Ya tenemos aquí el primer tráiler de El marciano, la película de Ridley Scott protagonizada por Matt Damon que está basada en la novela homónima de Andy Weir y que se estrenará a finales de este año. Y como no podía ser de otra forma, vamos a analizarlo como solemos hacer en Eureka. Pero antes de meternos al lío, veamos de qué va todo esto:
Para los que no hayan leído la novela de Weir, el tráiler está repleto de spoilers, y prácticamente puedes imaginarte qué es lo que va a pasar antes de ir al cine (una manía habitual desde hace unos años y cuyo creador merece todo tipo de tormentos en el infierno del celuloide). Además del tráiler también han publicado una especie de videoblog ficticio donde el astronauta Mark Watney (Matt Damon) nos presenta a la tripulación de la Ares III:
https://youtu.be/CumZP6_9sHU
Bien, lo que se ve parece ser bastante fiel a la novela de Weir, lo que por otra parte no es difícil teniendo en cuenta que la historia es prácticamente un guión de cine perfecto. Pero vayamos a la parte técnica, que es la que tiene más chicha.
La estética elegida por Scott está a medio camino de la ciencia ficción y una película fiel a la realidad, lo que coincide con el espíritu de la novela. El marciano es una obra de ficción ambientada en un futuro no demasiado lejano, pero la tecnología a la que hace referencia no es demasiado diferente de la actual. En este sentido las naves y vehículos tienen un aspecto más o menos real inspirado en los elementos de la estación espacial internacional (ISS), aunque aderezado de elementos fantásticos. Y puesto que es una peli donde los trajes espaciales son protagonistas, empecemos por ellos. En el tráiler se ven dos tipos de escafandras, unas diseñadas para trabajar en la superficie de Marte y otras para el ambiente de microgravedad de la órbita. Hasta aquí todo bien. Se podría discutir sobre la lógica de incluir dos tipos de trajes EVA en una misión con recursos tan limitados, pero bueno, vamos a dejar esto a un lado. Los trajes de superficie tienen una apariencia completamente fantástica y, lo que es peor, ¡están dotados de las terribles luces dentro del casco cuyo único objetivo es deslumbrar a los astronautas!


Los lectores de este blog ya saben que las luces interiores de cascos son mi bestia negra particular y por eso las incluí entre los diez errores más comunes de las películas ambientadas en el espacio. Como consolación me queda el hecho de que Ridley Scott prácticamente introdujo el concepto con nada más y nada menos que Alien, así que se le puede perdonar casi todo. Otro error muy común en el cine es retratar las escafandras como si fueran trajes normales y no como lo que son, globos con gente dentro, un fallo que parece veremos en El marciano una vez más. Y esto no es todo. Por motivos que se me escapan, han decidido pintar los trajes en un tono naranja-rojizo, una idea no demasiado buena. Por algo lo llaman el planeta rojo, ¿no? En el lado positivo, los trajes de EVA de microgravedad son prácticamente idénticos a las escafandras EMU usadas en la ISS y en el transbordador.


En cuanto a la nave principal de la misión Ares III, la Hermes, me temo que el resultado deja mucho que desear. Aunque el vehículo tiene un ‘aspecto espacial’ correcto, en realidad es un pastiche de partes de la ISS mezcladas con elementos extraños que no aparecen en la novela. La centrífuga se puede entender como una excusa para que no aparezcan escenas en gravedad cero -difíciles de rodar-, pero no se entiende que en otros compartimentos fuera de la centrífuga también haya gravedad. Veremos cómo lo solucionan en la película. Lo que no cuadra es la presencia de paneles solares en una nave dotada de reactores nucleares y con un escudo de aerocaptura atmosférico que no aparece en la representación final. Tampoco se ven los depósitos de combustible para los motores iónicos (¿xenón?), aunque lo que menos me convence es el espacioso interior de la Hermes, que casi parece más un hotel que una nave espacial.



El panel de control de la Hermes está claramente inspirado en el del transbordador espacial, lo que no es muy adecuado en una nave de espacio profundo. Otra pequeña licencia es la sonda Pathfinder, que aparece con unas curiosas lucecitas y una disposición distinta de la realidad, aunque en general hay que reconocer que se está muy lograda.




En cuanto a Marte, lo poco que se ve parece correcto, si dejamos a un lado esa tormenta de polvo imposible (la atmósfera de Marte es mucho menos densa que la terrestre, algo que, por cierto, también influye en la propagación del sonido). Quizá el paisaje se ve demasiado ‘joven’ y agreste para un planeta viejo sometido a una erosión continua desde hace miles de millones de años, pero este es un error muy común en casi todas las películas de ciencia ficción.

