mercurianos, los escarpes lobulados de contracción planetaria, los pozos piroclásticos— son, además de los rasgos más interesantes de Mercurio, los más accidentados topográficamente, y por tanto los peores compañeros para un rover obligado a circular a 6 km/h sin atascarse.

La propuesta es mucho más sólida en los polos del planeta. Allí la velocidad del terminador tiende a cero, no hace falta correr, las temperaturas son estables, las condiciones de iluminación son extraordinariamente útiles para paneles solares montados en torre y existen depósitos de hielo de agua confirmados por MESSENGER en cráteres permanentemente sombreados. Un rover polar terminador-estacionario sería técnicamente mucho más accesible y científicamente muy relevante. El problema es que hacer aterrizar un rover en los polos es incluso más energéticamente exigente. Por eso la propuesta de Murillo y Lucey sitúa su trayectoria preliminar en el ecuador, partiendo del cráter Beethoven y avanzando hacia el norte cruzando Tir Planitia, Mozart, Caloris Planitia, Dali y Rustaveli. De paso, es el itinerario más atractivo en cuanto a diversidad geológica, aunque también el más exigente en cuanto a velocidad. En cualquier caso, para el diseño operativo de una misión real a Mercurio harán falta unos cuantos pasos más y casi todos pasan por bajar la velocidad nominal del vehículo o por mover el punto de partida varias decenas de grados hacia los polos. Otra solución sería usar un generador de radioisótopos RTG, que permitiría al rover sobrevivir a la noche mercuriana, aunque no evitaría el problema de las altas temperaturas diurnas.
Referencias:


Sueño con una misión Flagship a la superficie de Mercurio, el planeta más interesante del sistema solar (sin contar las lunas). Por supuesto sería un lander con RTGs y un kit completísimo de instrumentos y con brazo robótico.
Yo al revés, después del artículo, me imagino una misión discovery que mande un crawler ligero con 4 cámaras y experimentos muy básicos para recorrer el planeta al paso. Algo parecido a lo que fueron Spirit y Oppy, misiones low cost que mantuvieron a una generación en vilo y hasta soltando alguna lágrima
Jimmy Murdok dice:
6 agosto, 2026 a las 11:29 pm
«Yo al revés…»
Tal cual.
Que maravilla de entrada, Daniel.. como siempre.
Muchas gracias!
Y que reto de ingenieria… Ojalá prosperen propuestas asi
Pues esta idea, queridos niños, ya fue adelantada por la ciencia-ficción. En concreto:
2312 de Kim Stanley Robinson (2012)
En esta novela ganadora del premio Nebula, Robinson describe una inmensa ciudad llamada, literalmente, Terminator. Esta metrópolis es en sí misma un gigantesco vehículo que se desplaza sobre veinte rieles monumentales que envuelven el ecuador del planeta. El calor extremo de la salida del Sol hace que los raíles se dilaten por la parte trasera, empujando a la ciudad hacia adelante para que se mantenga siempre un paso por delante del amanecer y resguardada en la zona del crepúsculo.
Robinson ya había introducido esta misma ciudad rodante de Mercurio en su novela mucho más antigua, El rastro de la memoria (The Memory of Whiteness, 1985).
MERCURIO (Mercury) de Ben Bova (2005)
Ben Bova utilizó una premisa casi idéntica en esta novela, parte de su serie «Grand Tour» del sistema solar. En su obra, los colonos también habitan una ciudad móvil (que igualmente bautiza como Terminator) construida sobre raíles para mantenerse a salvo de la letal radiación solar mientras aprovechan la energía del astro.
Ya tenéis lectura para el ferragosto. 🤣
Muy de acuerdo HG. Y honestamente aplaudo el gran conocimiento del género literario que demuestras.
La ciencia ficción bien argumentada suele tener un cierto carácter anticipativo, y en este caso me parece muy interesante que de alguna manera haya podido servir de referente inspirador a la hora de concebir un proyecto tan creativo como el de esta posible misión a Mercurio.
Un comentario que invita a reflexionar y que complementa el excelente texto de Daniel desde otro punto de vista.
Buena aportación para un magnífico y muy sorprendente artículo, sin duda.
Felicitaciones a los dos.
Gracias. Siempre me ha gustado la C/F, en especial la “hard”, y por eso es el estilo que más o menos he seguido en casi todas mis novelas, aunque también buscando la forma de engarzarla con mi otra gran afición, la historia.
Ello no es óbice para ser extremadamente crítico en el “mundo real” con todo lo que tenga que ver con las astronáutica tripulada en el estado actual de la tecnología y sus condicionantes socioeconómicos y geoestratégicos. Porque una cosa es la fantasía y otra la realidad. Creo que no todos tienen tan clara la diferencia.
Y yo que ya te veía soñando con la viabilidad de Starships horizontales tripuladas sobre ruedas, avanzando inexorablemente para que nunca les llegue el mañana en nuestro primer planeta.
