Cine: First Man (o la exploración espacial convertida en mal rollo)

Por Daniel Marín, el 13 octubre, 2018. Categoría(s): Apolo • Astronáutica • Cine • Luna • NASA ✎ 81

Hay películas sobre el programa espacial, pero First Man (Damien Chazelle, 2018) no es una de ellas. First man es una película sobre Neil Armstrong, aunque evidentemente la exploración espacial está presente en casi todas las escenas. Chazelle ha querido plasmar qué sintió Armstrong al ser protagonista de la mayor aventura del siglo XX. Y, sin duda, ha conseguido ofrecer un punto de vista fresco y original de la exploración espacial. La película sigue a Armstrong como si estuviésemos en su piel y en algunas escenas el resultado es espectacular. La secuencia de la misión Gémini 8, el plato fuerte de la película, está especialmente lograda y desde ya se ha convertido en una escena clásica e imprescindible para cualquier espaciotrastornado de pro.

First Man (Universal Pictures).

La película está basada en la magnífica biografía First Man: The Life of Neil A. Armstrong de James R. Hansen, aunque su tono y ritmo son muy distintos a los del libro. Pero si dices que la película es muy personal y que está centrada en la vida de Armstrong y su visión particular del programa espacial seguro que hay alguien que te espetará algo así como «¿qué esperabas? Está basada en el libro de Hansen». Pues debe ser que esta gente no se ha leído el libro. Yo lo he hecho y puedo dar fe que la película de Chazelle y el libro de Hansen son muy distintos, más allá del nombre y de que, obviamente, están basados en la figura del primer ser humano que pisó la Luna.

Las personas dominan el relato de First Man, pese a ser una película en la que la tecnología debería ser la protagonista. De hecho, las máquinas que aparecen son prácticamente personas, un personaje más. Las naves y cohetes en First Man están vivos. Respiran, vibran y se quejan como si fueran animales que se resisten a ser domados. Casi diría que muestran más sentimientos que los humanos o, al menos, más que Armstrong. Mientras ves la película a veces tienes la extraña sensación de que First Man es un caballo de Troya destinado a criticar la exploración del espacio y que en realidad es una película contra el viaje espacial. En Apolo 13 o Elegidos para la Gloria la exploración espacial también era una empresa peligrosa, pero al mismo tiempo era una aventura épica y grandiosa que merecía la pena. Ese elemento de grandeza está ausente en First Man.

La oscuridad y la sensación de claustrofobia dominan casi todas las secuencias de vuelo orbital. Esto funciona magistralmente con las escenas de la Gémini, que al fin y al cabo fue la nave con menor volumen útil por astronauta de la historia, pero no me parece una estrategia acertada en el caso del Apolo. Las naves de First Man son lugares oscuros y siniestros, casi desagradables. Los vehículos aparecen sucios, a veces desvencijados, en un intento por transmitir realismo y precariedad, pero que no deja de ser un error garrafal que le resta credibilidad al film (¡pero si las naves eran nuevas!).

Y es que la oscuridad de los vuelos espaciales concuerda muy bien con el hilo conductor de la película, que no es otro que la muerte. La muerte acecha a Armstrong en cada esquina y toda su vida está marcada por la muerte, aunque trate de esconderlo bajo esa coraza inexpresiva de piloto frío como el acero. El tono general me pareció demasiado tétrico, pero ciertamente logra conmover al espectador. Mientras la mayoría de películas sobre el espacio te dejan más frío que un picnic en la superficie de Plutón, es casi imposible que veas First Man sin derramar una lágrima. No obstante, el climax de la película, el alunizaje del Apolo 11, deja un regusto agridulce en el espectador. Por un lado es una gran hazaña, pero, siguiendo el tono del resto de la película, es una escena oscura y triste, muy triste. Y, por supuesto, la muerte siempre está presente.

Algo me dice que a este señor no le ha gustado mucho First Man (NASA).