En definitiva, todo indica que El marciano será, como la novela, una película entretenida y basada en elementos reales, pero con muchas licencias tanto técnicas como científicas. Veremos si el resultado final merece la pena.
Actualización: me acabo de dar cuenta de que en español la película ha sido bautizada con el espantoso título de Marte: Operación Rescate, pasándose por el forro el título de la novela de Weir sin un motivo aparente. Un brindis por el ingenioso ejecutivo que ha tenido esta brillante idea. Todos podemos tener un mal día. Aquí está el tráiler en español:


Curiosidad de dummy: ¿por qué esta erosionada la superficie si no hay agua liquida ni vientos fuertes, pero si actividad geológica y cráteres?
Sabía que no podía dejar de leer el Blog a propósito de esta película que, con todo y sus licencias, es ciencia ficción bastante mejor que la mostrada en otras producciones; definitivamente estará entre mis favoritas. Quisiera dejarte unas dudas surgidas a raíz de la lectura de tu interesante artículo:
¿Por qué es discutible que una nave espacial tenga paneles solares y al mismo tiempo otra fuente de energía?
En la historia de la tecnología no se ha descartado concebir vehículos híbridos con dos o más fuentes de energía.
¿Tiene efectivamente la nave un reactor nuclear ? Pues se ha anunciado que para la propulsión tiene solo motores iónicos. Además de baterías RTG (que no son lo mismo que un rector nuclear al uso) que ayudan en el suministro de energía.
Al igual que tu, quede sorprendido por el aspecto de los trajes (se me antojan algo parecidos a los de ¨Planeta Rojo¨ ) Me los imaginaba como trajes del tipo EVA adaptados para Marte, pero tengo entendido que la NASA esta trabajando en el traje Z-2 ¿Qué tan parecido podría ser funcionalmente hablando al mostrado en la película?
Por ultimo, quisiera saber tu autorizada opinión sobre cuál es la película que mejor representa la superficie de Marte.
Saludos.
Daniel cuenta muy bien el asunto de la propulsion nuclear en esta entrada:
https://danielmarin.naukas.com/2010/11/23/cohetes-nucleares-a-la-conquista-del-sistema-solar/
Al parecer la nave usa propulsion nuclear electrica, i.e. usa un reactor para generar la energia electrica con la que alimentar los motores ionicos (y los demas sistemas de la nave). En este caso, efectivamente la instalacion de paneles solares es redundante… La cosa seria distinta con propulsion nuclear termica, en la que el reactor no produce energia electrica per se (aunque supongo que un diseño sofisticado si que podria).
Perdon acentos.
Hola,
Yo también estoy interesado en saber cual de las películas conocidas ambientadas en Marte le parece a Daniel más realista, mejor resuelta y con un argumento decente.
Daniel, manifiéstate!!
Bueno, pues de las que se han hecho hasta ahora la verdad es que no diría que ninguna es «realista». Pero si tengo que elegir me quedaría con Misión a Marte.
Hace unos momentos vi la película y creo que las secuencias espaciales no alcanzan la magnificencia de 2001, Odisea Espacial.
Espero ver alguna vez 2001 en el cine y ver la maniobra de atraque del Orion en la estacion espacial.
Spoiler. Usar un RTG de guatero .
Daniel: que interesante tu página y éste artículo que acabo de leer. Me permito copiarte las reflexiones que me provocó la peli. Un saludo.
Ya hace unas semanas que fuí corriendo el día del estreno a ver «El Marciano». De entrada diré que la pelicula me encantó, pero eso está chupado porque me fascinan todas las peliculas de ciencia ficción (incluso las peores). Me pasa lo mismo con peliculas de submarinos o de barcos. Dicho ésto, no me gustaron dos cosas de la peli. Una, el excesivo optimismo del protagonista. Demasiado rápido, en cuestión de horas, el tipo está de un humor de maravilla, bailando y haciendo chistes, plantando zanahorias como si estuviera en un huerto de Murcia bajo el sol. Pero el tipo está abandonado en Marte y en peligro de muerte inminente. Tendría que haber sufrido un poco más. Tampoco me gustó la solución final cuando escapa del planeta. Vamos a ver: tenemos naves ultrasofisticadas, materiales de ultima generación, superordenadores y el bueno de Matt engancha una lona con unas sogas para salir de Marte a 2000 km por hora? Debería de ser una lona buenísima. Americana, Marca Acme.
En el otro lado de la balanza lo que más me impactó y me gustó fueron todos los paisajes de Marte. Las tomas aereas del vehiculo circulando por esos desiertos rojos. La soledad del muchacho sentado en una roca mirando el horizonte, una soledad única, marciana, inimaginable. Heché en falta más minutos de esos de largos planos rojos.
Le pongo un 8.75.
Para los que quieran entrar en los detalles cientificos (interesantísimos) os dejo una nota donde se analiza cuanto hay de ciencia y cuanto de ficción en la peli.
Saludos.
Considerando que es futurista, lo que no consideró Weir ni nadie de los que critican los EVAs por ser «poco realistas» es que hoy día se están investigando tejidos para poder generar presión sin necesidad de aire, lo que facilitaría increiblemente la maniobrabilidad y el esfuerzo de los astronautas.
Los trajes del futuro van a aparentar ser realmente sacados de ciencia ficción.