Te voy a ser sincero, Jimmy: me interesan muchísimo más los proyectos de PLDSpace, RFA, The Space Company y el programa espacial de la India que las cosas de Elon y su Starship. Me encanta, eso sí, para tocar las narices de los fans y que se cabreen.
Y, por cierto, resulta que tienen un problemita con las losetas del escudo térmico de cara a la reutilización constante…
https://www.linkedin.com/pulse/some-thoughts-starship-v13-flight-starships-current-tps-miller-kwzpe
Saludos agosteños
Mira, Hilario, no te voy a negar que muy seguramente, tengan razón, de momento (ellos mismos apuntan que hace 20 o 30 años que no se investiga en nuevas tecnologías TPS y no sabemos qué estarán maquinando entre bambalinas los de SpaceX… puede que nada, pero no se sabe).
Pero es que… ixxxx, cada vez que leo u oigo «expertos» (no entrecomillo porque no lo sean, sino porque muchas veces son tan expertos en lo suyo, que son incapaces de ver otras opciones… aquello de que: ‘El día que se acabe el mundo, lo último que se escuchará será un experto gritando: ¡IMPOSIBLE!‘) hablando de que tal o cual innovación o sugerencia de innovación será un fracaso, no tiene salida, es un problema de ingeniería que no tiene solución en décadas, no es rentable… me vienen a la mente los CIENTOS de ejemplos que les dieron en todos los morros a los mencionados expertos.
En el caso concreto de SpaceX… pues todo, vamos, desde la reutilización, que era una tontería, que no iba a ningún lado, que JAMÁS sería rentable, que no se pasaría de una cadencia de dos o tres reutilizaciones al año, que el aterrizaje vertical era una sandez, que la mitad de las etapas se estamparían, que sería imposible rentabilizar una etapa tras el aterrizaje debido al inmenso mantenimiento posterior necesario… en fin, todo lo que se ha escuchado y leído de parte de los «expertos» cuando hablaban de todo el Programa F9/FH. Y lo sabes tan bien como yo.
Por eso: sí, oye, es muy posible que tengan razón, y visto el vídeo, seguramente la tengan… pero es que las opiniones de los «imposibilistas» me causan unas urticarias realmente insidiosas… y, no vamos a negarlo, unas carcajadas huracanadas cuando la realidad les da en «tól morro»…
En ciencia, en ingeniería, incluso en humanidades, se enseña y se aprende algo valioso que nunca se recalca lo suficiente en el día a día, algo que aunque seas profesional de algún campo quizás lo aplicas ahí y dejas de aplicarlo al resto de tu vida, pero que es tremendamente útil, y nunca suficientemente valorado, para argumentar, debatir o criticar: el contexto y las condiciones, explícitas o implícitas, que se aplican cuando se da un argumento o se hila un razonamiento.. Hasta donde soy consciente, jamás, nunca, he oído ni leído a nadie decir que la reutilización sería rentable, sino que no sería rentable al ritmo típico de lanzamientos de la era pre-starlink, que es algo muy distinto, y eso sigue siendo cierto hoy en día. La reutilización solo es rentable con una elevada cadencia de vuelos. Personalmente tampoco he oído a nadie decir que «el aterrizaje vertical es una sandez», especialmente cuando décadas antes del Falcon 9 la NASA ya experimentaba con cohetes de despegue y aterrizaje vertical. De verdad que no sé de dónde se sacan estas cosas.
Lo que ahora se está diciendo no es que la reutilización sea imposible, sino que el sistema de losetas (una tecnología modernizada pero con 50-60 años de historia a sus espaldas con límites y dificultades bien conocidos) va a complicar una reutilización continua y fluida, y que no tiene absolutamente nada que ver con cómo se reutilizan los Falcon 9. Y ya. No os compliquéis, analizad siempre el contexto y las condiciones alrededor de lo que otros os estén diciendo y seguramente os ahorréis meteros en un callejón sin salida.
Noel, totalmente de acuerdo contigo.
El enlace de HG habla de los problemas de las losetas del Ship y concluye que un Ship no podría volar con una muy elevada frecuencia y los costes en órbita superarán los 250$/ kg.
PLD calcula 8 millones $ cada lanzamiento de 1 tonelada ( 8.000 $/ kg) en LEO por lo que supongo que la mayoría de sus posibles contratos serán públicos; RFA y otras compañías supongo que estarán en la misma tesitura.
Con 4 rampas de lanzamiento y dos gigabahias supongo que podrán tener entre 10 y 20 Starship por instalación por lo , reparaciones aparte, podrían lanzar una a la semana si tienen clientes suficientes.
