La NASA elige Dragonfly. ¡Nos vamos a Titán!

Por Daniel Marín, el 27 junio, 2019. Categoría(s): Astronáutica • Astronomía • NASA • Saturno • Titán ✎ 128

La NASA ha seleccionado hoy la próxima misión de tipo New Frontiers y, contra todo pronóstico, la ganadora es Dragonfly, un dron que explorará Titán, la mayor luna de Saturno. Y es una sorpresa porque cuando fue preseleccionada como finalista junto a CAESAR, nadie —ni yo mismo— dio un céntimo por ella. Dragonfly es una misión apasionante, pero también es tremendamente arriesgada. Estamos hablando de enviar una aeronave dotada de un generador de radioisótopos a un mundo gélido situado a 1500 millones de kilómetros del Sol. Dragonfly deberá sobrevivir a la entrada atmosférica en Titán a 7,4 km/s después de pasar nueve años en el espacio. Luego la nave deberá desplegar dos paracaídas y separarse de su escudo térmico antes de emprender el vuelo en la atmósfera de Titán gracias a sus ocho rotores. Por si esto fuera poco, la enorme distancia entre Titán y la Tierra implica que Dragonfly deberá volar de forma completamente autónoma y hacer frente sobre la marcha a los imprevistos que surjan.

Dragonfly volando por las dunas de Titán (NASA).

Por contra, la otra misión finalista tenía todo lo necesario para ganar. CAESAR (Comet Astrobiology Exploration Sample Return) debía traer muestras del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. A diferencia de Titán, traer muestras de un núcleo cometario era una prioridad para la comunidad científica que aparecía en el último Decadal Survey. El objetivo había sido estudiado en detalle por la sonda europea Rosetta. Tecnológicamente, la misión empleaba elementos de las sondas OSIRIS-REx y Hayabusa 1 y 2. Por último, contaba con la colaboración de la agencia espacial japonesa JAXA y su investigador principal era el archifamoso Steve Squyres. Pero nada de eso ha impresionado a la NASA, que se ha decantado por una misión mucho más atrevida y fascinante para el gran público, aunque científicamente no sea una prioridad.

Elementos de la sonda Dragonfly (NASA/JHU-APL).
Secuencia de entrada en la atmósfera de Titán de Dragonfly (NASA/JHU-APL).
La sonda alada AVIATR sobrevuela un campo de dunas en Titán (Saturno solo se vería en el cielo si tuvieras visión infrarroja)(NASA/Michael Carroll).
Un campo de dunas en Titán con la sonda AVIATR, ya cancelada (Saturno solo se vería en el cielo si tuvieras visión infrarroja)(NASA/Michael Carroll).

Dragonfly despegará en 2025 y llegará a Titán en 2034. Lamentablemente no podrá visitar los lagos y mares del hemisferio norte porque estarán en pleno invierno y, por lo tanto, a oscuras. Y, aunque Dragonfly llevará un MMRTG, las bajísimas temperaturas de la noche ártica de Titán pueden destruir su aviónica. Por eso el objetivo prioritario de Dragonfly son los campos de dunas ecuatoriales de Titán, los mayores del sistema solar. Además de las dunas, hechas de materia orgánica, Dragonfly analizará la atmósfera titánica y buscará cráteres de impacto para estudiar la relación entre la corteza de hielo y el manto de agua con la superficie. Para ello llevará varias cámaras, un espectrómetro de rayos gamma y neutrones (DraGNS), una estación meteorológica (DragMET), un sismómetro desplegable y un espectrómetro de masas (DragMS). DragMS estudiará muestras obtenidas mediante el taladro CryoSADS y su diseño estará basado en el instrumento SAM del rover marciano Curiosity.

Dragonfly (NASA).
Patrón de exploración de Dragonfly (NASA/JHU-APL).
Sistema de navegación óptica de Dragonfly (NASA/JHU-APL).
Dragonfly en la superficie (NASA/JHU-APL).
Dragonfly desde abajo (NASA).

