El 26 de octubre de 2026 la DIA (Defense Intelligence Agency) estadounidense publicó su informe anual sobre las amenazas en el espacio para la seguridad de Estados Unidos. Entre gráficas de satélites inspectores y armas antisatélite, el documento incluía una imagen que llevaba tiempo circulando en baja resolución y que ahora aparecía, por fin, con una calidad razonable: el avión espacial reutilizable chino en órbita, visto desde la parte inferior, con las compuertas de la bodega de carga abiertas y un módulo desechable con dos paneles solares unido a la cola. Es la primera vez que una fuente oficial confirma la identidad del vehículo fotografiado. La imagen fue tomada el 28 de mayo de 2024 por el satélite satélite WorldView 3 de la empresa Maxar (hoy Vantor) desde unos 90 kilómetros de distancia, durante la tercera misión del avión espacial chino. Desde la retirada del transbordador espacial en 2011 solo dos países han puesto en órbita naves espaciales aladas, EE. UU. y China. Pero hay otros dos vehículos alados listos para el futuro cercano.

Recordemos que no se han publicado fotos oficiales del avión reutilizable chino, que actualmente está en órbita en su cuarta misión, y que oficialmente se conoce simplemente como «nave experimental reutilizable» (重复使用试验航天器, chóngfù shǐyòng shìyàn hángtiān qì) o CSSHQ por sus siglas en mandarín. Aunque en muchos medios occidentales se menciona que su nombre es Shenlong (神龙, «dragón divino»), la relación nunca ha estado clara. Shenlong es un programa que nació a finales de la década de 2000 (se suele referenciar con el código 863-706) y cuyas primeras imágenes se publicaron en diciembre de 2007, mostrando una maqueta aerodinámica a escala colgada bajo un bombardero H-6. El informe de la DIA afirma que China tiene dos modelos principales de avión espacial, el Shenlong y el Tengyun (este último, un sistema de dos etapas con una primera etapa aérea), apuntando a que la CSSHQ es, efectivamente, el Shenlong, aunque no sería la primera vez que un informe público de una agencia estadounidense confunde proyectos espaciales chinos (más que nada, porque el Tengyun es un sistema diferente al avión suborbital chino AT-1B, que sí ha volado ya).


En cualquier caso, como decíamos, la imagen no es nueva, pero al verla en alta resolución podemos ver en detalle la parte inferior del escudo térmico de losetas. Paradójicamente, nunca hemos visto desde esta perspectiva el escudo térmico del X-37B el avión espacial del Pentágono. Es obvio que la CSSHQ ha tomado como referencia el diseño general y las dimensiones del X-37B. La prolongación del fuselaje más allá de las alas y el doble timón en forma de ‘V’ es común a ambos diseños, pero también hay diferencias llamativas: la cuerda del extremo del ala es más alargada en la nave china, dándole un aspecto muy característico. Esto implica una mayor superficie alar y, por tanto, una carga alar menor, lo que se traduce en un mejor comportamiento a baja velocidad durante el aterrizaje y, quizá, en una envolvente de reentrada algo distinta. En este sentido, el ala de la CSSHQ se parece más a la del malogrado proyecto de avión espacial japonés HOPE/HOPE-X que a la del X-37B, a su vez tomada directamente del diseño del transbordador espacial.

El módulo de servicio desechable acoplado a la parte trasera recuerda al que ha usado el X-37B desde su sexta misión, encargado de proporcionar energía, propulsión y espacio para experimentos, pero, curiosamente, Vantor lo describe como un satélite independiente. La CSSHQ despega en el interior de la cofia de un cohete CZ-2F/T desde el centro de lanzamiento de Jiuquan. El carenado, de 4,2 metros de diámetro, presenta cuatro protuberancias que se cree que alojan las alas, lo que da una idea del tamaño aproximado de la nave, probablemente similar o algo mayor que el X-37B, aunque no se han publicado dimensiones oficiales. La primera misión despegó el 4 de septiembre de 2020 y duró apenas dos días, en una órbita de unos 330 x 350 kilómetros y 50º de inclinación, antes de aterrizar de forma automática en una pista en el desierto en la zona de Lop Nur. Fue el primer aterrizaje autónomo de un vehículo orbital chino con alas. La segunda misión, lanzada el 4 de agosto de 2022 fue más ambiciosa: la nave elevó su órbita hasta unos 600 kilómetros, liberó al menos un objeto que se mantuvo en sus proximidades y aterrizó el 8 de mayo de 2023 tras 276 días en el espacio.