Ojo que el artículo de linkedin está hecho por un tipo que, aunque estudió en Caltech, luego hizo su master en organización de empresas y a esto últmo se dedicó y es básicamente un empresario más que un técnico. Es como si Florentino Pérez, todo un señor ingeniero de caminos, se pusiera a opinar del sistema de empuje de una novedosa lanzadera de dovelas de puentes. Hombre, sí, es técnico y muy inteligente, pero a lo mejor no sabe todo lo que hay que saber del tema.
Hombre, ignorar que el artículo es coautoría de tres personas, dos de ellos ingenieros con doctorado y décadas de experiencia trabajando e investigando para la NASA en protección térmica, uno de ellos literalmente coinventor del material ablativo PICA y colabador con SpaceX para implantarlo en las Dragon, pues no sé, un poquito de sesgo sí has metido ahí. Que el «empresario» además tiene su propia experiencia en gestión relacionada con lanzadores y acceso al espacio, también.
Klaus:
«Personalmente tampoco he oído a nadie decir que «el aterrizaje vertical es una sandez», especialmente cuando décadas antes del Falcon 9 la NASA ya experimentaba con cohetes de despegue y aterrizaje vertical. De verdad que no sé de dónde se sacan estas cosas.»
Obviamente, era una simplificación, pero aunque la NASA ya experimentaba con cohetes de aterrizaje vertical, NUNCA LLEGARON A NADA porque no existía fundamento para que aterrizasen: RECUPERARLOS. Hasta los SRB del Shuttle caían al mar en paracaídas… y «solo» había que lavarlos y rellenarlos de pólvora (otra simplificación, disculpa) para volverlos a usar.
¿Dichos al respecto -de personalidades de la industria, no de cuñaos como yo, claro-?
– Michael Griffin, ex-administrador de NASA, fue probablemente uno de los mayores escépticos. Llegó a afirmar que la reutilización rara vez compensaba económicamente y que el ahorro prometido era muy dudoso. De hecho, él mismo dijo: «Nunca he entendido la economía de la reutilización. (!!)»
– El propio Tom Mueller, ingeniero jefe de motores de SpaceX reconocía que muchos ingenieros veteranos dentro de SpaceX consideraban prácticamente imposible aterrizar un cohete orbital de forma rutinaria.
– John Logsdon, historiador espacial y asesor de NASA, consideraba que Musk era demasiado optimista con los plazos y con la reducción de costes. No descartaba el éxito, pero sí veía las promesas como exageradas, incluida la viabilidad de la reutilización y la alta cadencia. O sea, iba en plan: «sí, lo lograrán con suerte, pero nada más allá de dos o tres lanzamientos anuales y tras un enorme repaso y acondicionamiento, que lo hará económicamente inviable».
– Jean-Yves Le Gall, de Arianespace, por ejemplo, llegó a comparar la reutilización con: «Tirar un avión después de cada vuelo no tiene sentido… pero recuperar un cohete tampoco necesariamente lo tiene.» Ellos -Arianespace- ya afirmaron que «preferían optimizar el lanzador desechable».
– Durante años, varios directivos de ULA, incluido Tory Bruno, sostuvieron que recuperar un cohete suponía cargar con demasiado combustible, demasiada masa y demasiadas inspecciones posteriores. Que NO sería rentable. Y, por tanto, técnicamente y comercialmente impracticable (vamos, que invertir en ello era una sandez… como resumen). Tory Bruno, no obstante, acertó en que la reutilización solo tendría sentido con una alta cadencia… pero en esa época NADIE sospechaba ni preveía que pudiese haber ciento y pico lanzamientos anuales de un mismo cohete (salvo SpaceX… que era más un DESEO que una certeza, pero trabajaron para lograrlo, en vez de quedarse en la comodidad del «no vale la pena» y del «siempre se ha hecho así»).
– Cuando SpaceX aún no había llegado a órbita, muchísimos analistas daban por hecho que desaparecería tras los primeros Falcon 1. Rand Simberg, analista espacial, escribió en 2005 que las probabilidades de éxito eran muy reducidas. Y en la prensa especializada era habitual leer que SpaceX era otra «Kistler», «Rotary Rocket» o «Beal Aerospace»: startups con buenas ideas que acabarían quebrando. De hecho, tras los tres primeros fallos del Falcon 1, la mayoría daba la empresa por muerta.
– La propia Gwynne Shotwell contó que, cuando enseñaban el concepto de aterrizaje propulsado a potenciales clientes, muchos sonreían educadamente, como quien escucha una idea simpática pero poco realista.
Luego hubo mucho, muchísimo más, tanto en este propio blog como en muchísimos foros dedicados al asunto espacial.
Por ejemplo, después del primer aterrizaje en tierra en 2015, algunos analistas argumentaban:
«Una cosa es aterrizar una vez. Otra distinta es reutilizar.»
Cuando SpaceX reutilizó por primera vez un booster, el argumento pasó a ser:
«Una reutilización no demuestra nada.»
