Los aciertos y errores de Gravity, la película

Gravity (Alfonso Cuarón, 2013) es un festín para los sentidos. Junto con Apolo 13 es sin lugar a dudas la película que refleja de forma más fiel la experiencia de estar en el espacio. Nunca antes una producción cinematográfica había retratado con tal grado de precisión una nave Soyuz o la estación espacial internacional (ISS). Desgraciadamente, también contiene varios errores de bulto que resultan bastante molestos para cualquier espaciotrastornado que se precie. Desde un punto de vista más personal, he de reconocer que se trata de una película un tanto especial para mí porque el pasado julio Eva Garcés, traductora de Gravity al castellano, tuvo a bien contactar conmigo para que la ayudase en la traducción de los términos técnicos del film (así que ya sabéis: si detectáis cualquier error de traducción, es culpa mía, no de Eva). Y bueno, no todos los días colabora uno -aunque sea de forma muy tangencial- en una película de temática espacial.

Si aún no has visto la película, cuidado, porque a partir de este punto hay spoilers más grandes que la copa de un pino y quizá lo mejor sea que no sigas leyendo. Avisado estás.

El argumento central de Gravity gira alrededor del llamado Síndrome de Kessler. Es decir, una reacción en cadena de colisiones de satélites que genera una cantidad tal de chatarra espacial que impide el acceso a la órbita baja, con consecuencias especialmente dramáticas para las naves tripuladas. El Síndrome de Kessler hoy por hoy es un escenario altamente improbable, pero nos recuerda que no debemos tomarnos a broma la amenaza que representa la chatarra espacial.

Los protagonistas son Ryan Stone (Sandra Bullock) y Matt Kowalsky (George Clooney), dos tripulantes de la misión STS-157 del transbordador Explorer que tienen como objetivo reparar el telescopio espacial Hubble. Suponemos por tanto que la película se rueda en un 2014 alternativo en el que el programa del transbordador norteamericano no fue clausurado en 2011. Un universo en el que además existió un transbordador con ese nombre y una misión con ese número. En nuestra realidad nunca se construyó un transbordador llamado Explorer, aunque sí existió una maqueta a tamaño real que se llamaba así y que se podía visitar en el Centro Espacial Kennedy. Tampoco hubo nunca una STS-157: la última misión del shuttle fue la STS-135 Atlantis. Un momento, ¿has dicho 2014?¿Y cómo podemos saber que la película tiene lugar en ese año en concreto y no en otro? Fácil: porque la protagonista se monta posteriormente en la nave Soyuz TMA-14M, cuyo lanzamiento está previsto para marzo de ese año. Además, también se puede ver el módulo ruso Nauka (MLM) acoplado a la ISS, un módulo que será lanzado no antes de finales del año que viene.

El ficticio transbordador Explorer.
Un servidor con el Explorer ‘de verdad’ en el Centro Espacial Kennedy (donde ahora está el Atlantis).

Pero divago. Sigamos con la trama. La acción se desarrolla de la siguiente manera. Un misil ruso -por supuesto, tenía que ser ruso- destruye un satélite en órbita baja y crea una nube de restos que a su vez chocan con otros satélites que a su vez chocan… en fin, captas la idea, ¿no? Vamos, que al final tenemos Síndrome de Kessler al canto. El Explorer y el telescopio Hubble son destruidos por la pérfida nube de restos, pero Stone y Kowalsky sobreviven y quedan a la deriva. Increíblemente, ambos logran llegar a la ISS, aunque Kowalsky termina perdiéndose en el espacio no se sabe muy bien por qué (¿qué misteriosa fuerza tiraba de él?). Stone, con el oxígeno de su traje EMU a punto de agotarse, entra en la estación. Poco después se desata un incendio en la ISS y tiene que salir por patas usando la nave Soyuz TMA-14M que, inexplicablemente, ha sufrido el despliegue del paracaídas principal (se supone que por culpa del choque de algún resto orbital, pero la nave parece estar en buen estado). Stone decide entonces emplear la Soyuz para dirigirse a la estación china Tiangong -una Tiangong que se parece más a la Mir rusa que a la verdadera, por cierto- con el fin de usar una nave Shenzhou para poder volver a la Tierra. Y colorín colorado…