Dragonfly viajará hacia Titán dentro de un escudo térmico de 3,7 metros de diámetro parecido al de Curiosity, pero más pequeño. Aunque se publicita como un dron, Dragonfly es por encima de todo un laboratorio estático que permanecerá el 99% de su misión en la superficie. Dragonfly será la segunda sonda que visite Titán tras la misión europea Huygens en 2005 y será el tercer artefacto humano en volar por otro mundo tras los globos venusinos de las sondas soviéticas VeGa en los años 80 y el futuro minihelicóptero marciano que llevará el rover Mars 2020. Lo cierto es que no tenemos ni idea de qué puede encontrar Dragonfly cuando llegue a Titán. Dragonfly es exploración en estado puro, así que abróchense los cinturones. ¡Nos vamos a Titán!

La Investigadora Principal de Dragonfly, Elizabeth Turtle, con una maqueta 1:4 de la sonda (NASA).
Un mundo por explorar (NASA).
Emblema de la misión (NASA/JHU-APL).



128 Comentarios

  1. A los que habláis de misión arriesgada debo recordaros que no será el primer dron en otro mundo del sistema solar: la misión del Mars Rover 2020 mandará el primer dron volador a Marte, aunque eso sí, mucho más pequeño.

  2. Pues a mí me parece muy interesante la misión y ojalá que todos y todas la veamos completar con éxito. Pero, eso sí, buscaré otras misiones espaciales más cortitas con qué entretenerme hasta el 2034, que la impaciencia me consume.

  3. ¡Qué ilusión! Y, respecto al retorno científico, dado que se trata de una misión novedosa es una maniobra arriesgada, pero mucho menos de lo que pueda parecer. Al fin y al cabo, muchos de los grandes descubrimientos se producen observando algo por primera vez. ¿Quién nos hubiera dicho que la New Horizons fuese a tener semejante retorno científico? O el Kepler…

      1. Ahhh..!!! seguramente ya tienen en carpeta crear una corporación nacional con Jupiter y Cadenaci (dos fábricas de fuegos artificiales en la Argentina) y lanzar bengalitas multicolores de tres etapas a LEO….

    1. Lo mas curioso es que en FUNDAMENTOS continua con un:
      «Señora Presidente»
      Asi que el proyecto de ley debe ser de antes del 10 de diciembre de 2015, cuando asumio Mauricio Macri que, hasta donde yo se, es varon.

  4. Titán se merece esta sonda y mucho más por sus características excepcionales, como la de tener un ciclo de líquidos similar al ciclo del agua de la Tierra, con ríos, lagos, evaporación y precipitación.
    Un ciclo con corrientes por la superficie puede funcionar como un laboratorio químico automático en el que se ensayan millones de reacciones por segundo, durante millones de años, entre las sustancias acarreadas por la corriente, las sustancias del lecho y las de la atmósfera. Parece el lugar ideal para formar sustancias prebióticas y para su evolución por selección hacia organismos vivos.

    Otra característica llamativa es su órbita. Fijándome en la tabla de satélites de Saturno que está en la Wikipedia
    https://en.m.wikipedia.org/wiki/Moons_of_Saturn
    veo que a partir de la órbita de la luna más grande de saturno, Titán, las órbitas de los satélites más externos tienen una inclinación grande, y muy variable, respecto al plano de los anillos, mientras que las de todos los de órbitas inferiores, incluido Titán, tienen una inclinación menor de 2º, y casi todas de menos de 0,5º. Esto me sugiere la idea de que los anillos, y quizá la rotación de la zona visible de la atmósfera de Saturno, que gira en planos paralelos a los anillos, tienen su origen en Titán.
    ¿Podría ser que la captura de Titán por Saturno, o la colisión de un objeto con Titán, originaran los anillos y ordenasen el movimiento de la atmósfera de Saturno?

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Por Daniel Marín, publicado el 27 junio, 2019
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