Además de esas naves espaciales que parecen compradas en una casa de antigüedades, hay otros detalles técnicos que te sacan de la película. La mayoría son de poca importancia (errores en los trajes y en las naves, por ejemplo) y otros son resultado del lenguaje cinematográfico (escenas de acoplamiento aceleradas o simplificación de operaciones, el accidente del Apolo 1, etc.). Pero hay algunos que son simplemente intolerables en una película en la que los vuelos espaciales juegan un papel central, como por ejemplo la omisión de conversaciones en escenas claves (¿qué pasó con el «contact light»?). O ya que estamos, toda la secuencia de alunizaje, radicalmente diferente a la real (y más oscura, por supuesto) o las condiciones de iluminación en el lanzamiento del Apolo 11 (sí, demasiado lúgubre). Por otro lado los actores hacen muy buen papel, incluyendo al inexpresivo Gosling, que en esta ocasión tiene un guion a su medida. Pero no puedo evitar la impresión de que el casting no es acertado. La mayoría de actores son simplemente demasiado diferentes a los astronautas que representan. En este sentido me chirrió mucho la elección de Corey Stoll como Aldrin, no tanto por su poco parecido físico con el mítico astronauta como por su papel de idiota y bocazas a partes iguales.

La banda sonora es como la película. Tiene momentos gloriosos, pero otros te dejan frío. Tampoco podemos olvidarnos de la traducción en español, repleta de fallos garrafales que son inaceptables en una era en la que todos tenemos acceso a Google desde el móvil (¿«aeronave»?, ¿«ascensión a la derecha»? ¿en serio?… por favor). Y, sin embargo, la gran paradoja es que First Man es una buena película. A pesar de todo, a pesar de su ritmo irregular, los fallos y ese mal rollo generalizado que destila, First Man es una obra fresca, original y revulsiva.  Una película imprescindible para todos aquellos interesados en el programa espacial y en ese héroe de la historia de la humanidad que fue Neil Armstrong.



81 Comentarios

  1. La acabo de ver y creo que ya sea ha dicho todo en los comentarios…no me parece que refleje la realidad de la historia, el tono lúgubre y seco resta mucho realismo…no me parece que salgan bien retratados nadie, ni la NASA y su tremendo esfuerzo, ni Armstrong con una seriedad y sequedad que no representa al personaje..si era frío y un piloto excepcional, y que mostraba pocas emociones, pero aquí parece que esta estreñido, lo siento pero lo parece, su relación con su mujer, muy distante… y superado por los acontecimientos…sin pasión…y sobre Aldrin que decir, irrespetuoso, bocazas, y un completo zoquete…es casi para demandarles…

    La mayor epopeya del siglo XX y unas de las más grandes obras hechas por la Humanidad, aquí parece algo soso, sin aventura, sin energía, sin alegría, sin grandeza…lo siento pero es una burda a todo lo que significo…

    Y si tiene escenas memorables, un ritmo relativamente no lento…y una perspectiva fresca sobre la realidad del tremendo riesgo que corrían pero de una forma tan gris y deprimente, que decepciona…

    Para mí a años luz de Apollo XIII y muy desvirtuada para esta gran historia que merecía una mejor película…