Después:
«Cinco reutilizaciones.»
Luego:
«Diez.»
Más tarde:
«Sí, pero habrá que retirarlos pronto.»
Hoy hay primeras etapas con más de TREINTA vuelos… y el listón sigue moviéndose, esta vez hacia la StarShip (porque NADIE tiene ya los cojones de criticar al Falcon 9 o al FH, al que, por cierto, se puso a parir que no veas).
No pretendo afirmar que la industria sostuviera unánimemente que la reutilización fuera imposible. Hubo opiniones muy diversas. Pero sí existieron numerosos expertos y responsables de primer nivel que consideraban que no sería económicamente viable, que el reacondicionamiento eliminaría cualquier ahorro o que una empresa como SpaceX difícilmente podría convertir esa idea en una operación rutinaria. La evolución posterior del Falcon 9 demuestra que, al menos en este caso, muchas de esas previsiones resultaron erróneas. Por eso creo que conviene ser prudentes tanto con las promesas de SpaceX como con las afirmaciones de los «expertos».
Noel ,+10 para ti.
Los «negacionistas » del «cambio espacial » abundan y ,como otros negacionistas más clásicos utilizan los mismos argumentos, siempre un «pero «.
Lo hicieron con el Falcon 9 y luego Starship.
Tras el IFT1 se reían de su explosión ( por cierto a más altura que cualquiera de los N1 ) ,como la de ambos en el IFT2.
En el IFT3 y alguno posterior se divertían viendo desintegrarse el Ship.
Como vieron recuperar el Booster IFT5 y reutilizarlo después , se centraron en el Ship ,que volvía bastante churrascado.
Ahora estamos ya en CERO gramos en órbita y las losetas del Ship… bueno que no se va a poder reutilizar….rápidamente.
El relato sigue.
Hace 40 años, cuando ni siquiera se preveia que habria demanda de losetas termicas para reingresos, la opinion de ese jubilado de esa empresa publica hubiera sido de mucho peso. Hoy se ha devaluado.
Es mas interesante la respuesta de un comentarista llamado Vasile Coman ahi mismo:
«Vaya… Muchos doctorados, títulos y supuesta experiencia… pero Rasky y Charles olvidan que trabajaron para la NASA, que analiza los problemas desde la perspectiva de la investigación. El sistema de protección térmica de Starship es un problema de ingeniería, y los ingenieros siempre buscan soluciones, no obstáculos. Este es el primer prototipo y en ingeniería hay muchas maneras de avanzar [véase el caso de las palas monocristalinas de las turbinas de los aviones], refrigeración adaptativa activa, modificación de la aerodinámica mediante la instalación de formas de protección adicionales de rápida reutilización, cambio en la forma en que Starship entra en la atmósfera, adición de controles de rejilla adicionales que se pueden reemplazar después del aterrizaje… y estoy seguro de que ni siquiera me acerco a agotar la perspectiva de un ingeniero sobre cómo abordar este tipo de problema [Máster en Aeronáutica aquí].»
El estimado comisario politico segundo, camarada Klaus, dice:
«…ignorar que el artículo es coautoría de tres personas, dos de ellos ingenieros con doctorado y décadas de experiencia trabajando e investigando para la NASA en protección térmica…» (introduce) «…un poquito de sesgo».
Se le olvido de aclarar que estos ingenieros opinan en base a lo experimentado hace 40 años. Tal tenga usted un «poquito de sesgo» ante los avances de las tecnologias de materiales de las ultimas 4 decadas, aunque curiosamente se le ha evaporado su habitual sesgo contra esa empresa publica.
Hilario, era un comentario de cachondeo. Podría haber utilizado el rover presurizado de Jaxa. En el fondo me basaba en una de las historias de Yo Robot donde un robot se queda dando vueltas creo que en Mercurio, quizás Venus. Me he imaginado una Starship al estilo años 60 con unas ruedas gigantes pero finas dando vueltas por Mercurio con una tripulación retrofuturista 🙂
A mi los proyectos de PLD me interesan mucho por lo que traen a nivel de capacidad nacional y europea, sobretodo por el potencial de eliminar el monopolio de Ariane. Pero por ahora no trae capacidades nuevas.
La Starship es distinta, es un concepto nuevo con nuevas capacidades, así que es más interesante como desarrollo que la Chandrayan, por muy importante que sea ofrece servicios conocidos. De la misma forma Vast, en su momento Bigelow, Skylon, VASIMR, el Rover FLEX, los motores de Pangea, el Neutron, la Dream Chaser o el cohete totalmente reutilizable con segunda etapa de hidrógeno aerospike del que nunca me acuerdo del nombre.
El Musk ingeniero y soñador es interesante, el Elon racista y obsesionado con la masculinidad clásica es despreciable.