Vale, respiremos hondo. Es evidente que el guión hace aguas por todos lados. Cualquier aficionado a la exploración del espacio sabe que un escenario así es imposible. El telescopio Hubble, la ISS y la estación china Tiangong se encuentran en órbitas distintas y no se puede pasar de una a otra usando una nave Soyuz y menos aún empleando una mochila propulsora MMU. No sólo es que estén a distinta altura (un detalle menor), sino que están en órbitas con diferente inclinación y plano. Vamos, que es IMPOSIBLE de verdad de la buena.

Órbitas del Hubble y de la ISS. No se puede ir de una a otra con una Soyuz y menos con una mochila propulsada.

Y este es precisamente el mayor problema de Gravity. La exactitud casi obsesiva a la hora de reflejar los detalles de los vehículos espaciales o del paisaje terrestre no se corresponde con la falta de respeto a las normas más elementales de la mecánica orbital de la que hace gala el guión. Pero, y a pesar de todo, la película es realmente espectacular y tiene su cuota de aciertos. Aunque como lo que nos gusta a todos de verdad es criticar, comencemos por los defectos.

Errores y licencias

1. ¡Paracaídas de emergencia!: la doctora Stone decide ir a la Tiangong en busca de una nave Shenzhou porque su Soyuz tiene el paracaídas desplegado. Lo que la doctora parece olvidar es que la Soyuz posee otro paracaídas de emergencia que le permitiría regresar a casa sana y salva. ¿Aguantaría la reentrada una cápsula Soyuz (SA) sin la escotilla del compartimento del paracaídas principal en su sitio? Buena pregunta. No tengo ni idea, pero en la realidad sería la única opción posible que tendría nuestra desdichada protagonista. Por otro lado, ¿es posible el despliegue del paracaídas de una Soyuz en órbita? Pues va a ser que no. El paracaídas principal OSP de la Soyuz sale de su contenedor gracias a la tracción del paracaídas de frenado TP, que a su vez se despliega gracias a dos pequeños paracaídas piloto VP. Sin rozamiento atmosférico, no veo cómo puede haber salido el OSP de su contenedor (¿y dónde está el TP y los VP?).

La Soyuz con el paracaídas principal desplegado.

2. ¿Dónde están los astronautas de la ISS?: cuando Stone llega a la estación falta una Soyuz, presumiblemente porque los tripulantes la han usado para regresar a la Tierra. Pero, ¿dónde están los tres cosmonautas de la Soyuz TMA-14M? No pueden haber regresado en la otra Soyuz (no caben), así que, ¿qué fue de ellos? ¿Salieron a dar una vuelta? Misterio.

3. Las extrañas escotillas de la Soyuz y la Shenzhou: las cápsulas de las naves Soyuz y Shenzhou solo tienen una escotilla de entrada en la parte superior. Sin embargo, en la película aparece una escotilla lateral en ambos vehículos. Supongo que los guionistas decidieron introducirla por motivos dramáticos, pero su presencia choca… y mucho. Otro fallo menor es que la sonda de acoplamiento de la Soyuz aparece desplegada durante la maniobra de separación de la ISS, cuando en realidad debería estar retraída.

Escotilla lateral de la cápsula Soyuz: ¿en serio? (abajo se puede ver a la derecha).

4. Traje híbrido Sokol-Orlán: los cosmonautas usan un traje de presión Sokol-KV2 dentro de la Soyuz, una escafandra intravehicular que no les permite salir al exterior de la nave. En la película, Stone usa una especie de traje híbrido mezcla entre un traje Sokol y una escafandra extravehicular Orlán. Un traje que, huelga decir, no existe. Eso sí, el uso del módulo orbital (BO) de la Soyuz como esclusa no es un error, ya que en los años 60 fue usado con ese fin.