La tercera despegó el 14 de diciembre de 2023 y regresó el 6 de septiembre de 2024 después de 266 días, durante los cuales liberó al menos siete objetos, algunos de los cuales emitían señales de radio, y realizó varias maniobras orbitales. La foto de WorldView 3 corresponde a esta misión y es posible que las compuertas abiertas de la bodega estén relacionadas con la suelta de alguno de estos objetos (o puede que sea parte del mecanismo de refrigeración, como en el shuttle). La cuarta misión despegó el 7 de febrero de 2026 y, a día de hoy, la nave sigue en órbita. Como de costumbre, el comunicado oficial se limitó a decir que el vehículo «verificará tecnologías de naves reutilizables» para el «uso pacífico del espacio», sin hora de lanzamiento, sin anunciar la duración prevista —como el X-37B— y sin una sola fotografía del evento.


No se debe infravalorar el desarrollo de la CSSHQ. Mientras que EE. UU. cuenta con una abultada experiencia en vehículos alados orbitales y suborbitales desde los años 60, para China la CSSHQ es la primera nave orbital alada y la primera dotada de un escudo térmico de losetas. Mientras la CSSHQ cumple con un claro objetivo de desarrollo tecnológico además de militar, el X-37B acumula ocho misiones desde su debut en 2010 y nadie sabe muy bien para qué la quieren los militares estadounidenses, aunque mantener en servicio la tecnología de naves reutilizables puede ser la explicación más simple. La octava misión, la OTV-8 o USSF-36, despegó el 22 de agosto a bordo de un Falcon 9. La nave continúa en órbita y supera ya los 430 días. En estos momentos tanto la CSSHQ como el X-37B están en órbitas parecidas con una inclinación de unos 50º, aunque en planos muy diferentes.

Las otras dos naves aladas en desarrollo son, sin embargo, civiles. La Dram Chaser ha acumulado un desarrollo complejo y el primer ejemplar de vuelo, el Tenacity (DC101), se terminó en noviembre de 2023. En 2024 se trasladó al Centro Espacial Kennedy tras superar las pruebas ambientales. Debía volar en el segundo lanzamiento del cohete Vulcan de ULA, pero los retrasos se han acumulado y en septiembre de 2025 la NASA y la empresa Sierra Space modificaron el contrato CRS-2 de tal forma que la primera misión, SSC Demo-1, ya no visitará la ISS y será un vuelo libre de demostración, al mismo tiempo que la NASA deja de estar obligada a comprar las misiones de carga contratadas. Con la estación a pocos años de ser retirada, el futuro de esta nave no es demasiado prometedor. El segundo ejemplar, el Reverence, no se ha completado.

El cuarto vehículo es el más reciente y, en cierto modo, el más curioso. El Haolong (昊龙, algo así como «dragón celeste») es un avión espacial de carga desarrollado por el Instituto de Diseño e Investigación de Aviones de Chengdu, perteneciente a AVIC (Corporación de la Industria de Aviación de China), es decir, el principal conglomerado chino dedicado a la construcción de aviones, en contraste con la CSSHQ, que corre a cargo de la corporación CASC, contratista principal del programa espacial chino. El Haolong fue uno de los dos ganadores, junto a la cápsula Qingzhou de la Academia China de Ciencias (CAS), del concurso de naves de carga de bajo coste para la Estación Espacial China convocado por la CMSA (Agencia Espacial Tripulada de China).


Según los datos publicados, el Haolong mide unos 10 metros de longitud y 8 metros de envergadura con las alas desplegadas. Al igual que el Dream Chaser, despega con las alas plegadas, lo que reduce su anchura a menos de 5 metros para que quepa en la cofia. Su masa máxima al lanzamiento sería de unas siete toneladas y podría subir y bajar unas dos toneladas de carga. Su diseño es diferente al de la CSSHQ o el X-37B, pues cuenta con timones en los extremos de las alas, como las versiones finales de las lanzaderas Hermes o HOPE. Los paneles solares están integrados en las puertas de la bodega, que no está vacía, sino ocupada por un módulo de carga presurizado. El sistema de acoplamiento está situado en la popa, como la Dream Chaser, pero no en un módulo desechable como esta última, sino integrado en la propia nave. El Haolong será lanzado por el cohete Zhuque 3 de la empresa LandSpace.

China tiene ahora mismo un avión espacial militar en órbita y otro de carga en desarrollo, mientras Estados Unidos cuenta con su veterano X-37B y con un Dream Chaser que lleva una década esperando su primer vuelo. Fuera de estos dos países, la ISRO india ha efectuado pruebas de aterrizaje autónomo de su demostrador RLV (Reusable Launch Vehicle) en 2023 y 2024, pero todavía no ha puesto ninguna nave alada en órbita, mientras que el Space Rider europeo, un vehículo de reentrada sin alas, pero con forma de cuerpo sustentador, se estrelló durante la última prueba de suelta desde un helicóptero el pasado 6 de octubre al no desplegarse el paracaídas principal. En este sentido, la nave orbital con superficies aerodinámicas, que no exactamente alas, con el futuro más prometedor es la Starship de SpaceX, así como sus réplicas propuestas por múltiples empresas a lo largo del globo.

