El pasado 15 de diciembre de 2023 a las 13:41 UTC volvía a despegar el cohete más potente chino, el Larga Marcha CZ-5, desde la rampa LC-101 del centro espacial de Wenchang, en la isla de Hainán. Se trataba del ejemplar CZ-5 Y6, o sea, el sexto lanzamiento de la versión de tres etapas de este lanzador, una versión que no volaba desde 2020, pues las tres últimas misiones habían sido del CZ-5B, la variante de dos etapas con la que se han lanzado los módulos de la Estación Espacial China (y que se ha hecho popular por culpa de la reentrada sin control de sus etapas centrales, algo que no ocurre en la versión de tres etapas). La misión, que fue la décima de un CZ-5 en cualquiera de sus versiones, puso en una órbita de transferencia geoestacionaria (GTO) un satélite militar de gran tamaño denominado Yaogan 41 (遥感四十一号). La órbita inicial de transferencia fue de 176 x 35812 kilómetros y 19,5º de inclinación.

Hasta aquí nada especialmente llamativo, aunque no todos los días despega un CZ-5 y esta ha sido la única misión de este vector durante el presente año (y la 502ª de un lanzador de la familia Larga Marcha, por cierto). Pero este lanzamiento escondía un par de sorpresas bajo la manga. La primera es que se empleó una nueva cofia de 18,5 metros de largo y 5,2 metros de diámetro, la más grande jamás usada por un cohete chino (la cofia estándar del CZ-5 mide 12,3 metros). Para que nos hagamos una idea, la cofia del Falcon Heavy tiene un diámetro similar, pero una longitud de 13,1 metros. Ciertamente, no es la mayor cofia de la historia reciente —no vamos a meternos aquí con el N1 u otros cohetes gigantes del siglo XX—, pues, por ejemplo, el Delta IV Heavy dispone de una cofia de 19,1 metros de largo y el Ariane 6 tendrá una de 20 metros, pero sí supera a la de mayoría de lanzadores pesados (la cofia larga del Ariane 5 medía 17 metros). Esta cofia hace del CZ-5 Y6 el cohete chino más largo que hayamos visto, con 62,7 metros de longitud, superando al CZ-7A, que mide 60,7 metros. No obstante, este dato tampoco sería especialmente relevante para cualquiera que no sea un espaciotrastornado de pro.


Y es que lo interesante de la misión es su misteriosa carga útil. Como suele ocurrir con los satélites gubernamentales chinos de uso total o parcialmente militar, no se dio ningún detalle sobre las características del satélite, más allá de que está construido por CAST (el principal contratista gubernamental para satélites, así que este dato no era tampoco muy sorprendente). Pero, dado que se usó un cohete tan potente y una cofia muy grande, es evidente que estamos hablando de un pájaro de considerables dimensiones. El CZ-5 puede colocar una carga de 14 toneladas en GTO, aunque nada implica que el Yaogan 41 deba tener esta masa máxima (vale la pena señalar que, hasta la fecha, el satélite geoestacionario más masivo es el estadounidense Echostar 24, de 9,2 toneladas, lanzado en julio de este año mediante un Falcon Heavy). Entonces, ¿cuál podría ser la misión del Yaogan 41? El nombre Yaogan ha sido tradicionalmente empleado en satélites civiles o de uso compartido con los militares en tareas de observación de la Tierra (yaogan, 遥感, significa en mandarín ‘detección remota’), bien mediante sensores ópticos o con radares de apertura sintética (SAR), aunque también se ha utilizado para designar satélites militares de espionaje electrónico (SIGINT). Y, efectivamente, una de las posibilidades es que el Yaogan 41 sea el primer ejemplar de una familia de satélites geoestacionarios chinos de espionaje electrónico similares a los enormes Orion de la NRO estadounidense, dotados de una gran antena primaria de unos 30 metros de diámetro.


Sin embargo, la agencia oficial de noticias Xinhua anunció explícitamente que el Yaogan 41 es un satélite para “la observación óptica de la Tierra desde la órbita geoestacionaria (GEO)”. A partir de ahí solo hizo falta atar cabos recordando el enorme interés que China tiene en las observaciones desde la órbita geoestacionaria mediante telescopios ópticos. En una entrevista de 2018, Li Guo, el encargado del programa de satélites de observación Gaofen, anunció que en la tercera etapa del programa Gaofen se usarían satélites geoestacionarios con un espejo primario de 3 a 4 metros de diámetro capaz de alcanzar una resolución de entre 5 y 3 metros. Y no es una simple declaración de intenciones, porque en 2019 el instituto óptico CIOMP (Changchun Institute of Optics, Fine Mechanics and Physics) de Changchun anunció la fabricación de dos prototipos de espejos monolíticos de carburo de silicio para telescopios espaciales, uno de 3 metros de diámetro y otro de 4,03 metros (este último con una masa de 1,6 toneladas). Pero es que además no debemos olvidar que no se trataría del primer satélite chino con un gran telescopio espacial en GEO. En octubre de 2020 se lanzó mediante un CZ-3B el Gaofen 13-01 y el 17 de marzo de este año otro CZ-3B puso en órbita el Gaofen 13-02. Los Gaofen 13 son satélites geoestacionarios de observación de la Tierra dotados de una óptica con espejo primario de 1,55 metros, lo que les permite obtener resoluciones de 15 a 20 metros desde GEO. Y, previamente, en diciembre de 2015, China lanzó el Gaofen 4, el pionero de los telescopios espaciales chinos en GEO, capaz de llegar a resoluciones de 50 metros en la superficie.