Traje híbrido Sokol para EVAs usado en la Soyuz en la película.
Trajes de la película. El EMU es más o menos fiel, el supuesto Sokol, muy poco.Trajes Sokol-KV2 reales (Roscosmos).
Trajes Orlán de verdad en el interior de la ISS de verdad (Roscosmos).

5. Fallos en los trajes norteamericanos: Stone y Kowalsky emplean al principio del film trajes extravehiculares EMU casi idénticos a los reales, aunque se han introducido dos cambios significativos. Primero, en la vida real los EMU no poseen un sistema de representación gráfica integrado en el casco en plan HUD (Head-up Display). La realidad es más aburrida y menos molona: el astronauta debe mirar a través del casco a una serie de indicadores tradicionales situados en el pecho del traje. Por otro lado, Kowalsky hace gala de una mochila propulsora MMU para moverse por ahí, un sistema que no se usa desde 1984. Y es que actualmente se emplea el sistema SAFER para dotar de movilidad a los trajes EMU. Ah, y otra cosa: las normas de seguridad de la NASA prohibían realizar una actividad extravehicular sobre la panza del shuttle (salvo contingencias).

Kowalsky con la MMU. Esta mochila no se usa desde 1984.
Pantalla tipo HUD en el casco del EMU. Va a ser que no.Displays verdaderos de un EMU, menos glamourosos (NASA).Un astronauta de verdad con el sistema SAFER acoplado a la mochila PLSS (NASA).En la realidad esto estaba prohibido.

6. Una extraña estación espacial: en la ISS de la película se pueden ver dos módulos rusos adicionales. Uno es el Nauka, pero el otro es un módulo desconocido de diseño similar. Además, lo más chocante es que la esclusa Quest del segmento norteamericano ha sido reemplazada por… ¡un módulo ruso parecido al Pirs! Y esto no es todo. La escotilla de la esclusa está en la parte frontal, cuando en realidad el Pirs posee dos escotillas laterales (al igual que el módulo Poisk). Hablando de esclusas, la represurización de las mismas tarda unos pocos segundos en la película, algo muy alejado de la realidad, aunque podemos considerarlo un fallo menor que tiene por objeto agilizar la acción. Por otro lado, los módulos Rassvyet, Leonardo MPP y Tranquility no están donde deberían y aparece algún módulo de más en el segmento norteamericano. Con respecto a la Tiangong china, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia (y tampoco se explica por qué pierde altura tan rápidamente).

Segmento norteamericano de la ISS en la película con un módulo no identificado en la parte frontal.Módulo ruso misterioso y una esclusa rusa donde debería estar la Quest.
La estación china no se parece en nada a la real.

7. Maniobrando con los motores de aterrizaje: en un intento desesperado por alcanzar la Tiangong, Stone ‘engaña’ a la Soyuz para activar los motores de combustible sólido (DMP) de la cápsula (SA). El caso es que estos motores no se pueden activar en el espacio incluso si separamos los tres módulos de la Soyuz, ya que están situados tras el escudo térmico de la nave y sólo quedan al descubierto tras la apertura del paracaídas principal, una vez dentro de la atmósfera terrestre. Ah, y en realidad hay seis cohetes DMP, no cuatro, aunque normalmente solo se encienden cuatro durante un aterrizaje.

El SA de la Soyuz se mueve gracias a los DMP (WTF?).Motores DMP de una Soyuz de verdad (Eureka).Los DMP en acción en la Tierra (NASA).

8. Pérdida de las comunicaciones: la doctora Stone no puede hablar con el control de la misión supuestamente debido a que la nube de restos ha dejado fuera de servicio los satélites de comunicaciones, pero el guionista se ha olvidado de que la estación está en contacto con la Tierra gracias a los satélites TDRS situados en órbita geoestacionaria, los cuales no se verían afectados por este problema. Por su parte, la Soyuz no es capaz de comunicarse mediante los TDRS, pero sí puede usar las estaciones de tierra rusas que cubren parte de su órbita.