Noel, cada una de tus citas refuerza mi comentario anterior: nadie dice que JAMÁS la reutilización sea rentable o posible, se expresan dudas razonables en base a supuestos que cada cual asume explícita o implicitamente, lo mismo que para el aterrizaje vertical. Si lo del «JAMÁS» ha sido una licencia tuya que te has sacado de la manga, oye, pues esa clase de cosas, poner en boca de gente (expertos y no) cosas que no han dicho no ayudan a argumentar ni debatir en temas donde una sutileza cambia el curso del hilo argumentativo. Si no entiendes que el contexto y que las condiciones para las cuales se hace cierta afirmación (y solo para esa afirmación) no limitan a qué puede aplicarse esa misma afirmación bajo otras condiciones, apaga y vámonos. Por otra parte, obviamente la palabra de los expertos no son palabra de Dios, solo me ha llamado la atención ese «JAMÁS» tajante que según has dicho parece que estaba en boca de todos, aunque no fuese cierto como tu mismo has demostrado. Luego lo de decir que los experimentos de la NASA con el despegue y aterrizaje verticales (especialmente con el DC-X) no llegaron a «NADA», la verdad, esa contundencia tajante de barra de bar da un poco de vergüenza y demuestra bastante poco amor por la historia del espacio y un desprecio de todo lo que no sean resultados inmediatos y prácticos para ya, aunque es de sobras conocido que tanto SpaceX como Blue Origin se inspiraron en este prototipo, que el propio Musk consideraba el Falcon 9 como continuación del proyecto DC-X y que varios ingenieros que trabajaron en el proyecto fueron contratados por Blue.
Juliospx, «El sistema de protección térmica de Starship es un problema de ingeniería, y los ingenieros siempre buscan soluciones, no obstáculos», y Rasky y Camarda son panaderos, campeón, claro que sí. Un pelo del pubis de cualquier de ellos tiene más capacidad analítica y argumentativa de la que tienes tu, escribiendo chorrada tras chorrada bochornosa por aquí, como lo de «Se le olvido de aclarar que estos ingenieros opinan en base a lo experimentado hace 40 años». Es entendible que alguien como tu (jamás voy a perder la oportunidad de recordar que eres el tipo que soltó la imbecilidad de que usar estribos en el espacio te hace comunista) crea que solo hay que opinar en base a lo que aprendió el día anterior o que sea incapaz de entender que los conocimientos de hace 40 años no solo siguen aplicándose hoy en día sino que se suman a lo que esta gente va aprendiendo, probando, investigando y experimentando a día de hoy. Prueba a sacar la lengua del recto del nazi sudafricano, una vez que dejes de tener sus posaderas rodeándote la cara y tomes un poco de aire quizás empieces a razonar medio bien.
«uego lo de decir que los experimentos de la NASA con el despegue y aterrizaje verticales (especialmente con el DC-X) no llegaron a «NADA», la verdad, esa contundencia tajante de barra de bar da un poco de vergüenza y demuestra bastante poco amor por la historia del espacio «.
No es inmediatez, sino APLICACIÓN PRÁCTICA.
¿Cuantos cohetes APLICADOS, o sea, que lanzaron cargas útiles, han aterrizado verticalmente por parte de NASA?
Los prototipos están geniales, y no seré yo el que denoste sus méritos…
Pero, ¿hubo alguna aplicación PRÁCTICA de esa tecnología, por parte de la NASA… o ya puestos, de cualquier agencia espacial?
Pues eso: de ahí lo de: «no llegaron a NADA».
Si SpaceX, Blue, IM o Armadillo aerospace se inspiraron en el DC-X e inclusive accedieron a información técnica, reportes de resultados, aprendizajes y demás, no es descabellado afirmar que pudo influir en la decisión de SpaceX de atacar esta soluciòn en lugar de no hacer nada o utilizar otra.
HIlario el artículo es muy interesante, escrito no por articulistas sino por ingenieros expertos en el tema en su época. Lo que dicen es cierto. Pero también me faltaría una contraargumentación de SpaceX explicando lo que están haciendo para evitar los problmeas que los articulistas plantean.
Coincido plenamente con Noel, SpaceX tiene a un grupo de jovenes ingenieros con ganas de comerse el mundo trabajando en el tema. Buscando como evitar que las losetas se rompan, buscando nuevas formulaciones menos quebradizas, maneras de ponerlas y quitar rápido automáticamente…
Cierto es que ahora mismo no hay investigación pública fuerte en el tema, pero hay empresas privadas trabajando en ello Stoke tiene un approach muy intresante y SpaceX esán probando todo tipo de soluciones más clásicas.
El escudo ha llegado en mejores condiciones de las que lo hizo en el pasado, veremos como sigue evolucionando o si sigue siendo el rompecabezas imposible. Hay una ventaja muy interesante comparado con el transbordador, como no hay astronautas abordo SpaceX puedeen ser más agresivos probando diferentes losetas y técnicas de montaje sin arriesgar la vida de los astronautas. Veremos como evoluciona el tema.