La serie Gaofen —高分, ‘alta resolución’ en mandarín— es eminentemente civil, así que es posible que el Yaogan 41 haya usado este nombre debido a su naturaleza militar. Sea como sea, tanto si tiene un espejo de 3 metros como uno de 4 metros, todo indica que el Yaogan 41 podría ser el telescopio espacial dotado de un espejo monolítico más grande jamás lanzado. El telescopio espacial Hubble y los primeros satélites espías KH-11 —la óptica del Hubble está basada en la de estos satélites— tenían un espejo primario de 2,4 metros, mientras que el JWST, de 6,5 metros, es, como sabemos, un espejo segmentado. Naturalmente, es muy posible que los últimos KH-11 usen un espejo de mayor diámetro, aunque no hay indicios de que este sea el caso. Al fin y al cabo, la prioridad para el Pentágono no es tanto una mayor resolución, sino disponer de ópticas con menores relaciones focales para cubrir una superficie de terreno mayor, lo que implica sensores mucho más grandes y caros, así como un volumen de transmisión de datos gigantesco (de poco te sirve un telescopio con una altísima resolución si solo puedes ver un trozo minúsculo de la superficie terrestre en un momento dado, ya que los KH-11 están en órbita baja). Por contra, un satélite en GEO sí tiene motivos para tener un espejo de más de 3 metros de diámetro, pues es la única forma de obtener resoluciones altas a 36 000 kilómetros de distancia.


Una vez más, es posible que EE.UU. haya lanzado en secreto un satélite espía óptico en GEO, pero no hay pruebas de que exista un programa así. Y no por falta de capacidad, sino porque Estados Unidos dispone de tantos satélites militares y tantas bases militares repartidas por todo el mundo que convierten un sistema de este tipo en algo innecesario. Pero, además de los satélites ópticos Gaofen 4, 13-01, 13-02 y Yaogan 41, conviene recordar que China lanzó el 13 de agosto de este año mediante un CZ-3B otro satélite geoestacionario de observación de la Tierra, el Ludi Tance 4-01 (陆地探测四号01星, ‘detección terrestre’). Se trata del satélite de observación mediante radar de apertura sintética (SAR) más grande conocido situado en GEO (realmente en órbita geosíncrona, GSO, pero se entiende; o sea, el satélite no permanece fijo en la misma posición en el cielo, sino que traza una figura en forma de ‘8’). En órbita baja los campeones en esta categoría son los satélites espías Topaz de la NRO estadounidense. La gran antena desplegable del Ludi Tance 4-01 trabaja en banda L y le permite obtener una resolución de unos 20 metros, cubriendo una sexta parte del territorio chino en cada imagen. Tanto los Gaofen 4, 13-01 y 13-02 como el Ludi Tance 4-01 están situados en GEO sobre China. Es de suponer que el Yaogan 41 haga lo propio, pero dada su naturaleza militar no podemos descartar que se sitúe sobre otro hemisferio.

En una fase posterior, el programa Gaofen deberá usar una óptica abierta dotada de un «sistema cuántico de obtención de imágenes» para alcanzar resoluciones de entre 1 y 2 metros desde GEO. Teniendo en cuenta que China ha tardado menos de ocho años en pasar de una resolución desde GEO de 50 metros a casi 6 metros (suponiendo que el espejo del Yaogan 41 sea de 4 metros), no cabe duda de que lo lograrán más tarde o temprano. La cuestión es, ¿cuándo lanzarán un telescopio espacial astronómico chino con un espejo de 4 metros? El futuro telescopio espacial chino Xuntian que se lanzará en 2025 tendrá un espejo de 2 metros. Paradójicamente, cuando llegue al espacio no será ni mucho menos el mayor telescopio espacial lanzado por China. Lástima que el resto no apunte al cielo.

Referencias:
- https://www.nature.com/articles/s41377-022-00994-3


90 Comentarios