9. Reentrada muy alta: en la película parece que las naves reentran en la atmósfera terrestre a una enorme altitud, cuando en realidad lo hacen a 30-50 kilómetros de altura (entendiendo por reentrada la fase de máxima deceleración y temperatura). Por otro lado, la reentrada de la Shenzhou parece ser una reentrada balística incontrolada (que alcanza unos 10 g en vez de los 4 g de una entrada controlada), pero incluso en este caso en la vida real la cápsula giraría sobre su eje para estabilizarse y distribuir la carga térmica.

Reentrada caótica de una Shenzhou en la película.
Una reentrada de una Soyuz de verdad vista desde la ISS (NASA).

Aciertos

1. El silencio: aunque no llega a estar a la altura de 2001 a la hora de reflejar con fidelidad la falta de sonido en el espacio, en Gravity el silencio es un protagonista evidente. Los motores de las naves se encienden sin hacer ruido y los golpes, vibraciones y colisiones se escuchan amortiguados a través del fuselaje de los vehículos o los trajes espaciales. Un diez en este aspecto.

2. Manuales de vuelo: sé que puede parecer una chorrada, pero es uno de los elementos que más me gustó. ¡Los protagonistas de la película consultan los manuales de vuelo antes de atreverse a apretar un botón!¡Manuales en papel! (y manuales que, efectivamente, están a bordo de la Soyuz) ¿Cuál fue la última vez que viste algo así?

3. Controles de la Soyuz: es curioso, pero el panel de control de la Soyuz en la película se parece mucho al panel Neptun de una Soyuz ‘de verdad’. Por ejemplo, el botón de encendido del motor principal SKD está donde debe estar, así como las palancas manuales (RUO y RUD) para maniobrar la nave. El visor VSK del periscopio también está bien representado. Y, por si fuera poco, la protagonista lo usa para orientar la Soyuz tomando como referencia el horizonte terrestre, una maniobra real. Posteriormente, la doctora Stone acciona las válvulas RPV-1 y 2 para regular el flujo de oxígeno en la cápsula, un procedimiento también real. Por último, los motores de maniobra DPO de la nave están donde se supone que deben estar y funcionan como deberían.

Panel de control de una Soyuz TMA. La imagen corresponde a un simulador de la Ciudad de las Estrellas (TsPK)(Eureka).

4. La Tierra: las vistas de nuestro planeta son dinámicas y realistas. Aprecen auroras, puestas y salidas de sol, las luces de las ciudades o el reflejo del sol en los océanos. La superficie no es estática, sino que se mueve tal y como se vería si estuvieras en la órbita baja viajando a 8 km/s. Todo según lo que estamos acostumbrados a ver en las espectaculares imágenes que toman los astronautas desde la ISS.

Las vistas de la Tierra y de las naves son espectaculares.

En fin, que sí, que ya sé que es solo una película, pero he pasado un buen rato apuntando mentalmente las diferencias con la realidad (y eso que me dejo en el tintero varios fallos que considero insignificantes). Resumiendo, si eres un espaciotrastornado disfrutarás como un enano. Si no es el caso, es muy posible que Gravity no te diga nada.

Bola extra: les dejo con este bonito e informativo vídeo del regreso de una Soyuz con imágenes poco frecuentes:


161 Comentarios

Participa Suscríbete

HENRY GLOVALHENRY GLOVAL

Es decepcionante que el desenlace de una película (de esa envergadura, además, y que ganó tantos Oscars) no sea sino el plagio descarado de una idea perteneciente a otro film (que incluso es de animación y está dirigido a un público infantil): me refiero a usar un simple extintor como medio de propulsión en el espacio, original de “WALL-E”, de Disney.

Deja un comentario

Tu email nunca será mostrado o compartido. No olvides rellenar los campos obligatorios.

Obligatorio
Obligatorio
Obligatorio

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>