Sí, Klaus, en el artículo aparecen otros dos autores, que sí tienen buen background, pero el que lo expone es un empresario que figura como primer autor ¿es alguien que se ha buscado dos coautores adicionales que respalden sus tesis? Además. analiza el inicio del título: «Some Thoughts…» Ni siquiera es un verdadero artículo científico o técnico. Es un articulo de opinión, en el que este señor se ha buscado dos expertos para dar apoyo a sus tesis.
Reconozco que no sé la relación monetaria entre lo dos expertos (que figuran en segundo y tercer puesto en el índice de autores) y miller, pero no cambio ni un ápice de lo que he comentado: Ojo con el posible sesgo y nivel de este artículo de una red social. Aunque el principal autor se haya buscado dos expertos pra darle peso.
Divertida la animosidad de Klaus, camarada segundo comisario politico, que prestamente barbota insultos cargados de connotaciones sexuales, la marca caracteristica del CI 100.
Eso si que es bochornoso, sobre todo porque lo deja registrado.
No, camarada Klaus, ese par de jubilados, ex especialistas de la NASA, no son panaderos, pero en 40 años la ciencia y la tecnologia de los materiales avanzo mucho.
Nuestros jubilados solo pudieron decir que SpaceX «tendra dificultades». Por supuesto que tendra dificultades, pero SpaceX se desayuna con dificultades. «Lo nuestro es tener dificultades» deberia rezar un cartel al frente de sus oficinas. No tienen miedo de fracasar, no tienen miedo de trabajar. Algo que a un sovietico como tu le aterra.
Y que mala que es la envidia, camarada Klaus, te envenena. Mientras ese sudafricano aporta a la Humanidad, tu le restas.
Y ya que estamos, tampoco perdere la oportunidad de recordar tu incapacidad de comprension cuando afirme que el riguroso uso de estribos en las exhibiciones chinas de sus astronautas en orbita es una demostracion de la predileccion del PCCH por el inutil orden geometrico, mera represion, en vez de permitirles flotar libremente, concepto que tu entendiste como que «los estribos hacen comunistas».
Mis condolencias.
Ese tipo de ciencia ficción a veces es un tanto densa, pero suele valer la pena. Estuve leyendo últimamente a Stephen Baxter (no sólo parte de la Secuencia Xeelee sino que más) y es un ejemplo de eso.
Gracias por las recomendaciones. Las apunto.
Acabo de entrar en la C/F más hard (con El Marciano, Cita con Rama y Proyecto Hail Mary) y encantado. Algo imprescindible?
Como nota al margen, es una novela muy apreciada por los activistas trans, debido a los cambios de sexo de sus protagonistas que [alerta: spoiler] В конце концов они поженились 🙂
La idea de desviar asteroides para usarlos como arma arrojadiza está presente en varias obras de SF. En «The expanse», sin ir más lejos.
La delta uve para ir a mercurio es demasiado alta, a cambio la delta eme se reduce respecto a la tierra. En mercurio un panel solar minúsculo da una potencia mayúscula. Yo defino la delta eme como la cantidad de masa extra que necesita un vehículo espacial respecto a la que tendría en órbita baja terrestre un vehículo espacial similar. Por ejemplo la masa de los paneles solares son 25 veces más masivos en Júpiter que en la luna. En los vuelos tripulados a marte más que el problema del delta v es el delta eme. En vuelo de vostok 1 apenas duró una hora y media y gagarin no necesitó ni comida, tal vez un pañal. En marte debe llevar comida y agua para meses y eso implica combustible y combustible para llevar el combustible según la ley exponencial del cohete.
Es una propuesta interesante, aunque llegar al polo a esa velocidad si es lo que se quiere llevaría mucho tiempo y está por supuesto lo del rover siendo lo más autónomo posible.
El principal mérito de la propuesta es que enviar un rover a Mercurio pasa de ser «extraordinariamente difícil» a «difícil». Aunque, para tener un correcaminos mercuriano, casi mejor enviar el rover a los polos (que, casualmente, son una de las zonas más interesantes del planeta) y listo.
El delta-v para ir allí debe de ser cualquier cosa menos bajo, aunque al menos el Mercurio no tiene al coyote detrás.
Vuelvo a mi mantra en sondas de superficie:
Dejarse de rovers lentos con ruedas, pendientes de la menor piedrecita o acumulación de arena, y ponerse ya las pilas con los perrobots tipo Spot, que pueden incluso galopar en terrenos medianamente aceptables.
Como dice Dios Apolo ahí arriba, con paneles solares modestos la energía generada, tan cerca del Sol, es como 8 veces o más la de la órbita terrestre, así que su masa sería ligera.