  2. Como espaciotrastornado reconocido, y seguidor en la sombra de este magnífico blog, me gustaría aportar mi crítica personal de la película, la cual he tenido la oportunidad de verla hace poco.
    La película me han encantado. Pese a sus pequeños o grandes fallos en la recreación de la técnica del momento, el excesivo empleo de sonidos “de turbina” en las naves, la tan comentada suciedad de las naves o la simpleza o falta de rigor en las operaciones espaciales,… realmente me ha encantado.
    Debo decir que todavía no he leído el libro de Hansen y por tanto no puedo opinar en qué medida el largometraje es fiel a la realidad y a la personalidad de Neil. Salvando este aspecto, la ignorancia se alía de mi parte para hacer que ese desconocimiento no me impida disfrutar de la película.
    Creo que ofrece una visión nueva que hasta ahora no se había abordado con anterioridad en las películas sobre la exploración espacial. Pienso que trata la faceta más personal e interior de los hombres, y mujeres (Valentina, no me olvido de tí), que iniciaron la aventura espacial y que en este caso toma como base la figura de Neil Armstrong para intentar reproducir lo que ello supuso para sus vidas. A mi modo de ver, la película se desmarca de la épica “Elegidos para la gloria” y de la aventurera “Apolo XIII” (ambas espectaculares), para abordar el tema desde una perspectiva nueva.
    El film no trata sobre la exploración espacial sino sobre el personaje de Neil y su inmenso y dificil reto de lograr el equilibrio personal en sus facetas de profesional, esposo y padre. En todo momento se siente la presión a la que Armstrong está sometido. Así también, me ha gustado mucho el enfoque del director del matrimonio Armstrong como un equipo en el que cada cual debe asumir su carga y apoyar al otro.
    Ryan Gosling y Claire Foy hacen unas estupendas interpretaciones. Gosling transmite perfectamente la sensación de ser consciente en todo momento de los riesgos que está asumiendo, de la solemnidad y trascendencia del momento, de lo que se está jugando (la vida) y de su determinación (valentía). En este aspecto me parece memorable la escena del embarque en la Gemini VIII en donde Neil mira la minúscula y, a pesar de todo, frágil cápsula y fijándose en su asiento asume que su momento ha llegado y que hay muchas posibilidades de que dicho asiento sea su ataúd, de que la muerte puede que le llame en breve. En las miradas que hace Armstrong a los indicadores de la nave, parece vislumbrarse el riesgo de todas las cosas que pueden fallar o salir mal en el vuelo y con el peor desenlace posible.
    Estoy de acuerdo con que el film es algo tétrico, en donde la muerte está presente en toda la duración del mismo, y eso me ha gustado. Me ha gustado porque es un reconocimiento de los peligros que estos hombres y mujeres afrontaron con total conocimiento de causa, y ello sirve para ensalzar todavía más la valentía que tuvieron. No hay que olvidar que se trataba de una época de nacimiento en el conocimiento de un medio hostil y una tecnología nueva, en donde todo tenía el caracter de “experimental” y en donde se asumian y controlaban los riesgos hasta unos límites razonables dentro del conocimiento existente en la época.
    Se hace patente a lo largo del film y a pesar de la inexpresividad y frialdad del personaje en cuanto a sacar a relucir sus pensamientos, miedos o temores, que Neil tuvo que sufrir una dificil gestión de sus sentimientos. Ejemplo de ello es la escena en donde se despide de su hijo mayor antes de embarcar hacia la luna, un niño que no comprende la encrucijada en la que se encuentra su padre y que lo despide con la incertidumbre de saber si será la última vez que lo vea.
    Así mismo Foy, en el papel de Janet Armstrong, está magnífica en su interpretación como esposa del héroe (y sufridora de la peligrosa profesión de su marido) y elemento nuclear del equilibrio de la familia. Al igual que a Neil, el director le otorga plena consciencia de la gravedad y del peligro del momento y del frágil equilibrio que hay entre el éxito de la misión y la muerte de su marido. Muy buena me parece la escena en donde ella, ante la falta de noticias de la evolución de la Gemini VIII, explota y le increpa a Deke Slayton que tienen protocolos y procedimientos para dar la sensación de tener todo bajo control, cuando en realidad no es así. Muy bonita también la escena final en donde ella parece decirle a su marido que ya no puede ni quiere más, que ya ha sido suficiente y que quiere recuperar a su marido, en donde Neil parece contestarla “sí” y “lo siento, te quiero”.
    Una pena no haber tenido más duración para recrear más las escenas “de acción”, me refiero a haber dado más minutos al vuelo en el X-15, a haber dado más minutos a los planos en la luna o a haber dado más protagonismo a las escenas del Gemini VIII o a las escenas en la órbita lunar, pero como dije al principio la película no va de eso. ¿Quizá haya una versión extendida de la película en un futuro?,… ojalá!

  3. Pues a mí me ha gustado la película, más personal y menos tecnológica, como Daniel dice. También que la mujer de Armstrong tenga tanto protagonismo. Me parece una historia sobre personas reales viviendo un momento y unas circunstancias excepcionales, pero personas al fin y al cabo. Y esa visión, a mi parecer, ocupa un hueco que hasta ahora no se había cubierto en el género.

  4. Acabo de ver la película, casi un año después de su estreno, y coincido prácticamente punto por punto con tu crítica. Lo del Aldrin haciéndolo pasar por un verdadero gilipollas es lamentable; lo de las naves, que eran nuevas y nos las muestran usadas y sucias fue lo primero que me chirrió al ver el filme, el tono lóbrego del filme nuevamente faltando a la verdad histórica (el Apollo 11 jamás despegó en esas condiciones de iluminación).
    En fin, más parece una película diseñada para quitarles las ganas de ser astronauta a los jóvenes que la vean; como película histórica es una basura que falta premeditadamente a la verdad en cosas fundamentales.
    Con todo, no es mala película, pero sí tramposa y conscientemente mentirosa. Si algo caracteriza a la exploración tripulada eso es la épica, una épica que aquí brilla por su ausencia.

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Por Daniel Marín, publicado el 13 octubre, 2018
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