Un buen perrobot, ágil, con los sistemas de navegación visual actuales (y los apoyos Lidar y demás), y puede trotar tranquilamente por la superficie, acercarse a lugares un poco comprometidos sin demasiado miedo, tomar muestras y analizarlas y salir «por patas» (¡nunca mejor dicho, jajaja!) antes de que el Sol naciente le achicharre el lomo.
Y más, tal y como se está planteando la misión, ya que moverse en el Terminador mercuriano implica condiciones benignas que permiten prescindir de grandes, complejos y pesados sistemas de climatización activa y pasiva para mantener la electrónica interior útil.
De hecho, si pudiese ser hexápodo, incluso mejor, mucho más estable e incluso puede que más rápido (¿habéis visto correr a una cucaracha?), aunque eso estaría por ver. Y, por supuesto, con el correspondiente brazo robot en lo alto.
Perrobot multiplica por entre 5 y 20 la energia necesaria para una masa*velocidad dada respecto a ruedas. Y multiplica aun mas las partes móviles y puntos de fallo críticos. Salvo aplicaciones muy concretas y terrenos impracticables son todo desventajas.
No vemos que actualmente la industria automotriz planee coches todoterreno con patas, hexapodos!, pese a lo que pudiesen molar 😀 Tambien p.ej. los drones terrestres en guerra Ucrania-Rusia son con ruedas u orugas.
«No vemos que, actualmente, la industria automotriz planee coches todoterreno con patas«.
Porque tienen un HUMANO conduciéndolos… y, aún así, así acaban muchos. Y por nuestra elevada gravedad. Y porque hay un montón de tecnología desarrollada para ruedas porque tiene sinergía con el resto de movilidad automotriz… Y, aún así, «haberlos, haylos»:
– Kawasaki Corleo 2025.
– Hyundai Elevate Concept.
– Retroarañas (industriales, forestales concretamente) como la Timberjack Walking Machine (hexápoda).
Eso, como ejemplos rápidos.
«Perrobot multiplica por entre 5 y 20 la energia necesaria para una masa*velocidad dada respecto a ruedas. Y multiplica aun mas las partes móviles y puntos de fallo críticos«.
Estoy de acuerdo (con matices) en lo primero, pero no en lo segundo.
Una rueda que gira -en ambiente espacial, hablamos- debe ir provista de un cojinete estanqueizado, y la junta nunca lo es al 100% (de ahí los problemas con regolito marciano y lunar, por ejemplo). Una pata, por el contrario, tiene grados de movilidad limitados, no gira 360º continuos en ninguna articulación. La pata puede ir «vestida» con un recubrimiento externo resistente y flexible y, por tanto, mantener a salvo sus articulaciones del medio externo. Además, una bisagra es mucho más sencilla que un cojinete de giro… aunque sí, hay muchas más articulaciones en una pata que en un larguero con una rueda. Pero también son articulaciones mucho más robustas que los cojinetes de giro o las homocinéticas.
En cuanto al peso y la energía… De acuerdo en que las ruedas consumen mucha menos energía para moverse que unas patas (y pesan menos)… pero bueno, en Mercurio (o Luna, o Marte, o lunas galileanas…) no es que vaya a pesar mucho, así que su relación peso(no masa)-fuerza sería excelente. Y, en cuanto a la energía, en Luna o Marte o más lejos, no te lo discuto… pero en Mercurio, con esa irradiación solar, tiene energía de sobra.
No hay apenas ejemplos de desarrollos de vehículos con patas… pero tampoco hay NI UN EJEMPLO de animales con ruedas… y lo que los animales con patas saben hacer -en terrenos no llanos y uniformes- supera en órdenes de magnitud a lo que cualquiera de los mejores vehículos con ruedas siquiera sueña en hacer. Sí, ya sé que biológicamente las ruedas no tienen ningún sentido… pero sí se pueden ver las ventajas de las patas en terrenos accidentados Y DESCONOCIDOS.
Es más: si un rover vuelca, o se le bloquea una rueda (contando con 4… con 6 hay menos problemas), está frito. Un «bicho» con patas puede enderezarse e, incluso, caminar con una pata rígida adaptando las otras tres (o anulándola, en caso de ir con 6).
Noel dice:
7 agosto, 2026 a las 4:56 pm
««No vemos que, actua…»
Compartido Noel.
Ajá, por lo que dices y veo, haberlos hailos.
A ver si se ve alguno en un futuro por las calles, por lo pronto podrían tener mas mercado en el «pa fardar» que en el «todoterreno», llegando con el coche-patas a alguna fiesta, o para esos de la puerta de la discoteca con musica a todo trapo 😀
Hombre, reconoce que, molar, mola, jajaja.
El principal problema por el que dudo que los veamos más allá de conceptos o unidades limitadas, es que dudo que los homologuen para la vía pública.
Por eso, básicamente, los 4×4 tienen ruedas y no patas: porque una vez que dejas de hacer el cabra campo a través, puedes entrar en cualquier carretera o ciudad y circular… de otro modo, necesitarías llevar al cuadrúpedo en remolque.
Noel dice:
8 agosto, 2026 a las 8:38 am
«Hombre, reconoce…»
;-))
Interesante mision. Me recuerda «Mundo Invertido» de Christopher Priest. Una novela muy curiosa. Una gran ciudad sobre rieles debia continuamente alejarse, no del Sol, sino acercarse a lo que ellos llamaban el «punto optimo», que se movia continuamente en torno al planeta. Fuera del «punto optimo» el espacio tiempo se trastornaba tanto que no se podia vivir. Ademas la Tierra ya no era un geoide sino un «hiperboloide de revolucion» o una «esfera negativa».
Esto parece más un capítulo de Star Trek que una misión científica 🤣 pero, desde luego, de lo más interesante. Ojalá saliera adelante.
Desde la debida prudencia, recuerden:
Sin ideas creativas no hay cambios disruptivos.
Lo que hoy parece ciencia ficción mañana puede ser tecnología real. Por eso los paises más avanzados aprovechan y valoran toda clase de propuestas innovadoras, vengan de donde vengan, e incluso les dedican programas oficiales de seguimiento (NIAC- Nasa Innovative Advanced Concepts, ITSF- Innovative Technologies from Science Fiction, SIMPLEX- Small Innovative Missions for Planetary Exploration, el muy dinámico Continuous Call for Ideas…etc).
Es absolutamente increíble que aquí no estemos haciendo lo mismo.
Luego nos quejaremos de ir siempre a remolque de lo que consigan otros referentes en el sector espacial.
Por todo el mundo están proliferando innumerables startups y compañías dedicadas al negocio del espacio, y todas ellas comparten la necesidad básica de explorar conceptos anticipativos y nuevos enfoques para poder desarrollarlos.
Aquí no podemos seguir perdiendo oportunidades en este ámbito tan estratégico.
Quien no entienda la relación directa entre creatividad y progreso estará, simplemente, renunciando al futuro.
Excelente análisis de Murillo y Lucey. El gran cuello de botella no es la velocidad —que la tecnología actual de AutoNav y suspensión rocker-bogie podría asumir perfectamente—, sino el compromiso ineludible entre el tiempo de integración de la instrumentación científica y la necesidad constante de no perder el ritmo del terminador.
Añadir saltos o propulsión iónica destroza el presupuesto de masa y la complejidad del sistema por una ganancia de movilidad muy marginal. La verdadera clave pasa por desarrollar ruedas de aleación con memoria de forma y una autonomía de navegación en tiempo real capaz de planificar rutas óptimas esquivando el terreno accidentado de los hollows sin frenar la marcha. Una misión Discovery a la altura del terminador mercuriano dejaría en pañales a los rovers marcianos.
Un Titan 3E Centaur, lanzador de las mejores sondas de la NASA en los 70 , hoy costaría 450 millones de dólares y podía lanzar unas 6 toneladas a la velocidad de escape
Hoy un Falcon Heavy cuesta la tercera parte y puede lanzar más de 12 toneladas a escape.
El Straship podría colocar una fase + sonda de 100 toneladas en LEO , equivalente a unas 25- 39 a escape.
Llegar a Mercurio sería más asequible….
25- 30 toneladas quise poner; el precio de lanzamiento podría rondar los 100 millones.
Lo caro son las sondas bien instrumentadas.
Gracias por este artículo. Los de exploración planetaria me parecen más interesantes que los de la industria cohetera.
Rodear un planeta con un rover, y más con las condiciones de Mercurio, me parece que está fuera de nuestro alcance por mucho tiempo.
En cambio, una sonda estática, con un escudo térmico orientable para tapar el Sol, pienso que podría resistir mucho tiempo en Mercurio.
¿Se podría aprovechar la diferencia de temperatura entre el lado soleado del escudo y un radiador a la sombra para obtener energía eléctrica mediante un termopar, ahorrándose así el combustible nuclear de un RTG? Al no haber atmósfera en Mercurio, el radiador estaría bien aislado térmicamente de las fuentes de calor.
En promedio el planeta más próximo a la Tierra es Mercurio. Venus en cambio es el planeta que más se aproxima a la Tierra.
Buen complemento al artículo
https://arstechnica.com/space/2026/08/the-first-self-driving-vehicle-on-mars-has-proven-to-be-a-smashing-success/
Un rover más pequeño a baterías que lleve herramientas y recoja muestras para luego perseguir al rover nodriza que lleva los instrumentos.
A mi con que hiciesen una película con esta sugerencia de misión ya me vale. Tengo en casa un libro que no recuerdo el título pero que trata de una ciudad que viaja sobre railes por el terminador de Mercurio y simplemente esa idea de ciencia ficción me encanta.